Tiempo  11 horas 11 minutos

Coordenadas 1883

Fecha de subida 12 de junio de 2016

Fecha de realización junio 2016

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2.652 m
1.808 m
0
5,2
10
20,63 km

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cerca de Navacepeda de Tormes, Castilla y León (España)

Alpinismo. Desde final Geógrafos hasta Hoya Antón con nieve.
Distancia: Unos 21 km.
Tiempo: 11 horas. Sin correr y sin apenas pararse.
Material: Crampones, piolet, arneses y cuerdas. La nieve estaba blanda y no hizo falta asegurarse. Sube mucha gente sin equipación, es ruta de alpinismo.
Dificultad: Difícil, por el esfuerzo físico, la nieve blanda y hace falta ir preparado para la última subida por si hay hielo.

El Almanzor es un punto de "peregrinación montañera", muy frecuentado siempre, pero todo el mundo va por la portilla del Crampón o por Bermeja, desde la Portilla de los Cobardes no va casi nadie y tiene las mejores vistas de todo Gredos.
Una vez en el Elola vamos dirección Almanzor y en quinientos metros o así nos desviamos hacia la derecha o así para tomar el canal de los Geógrafos, tras pasar al pie del Ameal de Pablo, tiramos a media ladera bajo los cuchillares de Ballesteros hasta la Portilla de los Cobardes, subimos al Almanzor para volver por Portilla del Crampón y Hoya Antón.


“ Cuentan las antiguas lenguas


Parecía que este año de nieve iba a acabar con pocas aventuras…, los fines de semana lluviosos y diversas circunstancias parecían que nos impedían tener una auténtica jornada alpina, pero no iba a ser así…
La voz del Rey de Gredos resonaba en mi cabeza desde hacía tiempo, algo me decía en mi interior que debía volver a ella, volvería al lugar de la leyenda, la leyenda del Almanzor…
Cuando les dije que quería volver a Gredos ese fin de semana, no sé si fue Alejandro o Josechu quien propuso subir al Almanzor, pero tenía la certeza que sería una gran aventura…
Quedé con Josechu a las siete de la tarde en el mercado de abasto de Vilanueva de la Serena, y en un paso de peatones medio atropellándole, le recogí, me contó que su tobillo iba a mejor y en tres horas de charlas y confidencias llegamos a Hoyos del Espino.
Los últimos colores del día bañando de rosa esperanza las elevadas cumbres, con sombras de nubes y cielo, hacían que me costara mantener la atención en la carretera, en el último suspiro agonizante de luz ,llegamos al hostal Altogredos, donde nos quedaríamos a dormir los dos, al día siguiente llegaría Alejandro desde Madrid.
Una señora muy simpática nos recibió, y sonriendo al mirarnos nos dijo que iba a montar una supletoria en la habitación, que no nos veía para dormir en una cama de matrimonio y era la última habitación que le quedaba, la verdad, nuestras confidencias de viajero no llegaban para compartir el mismo tálamo, así que agradecimos con sinceridad que nos pusiera supletoria, aunque no hubiera sido la primera vez, que compartiéramos lecho, creo recordar…
El olor penetrante de los piornos lo impregnaba todo, mucho me temía que al día siguiente tendría jornada de asma…, otro reto más, una vez más…
A las siete menos cuarto con su habitual puntualidad japonesa, asomó la cabeza de Alejandro de su Renault, aparcando en el hostal, nos recogió y salimos para la plataforma.
Allí un buen puñado de coches se apilaban ordenadamente, mientras que algunos ocupantes se bajaban a pesar de lo temprano de la hora, hacía rato que había amanecido, y en manga corta nos dispusimos a caminar…, el día podía ser bastante caluroso…,
Josechu para excepción de la regla, traía cámara de fotos, ni más ni menos que una réflex, que le había usurpado a su hija Guadalupe, le dijimos a una pareja joven, que me recordaba mucho a la de la Galana hacía dos años, que nos retratara, y cuando lo intentaron sin conseguirlo, descubrimos que la tarjeta de la cámara estaba llena de fotos, muy típico de Josechu…, si las borraba su hija lo iba a matar…
Tras volvernos a dejar la famosa cámara eran las siete y veinticuatro minutos, comenzamos a andar por el caminito pedregoso de Gredos, queríamos llegar a la laguna lo antes posible. No había rastro de nieve, las lomas estaban dormidas de amarillo piorno, el día iba a ser muy largo para mí, menos mal que llevaba el ventolín…, maldito asma.
Ellos se adelantaron mientras yo iba a mi ritmo, no podía forzar demasiado, en pedregoso paso entre prados verdes avanzábamos, sin pausa ni prisa, la parejita nos adelantó en poco tiempo, y bastantes más,y en la fuente de los Cavadores, paramos a beber y a tomar una barrita.
Allí conocimos a un chico de Madrid en pantalón corto y zapatillas que estaba esperando a su rezagado compañero ,y nos preguntó por la Galana y el Almanzor a los que querían subir, yo que quedé mirándolo un poco de arriba a abajo…,este Killian Jornet se va a llevar a más de uno al otro barrio, ya me lo dijo una vez Joao García, uno de los diez hombres en el mundo, que había hecho todos los ocho miles sin oxígeno ni sherpas, la montaña no es para ir con una mochilita y un pantalón corto, a no sea que lleves un equipo alrededor grabándote o te hayas pasado toda tu vida en la nieve…
Le dije que no era muy prudente subir sin piolet ni crampones, el muchacho reconoció que no se iba a jugar la vida y que se volvería en cuando la nieve se complicara, y siguieron adelante los dos…

