Coordenadas 70

Fecha de subida 21 de febrero de 2018

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cerca de Jerónimos, Madrid (España)

Ruta turística desde la Montaña del Príncipe Pío hasta el Parque del Retiro, atravesando el Madrid antiguo de los Austrias y el Barrio de la Latina (incluye información de los distintos espacios transitados extraida de Wikipedia, monumentamadrid y miradormadrid)
  • Foto de Monumento a los Caídos en el Cuartel de la Montaña
El Cuartel de la Montaña fue una edificación militar de Madrid construida durante el siglo XIX, situada en la Montaña de Príncipe Pío. Alcanzó gran notoriedad por tratarse del lugar en el que se inició la sublevación militar de julio de 1936 en la capital española. Resultó prácticamente destruido durante la Guerra Civil y posteriormente sería demolido. El parque del Cuartel de la Montaña fue inaugurado el 20 de julio de 1972, y en recuerdo de los hombres que murieron en su defensa se erigió un monumento (en 1972 todavía estaba en el poder Francisco Franco), realizado por Joaquín Vaquero Turcios y compuesto por una figura de bronce que representa el cuerpo de un hombre mutilado, colocada en el centro de un paredón construido en forma de sacos terreros. El mismo día también fue inaugurado el Templo de Debod en el mismo parque, situado en el solar que ocupó el cuartel.
  • Foto de Templo de Debod
Edificio del antiguo Egipto localizado al oeste de la Plaza de España, en un alto donde se encontraba el Cuartel de la Montaña (en el que se produjo un sangriento episodio de la Guerra Civil Española). El Templo de Debod fue un regalo de Egipto a España en 1968 en compensación por la ayuda española tras el llamamiento internacional realizado por la Unesco para salvar los templos de Nubia, principalmente el de Abu Simbel, en peligro de desaparición debido a la construcción de la presa de Asuán. Egipto donó cuatro de los templos salvados a distintas naciones colaboradoras: Dendur a los Estados Unidos (se encuentra actualmente en el Metropolitan Museum de Nueva York), Ellesiya a Italia (Museo Egipcio de Turín),​ Taffa a los Países Bajos (Rijksmuseum van Oudheden de Leiden)​ y Debod a España. Tiene una antigüedad de unos 2200 años. Su núcleo más antiguo fue quizás erigido bajo el faraón Ptolomeo IV Filópator, y decorado posteriormente por el rey nubio Adijalamani de Meroe hacia 200-180 a. C., siendo dedicado a Amón de Debod ("Amani", en idioma kushita) e Isis.
  • Foto de Mirador de la Montaña de Príncipe Pío
La Montaña del Príncipe Pío es uno de los lugares más visitados del centro de Madrid debido a su ubicación junto a la Plaza de España, a las vistas magníficas que se contemplan desde su mirador hacia poniente y a que en su parte central se encuentra ubicado el Templo de Debod.
  • Foto de Estatua de Sor Juana Inés de la Cruz
La mejicana Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más conocida como sor Juana Inés de la Cruz (San Miguel Nepantla, 12 de noviembre de 1648​-México, 17 de abril de 1695) fue una religiosa de la Orden de San Jerónimo y escritora novohispana, exponente del Siglo de Oro de la literatura en español. Cultivó la lírica, el auto sacramental y el teatro, así como la prosa. Sor Juana Inés de la Cruz ocupó, junto con Juan Ruiz de Alarcón y Carlos de Sigüenza y Góngora, un destacado lugar en la literatura novohispana.​ En el campo de la lírica, su trabajo se adscribe a los lineamientos del barroco español en su etapa tardía. La producción lírica de Sor Juana, que supone la mitad de su obra, es un crisol donde convergen la cultura de una Nueva España en apogeo, el culteranismo de Góngora y la obra conceptista de Quevedo y Calderón. La obra dramática de sor Juana va de lo religioso a lo profano. Sus obras más destacables en este género son Amor es más laberinto, Los empeños de una casa y una serie de autos sacramentales concebidos para representarse en la corte.​
  • Foto de Parque De La Montaña
Se encuentra situado en la Montaña del Príncipe Pío, en Madrid, entre la plaza de España y las calles de la Princesa, Marqués de Urquijo y Ferraz. En el siglo XIX, al pie de la Montaña se construyó la Estación del Norte, en la actualidad Estación de Príncipe Pío, y en su parte alta el Cuartel de la Montaña, que sería destruido en el inicio de la Guerra Civil tras un sitio sangriento en el que murieron centenares de soldados. El solar quedó en ruinas durante décadas, y fue en 1970 cuando el terreno se cedió al Ayuntamiento de Madrid para crear unos jardines y reconstruir en su parte central el Templo de Debod, que había sido traído por piezas desde Egipto. A la entrada a los Jardines desde la calle Ferraz, justo al pie de la escalinata, encontramos un curioso monumento. Consiste en una figura de bronce tumbada que representa a un soldado caído y mutilado. El soldado está sobre una pared o parapeto a base de sacos terreros, como los que se utilizan en las batallas para defender posiciones. Bajo la figura una leyenda dice lo siguiente: “1936. A LOS CAÍDOS EN EL CUARTEL DE LA MONTAÑA. 1972”. Su autor fue Joaquín Vaquero Turcios, responsable también del monumento al Descubrimiento de América, en la Plaza de Colón. En el interior de los Jardines encontramos también una lápida conmemorativa con una inscripción que recuerda que el Parque de la Montaña se construyó en 1970 sobre el solar del histórico Cuartel de la Montaña. Y a pocos metros, en el medio del Parque, tenemos el Templo de Debod, más espectacular y exótico, cuya apariencia desentona con lo que significa para Madrid la Montaña del Príncipe Pío y con su historia.
  • Foto de Casa Gallardo
Uno de los edificios modernistas más destacados de Madrid está en la plaza de España, esquina a calle Ferraz, al lado de otros más conocidos como el Edificio España y la Torre de Madrid, y enfrente del imponente edificio de la Real Compañía Asturiana de Minas. Casa Gallardo se construyó entre 1911 y 1914 con diseño del arquitecto Federico Arias Rey y ejecución del arquitecto Luis Vidal y Tuasón. El proyecto consistió en la remodelación del palacete que existía anteriormente en este solar, introduciendo, entre otras mejoras, un patio central de luces y una vistosa decoración exterior. Las fachadas de Casa Gallardo son el mejor ejemplo del modernismo tardío madrileño. Sus dos fachadas, al oeste y al sur, están muy recargadas de adornos. Abundan las curvas suaves y las formas de herradura, con multitud de miradores, relieves y adornos florales. El tono principal es claro, que contrasta con el negro de la pizarra en el tejado y la cúpula. En la planta baja de Casa Gallardo tiene su espacio el exclusivo Club Allard, inaugurado en 1998 como club privado. Abrió al público en 2003 y desde entonces funciona su exclusivo restaurante con dos estrellas Michelin.
  • Foto de Monumento al Pueblo de Dos de Mayo de 1808
Conjunto escultórico de bronce Héroes del Dos de Mayo, del escultor Aniceto Marinas, realizado en1891, inaugurado por parte del rey Alfonso XIII con motivo del Primer Centenario en 1908. Ubicado en los Jardines del general Fanjul, reperesenta el Levantamiento del Dos de Mayo,​ sucedido en 1808, nombre por el que se conocen los hechos acontecidos en aquel año en Madrid (España), producidos por la protesta popular ante la situación de incertidumbre política derivada tras el Motín de Aranjuez. Posteriormente a que se reprimiera la protesta por las fuerzas napoleónicas presentes en la ciudad, por todo el país se extendió una ola de proclamas de indignación y llamamientos públicos a la insurrección armada que desembocarían en la Guerra de Independencia Española.
  • Foto de Monumento a Cervantes
Construido en 1929, se encuentra en la plaza de España Con motivo de los actos y celebraciones del tercer centenario de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra, autor del Quijote, se convocó un concurso público para erigir un monumento conmemorativo a este ilustre escritor en la plaza de España. El proyecto ganador fue realizado por los arquitectos Rafael Martínez Zapatero, Pedro Muguruza, y el escultor Lorenzo Coullaut Valera, y la mayor parte del monumento se hizo entre 1925 y 1930 durante la dictadura de Primo de Rivera. Los fondos para su construcción se obtuvieron a través de una suscripción pública en la que participaron todos los países de habla hispana, razón por la que el monumento fue coronado con una alegoría de un globo terráqueo en agradecimiento a estos países. En él encontramos al escritor sentado sobre un pedestal y las figuras de Don Quijote y Sancho Panza sobre sus cabalgaduras esculpidas en bronce. El monumento, que mide 22 metros de alto, está repleto de esculturas. Algunas de ellas representan personajes de Don Quijote de la Mancha, como Dulcinea del Toboso. Pero también hay espacio para otras pertenecientes a obras del mismo autor, como Rinconete y Cortadillo. En el mismo monumento caben otras figuras como la que representa a la Literatura con un libro en las manos, los cinco continentes leyendo o la bola del mundo. En la parte de atrás, bajo la figura de la Literatura, una fuente adorna el conjunto y da más vida a la plaza. Con la caída de la dictadura las obras del monumento quedaron paralizadas durante la segunda república y la Guerra Civil. Ya en la posguerra el régimen franquista encargó su terminación al hijo de Coullaut Valera, Federico, quien añadió al conjunto las estatuas de Dulcinea y Aldonza Lorenzo.
  • Foto de Palacio del Senado
El Palacio del Senado es la sede del Senado, una de las dos cámaras que componen las Cortes Generales, el parlamento nacional de España. El Senado es la Cámara Alta de las Cortes Generales, órgano constitucional que representa al pueblo español. Es la cámara de representación territorial. Es un edificio del siglo XVI, antiguo Colegio de la Encarnación, de religiosos agustinos calzados también llamado Colegio de doña María de Aragón (parte del complejo del Real Monasterio de la Encarnación). El colegio fue una de las instituciones más destacadas de la Corte madrileña, y su iglesia contenía varias obras maestras de El Greco, hoy en el Museo del Prado. En el interior hay que destacar como pieza arquitectónica singular la magnifica biblioteca neogótica, ejecutada por Bernardo Asín. El exterior fue de nuevo completamente reformado después de la Guerra Civil por Manuel Ambrós Escanellas. En 1983, ante la precariedad del espacio y los nuevos programas de necesidades, se aprobó la construcción de un moderno edificio en el terreno contiguo que ocupaba hasta entonces un cuartel. Los arquitectos Gayarre, Ramos y García Vereda proyectaron dos construcciones casi independientes: un nuevo hemiciclo que exhibe su fachada curva a la calle Bailén y un edificio rectangular para oficinas y demás dependencias en la zona más estrecha de las calles del Río y del Reloj. El tratamiento de la fachada, con revestimiento de piedra mantiene la sobriedad que requiere el entorno, sin perder modernidad.
