Tiempo  16 horas 16 minutos

Coordenadas 19331

Fecha de subida 20 de junio de 2018

Fecha de realización junio 2018

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1.494 m
629 m
0
26
51
102,04 km

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cerca de Béjar, Castilla y León (España)

Un año más y es la quinta vez que participaré en esta prueba. Este año participaré más bajo de forma, la salud no está al cien por cien y ya sé que tocará sufrir un poco más que el año pasado. Pero a eso venimos a sufrir.

Salgo a media mañana de casa camino de Béjar en compañía de mi esposa y de mi esposa. Vamos directamente a recoger el dorsal y todo aquello que la organización tenga a bien darnos para después dirigirnos al hostal a descansar un poco antes de la cena y de prepararnos para la prueba. Este año la salida se adelanta a las 21:00.

En la bolsa del corredor puedo encontrar el dorsal con el número 40, una camiseta técnica, el rutómetro y una serie de mapas de la zona. Este año el chip va incorporado en el dorsal.

Después de descansar un poco y cenar empiezo a preparar todo lo que me llevaré conmigo y aquello que dejaré en la bolsa para poder cambiarme en los dos pasos que realizare por el pabellón, el segundo seguramente ya de día.

Nos dirigimos a la plaza, entrego la bolsa y a disfrutar con los amigos que van desde Galicia esperando pacientemente a las 21 horas para iniciar esta nueva aventura.

Al igual que en los años anteriores tenemos que realizar tres circuitos, el primero es el circuito rojo denominado “La Sierra”, el segundo es el circuito verde denominado “La Cañada” y el tercer circuito es el circuito amarillo denominado “El Valle”, no habiendo cambios significativos en la ruta con respecto a la edición del año pasado, el cambio más importante se encuentra que en esta ocasión nos hacen pasar por una senda verde, y principalmente en el tercer bucle nos sacan de la carretera para enviarnos por aquí. Menos riesgo que es muy importante pero más aburrido.

Creo que estamos inscritos algo más de 120 participantes para realizar los 100 km a pie, lo que da una pequeña bajada en las inscripciones, la organización tiene que vender mejor la prueba. Una forma podría ser hablar con las millas, con los 101 peregrinos y poner publicidad en las bolsas. También deberían cuidar mejor las redes sociales, yo las encuentro muy abandonadas.

Poco a poco las 9 de la noche se acercan y por fin nos ponemos en marcha, yo como de costumbre salgo prácticamente al final del pelotón, como siempre digo no quiero molestar a la gente que sale corriendo. No será por una par de minutos que pierda en la salida que vaya a quedar mucho peor al final.

Este año el frontal lo enciendo más lejos, no en vano salimos dos horas más temprano. Esto me ayudó a llegar al primer avituallamiento todavía de día, aunque ya tocó sacar el frontal para ver bien el camino de aquí en adelante. En este primer bucle pusieron un control sorpresa, me parece muy bien que todos los años lo hagan cambiando el lugar del control y lógicamente poniéndolo en un sitio en el que la organización sepa que se puede atajar.

Llego a Béjar como poco y salgo para el segundo bucle viendo que con respecto al año pasado tan solo perdí 10 minutos. Creí que iría peor,

Empiezo el circuito por el cual también transcurrirá dentro de unas horas la prueba del maratón, el inicio y el final lo han cambiado con respecto a las ediciones pasadas, aunque enseguida conectamos con el camino de siempre. Los kilómetros van pasando, y antes de Montemayor del Rio veo unas marcas por el camino de siempre, paso un cierre y me quedo dubitativo pues no veo marcas ni cintas y aunque el GPS me indica que es por allí no se qué hacer. Vuelvo atrás y veo que marca por allí, con lo cual decido seguir por el camino de siempre. Bastantes decenas de metros después encuentro las cintas y me quedo más tranquilo. Llego a una buena bajada con piedras mojadas y rebajo mucho el ritmo, desde mí caída en Enero pisar en piedras húmedas me da pánico y las bajo muy despacio. Metro a metro voy avanzando y por fin llego al punto de control. Cosa rara en mí en este tipo de pruebas tengo algo de hambre y me encuentro bastante más cansado de lo habitual con lo que me siento a comentar el problema de las cintas y a comer. Me paro 10 minutos y al salir de aquí ya llevo un retraso con respecto al año pasado de 21 minutos. Teniendo en cuenta todo el tiempo que descansé aquí no voy mal. Calculo mentalmente y espero termina la prueba en no mucho más de las quince horas y media. Hace kilómetros que no veo a nadie, los últimos participantes los pasé en la Calzada de Béjar. Sigo camino, y paseando al lado del río en un par de ocasiones casi pierdo las zapatillas, se enterraban en el barro y costaba sacarlas con el pie dentro. Paso este paso complicado y poquito a poco me voy acercando al pabellón, aunque antes pasaré por Puerto de Béjar para comer algo. Dentro de poco ya se hará de día y ahora a pensar en el pabellón en donde podré comer algo sólido, aunque todavía tenga un buen rato para llegar. El día empieza a despuntar y con él la “hora bruja”, aquella en la cual el cuerpo dice que ya deberías estar descansando, y a mi incluso me dio la impresión que en algún momento eché una cabezadita mientras caminaba. Entramos en Béjar por la senda verde y la llegada al, pabellón se hizo más larga de lo que pensaba, la razón que viendo los edificios creí que estaba más cerca de lo que realmente estaba. Ya es de día. Llego al pabellón pido comida y mientras se enfría un poco el consomé voy a guardar frontal, baterías y cambiar la camiseta. Los pies van bien con lo cual como siempre digo, si los pies van bien no se tocan, ni cambio de calcetines ni de zapatillas. Ceno (a estas horas debería decir desayuno) un poco, pues como ya comenté tenía hambre y me pongo en camino. Al ver el cronometro y compara con el año pasado veo que solo perdí en estos 70 kilómetros solo llevo un retraso con respecto al año pasado de 26 minutos lo que me permite en los últimos 30 kilómetros perder otros veinte para dar las quince horas y media.

Me pongo con el tercer bucle. No sé que me ocurre, pero no voy al ritmo deseado, no consigo coger un buen ritmo, pero así y todo lo intento, llego a Sanchotello, allí al igual que en Puerto de Béjar ya me conocen de las otras ediciones, se nota que siempre están las mismas personas para atendernos. Al salir de qué veo que llevo un retraso con respecto al año pasado de algo más de una hora. Imposible terminar en el tiempo que pensaba. Más que andar parece que me voy arrastrando y continúo sin ver a nadie que no sea a la gente que se encuentra en los avituallamientos. Próxima parada la Calzada de Béjar, tengo por delante la laaaaaaarga recta que se hace interminable, hombre un par de peregrinos, alguien a quien por lo menos decir “buenos días y buen camino” Llego al último avituallamiento, hay movimiento de bicis, la verdad es que estos chicos también van lentos disfrutando del camino. A partir de aquí ya solo queda un repecho, una bajada, el llano de la senda verde y una subidita final. Está casi terminado, me faltan poco más de 6 kilómetros, estoy cansado y me apetece terminar para irme a descansar. La subida, bien. La bajada, bueno. Pero la senda verde se me hace pesada, no tiene gracia aunque sé que esta parte me saca de la carretera y eso es muy bueno para mí seguridad. Por fin llego a Béjar un kilometro más y ya estoy arriba. En la subida me lo tomo con tranquilidad y “robo” un par de flores para regalar a mis acompañantes, empiezo la última bajada y un compañero me pasa a toda velocidad, me asombro, yo estoy totalmente desecho y sin embargo el consigue hacer su mejor tiempo de toda la prueba en este tramo. Veo a Laura me acompañará los últimos 100 metros. Por fin termino la prueba, no puedo quejarme, pero este año me costó hora y media más que el año pasado. Los primeros 50 kilómetros bien, pero la segunda parte fue de pena. Tengo que recuperar mi forma física.

Ahora solo queda recoger la prenda finhiser, este año es un buff igual al del año pasado y la medalla también igual a la del año pasado, podrían haberle puesto el año o la edición, tanto a una cosa como a la otra. Entré en la decimoquinta posición, pregunto allí como van mis compañeros gallegos y me encuentro con Joan que tuvo que abandonar por problemas en un tobillo. Al final conseguimos finalizar 77 de los 113 que en principio tomamos salida



Al finalizar bajé al polideportivo a buscar la bolsa y tomar un par de vasos de gazpacho y comer un poco de melón mientras recupero el resuello. Me voy al hostal, una buena ducha y a comer tranquilamente en compañía de mis acompañantes. Después de un pequeño descanso, hacer un poco de turismo por la parte histórica de Béjar y de nuevo para la línea de meta a ver cómo van llegando los compañeros. El domingo fuimos a hacer un poco de turismo por Montemayor del Rio.

La organización este año al igual que en años anteriores bien, únicamente debería estudiar poner más salado en los avituallamientos, ya que únicamente lo ponen en el polideportivo y los frutos secos que había en algún avituallamiento ponerlos igual que hacen en Mérida. En bolsitas individuales y mezclar salado con dulce.

¿Qué puedo decir de los voluntarios? Nada. De 10 siempre con una sonrisa y animándote. Muchas gracias a todos ellos, sin los cuales nos sería muchísimo más difícil realizar la prueba.

Sigo diciendo que esta prueba tiene mucho potencial, por eso el próximo año el día 14 de Junio me volverán a tener que aguantar. Seguro que con los años veremos crecer mucho esta prueba. Personalmente no tiene nada que envidiar a los 101 peregrinos de Ponferrada, para mí está bastante mejor, pero por alguna razón no despega.

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El Domingo fui a dar una vuelta con calma por esta población y parte de las fotografías están realizadas de día
Por el avituallamiento La Calzada de Bejar tenemos que pasar en 2 ocasiones, es el primer avituallamiento del segundo bucle y el ultimo en ruta del tercer bucle
Salida, Llegada y punto de avituallamiento al finalizar cada uno de los bucles
Control sorpresa para comprobar que todo el mundo pasa por todo el trayecto

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    Si quieres, puedes o esta ruta