En poco teníamos ante nuestros ojos el circo de Gredos desde Los barrerones, para nuestra sorpresa había muchísima nieve, prácticamente estaba la cota cerca de los dos mil cien, no lo esperaba en Junio.
La belleza del circo de Gredos nos llamaba, bajamos hacia la laguna esperando con impaciencia que las distancias murieran pronto en nuestros pies.
Cruzamos como pudimos el paso lateral de ranas, utilizando el cable de la pared, el refugio Elola estaba lleno de gente, mientras emulando las lagunas de Covadonga los caballos pastaban tranquilamente en su verde orilla.
Eran las diez de la mañana, dos horas y media tardamos, lo normal, allí nos encontramos a los muchachos del pantalón corto, y nos dijeron que tirarían para la portilla del Rey en vez del Almanzor, el guarda del refugio les dijo que podrían subir al Almanzor…, pero sin piolet y crampones, a ver cómo bajaban…, estos chavales son sensatos, esta vez…
Nos volvimos a encontrar la parejita en el refugio, y salieron casi a la par que nosotros, un poco antes, mientras nos echábamos crema solar y otra barrita para el cuerpo.
Los geógrafos nos esperaba, siguiendo el GPS de Alejandro buscamos la senda que se separaba de la normal al Almanzor, en poco más de quinientos metros, los rumorosos arrullos de los arroyos nos susurraban siseantes la senda, que se adentraba pedregosa en una garganta líquida de verde, gris y destellos de agua…
Pronto iba Josechu a la cabeza, siguiendo hitos, y como no, nos metió por en medio de la cascada en pequeña escalada, no podía ser de otra manera…, la cabra siempre tira para el risco.
Seguimos luchando con la pendiente, se van asomando a nuestra espalda los riscos de Gredos y el sol inquieto nos retoca la espalda…

