Tiempo  7 horas 40 minutos

Coordenadas 2136

Fecha de subida 17 de septiembre de 2017

Fecha de realización septiembre 2017

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3.175 m
2.512 m
0
4,4
8,9
17,72 km

Vista 104 veces, descargada 2 veces

cerca de Sierra Nevada, Andalucía (España)

Sierra Nevada, entre tantas características que atesora, es que gran cantidad de sus cumbres (por no decir casi todas) están precedidas de suaves Lomas aún a pesar de su gran altitud, las cuales facilitan hoyar sus emblemáticas cimas sin correr riesgos excesivos salvo el llamado Mal de Altura.

Independientemente de lo comentado, estas mismas cimas presentan por sus caras Nortes, o Este una fiereza inexpugnable difícil de vencer si no estamos habituados a movernos por la alta montaña y ser buenos conocedores de ella.

Comentar también, que no es lo mismo acometer una ascensión en invierno que en verano. Esto no admite dilación de ningún tipo, pues el material a emplear, así como el equipo necesario para llevar a cabo estas "empresas", no admite comparación, sin mencionar la condición física.

La de hoy ("la empresa") es crestear (aristear) toda la Cuerda del Cartujo culminando en su cumbre a 3152 m.
Para ello, desde la Hoya de La Mora nos encaminamos hacia Los Borreguiles Altos, dando vistas a los Observatorios y al Collado de La Laguna.

Desde este, observamos en la lejanía el espinazo de la Cuerda, y a él vamos. Al poco de dejarlo atrás nos desviamos a nuestra derecha por un sendero entre lajas que lo mismo está, que no está. Si estamos atentos veremos mojones que nos van indicando, siendo nuestro destino más inmediato la Laguna del Carnero. Pasaremos por la zona inferior de la Laguna de Las Yeguas mientras nos vamos adentrando en Los Corrales del Dílar bajo el Tozuelo del Fraile, Lagunillo Misterioso, y los Borreguiles que dan origen a las majestuosas Chorreras del Molinillo. Dichos Borreguiles presentan un estado seco y pardo dado la época que estamos, y a la falta de precipitaciones.
En la Laguna del Carnero reposamos brevemente para deleitarnos del lugar donde estamos. En mi caso, se trata de un rincón especial de Sierra Nevada.

Desde este rincón, podríamos continuar siguiendo el curso del desagüe de la Laguna hasta la cabecera alta de las Chorreras del Molinillo y comenzar la Arista por su parte más baja, pero optamos por atravesar los Cascajares. Un gran mar de grandes bloques de roca pétrea desde los cuales la visión del espinazo de la Cuerda nos va diciendo lo que es, y lo que nos espera.

Superado este laberinto donde uno se siente una simple hormiga por la magnitud de estos grandes "molondrios", proseguimos caminando al encuentro de ella. Estamos en los inicios de esta aventura, que aclaro, que no es extrema ni peligrosa, siempre y cuando respetemos las limitaciones normales de cada uno.

Los primeros escarpes no presentan dificultad alguna. De hecho la cuerda en sí no es problema recorrerla salvo el tramo central que es donde se "amontona el trabajo". Sin ser pasos extremos, debemos estar atentos y concentrados donde pisamos y ponemos las manos, especialmente en el Diedro y en la "mella" más pronunciada, llamada comúnmente La "U".

Si a este punto llegamos sin material para montar un rápel, hay que volver a descender y rodear a nuestra derecha. A la izquierda es imposible. Para montar el rápel, hay unas bagas, cordinos y cable de acero para montar el rápel de forma segura. Una vez hecho este (si optamos por el rápel) frente nosotros tenemos una pequeña escalada (necesario material, técnica y destreza).

En nuestro caso, descendemos a la base del escalón y nos desviamos a la derecha para sortear el gran optaculo. Superado este, aún nos quedan escarpes por superar pero de nula peligrosidad hasta dar con el tramo restante que antecede a la meseta cimera del Tozal, la cual hasta la cumbre se hace en un visto y no visto, dominando desde la misma, unas panorámicas de la Cuerda del Caballo, cabecera alta del Río Lanjarón, Cerrillo Redondo, Tajos de Los Machos, el Mar Mediterráneo, y lo que la vista alcanza ¡¡¡espectaculares!!!.

El objetivo está cumplido y la visita obligada ahora es el Refugio de Elorrieta (1) hacia el cual nos dirigimos siguiendo los escarpes de la Cuerda de La Dehesa y la parte alta de los Torcales del Dílar, dominando una panorámica de todo el Circo Glaciar del Río Dílar, formado por el Veleta, los Tajos de la Virgen y el Cartujo.

