Descarga

Distancia

3,92 km

Desnivel positivo

58 m

Dificultad técnica

Fácil

Desnivel negativo

58 m

Altitud máxima

914 m

Trailrank

27

Altitud mínima

853 m

Tipo de ruta

Circular

Coordenadas

481

Fecha de subida

22 de febrero de 2021

Fecha de realización

febrero 2021
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914 m
853 m
3,92 km

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cerca de Burgos, Castilla y León (España)

La fundación de Burgos tal y como hoy la entendemos sucede durante el S. IX, en el contexto de la Reconquista. El rey Alfonso III le pide a un conde, llamado Diego Rodríguez, que funde un “burgo” cerca del río Arlanzón. Como ya vimos más veces, durante la guerra con los árabes era muy importante para los reyes cristianos asegurar el territorio que recuperaban y, para ello, era vital poblarlo. En este caso la orden fue “populare no expugnare”, es decir, el rey le dijo al conde que se centrase en “poblar” y no en “conquistar” el territorio. Para ello, el conde erigió un castillo en lo alto del cerro cerca del río (hoy quedan restos de la construcción) y fomentó el asentamiento mediante un método muy común en este momento y que ya hacían los romanos, llamado “presura”.
Se trataba básicamente de regalar la propiedad de las tierras al primero que llegase y las roturase, pidiendo que a cambio se mantuviesen cultivadas bajo el mandato del conde. Aunque hoy el trato parezca una “ganga” hay que tener en cuenta que en ese momento ese territorio era peligroso e inestable, ¡los árabes acababan de perder el territorio y estaban muy cerca!
A pesar de la peligrosidad, la tentación de tener tierra en propiedad como hombres libres caló en mucha gente, que cultivó tierras en torno al castillo. Burgos era muy diferente a cómo es hoy en día, ya que tenía una función eminentemente militar y una configuración de casas de campesinos alrededor del castillo, por lo que su economía era sobre todo agraria.
Así se mantuvo el pequeño “burgo” hasta el S. XI, cuando por primera vez un rey atiende directamente al lugar y su historia da un giro radical aunque, todo hay que decirlo, esta atención consistiese básicamente en una traición. Y es que el rey Sancho II usó el castillo de Burgos como cárcel para encerrar a sus hermanos, después de quitarles los territorios que su padre les había dejado en herencia. Fernando I había dividido sus tierras en tres reinos (Galicia, Asturias y León), dándole uno a cada uno de sus hijos, ¡pero Sancho II lo quería todo!
Desde que Sancho II pisó Burgos en el S. XI muchos otros reyes lo hicieron y, gracias a este impulso, Burgos vivirá hasta el S. XVI un momento de esplendor que cambiará su configuración para siempre, dotándolo de muchos de los grandes monumentos que vemos hoy en día. Son los siglos del Cid, del establecimiento de la corte real en Burgos y de la celebración de bodas reales. La ciudad debe tener un decorado adecuado para ello, por lo que la catedral se embellece y aparecen monasterios como las Huelgas.
Pero no hay que entender este esplendor como la simple aparición de edificios monumentales. Burgos pasó de ser un asentamiento agrícola en torno a un castillo militar a ser una importantísima ciudad comercial en torno a la catedral, por lo que el centro de la ciudad “cambió” de sitio. La catedral era el centro neurálgico en torno a la que se desarrollaba la vida siendo, además, un punto de paso clave en el Camino de Santiago, donde artesanos de toda Europa se reunían y trabajaban.
Burgos se convirtió en un lugar tan importante para el comercio (era vital incluso en las transacciones con el norte de Europa) que llegó a conseguir que en el S. XV los Reyes Católicos le diesen el monopolio del comercio de la lana.
En el S. XVI, todo este esplendor que sólo había ido in crescendo durante los últimos cinco siglos, se frena por la conjunción de cuatro factores principales: las epidemias de peste, el descubrimiento de América, las guerras en Europa y el debilitamiento del Camino de Santiago. Las importaciones de América y la eliminación de las exportaciones a Flandes por la guerra debilitaron el comercio, los peregrinos dejaron de llegar y la población se redujo por la peste. Toda una crisis de la que no se empezaría a remontar hasta prácticamente el S. XIX, cuando las Cortes de Cádiz le dan a Burgos la capital de provincia.
Gracias a este impulso institucional la zona cercana a la catedral vuelve a tomar vida, con oficinas políticas y militares. La antigua zona del castillo, destrozada por el azote de la Guerra de la Independencia contra Napoleón, se abandona definitivamente.
Al impulso institucional se suma en el S. XX el industrial con la creación de fábricas de seda o de productos cerealísticos y, además, se hacen coincidir allí dos grandes líneas férreas. El crecimiento orgánico que todo esto promovió ha sido en el presente siglo regulado por planes estratégicos que han organizado la ciudad mediante la creación de grandes infraestructuras de transportes, parques para el disfrute medioambiental y grandes espacios culturales como el Museo de la Evolución Humana.
Hoy Burgos es una ciudad de unos 170 000 habitantes que acoge al peregrino con la misma calidez con la que lo lleva haciendo desde el S. XII.
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Arco de Santa María

Es una de las antiguas 12 puertas que tenía la muralla de la ciudad y que fue remodelado entre los S. XIV y XVI, siendo la mayor parte de lo que vemos de este último siglo. Aún así, debía haber ya un arco previamente a estos siglos porque en el “Poema del Mío Cid” se menciona. La maravillosa construcción que vemos hoy es mucho más que un simple arco, más bien es un gran arco triunfal en forma de retablo pétreo al exterior con un interesante espacio expositivo en su interior, que antiguamente albergaba el ayuntamiento. Se puede entrar gratuitamente, aunque hay horario.
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Catedral de Burgos

La visita a este edificio es una de las más recomendables de todo el Camino Francés. Imponente y delicado a la vez, es una de las obras cumbre del estilo gótico, que liberó a los muros de los edificios de peso y permitió que la luz entrase en las catedrales. El gótico fue un estilo que nació en Francia y que se impuso durante casi cuatro siglos por toda Europa. Durante ese tiempo la sociedad y las modas cambiaron mucho y el arte gótico se fue adaptando a los nuevos gustos y, por ello, cambiando en sus formas. De hecho, se diferencian cuatro estilos góticos distintos (además de las variaciones propias que se pueden encontrar en cada país). La catedral se comenzó a construir en el año 1221, momento en el que imperaba el estilo gótico clásico, del que también son ejemplos las catedrales de París, Chartres o Reims. A este estilo le precede el gótico primitivo, que aunque ya había cambiado el arco de medio punto por el apuntado, mantenía formas de la arquitectura románica, como el uso de la tribuna en el interior de las iglesias. La tribuna era un pasillo en forma de galería que se ponía sobre las naves laterales y lo veremos, por ejemplo, en la catedral de Santiago (una de las obras cumbres del románico). El gótico clásico evoluciona este concepto y cambia la tribuna por el triforio, que estrecha mucho el pasillo y permite que en el muro exterior se pueda abrir algún vano para que entre luz. La fachada de la catedral de Burgos también seguía en sus inicios las formas del estilo gótico clásico: el cuerpo central más ancho que los laterales (porque coincide con la nave central en el interior) y todo enmarcado por dos torres simétricas, con un gran rosetón en el centro. Las sucesivas reformas que se hicieron de la catedral fueron añadiendo estancias y modificando lo que se había hecho previamente. Siguiendo con el ejemplo de la fachada, por ejemplo, vemos como las dos agujas superiores de las torres están mucho más recargadas en decoración que la parte inferior, y es que fueron añadidas en el S. XV. Por ello se corresponden con el estilo gótico flamígero, cuando en la etapa final del estilo gótico éste se había vuelto mucho más profuso en decoración añadiendo tracerías, calados, pináculos y agujas por doquier. Como dato, las agujas de las torres fueron diseñadas por Juan de Colonia, padre del escultor que realizó el retablo pétreo de San Nicolás Este artista también diseñó el cimborrio, la cúpula que cubre el centro de la catedral donde se encuentran todas las naves. La zona del suelo que está debajo del cimborrio es el crucero y en él podremos ver aquí la tumba del Cid y de Doña Jimena.
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Monasterio De San Juan

El Monasterio de San Juan es un edificio religioso estrechamente vinculado a la ciudad de Burgos. Los acontecimientos históricos han hecho que del magnífico conjunto monástico-asistencial del siglo XVI hoy sólo se conserve el claustro, la sala capitular y las ruinas de la iglesia. Lejos de relegarlo al olvido, el Ayuntamiento ha encontrado en este edificio el enclave idóneo para realizar una intensa y continuada actividad cultural: exposiciones, conferencias, congresos, actividades musicales y recepciones se suceden a lo largo del año. Tras varias intervenciones, en 1968 se instaló el Museo Municipal “Marceliano Santa María”, con las mejores creaciones del famoso pintor burgalés.
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Arco de San Juan

ARCO DE SAN JUAN puerta en la antigua muralla del siglo XIII, que recibe el nombre de San Juan por el monasterio que tiene frente a ella. Fue profundamente reformada durante el siglo XVI, y posteriormente en el XIX. Es un sencillo arco de medio punto rebajado que da acceso a la calle de San Juan.
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Museo de la Evolución Humana

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Castillo de Burgos

Fue el centro neurálgico del primer “burgo”: el castillo. La entrada al interior del castillo es de pago y puede incluir sólo la visita al recinto exterior o también a las galerías interiores. La parte exterior del castillo está bastante derruida pero bajo tierra esta construcción guarda muchos secretos que vale la pena descubrir: hay más de 300 metros de galerías subterráneas interiores que fueron vitales en la función militar. Las visitas son sólo por la mañana, así que a no ser que decidamos dedicar una mañana o un día a Burgos será difícil que nos coincida bien. Queramos entrar o no, en el mapa os indicamos como punto clave el mirador del castillo. En las faldas del recinto militar se abre esta explanada circular que nos regala las mejores vistas de la catedral y de la ciudad de Burgos. Podremos ver las grandes plazas abiertas en torno a la catedral y las pequeñas calles circundantes que conservan su configuración medieval, así como los grandes paseos que desde el S. XX han modificado la manera de recorrer Burgos. También se ven las grandes zonas verdes cercanas al Arlanzón. Y, al fondo, las extensas tierras burgalesas.
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Centro de Arte Caja de Burgos CAB

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Plaza Mayor

Acumula cinco nombres diferentes desde que se creó y actualmente podemos encontrar en ella el Ayuntamiento, de estilo neoclásico, sobre lo que era antiguamente la Puerta de Carretas. Cerca de la plaza mayor encontraremos varias calles peatonales con un ambiente muy agradable y múltiples bares y restaurantes en los que podremos tomar tanto tapas elaboradas como menú.
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Paseo Espolón

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Estatua del Cid

Llamado realmente Rodrigo Díaz Vivar, fue un caballero que durante la Reconquista luchó en múltiples batallas y llegó a conquistar Valencia creando allí un señorío independiente de cualquier rey, que mantuvo hasta su muerte en 1048. Luego su esposa, Jimena, tomó las riendas del señorío pero cuando murió en 1102 el lugar volvió a pasar a manos de los árabes. En torno a este personaje histórico real se ha creado una figura encumbrada históricamente, a lo que ayudaron mucho las crónicas de sus gestas militares. La más conocida es uno de los más importantes poemas medievales: “El Cantar del Mío Cid”. Rodrigo es considerado un héroe histórico en Castilla, aunque también hay documentos que definen su figura de manera más cercana a un mercenario (se habla de que luchó tanto para árabes como para cristianos). Lo que está claro es que fue una persona que, en un momento turbulento, uso su sentido de estrategia y su valor para posicionarse individualmente de una manera tan clara que los apodos que han pasado a la historia para referirse a él son el de “señor” (“cid”) y el de “campeador” (“experto en batallas campales”). La estatua ecuestre que luce en Burgos está hecha de bronce y mide casi 4 metros. La realizó en 1947 el artista Juan Cristóbal González Quesada. En ella vemos al Cid montado en su caballo y enfilando con la espada. Llama la atención el movimiento que transmite su capa al aire.
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Mirador Del Castillo

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Puente de San Pablo

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Museo de Burgos

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Casa del Cordón

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Iglesia de San Nicolás

A pesar de que la entrada sea de pago (1,5 €) no nos podemos perder la visita al interior, ya que guarda un tesoro impresionante: su retablo pétreo. Es una obra del S. XVI que una pareja de importantes comerciantes encargaron a Francisco de Colonia, escultor nacido en Burgos pero descendiente de una larga lista de grandes escultores alemanes que participaron en la decoración de muchas de las catedrales españolas.
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Iglesia de San Esteban

De apariencia militar, vale la pena pararse a admirar su portada gótica y, sobre todo, su interior, ya que alberga el Museo del Retablo.
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Calle San Lorenzo

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Calle Sombrerería

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Calle San Juan

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta