El sol y sus beneficios

Conoce por qué el sol es indispensable para la vida y el planeta Tierra

Autor

El sol durante el amanecer en las montañas de Iwa-kubo, Japón
El amanecer en las montañas de Iwa-kubo, Japón - Foto de @Sebastien.picard

El 21 de junio es un día de celebración en todo el mundo: la fiesta del solsticio. La ONU ha declarado este día como «El Día Internacional de la Celebración del Solsticio«, un día en el que se evidencia el valor del sol para la vida en la Tierra. Acompáñanos a conocer la importancia del sol para las plantas, los animales y los humanos. Aprende cómo el planeta Tierra se ve afectado por este cuerpo celeste y descubre algunas curiosidades sobre él.

La importancia del sol para los seres vivos

Con una temperatura en la superficie de 5.500 °C (más de 15,5 millones de grados en el núcleo), el sol se encuentra a la distancia óptima de la Tierra (150 millones de kilómetros) para que esta reciba la luz y el calor idóneos para la existencia de animales y plantas. Sin sol, no hay vida en la Tierra.

Las plantas y la fotosíntesis

Gracias a la energía de la luz del sol, los organismos fotosintéticos (principalmente plantas, algas y algunas bacterias) pueden hacer la fotosíntesis, un proceso donde convierten la materia inorgánica absorbida (agua y dióxido de carbono) en oxígeno y materia orgánica (glucosa y almidones) que utilizan como alimento para crecer.

Sin sol, estos organismos no podrían realizar la fotosíntesis y se eliminaría la producción de oxígeno que hay en la tierra y que necesitan la mayoría de los seres vivos para respirar.

Fotografía macro de un insecto color verde metálico posado en una flor lila
Macro de un insecto verde metálico en una flor lila – Foto de @Santi gavarres

La influencia del sol en los animales

Para los animales (incluido el ser humano), la luz solar es una fuente de calor que les permite regular su temperatura corporal.  

Para los animales salvajes, el sol actúa como regulador de ciclos, como los de apareamiento o migración, que aseguran la continuidad de las especies.

Pero el astro central del sistema solar también beneficia a los animales indirectamente a través de las plantas. Por un lado, porque las plantas producen oxígeno, elemento indispensable para la respiración de los animales. Y por otro lado, porque los animales consumen estas plantas para obtener los nutrientes necesarios para su supervivencia. Los herbívoros las consumen directamente, y los carnívoros, indirectamente comiendo animales herbívoros.

Los beneficios para los humanos

El sol es esencial para el organismo humano. Uno de los beneficios para la salud más conocidos es la producción de vitamina D. La radiación ultravioleta del sol, al entrar en contacto con la piel, ayuda al organismo a transformar la provitamina D ingerida a través de los alimentos en vitamina D. Este nutriente es necesario para la salud de los huesos porque contribuye a la absorción del fósforo y el calcio indispensables para su remineralización.

La vitamina D también incrementa el bienestar psicológico por su función de regulación de la serotonina: una hormona asociada al bienestar y a la mejora del estado de ánimo de las personas, también conocida como “hormona de la felicidad”.

El aire libre y el sol, una combinación imprescindible para la felicidad

En los humanos, además, el sol también mejora algunas enfermedades dermatológicas por su efecto antiinflamatorio, fortalece el sistema inmunológico por su contribución al aumento de glóbulos blancos y disminuye los problemas cardiovasculares porque favorece la correcta circulación sanguínea y baja la presión arterial.

Dos personas tomando los últimos rayos de sol durante una ruta de senderismo en Offersøya, Noruega
Senderistas tomando los últimos rayos de sol del día – Foto de @Berzina

Pero recuerda que el sol en exceso, y especialmente durante sus horas punta, también puede ser nocivo. En caso de una exposición prolongada al sol, es recomendable usar protección solar, cubrirse la piel con ropa, usar sombrero y gafas, y beber de forma regular.

La trascendencia del sol para el planeta Tierra

Con un diámetro de 1,4 millones de kilómetros y concentrando el 99,86 % de la masa de todo el sistema solar, el astro rey calienta la Tierra evitando un estado de congelación en el que las posibilidades de existencia serían casi nulas.

Además, el sol interviene en el proceso de formación de algunos fenómenos meteorológicos como el viento, mantiene al planeta Tierra en órbita por su atracción gravitacional, e ilumina la noche (el sol es el único cuerpo del sistema solar que emite luz propia, la luz blanca de la luna es un reflejo de su luz).

Pero el sol no es eterno, se cree que la gran estrella tiene unos 4,6 mil millones de años y que le quedan alrededor de 5 mil millones de años más de vida similar a la de hoy. Pasados estos años, habrá quemado todo el hidrógeno de su núcleo y el helio será su combustible principal. Esto provocará su agrandamiento (se habrá convertido en una gigante roja) y en consecuencia absorberá varios planetas. Una vez haya consumido todo el helio, el sol acabará expulsando gran parte de su masa en forma de nebulosa planetaria (un anillo luminoso de gas y polvo interestelar) y quedará únicamente un pequeño núcleo llamado enana blanca, aproximadamente del tamaño de la Tierra, que se irá enfriando hasta apagarse de forma definitiva.

El cielo estrellado de Japón con la luna creando un efecto en la lente de la cámara.
El cielo estrellado de Japón con la luna – Foto de @sebastien.picard

¿Por qué el Día Internacional del Solsticio se celebra el 21 de junio?

La Tierra da la vuelta al sol en una órbita elíptica (llamada translación) y está ligeramente inclinada (ángulo medio de 23,5°). Hay dos días al año en los que esta inclinación provoca que mientras uno de los polos está en su posición más cercana al sol, el otro está en su posición más alejada. Este fenómeno astronómico llamado solsticio ocurre alrededor del 21 de junio y del 21 de diciembre. Cuando en el hemisferio norte se produce el solsticio de verano (21 de junio), en el hemisferio sur, en cambio, se produce el solsticio de invierno, dando lugar al día con más luz solar del hemisferio norte y al día más corto del año del hemisferio sur.

Históricamente, los solsticios han sido motivo de celebración. A día de hoy, el solsticio de junio destaca por encima del de diciembre por ser el más celebrado en todo el mundo. Por ejemplo, en la mayor parte de Europa, cada 23 de junio se celebra la Noche de San Juan para dar la bienvenida al solsticio de verano del hemisferio norte (a pesar de no caer exactamente en la noche más corta del año, que en realidad suele ser alrededor del 21 de junio). Además, en los Pirineos tiene lugar una noche mágica de fuego llamada “Fallas del Pirineo”. Cuando cae la noche, la gente local baja de las cimas de las montañas con antorchas hacia sus pueblos y encienden una hoguera alrededor de la que luego bailan danzas tradicionales para celebrar la noche más corta del año.