  • Foto de Palacio del Marqués de Grimaldi (Palacio de Godoy)
El palacio del Marqués de Grimaldi, también llamado de Godoy, en Madrid (España), fue proyectado por Francisco Sabatini y realizado durante los años 1779 y 1780. ue construido en un lugar estratégico junto al Palacio Real para residencia del primer secretario de Estado, que en 1775 era el marqués de Grimaldi, sustituido por el conde de Floridablanca antes de acabar el edificio. Más tarde fue residencia de Godoy, que lo obtuvo en propiedad y lo habitó algunos años, durante los cuales lo dotó de una importante colección de objetos de arte, entre ellas las Majas de Goya y la Venus del Espejo de Velázquez. Conserva una interesante escalera que parte del suntuoso vestíbulo, trazada situando los escalones laterales en continuidad con el muro estructural, con lo que se agranda visualmente un espacio de reducidas dimensiones. Se atribuye su diseño al decorador Jean Démosthène Dugourc, que realizó las obras de decoración para Godoy en la época en la que Juan Antonio Cuervo proyectó una importante ampliación. Posteriormente lo vendió y fue sede de varios ministerios, Biblioteca Nacional y Museo Naval. En la década de 1940 se reformó y amplió por la calle de Bailén para convertirlo en Museo del Pueblo Español. Actualmente ha sido adaptado para Centro de Estudios Constitucionales
  • Foto de Real Monasterio de la Encarnación
El Real Monasterio de la Encarnación es un convento de monjas agustinas recoletas ubicado en Madrid (España). La institución, a la que pertenecieron damas de la alta nobleza, fue fundada por la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III, a comienzos del siglo XVII. Debido a las colecciones artísticas que alberga es, junto con las Descalzas Reales, uno de los templos más destacados de la ciudad. Fue construido entre 1611 y 1616, aunque reformado varias veces posteriormente. El arquitecto del edificio fue fray Alberto de la Madre de Dios, que dirigió las obras personalmente junto al arquitecto Alonso Carbonel y Pedro de Lizargarate.1​ Fray Alberto fue el arquitecto que introdujo las primeras formas barrocas en una buena parte de Castilla. A pesar de que se ha intentado minimizar su papel, los nuevos descubrimientos documentales sacan a la luz un arquitecto con grandes capacidades creativas y una fuerte personalidad. El apogeo de la Orden del Carmen descalzo en la primera mitad del siglo XVII lo consagró como una de las figuras más relevantes de la arquitectura del momento, llamado por los mecenas más poderosos del momento como la Corona, los duques de Lerma y Uceda o el obispo de Cuenca. La fachada, que responde a un modelo de inspiración de estilo herreriano, de gran austeridad, creó escuela y fue imitada por otros templos españoles. En la iglesia se conservan varios relicarios y de uno de ellos se dice que contiene la sangre de san Pantaleón; y (según la tradición) se licúa todos los años el día del santo, el 27 de julio. En la clausura antigua está organizado un museo que depende del Patrimonio Nacional y que se puede visitar. El convento fue fundado en 1611 por la reina doña Margarita, esposa de Felipe III, y en él destaca la iglesia de planta de cruz latina, una nave y cúpula sobre el crucero. Su fachada responde al tipo difundido por Francisco de Mora, con triple arcada de ingreso, ventanas y escudos alternados en la parte alta y remate en forma de frontón con óculo, modelo que fue constantemente repetido en la arquitectura religiosa española del siglo XVII. El interior de la iglesia fue reformado por Ventura Rodríguez en colaboración con los mejores pintores y escultores de su tiempo, logrando un magnífico conjunto. La Desamortización de 1836 afectó notablemente al convento, ya que las monjas fueron exclaustradas en 1842 y se procedió a su demolición paulatina. El director de las obras de desescombro era, en 1844, el arquitecto Narciso Pascual y Colomer, quien estaba entonces trabajando en las obras del proyecto definitivo de la Plaza de Oriente. De ese mismo año es el proyecto de reconstrucción del convento, sobre todo en el ala de la calle de San Quintín, que se inició en 1847, año en el que las monjas volvieron al edificio, tras cinco años de exclaustración.
  • Foto de Jardines de Sabatini
Los jardines de Sabatini se encuentran situados frente a la fachada norte del Palacio Real de Madrid (España), entre la calle de Bailén y la cuesta de San Vicente. Ocupan una superficie de 2,66 hectáreas. Estos jardines fueron construídos en los años 30 del siglo XX tras la proclamación de la Segunda República en el lugar que ocupaban las caballerizas construídas por el arquitecto italiano Francesco Sabatini junto al Palacio Real. El Gobierno de la república ordenó la incautación de diferentes bienes pertenecientes a la Familia Real, entre ellos éste, cediendo este espacio al Ayuntamiento de Madrid para poder levantar un parque público. El proyecto fue adjudicado a Fernando García Mercadal tras concurso ganador. En 1972 se reformaron los jardines, construyéndose las escaleras monumentales. Se trata de un rincón de Madrid espectacular en cualquier momento del día, especialmente a la hora del crepúsculo. Al final de la tarde, la luz debilitada del sol deja en la fachada norte del Palacio un color mortecino. Los Jardines de Sabatini se contemplan muy bien desde la barandilla de la calle Bailén. La perspectiva aérea es muy completa y se presta a unas fotos estupendas. Ahora bien, lo suyo es disfrutarlos desde abajo, paseando entre los parterres y los setos dispuestos en torno al estanque, que funciona como eje central del conjunto. Rodeando el estanque observamos algunas estatuas de antiguos reyes españoles. Son parte de la colección de cien esculturas elaboradas durante la construcción del Palacio Real. Esas estatuas han sido distribuidas también por otros lugar, como la cornisa del mismo Palacio, el Parque del Retiro y el Parque del Capricho. Esta zona de Madrid es donde se inició la vida de la ciudad. Sobre el suelo que ahora alberga los Jardines hubo diversas construcciones defensivas durante la edad media. Hasta que en el siglo XVI se construyó el alcázar. Tras el incendio del alcázar a mediados del siglo XVIII se construyó el actual Palacio Real. Dentro de las obras, se destinó este espacio al norte del edificio para albergar una zona ajardinada. La idea del jardín se descartó antes de materializarla y en su lugar se hicieron las Caballerizas Reales. El diseño de estas caballerizas corrió a cargo del arquitecto Francesco Sabatini, que participó también en los planos del edificio principal.
  • Foto de Jardines y Estatua del Cabo Noval
La plaza de Oriente alberga unos jardines divididos en tres partes, en el lado norte, con árboles altos, parque de tierra y pradera de césped, se encuentran los Jardines del Cabo Noval. Albergan la escultura de Mariano Benlliure dedicada al Cabo Luis Noval Ferrao, que murió en 1909 en la guerra del Rif por avisar a sus compañeros de la inminencia de una emboscada enemiga. Se extienden sobre terrenos que en su momento pertenecieron al Real Monasterio de la Encarnación, que da a los jardines a través de su fachada meridional. En su lado occidental, quedan delimitados por la calle de Bailén y la baulastrada que separa esta vía de los Jardines de Sabatini, situados al norte del Palacio Real. Al este, se encuentra la calle de Pavía. En las líneas de separación de los tres jardines hay situadas dos hileras de diez estatuas cada una, que representan a antiguos reyes españoles. Otras estatuas del mismo conjunto pueden contemplarse en la fachada del Palacio Real y en los Jardines de Sabatini
  • Foto de Palacio Real
El Palacio Real de Madrid es parada obligada para todos los visitantes de la ciudad y para todo aquel que quiera conocer su historia. Recomiendado verlo con tiempo, y dedicar un rato largo a la contemplación del entorno de la Plaza de Oriente. Esta plaza incluye, además del Palacio, la Catedral de la Almudena, el Teatro Real, los Jardines de Sabatini, el Monasterio de la Encarnación o los Jardines del Campo del Moro. Desde algunos de estos lugares puede disfrutarse de unas espléndidas vistas panorámicas del Palacio. El Palacio Real no es sólo uno de los principales puntos de interés de Madrid. Es también el origen de la ciudad. El precedente de este palacio fue una fortaleza defensiva levantada en el siglo IX por el emir Mohamed I. Eran los tiempos de la dominación árabe, cuando trataban de proteger su territorio conquistado de las incursiones cristianas del norte. Aquel edificio defensivo de la edad media fue ganando importancia con el paso de los años. En tiempos de Felipe II, con el traslado de la corte a Madrid, se convirtió en alcázar y en la residencia oficial de los reyes de España. Sin embargo, un incendio en la Nochebuena de 1734 lo destruyó. La reforma para alcanzar su configuración actual como palacio se llevó a cabo pocos años después. Reinaba entonces Felipe V, el primero de la dinastía borbónica. El proyecto se encargó al mejor arquitecto europeo de su tiempo, Filippo Juvarra, quien murió antes de iniciadas las obras. Por eso fue su discípulo, Giambattista Sachetti, el verdadero director tanto del nuevo proyecto como de las obras. Posteriormente Francisco Sabatini introduciría algunas modificaciones arquitectónicas y se encargaría de la decoración de buena parte del conjunto. Los frescos de las distintas habitaciones se deben a algunos de los mejores pintores de la época: Corrado Giaquinto, Giambattista Tiepolo y Antonio Rafael Mengs. Además, de sus paredes cuelgan numerosos cuadros, algunos pintados por Francisco de Goya o Federico Madrazo. Todo el interior del edificio está plagado de objetos valiosos, desde lámparas o cuberterías hasta esculturas o tapices. Por eso hoy consideramos el Palacio como un verdadero museo de arte. En el lado sur del Palacio se encuentra la plaza de la Armería. Y en su punto más próximo a la Catedral de la Almudena tenemos la Real Armería, un museo que puede visitarse libremente una vez que nos hallamos dentro del recinto y que alberga una colección de armas iniciada por Felipe II.
