Coordenadas 166

Fecha de subida 19 de junio de 2019

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2.045 m
1.863 m
0
1,7
3,5
6,97 km

Vista 37 veces, descargada 3 veces

cerca de Neila, Castilla y León (España)

Las lagunas glaciares de la Sierra de Neila, constituyen uno de los rincones más preciosos de lo que podría considerarse como la zona de transición entre el zócalo de la meseta castellana y la Sierra riojana que cae sobre el valle del Ebro. Situadas en la provincia de Burgos al Sur de la Sierra de la Demanda, vienen a suponer uno de esos sitios que nadie que resida a menos de doscientos kilómetros de distancia y tenga afición a las salidas senderistas debería de intentar visitar, entre otras cosas, porque al final de la primavera y en verano la accesibilidad es relativamente sencilla y porque es muy asequible para personas de cualquier edad.

La ruta está ya descrita en Wikiloc, pero hemos querido aportar nuestra propia experiencia, realizar alguna recomendación y de paso, mostrar alguna que otra imagen interesante.

Junto a las fotos, he incluido textos explicativos que solo se pueden visualizar con ordenador de los de casa o bien portátiles que para el caso son lo mismo.

El acceso hasta aquí se puede realizar desde La Rioja, Soria o la provincia de Burgos. En nuestro caso la ida la hicimos remontando el Rio Najerilla (La Rioja), llegando hasta el Embalse de Mansilla y tras rebasarlo, justo antes de llegar a Villavelayo, tomamos un desvío que nos lleva hasta la localidad de Neila. La vuelta la hicimos por Soria pasando previamente por Quintanar y Duruelo de la Sierra.

Los que vengan desde Madrid o Burgos han de dirigirse a Salas de los Infantes y de aquí a Quintanar de la Sierra.

Finalmente para subir hasta las lagunas existe una pista asfaltada un tanto empinada que parte del Puerto El Collado (en la carretera que une Neila y Quintanar de la Sierra o viceversa).

Los vehículos pueden subir justo hasta la entrada a la zona de las lagunas, existiendo zonas habilitadas para aparcar. Recomendamos hacerlo en las inmediaciones del Mirador de San Francisco que está como a trescientos treinta metros antes de llegar a la entrada de las lagunas principales.

Una vez que nos situamos junto a las barreras que hay a la entrada, existe la posibilidad de dirigirse bien a la Laguna de los Patos o bien hacia la Laguna Larga. En nuestro caso escogimos la segunda opción ya que la primera de las lagunas citadas podemos contemplarla al realizar el descenso desde el Pico Campiña.

Por tanto proponemos cruzar por la barrera que da acceso a la pista que se dirige hacia la Laguna Larga y tras seguir por la misma un tramo de mil metros, llegaremos hasta el extremo oriental de la misma. Seguiremos recorriendo la pista que discurre junto a la orilla hasta llegar a la zona intermedia entre dicha laguna y la siguiente, la Laguna Negra (no confundir con la que hay en Soria con el mismo nombre).

En la zona intermedia podemos salir de la pista para ir hasta las inmediaciones de un refugio y desde aquí llegaremos a la misma orilla de la Laguna Negra para oir de cerca el croar de los batracios y observar la fauna piscícola que se mueve por la orilla.

Volvemos a situarnos en la pista para poder llegar hasta el extremo norte de la Laguna Negra y una vez aquí, planteamos el ascenso hacia la cresta superior, para lo cual existen dos alternativas con senderos que nos ayudaran a dirigir nuestros pasos.

En nuestro caso tomamos el que aparentemente se aleja de la laguna pero que en realidad hace un rodeo para enfilar la subida, de forma que obtendremos la ventaja de que por aquí la ascensión resulta mucho más suave.

La ascensión no plantea gran dificultad y resulta bastante asequible y entretenida para casi todos los visitantes. Sí que recomendamos llevar algún bastón de senderismo que nos servirá para subir más comodamente y también para bajar mucho más seguros después de que recorramos toda la cresta (foto 3).

La primera cota a la que llegaremos marca ya una altura de 2004 metros, lo cual resulta una satisfacción para aquellos/as que nunca hayan llegado a un dos mil.

Desde esta primera cota, el itinerario es bien sencillo, simplemente se trata de caminar cercanos al borde de la pared que limita la hondonada de las dos lagunas que hemos recorrido antes (fotos 2 y 4), que por otro lado no resulta de ningún modo arriesgado.

