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3.326 m
1.080 m
0
8,4
17
33,66 km

Vista 459 veces, descargada 21 veces

cerca de Cortijada Dehesa del Calvario, Andalucía (España)

Soberbia ruta de 3 días que conquista la Alcazaba por su imponente pared norte. Se podría hacer en 2, pero la segunda jornada resultaría dura.

Partimos de Güéjar-Sierra para recorrer íntegramente la vereda de la Estrella, que discurre todo el tiempo colgada sobre el río Genil ofreciendo unas vistas espectaculares.

Aproximadamente en el km 5 llegamos a la famosa curva en la que se muestran de repente las orgullosas caras norte del Mulhacén y la Alcazaba, el Rey y la Dama. Se intuye bien el recorrido que vamos a hacer aunque la escasez de nieve nos hace dudar de nuestro éxito.

Continuamos remontando el río entre cascadas, puentes, ruinas mineras y vistas de órdago hacia los profundos barrancos. Para unos novatos en Sierra Nevada como nosotros, el descubrimiento de estos parajes es sorprendente.

Llegados a Cueva Secreta enfrentamos la subida más fuerte del día, escasos 200m hasta situarnos en el barranco de Valdecasillas donde decidimos montar el vivac junto a la senda que sube a la Mosca.

A la mañana siguiente no madrugamos lo que hubiéramos debido, y echamos a andar hacia el espolón de la Alcazaba, ganando altura en diagonal hasta que alcanzamos la base del nevero inferior en el que nos calzamos los crampones. La nieve está blanda pero se deja, así que tiramos para arriba.

La pendiente se acentúa y nos encontramos de frente con el primer resalte helado. No hemos traído material para asegurar así que no podemos pensárnoslo y seguimos. Los piolets agarran bien y superamos el paso, aderezado con un pequeño desprendimiento de bolas de nieve que alcanza a nuestro último compañero en plena faena, sin mayores consecuencias.

Alcanzamos el plano del Gran Vasar y paramos a reponer fuerzas antes de afrontar el segundo resalte, más vertical y en peor estado (mixto) y que hay que subir tendiendo hacia la derecha.

La pendiente se relaja algo de nuevo pero continúa constante. Hay muy buena huella que facilita enormemente la progresión, hasta que nos topamos con una tercera placa helada sencillita pero que no esperábamos. La superamos y enfilamos ya la parte final, que no es corta y mantiene fuerte pendiente.

Al fin asoma el vértice cimero de la Alcazaba y salimos directamente a la cumbre entre gritos de júbilo y abrazos.

En la cima coincidimos con un grupo que salió 4 horas antes que nosotros y que estaban decidiendo por dónde bajar: la Oeste hasta la Mosca, directa pero expuesta, o por el Collado de Vacares, ruta más tendida y larga. Se deciden finalmente por la segunda opción y nosotros nos decantamos por la primera, tal y como estaba previsto a pesar de las dudas sobre el estado de la nieve.

Esta bajada sale justo desde el collado a 3.300m situado bajo la Alcazaba: al asomarnos nos parece como mínimo igual que lo que acabamos de subir, pero allá vamos. El descenso es delicado y algo expuesto. Aunque la nieve blanda facilita el avance, en dos ocasiones la nieve helada repentina nos hace apretar los dientes en incómoda travesía horizontal.

Sin más llegamos a la Mosca y enfilamos la bajada hacia nuestro vivac de nuevo por pendiente pronunciada pero ya sin exposición, apresurados por la hora tardía que nos puede regalar algún desprendimiento de rocas.

Al fin llegamos a nuestro vivac muy contentos por la emocionante actividad realizada.

Dormimos a pierna suelta bajo la luna llena y al día siguiente completamos la vuelta a los coches por el mismo camino en unas eficientes 3 horas y media.

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    Si quieres, puedes o esta ruta