  • Foto de Plaza de Oriente
La plaza de Oriente es uno de los focos turísticos de primer orden en la ciudad. En torno a la plaza tenemos algunos de los edificios y lugares más emblemáticos de la ciudad, como el Palacio Real, la Catedral de la Almudena, el Teatro Real, el Monasterio de la Encarnación y los Jardines de Sabatini, 5 razones de peso para visitarla. La sexta razón para dedicarle un rato es la propia plaza, que alberga numerosos rincones y curiosidades que todo visitante de Madrid tiene que conocer. En el suelo de la entrada a la plaza de Oriente por la calle Lepanto puede leerse la siguiente inscripción: Esta plaza fue creada por orden de José I, el rey plazuelas, en 1809, tras la demolición de varios edificios del Palacio Real. Narciso Pascual y Colomer fue su arquitecto. Pero sabemos que pocos años después, el rey Fernando VII, con el objetivo de levantar un nuevo teatro de la ópera, modificó el proyecto y le dio nuevo impulso. Las obras, interrumpidas varias veces, concluyeron a mediados del siglo XIX con la configuración de las calles y edificios que conocemos hoy. La plaza, según la teoría más aceptada, recibió el nombre de Oriente por estar situada al este del Palacio Real, aunque por su posición en el plano de la ciudad bien podría llamarse de Poniente. La última remodelación de la plaza fue aprobada por el alcalde de la ciudad, José María Álvarez del Manzano, que soterró el tráfico de la calle Bailén dejando libre el paseo entre la plaza y el Palacio Real y creó un aparcamiento subterráneo para coches y autobuses turísticos. La plaza de Oriente alberga unos jardines divididos en tres partes: Los Jardines del Cabo Noval, en el lado norte, los Jardines de Oriente, en la parte central, de diseño más rico, dispuestos en forma de cuadrícula. En la avenida central entre el Palacio y el Teatro Real se levanta la estatua ecuestre de Felipe IV, que destaca por sostenerse únicamente sobre las patas traseras del caballo y, finalmente, los Jardines de Lepanto, con una pradera de césped y un gran parque infantil. Albergan el monumento dedicado al capitán Melgar, quien murió en combate en la guerra del Rif. En las líneas de separación de los tres jardines hay situadas dos hileras de diez estatuas cada una, que representan a antiguos reyes españoles. En el número 2 de la plaza, encima del actual café de Oriente, hay una placa según la cual “En torno a este lugar estuvo la Casa del Tesoro, donde vivió y murió en 1784 Juan Bautista Sachetti, principal arquitecto del Palacio Real de Madrid.”
  • Foto de Teatro Real
El Teatro Real de Madrid es uno de los edificios más emblemáticos del Madrid de los Austrias. Situado entre la Plaza de Oriente y la Plaza de Isabel II, mira de frente al Palacio Real El Teatro Real es el teatro de la ópera de Madrid. Fue fundado en 1818 e inaugurado en 1850. Se mantuvo de forma ininterrumpida como teatro de ópera hasta 1925, cuando tuvo que cerrar a causa de problemas estructurales en el edificio. No volvió a abrir sus puertas hasta 1966, como sala de conciertos sinfónicos. Entre 1988 y 1997, sufrió una importante remodelación que lo volvió a convertir en coliseo operístico. El edificio es sobrio y de apariencia robusta, pero a la vez elegante contemplado desde cualquiera de las dos fachadas. Tiene una forma de hexágono irregular, similar a un ataúd, y aspecto de construcción isabelina. De hecho, el exterior del edificio no ha variado desde su construcción entre 1817 y 1850. El Teatro Real hoy destaca por su inmejorable acústica y por la modernidad de sus sistemas técnicos. Por este motivo Madrid acoge grandes producciones en las que participan primeras figuras de la ópera internacional.
  • Foto de Jardines de Lepanto
Ubicados en la parte meridional de la Plaza de Oriente, con una pradera de césped, arbustos recortados, árboles altos y un gran parque infantil. Sobre ellos se alza el monumento al capitán Ángel Melgar (1876–1909) quien murió en combate en la guerra del Rif, obra en bronce y mármol de Julio González Pola (1860–1929), inaugurada en 1911 por el rey Alfonso XIII.
  • Foto de Monumento a Felipe IV
  • Foto de Monumento a Felipe IV
En el centro de la Plaza de Oriente se encuentra la estatua de Felipe IV. Rodeada de jardines y edificios monumentales, la escultura preside uno de los rincones históricos más importantes de Madrid. Se trata de una estatua ecuestre encargada por el Conde Duque de Olivares para agasajar al monarca y realizada por el escultor toscano Pietro Tacca en 1640 partiendo de un retrato pintado por Rubens hoy desaparecido. Inicialmente la estatua se instaló en los jardines del desaparecido palacio del Buen Retiro. Más tarde estuvo en lo alto de la fachada sur del antiguo alcázar para volver dos años después al Retiro. Y en este parque continuó hasta que en tiempos de Isabel II se trasladó a su actual ubicación en la Plaza de Oriente. Pero esta vez se subió a una fuente monumental construida en 1845 al efecto para mayor realce de la escultura. La estatua de Felipe IV aparece con la cabeza descubierta. El rey está vestido con media armadura y en la mano derecha levanta el bastón de general. Sobre el pecho lleva una banda y al cinto una espada. Monta un caballo de raza española en corveta, es decir, apoyado sobre las patas traseras y con las manos al aire, posición que nunca antes había adoptado ninguna escultura de este estilo. Por este motivo, el escultor pidió asesoramiento a Galileo Galilei, quien realizó un complejo estudio de pesos y puntos de apoyo. Estos cálculos derivaron en la utilización de un espesor de bronce variable, muy fino en la cabeza del animal y casi macizo en los cuartos traseros y la cola, que también sirve de apoyo. El monumento que la alberga está formado por numerosos elementos. Se compone de un juego de pedestales: uno elevado en el centro que sirve de base a la estatua de Felipe IV, y otros cuatro más bajos alrededor del anterior, sobre los que descansan cuatro leones de bronce. Por los lados norte y sur se abren sendas escalinatas que permiten subir a la plataforma para sentarse en sus bancos de piedra caliza. En los lados este y oeste hay dos pilones que recogen el agua que cae en cascada desde sendas máscaras. También cae agua desde dos figuras que personifican los ríos Jarama y Manzanares, representados por dos ancianos desnudos coronados de hojas y frutos. El Jarama mira hacia Palacio y el Manzanares hacia el Teatro Real. En los laterales del pedestal encontramos dos bajorrelieves que representan escenas del reinado de Felipe IV. La del lado norte muestra al monarca distinguiendo con la cruz de Santiago a Diego Velázquez. En la escena del lado sur una figura central coloca una corona de laurel sobre las sienes de Pedro Calderón de la Barca. Una placa de bronce frente al monumento dice lo siguiente: “La estatua ecuestre de Felipe IV, obra del escultor Pedro de Tacca, fundida en Florencia en 1640 con el asesoramiento de Galileo, fue donada por los Grandes Duques de Toscana. Instalada inicialmente en los jardines del palacio del Buen Retiro, en 1844, bajo el reinado de Isabel II, se trasladó a la Plaza de Oriente.” Es asombroso apreciar los detalles de las escultura, los tendones del caballo, las venas que se marcan en la panza, el enredo del pelo en las crines y en la cola. Parece realmente que el animal esté en pleno movimiento.
  • Foto de Escuela Superior de Música Reina Sofía
La Escuela de Música Reina Sofía es un conservatorio privado español fundado en Madrid por Paloma O'Shea en 1991. Forma parte de la Fundación Albéniz. Lleva el nombre de su Presidenta de Honor, la Reina Sofía. En la actualidad, la escuela es ya reconocida internacionalmente y acoge a estudiantes de todas las nacionalidades, prestando una especial atención a los alumnos procedentes de España, Portugal y los países latinoamericanos. Cuenta con un excelente cuadro de profesores de reconocido prestigio internacional. La sede de la escuela se halla en un emblemático espacio histórico madrileño, en la Plaza de Oriente, junto al Palacio Real y al Teatro Real, dos monumentos símbolo de la historia y la vida musical española. Además, el espacio que ocupa el edificio de la Escuela situado en la calle Requena, en otro tiempo albergó la Escuela de Arte Dramático y Danza por lo que su espíritu artístico y pedagógico será recogido nuevamente por la Escuela Superior de Música Reina Sofía.
  • Foto de Parroquia Santiago y San Juan
  • Foto de Parroquia Santiago y San Juan
La Iglesia de Santiago y San Juan Bautista, situada en pleno Madrid de los Austrias, es una de las parroquias más antiguas de Madrid. La construcción que vemos en la actualidad data del siglo XIX, pero su origen lo encontramos en el Fuero de 1202, donde se nombran las parroquias existentes en esa fecha dentro del recinto amurallado de la ciudad. La primitiva iglesia fue demolida bajo el reinado de José Bonaparte en 1810, dentro de su política de derribos para dar amplitud a la ciudad. En concreto, con esta acción se pretendía dar espacio al entorno del Palacio Real, y por eso se demolió también la parroquia de San Juan Bautista, a sólo unos metros de distancia, en la vecina Plaza de Ramales. Muy poco tiempo después se decidió la reconstrucción de la Iglesia de Santiago, a cargo del arquitecto Juan Antonio Cuervo, con el objetivo de acoger las dos parroquias afectadas. Por eso en la actualidad el nombre de este templo es de Santiago y San Juan Bautista. De la antigua iglesia de San Juan nos queda una recreación moderna en la superficie de la Plaza de Ramales. La planta de esta Iglesia de Santiago y San Juan Bautista es bastante circular, como una rotonda, sobre cuyo centro tenemos una cúpula alta coronada por una linterna. En el retablo mayor destaca el lienzo de Santiago Matamoros, obra de Francisco Ricci. Por los rincones del templo encontramos otros detalles artísticos y decorativos, como la imagen de la Virgen de la Fuencisla o Nuestra Señora de la Salud. En el exterior vemos una fachada de ladrillo combinado con granito en un diseño de estilo neoclásico. A los lados hay dos cruces rojas de Santiago, que también encontramos en las vidrieras, y arriba un frontón curvo cobija una ventana que sirve para iluminar el coro. En el centro, sobre la puerta de entrada, tenemos el relieve de Santiago Matamoros en la batalla de Clavijo (La Rioja), en el año 844, que representa al Apóstol Santiago sobre su caballo blanco apoyando milagrosamente a las tropas cristinas. La iglesia de Santiago y San Juan Bautista es el templo de advocación Jacobea más antiguo de Madrid. Esto la convierte en un punto idóneo para iniciar el Camino de Santiago desde esta ciudad. La parroquia entrega todos los años un gran número de credenciales de la peregrinación a Santiago. La credencial es el documento que acredita a cada peregrino en el que se van sellando las distintas etapas del recorrido.
  • Foto de Iglesia de San Nicolás
La iglesia de San Nicolás de Bari, o de los Servitas, se nombraba ya en el Fuero de 1202 y ostenta el privilegio de ser la construcción más antigua de Madrid. Esta iglesia y la de San Pedro el Viejo son las únicas que se conservan del Madrid medieval. San Nicolás de Bari es actualmente parroquia de la comunidad italiana en Madrid. De hecho, la misa de las 12 de los domingos y festivos se pronuncia en italiano. El conjunto se compone de elementos construidos en muy diferentes épocas, fruto de añadidos, derribos y restauraciones. Lo más antiguo es la torre mudéjar (similar a la de San Pedro el Viejo) que data del siglo XII. La existencia de esta torre hace pensar que en origen este edificio fue una mezquita, aunque no hay pruebas definitivas que lo aseguren. El ábside es del siglo XV, la armadura de madera que cubre la nave proviene del siglo XVI, mientras que el cuerpo principal de la iglesia es fruto de una gran reforma realizada en el siglo XVII. De este mismo siglo es el cuerpo de campanas rematado con un capitel. En esta reforma se hicieron las capillas laterales y las dependencias parroquiales. El pórtico está realizado en granito con molduras barrocas y contiene la imagen de San Nicolás, obra del escultor Luis Salvador Carmona del siglo XVIII. En el interior destacan la capilla de San Nicolás, con cúpula oval, y la del Santo Cristo de Burgos. En esta iglesia de San Nicolás de Bari, según dicen las placas del exterior, fue bautizado en 1533 Alonso de Ercilla, autor del poema épico La Araucana; y también aquí fue enterrado en 1597 Juan de Herrera, artífice del Monasterio de El Escorial, aunque sus restos fueron posteriormente trasladados a su tierra natal en Cantabria. La iglesia de San Nicolás de Bari es monumento nacional desde 1931
  • Foto de Estatua de Don Álvaro de Bazán
Álvaro de Bazán, primer marqués de Santa Cruz de Marcenado (1526-1588) e insigne marino español, fue nombrado en 1576 por Felipe II Capitán General de las Galeras de España. Durante la guerra de ocupación de Portugal dirigió las batallas navales, participó en varias contra los turcos en el Mediterráneo y en la batalla de Lepanto estuvo al mando de una escuadra de reserva. A su regreso, el rey le nombró Capitán General del Mar Océano, encargándole la preparación de la expedición de La Invencible, pero murió al poco tiempo. Con motivo del tercer centenario de su muerte se creó una comisión organizadora de actos para homenajear al marino, con el apoyo de la reina y se propuso la realización de una estatua. Para recaudar los fondos necesarios se organizó un concierto en el Teatro de la Zarzuela y se abrió una suscripción pública que alcanzó la suma de 62.500 pesetas. La comisión eligió el proyecto presentado por Benlliure, quien realizó la estatua en Roma en 1888, donde estaba pensionado por la Academia. Se inspiró en la estatua de bronce de Carlos V, obra de León Leoni, del Museo del Prado. El pedestal es obra también de Benlliure y del arquitecto Miguel Aguado; originalmente tenía una decoración en bronce a base de delfines, anclas y atributos marinos que en la actualidad ha desaparecido. Se eligió la plaza de la Villa, por su situación céntrica y por su tamaño, ya que al ser de pequeñas dimensiones, resaltaría más la figura del homenajeado. Se puso la primera piedra el 4 de mayo de 1891 y se depositó en la base del pedestal una arqueta de plomo con monedas de la época, periódicos del día y el acta. La inauguración oficial tuvo lugar el 19 de diciembre de 1891 con asistencia de la reina regente, Mª Cristina, la infanta Isabel, Cánovas de Castillo y miembros del Gobierno. Mariano Benlliure y Gil está considerado como uno de los escultores más importantes del arte español de finales del XIX y principios del XX; estudió en Roma pensionado por la Diputación de Valencia y participó en numerosas Exposiciones tanto nacionales como internacionales en las que obtuvo numerosos galardones, destacando en 1900 la Medalla de Honor en la Exposición de París, junto a Sorolla y Blay. En 1901 fue nombrado Académico de San Fernando y un año más tarde Director de la Academia Española en Roma. En 1903 se instala en Madrid, convirtiéndose en el escultor oficial de la época trabajando en innumerables encargos oficiales. Entre 1917 y 1931 fue Director del Museo Nacional de Arte Moderno.
  • Foto de Casa de La Villa
La Casa de la Villa es el más grande e imponente de los tres edificios históricos que se encuentran en la Plaza de la Villa, a poca distancia de la Plaza Mayor de Madrid. Ocupa el lado oeste de la Plaza de la Villa, que en su día suponía uno de los centros de la actividad de la población. La fachada de la Casa de la Villa tiene una configuración simétrica, con dos torres angulares rematadas con chapiteles y dos grandes portales de acceso entre los cuales destaca el balcón principal del primer piso. La Casa de la Villa fue mandada construir hacia 1645 con licencia del rey Felipe IV para albergar las reuniones del Concejo, que hasta entonces se celebraban en la Iglesia de San Salvador, sita a escasos metros, en la misma plaza (haciendo esquina entre las calles Mayor y Señores de Luzón). También debía acoger la cárcel de la Villa. Ocupa el solar de las antiguas casas del marqués del Valle, que habitaba el Duque de Osuna cuando fue preso por orden del rey. El proyecto de construcción corrió a cargo de Juan Gómez de Mora, que no vería la obra finalizada porque se prolongó unos 50 años. Le siguieron en la dirección del proyecto José de Villarreal, que completó el edificio, y Teodoro Ardemans, que remató las torres, la escalera principal y el patio. Hacia 1787 Juan de Villanueva diseñó la galería de columnas que da a la calle Mayor y que serviría para que los reyes presenciaran la procesión de Corpus Christi. A principios de siglo XX, Luis Bellido restauró el edificio (y toda la plaza) y construyó un pasadizo elevado que lo comunica con la vecina Casa de Cisneros, que había sido adquirida por el Ayuntamiento para ampliar sus instalaciones. Desde su inauguración, la Casa de la Villa ha servido como sede principal del Ayuntamiento de Madrid, hasta que en 2007, siendo regidor Alberto Ruiz Gallardón, la alcaldía se trasladó al Palacio de Cibeles. En su interior destaca la escalera principal, el Patio de Cristales, el Salón de Sesiones, el Salón de Goya y la Capilla de Palomino. También se encuentra la figura original de la Mariblanca, de 1625, que tiene una réplica expuesta en la Puerta del Sol. Más información en http://monumentamadrid.es/AM_Edificios4/AM_Edificios4_WEB/index.htm#ingra:inmana.02902
  • Foto de Casa de Cisneros
La Casa de Cisneros es uno de los tres edificios históricos ubicados en la Plaza de la Villa, a poca distancia de la Plaza Mayor de Madrid. Se ubica en el lado sur de la Plaza de la Villa, centro de la vida urbana en el siglo XV por encontrarse a mitad de camino entre el Alcázar (hoy Palacio Real) y la desaparecida Puerta de Guadalajara, entre otros dos edificios históricos de gran interés turístico como son la Casa de la Villa y las Casas y Torre de los Lujanes. Además de por la plaza, está delimitada por la calle del Cordón al este, la calle Sacramento al sur y la calle del Rollo al oeste. La Casa de Cisneros es una de las más antiguas que quedan en la ciudad, construida en 1537 cuando en el lado norte de la plaza todavía existía la Iglesia de San Salvador. Fue mandada levantar por Benito Jiménez de Cisneros, sobrino del célebre Cardenal Cisneros, Arzobispo de Toledo y gobernador interino del Reino de Castilla por incapacidad de la reina Juana la Loca. Se trata de uno de los pocos palacios renacentistas del siglo XVI que quedan en Madrid. El Ayuntamiento compró el edificio a los herederos de la Condesa de Oñate en 1909 y encargó una reforma al arquitecto Luis Bellido, encargado también de reformar el resto de la plaza. La restauración de Bellido conservó elementos decorativos que estaban encubiertos y la escalera principal, así como el estilo plateresco que caracteriza el edificio. También comunicó la Casa con la contigua Casa de la Villa mediante un pasadizo elevado (si cruzamos bajo este pasadizo salimos a la calle Madrid y a una plaza sin nombre). Esta casa-palacio fue mandada construir por Don Benito Jiménez de Cisneros, sobrino del Cardenal Cisneros, en 1537. Posiblemente fue encargada al alarife de la Villa, Miguel de Hita, que utilizó el solar de su antigua casa y el resto de los solares de la manzana que había adquirido, como consta en un documento de la época. Es uno de los pocos palacios renacentistas del siglo XVI conservados en Madrid, aunque con muchas modificaciones. Forma parte del conjunto de la Plaza de la Villa. Fue comprada por el Ayuntamiento a los herederos de la Condesa de Oñate en 1909, para instalar en ella parte de sus departamentos, encargando a Luis Bellido, arquitecto municipal, su restauración. Bellido reformó y acondicionó el edificio, manteniendo la distribución en torno al patio. Recuperó muchos detalles ornamentales del interior que estaban encubiertos y la escalera principal que había desaparecido. Despojó las fachadas del revoco que cubría los paramentos de mampostería combinada con cantería y algunos otros elementos. Eliminó la gran galería de madera que recorría la parte alta de la fachada a la calle Sacramento, para darle unidad estilística a todo el edificio, siguiendo el estilo plateresco de esa fachada, con un doble fin; por un lado, adherirse a la corriente "nacionalista" de principios del siglo XX que reivindicaba el Plateresco y, por otro, recuperar el estilo de la época de su construcción. También comunicó el edificio con la Casa de la Villa mediante un pasadizo. Esta restauración fue premio del Ayuntamiento en 1915. Después de la Guerra Civil Felipe Trigo hizo otra reforma interior. Destacan la escalera con azulejos de Talavera y el Salón de los Tapices.