El tramo total hasta llegar al pico Campiña desde la cota anterior es de mil ochocientos cincuenta metros comodísimos de recorrer ya que no tendremos que remontar ninguna pendiente digna de mención (foto 5).

Tras las fotos de rigor junto al pivote que marca la punta geodésica, seguiremos en la misma dirección que llevabamos para terminar de recorrer los quinientos metros de cresta que nos quedan, de forma que nos acabaremos situando en lo alto de la pared que limita la Laguna de los Patos y Laguna Brava (foto 6), y desde aquí, realizamos un viraje de casi noventa grados a la izquierda para iniciar el descenso por la arista que separa las dos hondonadas lacustres.

Dicha cresta o arista supone una longitud de algo más de setecientos metros que hemos de recorrer sin ninguna prisa para no dar un mal paso que dé con nuestros huesos en el suelo. En sí no reviste gran dificultad, pero recomendamos que nadie se deje llevar por la euforia y que se mantenga la guardia en todo momento.

Tras haber completado el descenso solo nos queda volver hacia el Mirador de San Francisco en el cual podremos disfrutar de una preciosas vistas de todas la laderas que descienden junto al cauce del Arroyo de Riosequillo que culmina cerca de la localidad de Neila la cual tendremos perfectamente a la vista. Este será un buen colofón para dar por teminada una ruta que aseguramos, no dejará indiferente a cualquier visitante que por aquí se acerque.
Después de subir con el vehíulo por la pista que parte del Puerto El Collado, llegamos a una amplia explanada en la que existen varios lugares habilitados para aparcar. En este caso hemos propuesto aparcar nada más llegar junto a Peña Aguda (la vemos a la izquierda de la foto tomada desde arriba), ya que así tenemos la oportunidad de acceder enseguida al mirador de San Francisco que describimos al final. Una vez nos hayamos pertrechado convenientemente, atravesaremos toda la explanada para situarnos junto a las barreras que dan acceso a las Lagunas. En la foto podemos apreciar a lo lejos y en el lado izquierdo, el pico Urbión y abajo, la Laguna de los Patos.
El acceso a las lagunas esta cortado a los vehículos particulares mediante barreras. Antes de iniciar la marcha propiamente dicha tendremos la oportunidad de ver alguna buena panorámica como la que mostramos en la foto, en que apreciamos a lo lejos el Pico San Lorenzo (Sierra de la Demanda riojana) y a media distancia identificamos el Cerro Garañón (a la izquierda) y el Alto de Cerezales.
Mientras vamos ascendiendo hacia la Laguna Larga a unos trescientos metros de la barrera, podemos detenernos a contemplar a cierta distancia y en posición inferior, la Laguna de las Cascadas (foto 1) en las inmediaciones del paraje Los Tejos con un extenso pinar. La visita de dicha laguna no exenta de gran interés sera mejor reservarla para otra ocasión. A lo lejos volvemos a divisar la Sierra de la Demanda riojana (foto 2).
En pocos minutos llegaremos a la Laguna Larga que podemos contemplar en toda su extensión desde un soporte metálico elevado (foto 1) y donde podemos aprovechar para hacer alguna fotografía de recuerdo. Asimismo podemos observar toda la cresta superior que hemos de recorrer más tarde (foto 2). Continuaremos avanzando paralelos a la laguna hasta alcanzar el extremo contrario con una zona intermedia (foto 3) en la que nos internaremos para disfrutar de aquella desde este otro ángulo. En el extremo superior izquierdo de la foto, podemos apreciar la cota mas elevada de la cresta, el pico Campiña.
Tras internarnos en la zona intermedia entre ambas lagunas, podemos contemplar los extremos opuestos de ambas, captando mejor detalle de las orillas, algún rebaño que pueda haber en las inmediaciones (foto 1) y un refugio que imaginamos sera utilizado por las personas que atiendan el ganado (foto 2). Tampoco nos pasarán desapercibidos los granitos rígidos que sostienen toda la cresta superior.
Sin salir aun de la zona interlagunas, podemos recorrer ahora el extremo sur de la Laguna Negra (foto 1) y acercándonos a la orilla captaremos algún detalle interesante como lo es observar la población piscícola que mantiene la laguna (foto 2). Seguidamente volveremos a la pista por la que hemos venido (foto 3) y seguiremos progresando hasta el extremo norte de la laguna.