Paramos, estamos casi arriba del Canal de los Geógrafos, una gran pala de nieve nos aguarda, sacamos piolet me coloco primero, ellos se ponen polainas, yo no las eché, el pantalón tapa bien, me pongo a probar la nieve, está algo blanda pero no te hundes, sin querer empiezo a andar y subir, esquivo grandes rocas y un arroyo, si te acercas a ellas te puedes caer en un hoyo antipersonas, llego a un sitio de más pendiente y sombra, la nieve está dura…, acabo de hacer una Bejarana…,nieve dura y mis crampones en mi mochila…, maldita sea mi estampa. Con el piolet y clavando las botas a zapatazos paso esa zona, les grito a ellos que se pongan los crampones…, son necesarios.
Una vez pasada esa pequeña dificultad, la nieve está muy bien, dejo que el blanco me engulla, me sumerjo en la cuesta, soñando del crujir de mis pasos que me llevan al cielo azul , que me elevan…, donde esperan mis sueños.
Se acaba el canal, estoy en un llano al pie de la gran mole del Ameal de Pablo, el aire no me llega y no es por el asma…, las nubes hechizadas de crestas y agujas se enredan perezosamente ante mis ojos, mientras que el blanco sin mácula me abraza suavemente, con esmero, con cuidado, con sopor, la Galana me susurra recuerdos de antaño y el Almanzor emulando al Aneto, me llama, reclama mis pasos en su regazo, llenando mi pecho de esperanza e ilusión…
Me coloco los crampones, el camino es largo por la ladera bajo los cuchillares de los Ballesteros, son las doce de la mañana, día hermoso…,día perfecto.
Y el llanto crujiente de la nieve blanda se desliza en mis crampones, nos apoyamos en el piolet, paso a paso, hay buena pendiente y no hemos visto a nadie desde que dejamos el Elola, todo el mundo va por el otro lado, ellos se lo pierden, esto es inmensamente más bonito…
Fotos, fotos, fotos, pasos, pasos, en lento ascenso la silueta del Almanzor nos desafía y nos alienta en nuestra senda que vamos buscando con Josechu a la cabeza, como es lo normal.
Avanzamos muy rápidamente, más de lo que esperábamos, la nieve nos ha respetado, tenemos la portilla de los Cobardes en nuestros ojos, un gran abismo de abre de repente, nos asomamos, por ahí no es…
Seguimos huella, se empina, el último tramo de la portilla tiene algo de hielo, benditos crampones…
Saltamos una pequeña lengua de nieve y de repente…, los riscos del Almanzor, esta vez voy primero, nos tenemos que quitar los crampones y …sorpresa, la parejita estaban ante nuestros ojos, el muchacho le va explicando dónde pisar a ella, que no se ve muy segura, han subido por la Portilla del Crampón, como todo el mundo, es más corto y más empinado.
Vienen bajando bastantes personas, esta última subida es muy concurrida, dejamos las mochilas en un hueco de rocas, y me pongo a la cabeza , recuerdo bien que es por la derecha, de cuando subí hace dos años, el muchacho sin muchacha se nos une en subida, llegamos al paso bonito, el de las fotos, allí andaban unos cuantos de Sevilla rapelando con cuerdas, tenemos que esperar un rato que bajen…

Subimos, no hace falta cuerdas es trepada sencilla, una vez arriba rodeamos la gran roca y allí está, ante nuestros ojos…
Todo yace pausadamente a nuestros pies, las nubes nos acarician y nos amenazan con tapar nuestros ojos, pero nos respetan…

La laguna desparramada acuna en silencio, silencio, Maese Viento ha querido acompañar nuestro momento de gloria en Silencio…, y en la cima de nuestros sueños nos recreamos…

El muchacho que creo recordar que me dijo que se llamaba Evaristo, nos fotografía a los tres y tras corresponderle fotográficamente llegan cuatro personas más, por lo que decidimos bajar…, son las una y media, ahora viene lo peor, lo peligroso, las montañas no se suben, se bajan…

Destrepamos con facilidad, sin mochilas parecemos águilas, el paso más difícil se hace bien.

Llegamos al pie de la subida, el muchacho va a intentar subir de nuevo con su novia, acto caballeroso que realmente me agrada…
Busco mi mochila, escondida se haya, la encuentro, viene un gran grupo, están colocando pasarelas de cuerdas, estos han venido de pago, me gusta más agarrar roca, llegamos a la Portilla del Crampón, se comprende su nombre cuando vemos su inclinación, más de 45 grados, da vértigo…
Nos volvemos a colocar los crampones, Josechu se lanza primero, una vez más, esta vez con mi cámara para grabarnos, bajamos de cara a la pendiente , clavando el piolet y deslizándonos en la nieve blanda a modo de escalera, no me encuentro seguro, vienen a mi cabeza continuamente imágenes de hace un año, cuando la nieve blanda cedió bajo mis pies en mi descenso a los Infiernos…, esta vez si cayera arrastraría a Josechu que va debajo, y sería muy difícil hacer la frenada de emergencia…
Estoy algo agarrotado, me voy relajando, respiro hondo, paso a paso, la pendiente va cediendo un poco y ya podemos bajar de lado, y en poco de cara, ahora es una gozada…