  • Foto de Casa y Torre De Los Lujanes
Las Casas y Torre de los Lujanes ostentan el título de edificio civil más antiguo de Madrid, aunque existen en la ciudad otros anteriores de carácter religioso, como la Iglesia de San Nicolás de Bari. Se ubican en la Plaza de la Villa, centro de la vida urbana en el siglo XV por encontrarse a mitad de camino entre el Alcázar (actual Palacio Real) y la desaparecida Puerta de Guadalajara, al lado de otros edificios históricos como la Casa de Cisneros y la Casa de la Villa. En realidad se trata de dos edificios, ambos habitados por la familia de Luján, antiguo y poderoso linaje procedente de la aldea aragonesa de Luján, que en su día decidió dividir el solar en dos para repartirlo entre los hermanos Juan y Álvaro. El primero de ellos sería la Torre junto con la casa aneja, en el número 2 de la Plaza de la Villa, levantada antes de 1471; el segundo edificio sería la casa de al lado, en el número 3, mandada construir por Álvaro de Luján en 1494 después del reparto. La Torre de los Lujanes es una construcción robusta de planta cuadrada, con tres alturas más una torreta que la corona con cubierta a cuatro aguas. Dice la leyenda que el rey Francisco I de Francia estuvo preso en esta Torre tras ser capturado en la batalla de Pavía de 1525. Otra versión dice que sencillamente el rey francés estuvo alojado en la Torre en espera de que le acondicionaran una estancia del Alcázar; y que como no quería inclinarse ante el emperador Carlos V, éste mando hacer la entrada de la Torre muy pequeña de modo que le obligara a agacharse cuando entrara. También hay una versión menos fantasiosa de la historia que dice que Francisco I, tras perder la batalla de Pavía, no llegó a venir a Madrid. En el interior de la Torre tiene su sede, con entrada por la estrecha calle del Codo, la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. Esta pequeña puerta, de la que habla la leyenda, tiene un arco de herradura con dovelas de piedra que es único en Madrid. En el siglo XIX se instaló en la azotea de esta Torre un telégrafo óptico de la línea Madrid-Aranjuez, por ser entonces uno de los edificios más altos de la ciudad. La Casa aneja a la Torre, que forma con ella el número 2 de la Plaza de la Villa, tiene planta de forma irregular. De estilo mudéjar, en la fachada destaca su portal de entrada con ornamentación gótica y el escudo nobiliario de los Luján. Parece que esta casa fue la primera en la que se instaló la familia cuando llegó a Madrid hacia 1450. Contigua a la anterior, en el número 3 de la plaza, tenemos la Casa de Álvaro de Luján. Está diseñada en torno a un patio interior de forma cuadrada. En el zaguán se colocaron, ya entrado el siglo XX, los sepulcros platerescos de Beatriz Galindo, conocida como La Latina y que da nombre al famoso barrio madrileño de La Latina, y de su esposo Francisco Ramírez, El Artillero; hoy estos dos sepulcros se encuentran en el Museo de San Isidro o de los Orígenes. De estilo mudéjar como la anterior, en la fachada de la casa destaca su arco de herradura que sirve de entrada. En su interior se conserva la balaustrada gótica de la escalera, procedente del antiguo Hospital de La Latina. Desde mediados del siglo XIX las dos casas están ocupadas por la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Según información de la propia Academia, en su interior destacan la Biblioteca Colmeiro, con sus techos artesonados y sus cuatro escaleras de caracol de acceso; el salón de la Reina, dedicado a actos institucionales como son los discursos de ingreso; y la sala de Juntas, con amplias ventanas hacia la Casa de la Villa, donde se reúnen los académicos. Curiosidades de las Casas y Torre de los Lujanes - La Casa de Álvaro de Luján sirve para recordar, mediante una placa, la figura de Enrique IV de Castilla, que fue quien concedió a Madrid el título de Noble y Leal Villa provocando que la plaza donde están las Casas y la Torre de los Lujanes, que antes se llamaba del Salvador, pasara a llamarse Plaza de la Villa. - En la fachada de la Torre una placa del ayuntamiento recuerda que “en estas casas nació en 1846 el compositor Federico Chueca, prodigio castizo de la música madrileña.” Es una de las pocas casas-palacio del siglo XV conservadas en Madrid. La torre y la casa fueron mandadas construir por Álvaro de Luján antes de 1471. Su planta, de forma irregular, se distribuye en torno a un gran patio central y tiene triple fachada. El edificio ha sufrido múltiples reformas, una de las cuales fue para la instalación de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, llevada a cabo en 1858, un año después de haber sido creada la institución por Isabel II. Al formar parte de la Plaza de la Villa, fue restaurada por el arquitecto municipal Luis Bellido, restituyendo el aparejo original y rescatando parte de la estructura primitiva. La torre, de planta cuadrada, presenta en la actualidad dos cuerpos superpuestos. El primero tiene un basamento en mampostería y el resto es de aparejo mixto de piedra y ladrillo como el resto del edificio. Destacan la portada principal con su ornamentación gótica y el escudo nobiliario de los Luján por triplicado y la pequeña portada de la calle del Codo, con un arco de herradura con grandes dovelas de piedra, único en la capital, que da entrada a la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, instalada en la torre.
  • Foto de Plaza del Cordón
Estamos sin duda en una de las plazuelas más bonitas de Madrid, se respira su historia. A pesar de las muchas modificaciones conserva el espíritu del pasado. Se puede derribar un edificio pero no es tan fácil hacer desaparecer la forma de las calles. ­Se conserva su singular trazado medieval; también restos de la arquitectura del siglo XVI en la vecina Casa de Cisneros y el más puro barroco del siglo XVII, con el convento de las Carboneras a sus espaldas; la histórica Casa de Iván de Vargas… por supuesto la magnífica iglesia de San Miguel del siglo XVIII. Toda la historia de Madrid recogida en una plaza, sus edificios y las calles que a ella se asoman. Y mucha belleza. El Palacio del Cordón madrileño estaba situado en una de las dos vías medievales más importantes (la otra era la actual calle Mayor), la que iba de la Puerta de Santa María a Puerta Cerrada, hoy calles del Sacramento y San Justo. Fue construido junto a una iglesia medieval, en este caso la parroquia de San Justo, una de las más antiguas, ya citada en el Fuero de 1202. Desapareció a finales del siglo XVII. En 1739 comenzó la construcción de la actual Basílica de San Miguel. El Palacio del Cordón probablemente fue de los primeros edificios que se construyeron en la zona, en estilo gótico tardío. Debió ser levantado a finales del siglo XV o principios del XVI, cuando –aún antes de que Felipe II trajera la Corte a Madrid– las familias castellanas más poderosas comenzaron a llegar a la Villa. Los nobles se fueron instalando en torno a la plaza de la Villa, entonces plaza de San Salvador, recordemos embellecida y ampliada por Enrique IV. De esa época se conservan las Casas de los Lujanes. Enfrente, hasta 2002, estuvo la Casa de Iván de Vargas, hoy reconstruida, mucho más sencilla que los palacios cercanos. En la misma acera en 1537 se edificó el palacio de Jiménez de Cisneros que, aunque muy modificado, sí se conserva. El plano de Pedro Texeira una vez más nos ayuda a imaginar cómo pudo ser la plaza en el siglo XVII. A ambos lados del viejo palacio que ocupaba todo el solar junto al convento de las Carboneras, las calles tomaron, igual que la plaza, el nombre de sus dueños y el detalle arquitectónico del palacio, las calles de Puñonrostro y del Cordón. En el siglo XVIII era la Casa nº 1 de la manzana 176. La Casa nº 2 era y sigue siendo el Convento de las Carboneras. El madrileño Palacio del Cordón fue derribado en la segunda mitad del siglo XIX, sobre el solar se construyeron las casas actuales, números 2 y 3 de la plaza. Una placa municipal en su fachada recuerda que aquí “estuvieron las Casas del Cordón donde el secretario de Felipe II Antonio Pérez vivió desde 1575 y sufrió cautiverio hasta su fuga en 1585”. A este respecto y como curiosidad, en las Casas del Cordón vivió uno de los malos oficiales de la historia de España: Antonio Pérez. Juan de Escobedo era un hombre de confianza de Antonio Pérez, por lo que fue designado secretario personal de don Juan de Austria, para que espiara sus movimientos. Don Juan de Austria no tardó en ganarse la voluntad de Escobedo y éste dejó de informar, poniendo de los nervios a Felipe y Antonio.Una de las principales beneficiarias de esta trama corrupta, era la Princesa de Éboli, amante de Pérez. ¡Para rematar el culebrón, parece que la princesa tenía otro affaire con Felipe II! Escobedo descubrió los chanchullos de Antonio Pérez y le chantajeó con chivarse a Felipe. Pérez, más malo que la quina, manipuló al Rey presentando a don Juan y a Escobedo como conspiradores que planeaban derrocarle. Escobedo inevitablemente murió de una estocada traidora. Así se hacía la alta política por entonces... Enfrente, nº 1 de la plaza, se encuentra la hoy llamada Casa del Cordón por el adorno de su fachada. Pero este edificio, rehabilitado para viviendas, fue construido en la segunda mitad del siglo XVIII. Tal vez el detalle decorativo del cordón de piedra fue colocado inspirado en el nombre de la plaza y del palacio que por entonces aún existía frente a él, pero no tiene nada que ver con el desaparecido Palacio del Cordón del Conde de Puñonrostro.
  • Foto de Basílica de San Miguel y Palacio Arzobispal
  • Foto de Basílica de San Miguel y Palacio Arzobispal
La Basílica Pontificia de San Miguel, ubicada en el Madrid de los Austrias, muy cerca de Puerta Cerrada y pegado al Palacio Arzobispal, Está adscrita a la Nunciatura apostólica en España, que la ha confiado al Opus Dei desde 1960, y es la sede de la Hermandad de los Estudiantes (Madrid). A pesar de sus pequeñas dimensiones, se trata de una de las construcciones arquitectónicas más relevantes del Barroco español, por la singular forma convexa de su fachada y su original planta, poco habitual en el país y única en el Barroco madrileño. El templo, que empezó a construirse en el año 1739, posee una notable influencia italiana y está declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento. De estilo barroco con influencia italiana, se encuentra en un espacio reducido, como apretado por los edificios colindantes, y mirando su fachada principal da la impresión de haber crecido a lo alto por necesidad Se terminó de construir en 1754 y en un principio se llamó Iglesia de los Santos Justo y Pastor, pues este era el nombre de la iglesia que hubo aquí antiguamente, desde antes de 1202, destruida por un incendio en 1690. Con el derribo a final del siglo XVIII de la iglesia de San Miguel, ubicada donde hoy está el Mercado de San Miguel, y el traslado de la parroquia de San Justo, la iglesia adoptó su nombre actual y más tarde el nuncio la convirtió en basílica. En el exterior de la basílica de San Miguel llama la atención la fachada en forma convexa, realizada así probablemente para adaptarse a un espacio escaso. Esculturas en hornacinas, adornos en relieve, dos campanarios y una gran puerta de madera decoran la portada. En el interior tenemos una sola nave con capillas laterales y un ábside semicircular decorado con gusto. La mirada se distrae con las formas y pinturas de las bóvedas y con la contemplación de un espacio que aparenta gran amplitud gracias a un diseño arquitectónico pensado para ello. En el recorrido por los pasillos encontraremos muchos motivos para detenernos, como el Santo Niño de la Gracia (figura anónima del siglo XVIII), la Capilla de las Sagradas Imágenes o la Capilla de San Josemaría Escrivá de Balaguer. Junto a la Basílica está el Palacio Arzobispal, edificio del segundo tercio del siglo XVIII. Fue tradicionalmente la residencia del arzobispo y de los cardenales de la Archidiócesis de Madrid, además de albergar las oficinas de la provincia eclesiástica, los departamentos de informática de la Archidiócesis y el archivo diocesano. Está incluido en el Registro de Bienes de interés cultural de la Comunidad de Madrid como monumento de protección integral. El origen del palacio, según la tradición, fue una de las casas de Antonio Pérez. El Palacio ocupa toda una manzana, que ya aparece totalmente configurada en el plano de Texeira de 1656. Posiblemente, el Cardenal Infante don Luis de Borbón mandó remodelar los edificios de esta manzana, para convertirlos en su residencia durante sus visitas a Madrid. La fachada principal, con una magnífica portada barroca, estaba situada en la plaza que quedaba frente a la antigua iglesia de los Santo Justo y Pastor. Al levantar la nueva iglesia se ocupó la plaza, con lo que la portada del palacio quedó completamente oprimida por la fachada lateral de San Miguel. Manuel Bradi reedificó en 1788 una parte del conjunto, la situada en el Pasadizo del Panecillo y calle de la Pasa, siguiendo las directrices generales. Ricardo García Guereta hizo una remodelación interior del conjunto en 1906. En la planta, de forma irregular, se detectan los cambios que ha sufrido el edificio, por lo que resulta bastante compleja. La escalera principal está situada frente a la puerta de la calle San Justo, que debió ser una entrada secundaria ya que no tiene una portada tan importante como la del pasadizo. Sin embargo el tratamiento de sus fachadas demuestra una intención de diseño unitario de gran sobriedad que, siguiendo la tradición árabe, no refleja su magnífico interior. El edificio además de Palacio de la Nunciatura y de residencia arzobispal, albergó el primer Seminario de Madrid y el Archivo de matrimonios.
  • Foto de Iglesia San Pedro el Viejo
La Iglesia de San Pedro el Viejo es una de las más antiguas de Madrid, junto con la de San Nicolás de Bari. Cuando hacemos el recorrido por La Latina, lo primero que vemos tras salir del Jardín del Príncipe de Anglona y enfilar a la izquierda es la alta torre mudéjar de la iglesia destacando entre edificios. La Iglesia de San Pedro el Viejo es un pequeño reducto de antigüedad en el barrio de La Latina. Al entrar en el templo da la impresión de que el espacio se agranda y el visitante acaba quedándose un rato más largo de lo previsto. A pesar de que se citaba en el Fuero de 1202, las reformas y demoliciones han dejado un edificio que data ya del siglo XIV, con algunos elementos de esa época, como su torre mudéjar, y otros posteriores hasta el siglo XVII. La Iglesia de San Pedro se levantó sobre el antiguo solar de la mezquita de la Morería, que según la tradición fue edificada para conmemorar la toma de Algeciras por Alfonso XI, en 1345. El edificio actual es fruto de distintas épocas. Conserva la torre mudéjar de la época de su construcción. La cubierta gótica de la Capilla de los Lujanes es del siglo XV, la portada renacentista fue colocada hacia 1525 y el resto de la Iglesia pertenece a la reforma llevada a cabo a mediados del siglo XVII. Fue el arzobispo de Brindis, D. Lorenzo Reinoso, el que encargó la reforma y ampliación de otras estancias a Francisco Sanz. La Iglesia tiene planta basilical con tres naves. La nave central esta cubierta con bóveda de cañón con luneto y cúpula en el crucero, de clara tradición barroca clasicista. La volumetría exterior, en donde destaca la torre, es compleja debido a las distintas ampliaciones. Ha sido objeto de varias restauraciones, en las primeras se intervino en la torre y en la última se acometió el resto. El elemento más destacado de esta pequeña iglesia es la citada torre mudéjar del siglo XIV. También llama la atención la portada renacentista hoy cegada tras una verja de hierro. En el interior destaca la cabecera nervada de la nave de la epístola, la Capilla de los Luján o del Perpetuo Socorro, la figura de Jesús el Pobre, de gran devoción entre los madrileños, y la de María Santísima del Dulce Nombre en su Soledad. Estas dos imágenes son las protagonistas de la procesión que todos los años se realiza en Jueves Santo. En cuanto a Jesús el Pobre, comúnmente se dice que se le llama así para distinguirlo de Jesús de Medinaceli, en la iglesia del mismo nombre junto al Paseo del Prado, más grande y más rica. También hay quien cree que el nombre puede deberse a que antiguamente un caballero de la orden de Calatrava donó una gran cantidad de dinero para alimentar a los pobres, como acredita una inscripción en el interior del templo. Otra motivo podría ser que esta Iglesia de San Pedro el Viejo siempre fue de las más pobres de Madrid. En uno de los paneles informativos en el exterior de la iglesia leemos lo siguiente: “Es una de las iglesias más antiguas de la capital. En ella destaca su torre de ladrillo mudéjar del siglo XIV, de planta cuadrada con dos ventanillos arábigo-bizantinos únicos en Madrid. El edificio conserva además tres restos importantes: en la fachada meridional dos escudos, a los pies de la torre, la portada renacentista de 1525 y en el interior una cabecera nervada de estilo gótico del siglo XV. La talla de Jesús El Pobre fue esculpida por Juan de Astorga en Sevilla a finales del siglo XVIII. En 1812 fue trasladada desde la capital andaluza a su actual ubicación, como regalo de la Duquesa viuda de Santiesteban y Medinaceli, quien la conservaba en el palacio de la Casa de Pilatos.” Otra placa junto a la puerta dice lo siguiente: “Esta iglesia de San Pedro el Viejo ocupó el lugar de la antigua mezquita de la Morería. La primitiva iglesia fue edificada por el rey Alfonso XI en recuerdo de la toma de Algeciras. De esa época es la torre mudéjar, a cuyo lado aparece una portada renacentista. La cabecera de la nave de la epístola, con bóveda nervada, es del siglo XV, pero la principal y las tres naves datan de una reconstrucción de principios del siglo XVII. En 1979, tanto la iglesia como la torre fueron declaradas Bien de Interés Cultural. Siglos XIV al XVII.” Inicialmente esta iglesia se llamó San Pedro el Real, pero este mismo nombre se asignó de manera oficial a la Iglesia de la Paloma (aunque los vecinos siempre la conocieron por la Paloma, y así la siguen llamando hoy). Para distinguirla de ésta última, la primera pasó a denominarse San Pedro el Viejo. En el interior del templo se encuentra asimismo la capilla del Cristo de las Lluvias, que tiene su origen en la leyenda medieval que relata que sus campanas conseguían desviar las tormentas, salvaguardardando así las cosechas. Cuenta una vieja leyenda que en esta iglesia había una gran campana que, como era tan grande, no se podía subir. Pero una mañana apareció colocada en lo alto de la torre sin intervención humana. Desde entonces, la campana tuvo el poder de alejar las tormentas con su sonido.
  • Foto de Capilla del Obispo (Capilla de Nuestra Señora y de San Juan de Letrán)
Edificio religioso del siglo XVI, que pertenece a una época de transición entre el gótico, estilo que se aprecia en su planta y trazado, y el arte renacentista, visible en su fachada septentrional y en su decoración interior. Está declarada Monumento Nacional desde el año 1931.Forma parte del complejo parroquial de san Andrés, integrado, además de por la Capilla del Obispo, por la Iglesia de San Andrés, de planta gótica, y la Capilla de san Isidro, de estilo barroco. La Capilla del Obispo se erige sobre el solar de una primitiva capilla, probablemente mandada construir por el rey Alfonso VIII.Fue levantada entre 1520 y 1535, para albergar los restos mortales de san Isidro Labrador. Responde a una iniciativa de Francisco de Vargas, para cuya familia, una de las más poderosas del Madrid medieval, había trabajado el santo, en el siglo XII. Sin embargo, el impulso definitivo se lo dio su hijo, Gutierre de Vargas Carvajal, obispo de Plasencia (Cáceres) entre 1524 y 1559, a quien se debe la fundación de la capilla y su suntuosa decoración interior. En su honor, la construcción empezó a ser conocida como Capilla del Obispo, abandonándose, a nivel popular, el nombre oficial de Capilla de Nuestra Señora y san Juan de Letrán. El cuerpo de san Isidro permaneció en el edificio hasta 1544, año en el que el párroco de la Iglesia de san Andrés consiguió, después de numerosos pleitos, trasladarlo a su parroquia, donde estuvo depositado hasta el siglo XIX. Los Vargas decidieron entonces convertir la capilla en su panteón familiar.​ En 1547, Gutierre de Vargas Carvajal encargó al escultor Francisco Giralte la realización del retablo que preside el ábside y de los dos cenotafios situados a ambos lados del presbiterio, donde reposan sus restos y los de sus padres, Francisco de Vargas e Inés de Carvajal. Los trabajos de decoración concluyeron hacia 1550. Se accede, a través del claustro de San Andrés y es uno de los pocos ejemplos representativos de la arquitectura gótica que se conservan en Madrid. Consta de una sola nave con tres tramos y ábside poligonal, cubierta con bóvedas góticas de crucería. Sin embargo, su decoración es renacentista. Hace algunos años la demolición de unas casas dejó al descubierto su ábside gótico de estructura poligonal y con grandes contrafuertes exteriores, el cual fue revestido exteriormente durante la restauración de 1979. En su interior destaca el magnífico retablo de tres cuerpos y tres calles, tallado por Francisco Giralte entre 1550 y 1556, y los sepulcros en forma de hornacina, de los padres del fundador, don Francisco de Vargas y doña Inés de Carvajal, a ambos lados del retablo mayor, realizados por el mismo autor. La capilla se completa con el sepulcro del Obispo en alabastro, situado en el lado de la Epístola, que tiene un esquema compositivo similar a los sepulcros de Carlos V y Felipe II del Monasterio del Escorial. El conjunto, que permanece cerrado desde hace tiempo, ha sido objeto de varias restauraciones, hallándose la última en proyecto.
  • Foto de Iglesia de San Andrés Apostol
Una de las más primitivas parroquias de Madrid, poco se puede decir con certeza de la primitiva iglesia, existente ya a finales del siglo XII y levantada acaso en un solar ocupado anteriormente por la primitiva iglesia cristiana del Madrid islámico, ya que la jurisdicción de San Andrés se extendía por lo que fue el antiguo barrio mudéjar, posterior morería. Este templo fue muy frecuentado por san Isidro Labrador y santa María de la Cabeza, feligreses de la parroquia en la que el santo fue enterrado. Junto a él se alzaba la casa de su amo Iván de Vargas, sobre la que se levantó luego el palacio de los marqueses de Paredes, ahora reconstruido y convertido en museo de san Isidro. En él se encontraba el pozo, protagonista de uno de los milagros del santo, y una pequeña capilla en el lugar donde se decía que había vivido San Isidro. Para el historiador y arqueólogo Elías Tormo, sin embargo, el emplazamiento de la primitiva iglesia estuvo ocupado antes por una mezquita situada junto a la torre albarrana en lo que luego fue palacio de los Laso de Castilla, residencia de los Reyes Católicos y del cardenal Cisneros cuando se encontraban en Madrid. En tiempos de los Reyes Católicos fue reformada la iglesia en estilo gótico, abriéndose a la vez un paso alto de comunicación con el palacio. En el siglo XVI se le adosó la Capilla del Obispo, luego templo independiente, a la que se trasladó en 1535 el cuerpo del santo por orden del obispo Gutierre de Vargas Carvajal, lo que dio lugar a discordias entre ambas capellanías, hasta que veinticuatro años después el cuerpo retornó a su emplazamiento original. En 1656 el viejo templo sufrió un desplome, reconstruyéndose modestamente a la vez que se construía la capilla de San Isidro, cambiando su orientación. La nueva iglesia de San Andrés se adornó con un retablo de Alonso Cano, aunque se simplificó el proyecto inicial que incluía la urna de San Isidro. Las esculturas pertenecían a Manuel Pereira, a quien correspondía también la estatua de San Andrés en piedra situada en la hornacina de su única puerta (actualmente en el jardín lo que queda de ella). La iglesia fue incendiada en 1936 y sobre el solar de la primitiva cabecera gótica se construyó posteriormente la casa rectoral. La actual iglesia ocupa lo que fue capilla de San Isidro y un tramo de la reconstruida en el siglo XVII. La iglesia parroquial de San Andrés data de finales del siglo XV. A ella se adosaron la Capilla del Obispo de Plasencia en el siglo XVI y la capilla funeraria de San Isidro en el XVII. Poco después de la canonización de San Isidro, en 1622, el Ayuntamiento acordó levantar una capilla que acogiera sus restos. En 1629 se encargó un primer proyecto al maestro mayor, Juan Gómez de Mora, que concibió la capilla como un edificio independiente, con gran lujo y riqueza ornamental que no se ejecutó. En 1642 se convocó un concurso para la construcción definitiva, que ganó Pedro de la Torre. Este último arquitecto proyectó una capilla con tres cuerpos aneja y con mayores proporciones que la iglesia de San Andrés. Las obras comenzaron en 1643, pero quedaron interrumpidas siete años más tarde. A partir de 1657 el encargado de continuar los trabajos fue José de Villarreal, que modificó las trazas primitivas respetando la idea inicial. La planta de la primitiva Capilla de San Isidro estaba resuelta con una sucesión de tres espacios cuadrados en disposición perpendicular a la iglesia. Hoy está totalmente modificada después del incendio sufrido por el conjunto en 1939, por el que desapareció la antigua Iglesia de San Andrés. Posteriormente se remodeló el espacio interior para adaptarlo al uso de parroquia y se construyó la sacristía y el despacho parroquial en el solar de la iglesia. Sólo se salvó la estructura exterior de la Capilla, con unas fachadas donde se alterna el ladrillo visto de los paramentos con la piedra de las portadas y destacan las pilastras adosadas en las esquinas y la gran cúpula encamonada que corona el espacio principal. En el incendio desapareció toda la riqueza del interior barroco. Después de la Guerra Civil se inició la restauración de la cúpula, se tapió el espacio principal, que hoy conocemos como Capilla de San Isidro y se adaptó el resto. Fue abierta al culto en 1966. Finalmente, el arquitecto Javier Vellés, en colaboración con María Casariego y Fabriciano Posada, realizó una reconstrucción del interior, utilizando los pocos fragmentos conservados y algunas fotografías anteriores al incendio de 1936. Por esta intervención recibió el premio de Restauración del Ayuntamiento en 1990 y el premio Europa Nostra en 1991.
  • Foto de Casa de San Isidro (Museo)
También conocido como Museo de los Orígenes, muestra la historia de Madrid desde antes de su formación como ciudad. Este espacio de exhibición ofrece un recorrido desde la Prehistoria, cuando la zona estaba habitada por elefantes y rinocerontes, hasta el establecimiento de la Corte en Madrid ordenada por el rey Felipe II en el siglo XVI. El Museo se asienta en la antigua Casa de los Condes de Paredes, del siglo XVI. De la construcción original queda el patio renacentista, la capilla y el llamado Pozo del Milagro. En el mismo solar antiguamente estuvo la casa de Iván de Vargas, a cuyas órdenes trabajó San Isidro. En dicha casa vivieron el patrón de Madrid y su esposa Santa María de la Cabeza allá por el siglo XII. El Museo de San Isidro se inauguró en el año 2000. Con la reforma del concluida en abril de 2017, el espacio expositivo se concentra en la planta baja. En este Museo puede conocerse quiénes fueron los primeros pobladores de Madrid. También sus distintas etapas de evolución, la fundación de la ciudad, etcétera. La visita a la colección permanente se organiza en tres ámbitos. La primera es Antes de Madrid, la segunda es Mayrit: Madrid y la tercera es San Isidro. La oferta se completa con otros espacios de interés, como el patio renacentista, el jardín arqueobotánico y el almacén visitable. También existe documentación complementaria que ayuda a comprender el origen y evolución de la ciudad. -Antes de Madrid: En esta primera sección puedes ver qué animales vivieron en torno a los ríos Manzanares y Jarama antes de la llegada del hombre. Elefantes, mamuts, rinocerontes y otras especies extinguidas o desaparecidas habitaron esta zona. Se muestran restos de los primeros pobladores, antecesores de nuestra especie. Eran cazadores y recolectores como lo demuestran algunas de las herramientas encontradas en los yacimientos arqueológicos madrileños. Se hace especial énfasis en los tiempos de la dominación romana de la península. Puede verse la recreación de cómo era una ciudad de entonces y cómo se organizaban las casas. Una de las piezas más destacadas tras la última reforma es el Mosaico de las Cuatro Estaciones, del Madrid romano. Se acompaña de proyecciones que permiten visualizar cómo fue la vida entonces. -Mayrit: Madrid: La segunda sección del Museo de San Isidro está dedicada a la fundación de la ciudad y a su evolución hasta que en el siglo XVI Felipe II trasladara su corte a Madrid.La fundación de Madrid por los musulmanes tuvo un carácter militar. Una torre de vigilancia y una muralla constituyeron el punto de partida de lo que hoy es la capital de España. Algunas de las piezas expuestas son de esa época, como jarros y otros objetos cotidianos. También se puede ver cómo era por dentro una casa de entonces.De la época cristiana, entre los siglos XI y XVI, encontramos otras piezas destacadas como la reproducción de la desaparecida iglesia de Santa María de la Almudena. Tras la última reforma, llama la atención la recreación del Monasterio de los Jerónimos. Curoso contemplar la maqueta que muestra la ciudad hasta 1656, con las distintas murallas que la cercaron. Al final de esta segunda sección siguen estando los sepulcros de Beatriz Galindo, La Latina, y su marido Francisco Ramírez, El Artillero. -San Isidro: La tercera sección del Museo está dedicada al propio San Isidro. Aquí está la Capilla del siglo XVII, con una talla anónima del santo y los frescos de Zacarías González Velázquez. En la sacristía se expone algo de la vida y milagros de San Isidro, que fueron muchos. Se han incorporado dos pinturas de Eduardo Vicente, San Isidro Labrador y El milagro de la fuente. En esta parte está también el Pozo del Milagro, pieza estrella del Museo. Según la tradición, Isidro salvó a su hijo de morir ahogado a su hijo, que había caído al pozo por accidente. Con su oración hizo subir el nivel de las aguas hasta el brocal para recuperarlo. El Patio Renacentista de la Casa de los Condes de Paredes se conserva en muy buen estado. Este es un espacio muy tranquilo que transporta a otra época. En su interior se guardan piezas de monumentos madrileños, como el oso y el dragón que sirvieron de caños en la Fuente de Cibeles. El Jardín Arqueobotánico muestra una exposición de plantas documentadas en el Madrid medieval. Uno de los lados lo forma el ábside gótico de la Capilla del Obispo. El Almacén Visitable, en el sótano, es una curiosidad destacada del Museo. Guarda gran número de piezas arqueológicas que no caben en la exposición principal, pero organizadas de forma que se pueden visitar. Son más de mil piezas organizadas por periodos culturales y expuestas en vitrinas. En el vestíbulo del Museo se ofrecen algunos documentos que complementan la exposición. Uno de ellos, Orígenes. Un viaje al pasado de Madrid, es un repaso a la visita para volver a hacerla desde casa. Cuesta dos euros, pero se puede descargar gratis en pdf desde la web del Museo. La oferta del Museo de los Orígenes se complementa con exposiciones temporales en la primera planta. La colección permanente del Museo de San Isidro abarca desde la prehistoria hasta el establecimiento de la corte en Madrid en el siglo XVI. La continuación de la evolución madrileña se puede ver en el Museo de Historia de Madrid. El edificio fue construido durante la primera mitad del siglo XVI por la familia de los Lujanes, cuyo escudo puede aún verse en los capiteles del patio. Con el traslado de la corte a Madrid fue destinado a alojar al Nuncio hasta mediados del siglo XVII, por ser uno de los palacios más importantes de la Villa. Desde esta fecha hasta mediados del siglo XIX sus propietarios fueron los condes de Paredes, siendo esta etapa la más activa y relevante en cuanto a la edificación de la capilla dedicada al Santo y sus posteriores reformas. Tras un largo periodo de decadencia y deterioro, el conjunto fue demolido en 1974, y reconstruido, previa excavación arqueológica. En el nuevo edificio, dotado de las infraestructuras necesarias para acoger los servicios del Museo, han quedado integrados todos los elementos originales conservados: la Capilla de los siglos XVII y XVIII, el Pozo del Milagro y el patio renacentista del siglo XVI. Los fondos del Museo se componen de importantes piezas de la arqueología madrileña e historia de la ciudad hasta el traslado de la Corte en 1561, por decisión de Felipe II. Destacan en el conjunto las valiosas colecciones procedentes del desaparecido Instituto Arqueológico y del Museo Municipal, que resumen más de cien años de arqueología madrileña.