Una vez alcancemos el otro extremo de la Laguna Negra, el siguiente paso es buscar el mejor modo de subir hacia la cresta superior paralela a las dos lagunas que hemos recorrido. Existen varias alternativas. La mas corta y directa es también la más empinada, por lo que si lo que buscamos es una subida cómoda, optaremos por tomar un estrecho sendero que aparentemente se aparta del rumbo, pero que en realidad lo que hace es un pequeño rodeo para enfilar la zona basal donde comienza el extremo norte de la cresta.
Desde dicha zona basal que hemos comentado anteriormente, la subida resulta bastante cómoda y más si la acometemos sin ninguna prisa ya que sera el único sobreesfuerzo que habremos de realizar en toda la marcha para superar los cien metros de desnivel (foto 1). Según vamos llegando arriba podemos captar con mejor detalle los granitos verticales que asoman a modo de cornisas hacia las lagunas(foto 2).
Una vez superados los cien metros de desnivel que supone la ascensión que hemos realizado, el primer punto que alcanzaremos sera la cota 2004 (fotos 1 y 2) desde la cual obtendremos una perfecta visión de las dos lagunas, la cresta que nos va a tocar recorrer y, muy a lo lejos, el resalte del pico Urbión en el limite entre Soria y La Rioja (lo apreciamos bien en el centro de las fotos 2 y 3). Continuaremos progresando por un sendero perfectamente trazado y señalizado, que discurre paralelo a la cresta y de vez en cuando nos pararemos para asomarnos a alguna de las cornisas (fotos 4 y 6). En sí no representan gran peligro, pero sí conviene tomar ciertas precauciones si vienen niños con nosotros. En el mes de junio aún podremos acercarnos a algún nevero (foto 5) que persiste de la gran helada invernal que lo cubre todo en la estación fría.
Entre la cota 2004 y el Pico Campiña (cota más elevada), hemos de recorrer algo menos de dos kilómetros lo cual se hace sin apenas dificultad ya que se trata de un tramo con poca o nula pendiente (foto 1). La punta geodésica está coronada por el típico pivote de hormigón junto al cual nos podremos hacer las fotos de rigor con el trasfondo de la Laguna Negra y la cota 2004 desde la que hemos estado cresteando hasta llegar aquí (Fotos 3 y 4). Acercándonos a la cornisa podremos disfrutar de una bella imagen de las lagunas que recorrimos anteriormente y en el horizonte podremos divisar las cumbres de la Sierra de la Demanda burgalesa (Foto 2).
Desde el pico campiña, seguimos por la cresta en la misma dirección que llevábamos y recorremos quinientos metros adicionales fijándonos bien en las marcas de pintura ya que son las que nos indicarán el punto en el que hemos de realizar un viraje de casi noventa grados para así comenzar el descenso por una cresta que divide la hondonada de las dos grandes lagunas de otra en la que se encuentran la Laguna de los Patos y la laguna Brava (fotos 1 y 2). El descenso no es complicado aunque siempre hemos de extremar precauciones para que nadie sufra una caida que haya que lamentar, más que nada porque estos lugares no son los más propicios para tener que pedir ayuda. La imagen de las lagunas que hemos citado no es menos atractiva que las de la otra hondonada. Si nos centramos en la Laguna de los Patos (foto 1) podremos observar también toda la zona llana de aparcamiento junto a la pequeña pirámide pétrea de Peña Aguda. A lo lejos distinguiremos la localidad de Neila y más alejada aún toda la barrera montañosa que separa la zona burgalesa de la riojana. Si miramos hacia la Laguna Brava, en el horizonte volveremos a identificar el inconfundible resalte de Pico Urbión destacado sobre las demás cumbres. En total hemos de bajar unos ciento cincuenta metros de desnivel que realizaremos con la mayor de las tranquilidades para terminar de disfrutar de las buenas panorámicas que veremos a uno y otro lado.
Por último y para aprovechar al máximo nuestra estancia aquí, podemos acercarnos (si no lo hicimos ya al comenzar la ruta), a un mirador que hay junto a Peña Aguda al principio de la zona llana del aparcamiento según venimos remontando desde el Puerto del Collado. Desde dicho Mirador de San Francisco podemos ver todas las laderas del barranco por el que desciende el Arroyo de Riosequillo que desemboca en las inmediaciones de la localidad de Neila que también tendremos a la vista y a la que podríamos hacer una visita si nos queda tiempo, con la posibilidad de poder sentarnos en alguna mesa a comer (a nosotros nos encantó la visita y el menú).

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta