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298 m
30 m
0
58
116
232,42 km

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cerca de Valkenburg, Limburg (Nederland)

AMSTEL GOLD RACE 2016
La Amstel nació como muchas de esas cosas, con un “me he apuntado a…”, y en esta ocasión fue Alberto el culpable, y como aquí nadie se quiere perder una, pues nada, a apuntarse también.
La sorpresa fue cuando uno llega a casa y ve que es en… ¡Holanda! Ay madre…
De todos los preinscritos al final quedamos cuatro: Nacho, Ángel, Alberto y Sergio.
El plan era ir hasta Holanda con una caravana de remolque, haciendo noche a mitad camino, con un total 1.400 km de ida y otros tantos devuelta…
Sin embargo en esta ocasión la mala suerte se cebó con Nacho, y una mala caída el sábado anterior le provocó una mala lesión y ya no podía ir, y Ángel todavía no había encontrado la motivación…así que nos quedamos Alberto y yo pensando qué hacíamos.
Enviamos por cierto una abrazo desde aquí a Nacho, deseándole un pronta recuperación.
Alberto hizo un intento de buscar hotel en el pueblo desde donde salía la marcha (Valkenburg) y milagrosamente encontró una, así que tomamos una decisión rápida ¿nos vamos los dos en un coche? Por supuesto, nos turnamos para conducir y a la aventura jajaja.
Así que dicho y hecho, el jueves por la tarde ya estábamos en carretera dirección Holanda, con el coche cargado de provisiones (principalmente Aquarius y galletas jajaja) y toda la ropa de bici que se nos pudo ocurrir para cualquier circunstancia meteorológica que se pudiera dar el día de la marcha…
La primera noche la hicimos en Saintes, y tuvimos suerte, nada más salir de la autopista encontramos un hotelito, así que subimos las bicis a la habitación y rápido a dormir para madrugar al día siguiente.
El viaje se nos hizo menos duro de lo esperado, larguísimas rectas de autopista de 3 carriles, que con el limitador de velocidad solo tenías que mover levemente el volante.
Paramos a desayunar y probar la repostería francesa, buenísima, y sin incidentes hasta París, donde sí nos encontramos retenciones de tráfico.
El resto hasta Holanda como una seda, excepto unas obras casi llegando que nos obligaron a salir de la autopista, pero así hicimos algo de turismo rural…
Total que llegamos el viernes más o menos a las seis de la tarde, con tiempo de sobra para descargar maletas y bicis en el hotel, e ir andando a buscar los dorsales.
Breve visita el mini museo de la Amstel, y primer chaparrón de la jornada…esperamos a que parara y visita al Outlet de Pearl Izumi…para acabar con la tarjeta jajaja
Desde allí seguimos hasta el centro del pueblo y nos fuimos directamente a cenar a un italino…tocaba pasta ;-)
En el pueblo un ambientazo, con varios bares con la música puesta y terrazas con sus toldos con estufas abarrotadas.
Nos encontramos por cierto con Oscar y Marcos del DAF, entre tanta gente, menuda casualidad…
Así que nada, a la cama pronto que había que madrugar…despertador a las seis menos cuarto y a las seis desayunando en el hotel.
Las previsiones del tiempo seguían siendo nuestra principal preocupación, daban un poco de lluvia, poca por la mañana y lluvia en algún momento del mediodía, y doy fe que se cumplieron…
En mi caso la chaqueta repelente de lluvia y sin chubasquero, con las botas de invierno, pero si los cubrebotas…así que nos la jugamos a que lloviera, pero poco…
La salida de la marcha larga (nosotros claro está nos tuvimos que apuntar a la más larga) era libre horario entre las seis de la mañana y las nueve, y nosotros tomamos salida las siete y diez.
Así que teníamos por delante 240km (que al final fueron unos 234), y ya no había vuelta atrás.
Empezamos siguiendo los consejos de Alberto, buscando una buena rueda, y enseguida encontramos a un grupo de 6 corredores, que no llegamos a descifrar de donde eran, pero que rodaban a las mil maravillas…El ritmo desde un inicio fue alegre, y era un espectáculo verles rodar, iban como un solo bloque y nosotros teníamos que apretar en cada curva para que no se nos fueran un metro.
La ruta sobretodo en su primera parte muy ratonera, con muchos cambios de dirección, y tan pronto estabas circulando por carretera, como por carriles bici, con lo cual tenías que ir con mil ojos, ya que en estos como mucho cabían dos, y además estos no son los más aptos para circular con bicis de carretera, ya que el asfalto no es el mismo…
Aún así fue divertido, la intensidad de seguir a la grupeta, como los pueblos por los que pasábamos, incluida una pequeña subida de pavés en uno de ellos, nos hacía disfrutar.
Llegados al primer avituallamiento sin embargo los perdimos, nosotros paramos a comer, al baño y cargar depósitos de agua, y se nos escaparon por poco, y con el viento que soplaba ya imposible darles alcance…
Desde entonces fuimos buscando otras ruedas, pero ya no fue lo mismo, cuando veíamos a unos a lo lejos y los alcanzábamos, iban muy despacio, y los que nos pasaban iban muy deprisa jajaja. A Alberto se le iban los ojos con estos últimos, peros ahí yo le frenaba, y le decía que a ese ritmo yo igual no llegaba…además le amenazaba diciéndole que mi madre me había dicho que si me cansaba que me bajara de la bicicleta jajaja.
La segunda parte de la ruta ya era algo más complicada porque era donde se empezaba a concentrar el desnivel, que si bien no era mucho, si que habían algunas cuantas rampas rompepiernas.
Sin embargo lo peor ni mucho menos fue eso, sino el cumplimiento de las predicciones, y sobre el km 170 nos empezó a llover, primero una lluvia fina, para luego caer el chaparrón…
Y ahí nos empezamos a preocupar, nos quedaba lo más duro y nuestra ropa no aguantaría esa intensidad, además la temperatura así como por la mañana era agradable e incluso pasamos calor, a esas horas había bajado y la sensación térmica era de frio y mojados…
Para más inri a Alberto, al que le dolía la rodilla desde hacía un buen rato, se le había roto primero un radio, que le obligó a parar en el mecánico a que le centraran la rueda y después un segundo radio, que le impedía frenar bien con la rueda trasera…así que el tema se estaba poniendo interesante, sobre todo en las bajadas con lluvia.
Sin embargo tuvimos suerte…en el último avituallamiento a Alberto el servicio técnico le colocó dos radios nuevos, y en ese tiempo dejó de llover, a mi me dio tiempo a descansar un poco y pudimos recuperar fuerzas para el final (esta parada nos llevó 26 minutos por el mecánico). Así que volvíamos a la ruta en plenitud de facultades jajaja
La organización nos había dado una pegatinas que se colocaban en las barra del cuadro que nos indicaba los pasos kilométricos de las diferentes cotas, que aunque estaban puestas con kilómetros de más nos servían de referencia. Y nos quedaban las rampas del 15, 17, 16 y 13% finales, casi nada…
Las primeras la verdad las pasamos casi sin darnos cuenta, eran duras, pero cortas, con lo cual no suponían un gran esfuerzo, a pesar de los km acumulados, otra cosa fue la del Keutemberg, la penúltima y verdadera pared de la ruta…
En este caso, como las anteriores fueron cortas, entre en la rampa casi a la carrera, además como había público en la zona animando, pues todavía más…La rampa hacía una curva cerrada a la derecha y enseguida otra a la izquierda, donde pensábamos que se acababa la subida y de repente nos aparece enfrente todo lo que nos quedaba…¡ay madre! Así que nada, hubo que meter todo el desarrollo y subirlo sentado y con calma ;-)
Alberto como es lógico se me escapó y yo aproveche para bajar la velocidad todavía más y posar para un fotógrafo que había a media rampa…ante todo hay que guardar la imagen jajajaja
Así que una vez ya superada esta, solo nos quedaba la mítica ascensión final del Cauberg, con algo más del 13%, pero que sabiendo que al final estaba la meta, y la emoción de circular por donde los profesionales se iban a batir al día siguiente, se nos hizo hasta suave jajaja.
Una vez arriba una recta en ligero descenso, donde no llegamos a esprintar por respeto a los demás corredores, foto de la llegada y reparto de medallas…
En meta una gran explanada donde repartían chupitos de cerveza con limón, y donde te podías hacer fotos en el pódium.
Nosotros como nos quedábamos fríos y como todavía teníamos que volver al hotel en bici (4Km más a sumar a las piernas), recogimos nuestra bolsa regalo y camino de vuelta con el reto completado finalmente, tras unas 10 horas en total con paradas incluidas y casi 234Km en las piernas (por cierto nuestro record).
Llegada al hotel, ducha y al pueblo a ver el ambiente que había que era mucho y a cenar, y después a la cama pronto que había cansancio…la juerga se la dejamos a los demás;-)
Así que al día siguiente domingo nos levantamos pronto de nuevo, hicimos maletas, las cargamos en el coche y nos fuimos al pueblo de nuevo para hacer un poco de turismo por la zona y ver la primera de las cuatro ascensiones que hacían los profesionales al Cauberg.
La subida ya estaba abarrotada de gente y nos costó encontrar un hueco, y los bares seguían a tope con música, ambiente y la gente fuera tomando cerveza…
La subida de los profesionales un visto y no visto, pero verles es un gustazo siempre…así que en cuanto pasaron aprovechamos para hacer una últimas compras y de vuelta al hotel a por el coche y puesta en camino.
De la vuelta resaltar nos quedamos a dormir en un hotel cuya reserva la hicimos en la entrada del hotel a través de un cajero automático, que te daba un ticket con el número de habitación y un código para entrar en el hotel y en la habitación…parecíamos de pueblo nosotros jajaja
Al final con ganas de llegar al día siguiente a Santander, pero una experiencia única y para recordar, y disfrutando por supuesto de la compañía…¡¡¡grande Alberto!!!

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    Si quieres, puedes o esta ruta