  • Foto de Plaza de la Cebada (Teatro La Latina y Mercado de la Cebada)
  • Foto de Plaza de la Cebada (Teatro La Latina y Mercado de la Cebada)
  • Foto de Plaza de la Cebada (Teatro La Latina y Mercado de la Cebada)
La plaza de la Cebada es un verdadero punto de encuentro del barrio de La Latina. Una de las curiosidades de esta plaza es su forma irregular y el espacio que abarca, entre el Teatro La Latina y el Mercado de la Cebada. Antiguamente, en esta plaza se comerciaba con cereales, legumbres y tocino, abastecidos los tenderetes con productos que entraban por la Puerta de Toledo. El nombre se debe, según Mª Isabel Gea, a que aquí se separaba la cebada destinada a los caballos del rey de la de los regimientos de Caballería. Hoy la plaza de la Cebada tiene una forma impropia para una plaza, más bien es una calle sin apenas ensanchamiento. Pero antiguamente el espacio estaba mucho más abierto y comprendía toda la superficie que ocupa hoy la manzana del Mercado de la Cebada. Tras levantar el mercado, se conservó el nombre para la vía de la fachada principal, mientras que la parte trasera pasó a llamarse calle de la Cebada. Esta plaza abarca también el espacio creado en el cruce entre las calles Toledo, Maldonadas y San Millán, con una pequeña fuente en medio a modo de rotonda. Este espacio, que según las placas en las fachadas no recibe nombre alguno salvo el de las calles que la forman, tiene más forma de plaza y, ante la falta de denominación, bien se puede decir que es parte de la plaza de la Cebada. El Mercado de la Cebada se construyó a mediados del siglo XIX dejando atrás los puestos al aire libre sobre el suelo de tierra. En 1956 se derribó para volver a levantarlo dos años después. Ahora el mercado está en perfecto uso aunque es demasiado grande, con muchos puestos cerrados y espacios desaprovechados, por lo que se impone una reforma que abarque también el solar adjunto. Este solar, vacío desde la demolición de la antigua piscina, está destinado a un nuevo polideportivo; pero mientras el proyecto se hace viable el Ayuntamiento lo ha cedido a los vecinos para proyectos de tipo cultural. Desde fuera, el Mercado de la Cebada es muy vistoso por sus cubiertas abovedadas de color rojo y la decoración colorista de sus fachadas. En la misma plaza de la Cebada tenemos el Teatro La Latina. Sobre el solar en que se encuentra se levantó en 1499 el hospital de la Concepción, también llamado de la Latina en honor a su fundadora Beatriz Galindo, apodada así. El hospital estuvo activo hasta 1899 y algunos de los elementos del edificio se trasladaron a otros lugares, como la escalera que pasó a las Casas y Torre de los Lujanes, en la Plaza de la Villa, o la portada gótico-mudéjar que ahora está en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. El Teatro se creó en los primeros años del siglo XX como sala de cine, pero en poco tiempo pasó a usarse para representaciones teatrales. Por su escenario han pasado muchos actores españoles y en las últimas décadas se le viene asociando con la actriz Lina Morgan, que triunfó aquí y llegó a ser durante años su propietaria. Plaza de la Cebada
  • Foto de Juanalaloca Pintxos Bar
  • Foto de Juanalaloca Pintxos Bar
Uno de los mejores restaurantes de tapas del barrio La Latina, tiene una gran variedad de tapas muy elaboradas y con sabores impresionantes. Juanalaloca es una cocina de autor muy sofisticada y que recibió el certificado de excelencia 2014 y sin duda, recomendable como un lugar diferente para sorprender. Rutear por Madrid y no disfrutar de un pincho de Tortilla es un pecado. En este lugar es muy famosa y ya forma parte de la tradición, la tortilla de patata con cebolla caramelizada
  • Foto de Real Colegiata de San Isidro y Nuestra Señora del Buen Consejo
Templo católico del siglo XVII ubicado en el barrio de La Latina que alberga los restos del patrón de la ciudad y de su esposa. Fue Catedral de Madrid hasta que se consagró la Catedral de la Almudena en 1992. Por fuera, la Colegiata de San Isidro es difícil de contemplar en todo su volumen porque se encuentra rodeado de edificios y las construcciones de enfrente no permiten tomar perspectiva. Destacan sus torres laterales, su frontal con columnas y las figuras que representan a San Isidro Labrador y a su esposa Santa María de la Cabeza. El exterior de la cúpula apenas se divisa desde la calle, si no es alejándose un poco hacia Puerta Cerrada o en tomas aéreas. Al lado de la Colegiata se encuentra el Colegio Imperial, que data de unos años antes. Por dentro, el templo alberga una gran riqueza decorativa, tanto en las capillas como en el altar mayor. La cúpula es de tipo encamonada, es decir, una falsa cúpula de yeso con armazón de madera y chapitel empizarrado, más barata y de menos peso que las habituales. En el altar mayor es donde se encuentra el sepulcro del patrón de Madrid, un arca de plata afiligranada obra del gremio de plateros madrileños en el siglo XVII. Las capillas tienen formas cuadradas y rectangulares, y curiosamente están comunicadas entre sí. Destaca el retablo de la Sagrada Familia, la capilla de San José y la capilla de Jesús del Gran Poder. El conjunto fue construido por la Compañía de Jesús entre 1622 y 1664 con proyecto de Pedro Sánchez, que siguió modelo del Gesú de Roma, iglesia madre de la orden jesuita. El solar había quedado vacío tras el derribo de una iglesia anterior, dedicada a San Pedro y San Pablo, y estaba al lado del Colegio Imperial, también de la Compañía. En 1768, con la expulsión de los jesuitas, el templo se convirtió en Colegiata, y un año más tarde acogió los restos de San Isidro Labrador, patrón de Madrid, y de su mujer Santa María de la Cabeza, que permanecen aquí en nuestros días. Es entonces cuando el templo queda bajo la advocación de San Isidro, y de esa fecha es también la reforma interior a cargo de Ventura Rodríguez. Al crearse la diócesis Madrid-Alcalá en 1885 pasó a ser Catedral de Madrid, hasta que, con la consagración de la Catedral de la Almudena, recuperó su dignidad de Colegiata. Durante la Guerra Civil la Colegiata de San Isidro sufrió un incendio, se destruyeron las cubiertas y se derrumbó la cúpula central. Finalizada la contienda se reconstruyó lo dañado y se aprovechó para terminar las torres laterales que habían quedado inconclusas. Hoy el Colegio Imperial alberga el Instituto de Enseñanza Secundaria San Isidro, que es el centro educativo más antiguo de la capital. Por sus aulas han pasado desde Lope de Vega y Quevedo hasta Pío Baroja y el rey Juan Carlos I. Las obras comenzaron en 1622, dedicado el templo a San Francisco Javier. Al morir Pedro Sánchez, se hizo cargo de las obras el Hermano Bautista ayudado por los hermanos Pedro Ferrer, Juan de Haro y Andrés Sánchez. Tras la expulsión de los jesuitas, la iglesia quedó convertida en colegiata y se dedicó al patrono de Madrid. Fue entonces reformada interiormente por Ventura Rodríguez, que proyectó un nuevo presbiterio y el retablo del altar mayor. Se le concedió la categoría de catedral con carácter provisional al crearse la Diócesis de Madrid-Alcalá en 1885, categoría que perdió en 1992, al ser consagrada la Catedral de la Almudena. Tiene planta de cruz latina, con una sola nave y capillas laterales, el crucero destacado y la cabecera es plana. Las capillas alternan las formas cuadradas y rectangulares y están comunicadas entre si. A los pies se encuentra el atrio flanqueado por las dos torres laterales. El tratamiento del espacio interior es de gran riqueza visual, tanto por la estructura y ritmo de las capillas y tribunas, en las que se combinan vanos adintelados y de medio punto, como por la rica decoración realizada por Ventura Rodríguez en el siglo XVIII y la cúpula encamonada, obra del Hermano Bautista. La fachada principal está situada a los pies de la iglesia y se abre con un pórtico de vano serliano enmarcado por órdenes gigantes de columnas y pilastras corintias entre las que existen ventanas y balcones, que dan a la fachada un cierto aire civil y palaciego. Sobre ella, dos torres de planta cuadrada que no llegaron a terminarse. En 1936 fue incendiada, produciéndose la destrucción casi total de las cubiertas y el derrumbamiento de la cúpula central, siendo reconstruida y restaurada después de la Guerra Civil por Javier Barroso, quien aprovechó para realizar el remate de las inconclusas torres

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