Es increíble, hay muchísima nieve, y está blanda pero sin hoyos antipersonas…, bajamos disfrutando, en seguida estamos en la Portilla Bermeja, y luego en Hoya Antón, donde muere la nieve en arroyos quebradizos…

El sol sale, y empieza a apretar algo, nos quitamos crampones, el Almanzor nos sonríe, siento su respiración, siento su mirada sobre mí…

Llegamos a Elola, Alejandro nos invita a una cerveza muy, muy fría, que nuestra sed agradece, el hielo de la lata se enreda en mis dedos como si estuviera en lo alto de la Portilla…

Comemos algo, yo poco, nos queda la subida a los barrerones con el sol apretando, me duele la cabeza, el asma se va a acordar de mí, lo veo venir…
Llegan decenas de niños pequeños al Elola con sus padres, esta noche parece que hay sesión infantil,… bajo las estrellas.
Salimos del Elola sobre las cuatro, con la alegría del logro cumplido y de la cerveza en ayunas, no siento las piernas…

Empezamos a subir la cuesta de Barrerones, el sol aprieta, el asma también, mis ojos caen a mis pies en silencio, voy quedando atrás…
Empieza de repente a soplar con suavidad, …¡Maese Viento!:
• “Maese Viento, no entiendo…
• Qué no entiendes, humano, pareces que sólo vienes a Gredos a importunarme…
• No seas tan gruñón Maese, sé que es de tu agrado que te escuche, amigo mío.
• ¿Y qué quieres saber?, ya que me escuchas, otra vez.
• He sentido la respiración del Almanzor, cómo puede ser, las montañas no respiran, no sienten…
• Mal crees, humano, despojáis de vida todo lo que no podéis entender, todo lo que no podéis ver, estáis ciegos, sois necios…
• Entonces lo he sentido de verdad…
• Todo lo que te rodea tiene vida, creéis que el agua, las rocas, el cielo, las nubes , son seres inanimados, Madre Tierra, respira y siente, y como buena madre nos acoge a todos, toda criatura y todo en este planeta despide vida…hasta lo inerte,…según vosotros.
• Es cierto, Maese, las nubes te abrazan…,los arroyos susurran poemas de sonidos, las piedras te miran silenciosamente y la montaña…respira.
• Vas por buen camino humano, vas entendiendo la esencia de la vida, algún día podrás ver, más allá de tus ojos…”

Sigo con la cuesta, sumido en mis pensamientos, me cuesta respirar, llego de nuevo a Barrerones, allí tengo que hacer uso del ventolín, los piornos van a hacer lo que la montaña no hizo…
Me empieza a hacer efecto, noto de nuevo la sangre en mis piernas, seguimos cruzándonos con niños y más niños con papis esforzados de grandes mochilones, esta noche las estrellas brillarán con mucha más fuerza en decenas de ojitos ilusionados…
Apretamos la marcha, las piedras del caminito de Gredos, hacen bien su labor, paso a paso nos vamos acordando de ellas…, y del que las puso.
Por fin llegamos a la plataforma, son las seis y media, está todo animado y lleno de gente como en una feria. Bajamos hasta el hostal donde nos espera mi coche, y nos despedimos de Alejandro, se ha levantado a las cuatro de la mañana y quiere llegar a Madrid antes del bajón físico, la carretera es más peligrosa siempre que la nieve…
Y así termina mi segunda subida al Almanzor, montaña de sueños y leyendas, que sin embargo…respira.

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Fuente de los Cavadores

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Barrerones

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Canal de la Mina

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Refugio Elola

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Ameal de Pablo

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Laguna Grande Gredos

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Cascada

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