Si mayúsculas son las panorámicas desde la Cima del Tozal, desde el emplazamiento del Elorrieta, son ¡¡¡¡sin parangón!!!! ¡¡¡excelsas!!! Su situación es ¡¡¡espectacular!!!.

El Refugio de Elorrieta está situado en una Cuerda divisoria de mares dominando escenarios tanto al norte como al sur, este y oeste difíciles de aunar en un mismo lugar.

Con la placidez contemplativa que genera la imagen a nuestros pies de la cabecera alta del Río Toril, la profundidad del Barranco al encuentro de las localidades de la Alpujarra, y el estomago saciado, decimos adiós a esta singular ubicación por el sendero de la base de los Tajos del Nevero, La Virgen y el Fraile de Capileira en dirección a los Lagunillos de La Virgen y Laguna de la Yeguas, para finalizar donde todo comenzó esta mañana. En la Hoya de La Mora

Ha sido un gran día en compañía del amigo Manolo. Extraordinario conocedor del terreno donde pisa, extraordinario montañero, y lo mejor de todo. MEJOR PERSONA.

Manolo, gracias por tu disponibilidad y compañía que como siempre, ha sido y es un placer compartir pasos, trepadas y destrepes. Nos vemos en la próxima.

(1) El Refugio está ubicado a 3.187 metros de altitud, fue construido entre los años 1.931 y 1.933 y cuyo fin era facilitar las tareas de investigación hidrológica y botánica en la cuenca alta del río Lanjarón y como refugio para toda una nueva zona de repoblación de las altas Alpujarras además de constituir un enclave para fomentar el conocimiento de las altas cumbres del grueso de la sociedad granadina. Lleva el nombre en honor del Director General de Montes de aquel entonces, D. Octavio Elorrieta. Contaba con calefacción, instalación de agua y grupo electrógeno para iluminación. Consta de dos partes, una exterior abovedada y otra excavada en la roca. Es uno de los 5 refugios construidos durante la 2ª República en la alta montaña andaluza y es representativo de una arquitectura modernista, que desde el programa y hasta sus soluciones constructivas conforma un ejemplo de sostenibilidad constructiva y ambiental realizada con materiales del propio lugar.

Durante la Guerra Civil fue arrasado aunque fue levantado nuevamente en el año 1944. Posteriormente, ya en la década de los sesenta es cedido a la federación de montaña, pasando de ser originalmente un refugio de ingenieros a ser propiamente un refugio de montañeros. En su día fue el refugio más elevado de España hasta la construcción del Refugio de la Carihuela en 1993 que por unos metros le quitó ese honor. Es completamente desolador ver como un edificio con tanta historia está cayendo actualmente en un vergonzoso olvido institucional que de no cambiar se verá condenado al deterioro y ruina total y a la desaparición de todo un emblema histórico del montañismo andaluz.

Era el más ambicioso de una red de refugios que se proyectaron en los años 30 en el valle del río Lanjarón, y el único que se construyó de acuerdo con lo proyectado. Contaba con calefacción, instalación de agua y grupo electrógeno para iluminación. Constructivamente consta de dos partes, una abovedada exterior y otra excavada en roca, con un conjunto de galerías excavadas a pico y recubiertas con una bóveda de ladrillos y zócalo de azulejos hasta metro y medio de altura.

La diferencia de temperaturas pronto fisuró la bóveda de ladrillo hasta dejarla caer, y el tiempo y sobre todo el vandalismo hicieron lo demás. Pronto fue completamente desmantelado: desaparecieron puertas, ventanas, calefactores, conducciones de agua, de luz... hasta la más completa ruina. A mediados de siglo se intentó recuperar e incluso en los años 60 se llegó a reconstruir parcialmente. Se restauraron tres habitaciones equipadas con literas, sala de estar con chimenea, cocina, lavabo y servicios.

Sin embargo en la actualidad se encuentra otra vez en pésimo estado de conservación, aunque siempre puede ser útil para resguardarse de las inclemencias meteorológicas. Se puede utilizar el salón, que dispone de una mesa con sus bancos, y un par de habitaciones con literas, aunque no hay colchones.

La puerta encaja bien, y se cierra con pestillo. Se puede encontrar agua en la vecina Laguna de Lanjarón en verano (a unos 15 min.), o a una media hora de bajada, en los Lagunillos de la Virgen.

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta