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11,56 km

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cerca de Cerler, Aragón (España)

Aquí presento la que para mí es una de las mejores rutas del Valle de Benasque. Se trata de un itinerario diferente cuyas cualidades lo hacen especial. Sector mítico del alto Ésera (célebre por ser eterna reivindicación como ampliación de la vecina estación de esquí de Aramon Cerler), territorio virgen como pocos, completamente accesible y sin embargo solitario, agradable de caminar, mirador excepcional de Montes Malditos, compuesto por un paisaje singular de incomparable belleza, asequible pese a ser alta montaña pirenaica, y la batería de argumentos podría seguir. En resumen, el circo de Ardonés: un lugar mágico.

Generalmente, visitar el valle de Ardonés no tiene como objetivo recorrer de forma íntegra los ochos kilómetros de cresta. Normalmente, son las cimas más relevantes la finalidad de los pocos excursionistas que vienen a conocerlo. Ese no será el cometido aquí. La ruta propuesta, tremendamente innovadora, viene a completar el circo en su totalidad. Había dos premisas claras: ejecutar primero la parte menos conocida (Serra del Cubilar) y buscar alternativas que permitieran elaborar una forma lo más circular posible (logrando al final la sorprendente 'forma de huevo' de este excelente itinerario). Ahora coged las botas, algo de comida y agua, y la cámara de fotos, la ocasión lo merece.

La ruta comienza en la cabaña/cabana de Ardonés (2.062 m). Llegar a ella es perfectamente asumible con casi cualquier vehículo. La carretera que conduce de Cerler al Ampriu tiene un desvío muy cerca del final a mano izquierda. Se trata de una pista, arreglada hace no muchos años, que termina en la citada cabaña. Una vez en ella se inicia la caminata.

La primera parte exige ir a buscar el barranco de l'Ubago, es decir, retroceder la parte realizada en coche hasta el cauce del río que quedó atrás. Ésta se hace recorriendo la pista hasta ese punto, o bien, campo a través. Si se opta por esta segunda opción, desde la cabaña se remonta la pradera que hay al sur y, tras pasar una pequeña loma, se desciende hacia el paraje donde se unen pista y barranco.

A partir de ese momento comienza la subida más dura de toda la jornada. Alcanzar el cordal de Serra del Cubilar exigirá una buena condición física, especialmente, si se realiza de la misma forma que se expone aquí. Desde la pista, una especie de cortafuegos se aúpa ladera arriba en pronunciada pendiente. Luego una pequeña pradera tranquiliza las piernas para el siguiente envite. A continuación otro fuerte repecho, en ocasiones sobre terreno descompuesto, conduce hasta las estribaciones noroeste de la cresta, no muy por encima del límite del pinar. Desde que se renuncia a la pista hasta el punto donde se alcanza el cordal del circo son quinientos metros de desnivel en sólo un kilómetro. Este dato puede dar una orientación de la dureza de esta primera parte. Existe una variante más factible que pasa por tomar la senda que remonta el barranco de l'Ubago desde la pista. Superado el bosque, se cruza el cauce y se marcha en dirección sur hacia el cordal de la sierra.

Una vez en la cresta, se trata de seguir su lomo traspasando todas las cumbres que circundan el valle de Ardonés. La primera parte es exclusivamente ascendente hasta alcanzar la primera de las cimas del circo. No obstante, esta pendiente es infinitamente más leve que su antecesora. El cordal, muy ancho al comienzo, va estrechando gradualmente conforme se acerca al sector conocido como Crencha de Pasolobino. Este es el tramo más delicado de toda la excursión. Se trata de una arista de algo más de cien metros, a menudo aérea, que se recorre prácticamente en su totalidad a pie. Tan sólo algún tramo colgado (I, I+) requiere el uso de las manos. La cresta muere muy cerca del rellano Paset de Balberdera, punto de acceso al circo de Ardonés desde la zona del Ampriu. Indicar aquí que la cresta puede evitarse por la vertiente del Ampriu (sur) flanqueando los pilares verticales. Acceder al Pico de Pasolobino (2.783 m) desde el Paset de Balderbera no supone más que seguir el cordal y, al pie de la pirámide cimera, tomar los trazos de senda que aparecen en la vertiente norte hasta su punto culminante.

Alcanzar el Pico Castanesa (2.861 m) es casi inmediato. Tras perder los metros que dan al collado que separa estas cumbres, una subida continua de unos cien metros de desnivel llevan al techo de la ruta. Seguir la línea de cumbres lleva ineludiblemente a la Collada de Castanesa (2.685 m). Ese collado es el punto principal que hay que buscar cuando se quiere ascender el Pico Castanesa desde el fondo del valle de Ardonés sin completar cimas vecinas. Desde la depresión, una amplia ladera desemboca en la planicie cimera del Roques Trencades (2.755 m). El terreno, que progresivamente va tiñiéndose de oscuro, aquí ennegrece por completo. Esta es la prueba que demuestra que se está en Sierra Negra, y no se abandonará hasta dejar el cordal para volver al punto de inicio.

El tramo que une las cimas Roques Trencades con Estiba Freda (2.702 m) es un regalo para la vista. Muy cómodo de andar y con un encanto inigualable. Desde esta última cumbre se continúa por la arista, mucho menos definida, hasta que muere a orillas de Les Basetes de Ardonés. Junto a esos tres ibones casi colmatados por la erosión, se encuentra el Collado de Ardonés (2.507 m), otro de los puntos emblemáticos de la ruta.

Alcanzar la Tuca Royero (2.543 m) es un breve paseo por terreno más o menos llano. No en vano, la cota que marca el punto culminante es casi imperceptible dado el carácter chato del monte. Esta es la última atalaya del itinerario. A partir de aquí, un trepidante descenso conduce al punto de partida. Existe otra opción, un poco más larga, que pasaría por seguir el cordal hacia el oeste hasta las proximidades de la Tuca Espacs (2.551 m) y descender entonces al Pico Picalbo (2.276 m) para cerrar el itinerario. No obstante, bajo mi punto de vista, ambas cimas están fuera del circo de Ardonés cuando se realiza una circular desde la Cabana de Ardonés. Distinto sería si el objetivo es mayor.

El descenso desde la Tuca Royero comienza por terreno herboso mezclado con canto pequeño. La ladera es continuada y no excesivamente pendiente hasta el tramo final. Sin embargo, los últimos doscientos metros se desarrollan por un talud muy inclinado bastante incómodo. La superficie aquí es una escalera irregular formada por terrazas herbosas y matorral bajo que, por si fuera poco, es hartamente resbaladiza. Ahí no existe camino marcado, ni tampoco fitas que indiquen por donde avanzar, pero se ve la pista en todo momento. A ella se dirigen los esfuerzos del descenso, exactamente al punto donde ésta cruza el barranco del Cllotet (el mismo que baja desde la Tuca Royero). Una vez en la intersección, llegar al punto de inicio es instantáneo. Se puede realizar siguiendo la pista hacia el sur o bien atravesando el campo de forma más directa en la misma dirección. Al pasar una primera loma ya se advierte la Cabana de Ardonés, lugar donde comenzó la caminata.

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    Si quieres, puedes o esta ruta