Tiempo  8 horas 20 minutos

Coordenadas 2441

Fecha de subida 8 de abril de 2015

Fecha de realización abril 2015

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812 m
21 m
0
30
60
120,52 km

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cerca de Requena, Valencia (España)

Otro domingo más que salgo a explorar carreteras valencianas con mi amigo Juan Deler usando el tren y la bici de carretera. Esta vez el plato fuerte e inexplorado del día es la carretera que va desde Requena a Villar del Arzobispo. Por conocidos y por las fotos de Google Maps yo sabía que era la típica carretera con una anchura más parecida a un carril bici que a una calzada donde supuestamente pueden pasar camiones o autobuses. Sin embargo buscando en internet descubrí que la carretera había sido reformada. ¿Cuánto tráfico llevará ahora? Lo descubriremos.

El tren se acerca puntual a Requena y parece que nos adentremos en Mordor. Nos rodea una niebla que hace imposible ver a más de quince metros. ¡Lo ideal para coger la bici! Al llegar nos acercamos a la fuente de los patos de la localidad, donde como todos los domingos se reunen los dos grupos ciclistas de la localidad: el BTT Requena y el Club Ciclista Requena.

Tras un re-desayuno algo más largo de lo habitual, esperando a ver si el día se aclara decidimos emprender el camino con aún más cautela de la habitual.

La carretera está impecable. Buen firme, recién asfaltado, arcenes generosos y limpios, pero sigue viéndose poco. Sin embargo, a sólo un cuarto de hora de abandonar Requena, en menos de seis kilómetros llegamos a la primera cima del día y como por arte de magia la niebla desaparece por completo.

Hace un día primaveral muy agradable. No se echa en falta ni el culote de invierno ni los guantes largos. Pero la camiseta larga debajo del maillot cumple su papel durante todo el día y a medida que nos acercamos a Chera, la braga del cuello comienza a molestar.

Una pintada en la pared de una alquería abandonada pone «¡Renovación de toda la carretera YA!». ¡Qué alegría me dio ver esa pintada! Igual al pasar Chera la carretera está en su estado original… ¡Y así es!

Nada más pasar Chera tenemos ante nosotros una carretera al más puro estilo «Cuestas de Contreras» pero con un trazado aún más estrecho si es posible. Subidas y bajadas, revirado, curvas de herradura… Una delicia. ¡Y qué vistas! El profundo cauce excavado por el río Reatillo a lo largo de la historia nos acompañará durante buena parte del camino, interrumpido por el embalse de Buseo.

El paso por Sot de Chera marca aproximadamente la mitad del maravilloso camino entre Chera y Chulilla, pero aún queda lo mejor. Tras una breve cuesta en la que por fin comenzamos a encontrarnos con ciclistas —estaba empezando a pensar que era imposible no encontrarse con nade en una ruta tan increíble— llegamos a la cima en una extraña curva enmarcada en la garganta de una montaña, donde en un instante se hizo la oscuridad y la temperatura bajó de golpe varios grados.

Pero en doscientos metros se hizo de nuevo la luz. La carretera continúa ahora bajando de nuevo de forma frenética hasta el río Túria, a la altura del balneario de Fuencaliente. Justo al pasar el puente que cruza el Túria… ¡Motoristas! Un grupo de más de diez moteros se cruza en nuestro camino. Las alarmas se disparan pensando si el resto del camino se podría poner como en la carretera de Dos Aguas. Afortunadamente no tuvimos más experiencias desagradables de ese tipo.

Una pequeña parada en la central hidroeléctrica que hay a pie de carretera nos dio fuerzas para llegar a Chulilla, una especie de «Las Vegas» del dominguerismo familiar de automóvil, silla de camping, suegra y perro. Tanto es así que el pueblo estaba colapsado de coches intentando llegar a una especie de aparcamientos dispuestos en una curiosa forma a lo «jardines colgantes de Babilonia». Muy bonito y pintoresco, pero se respiraba la misma paz que en la estación de Atocha-Cercanías en plena hora punta. Por suerte al rato de salir del pueblo las aguas volvieron a su cauce, y los coches, a la autovía. Así de solitario fue el tramo hasta Losa del Obispo, donde almorzamos en el Casa Anselmo.

Sentado en una silla cómoda, con bebida fría, embutido recién asado y café caliente. Es espectacular el nivel de masoquismo que se emplea en el ciclismo de montaña, donde te tienes que apañar sentándote en una piedra, beberte una cerveza caliente, comerte un bocadillo con pan del día anterior y rapidito no sea que lleguemos tarde y nos multen al llegar a casa.

El camino de vuelta empieza por un camino agrícola que aún asfaltado, está bastante dejado de la mano de Dios. Pero sólo son siete kilómetros de llaneo con más descenso que ascenso. El camino acaba en la CV-396 con un vertiginoso descenso de nuevo al cauce del Túria a la altura de Bugarra.

En Bugarra nos llevamos el susto al ver que la carretera que une Bugarra con Gestalgar estaba cortada por obras. De todos modos nos atrevimos a pasar bajo nuestra responsabilidad. Un domingo tampoco habrían demasiados obreros echándonos la bronca por pasar.

La carretera te saluda con una cuesta bastante potente que a las dos menos cuarto de la tarde y sin sombra ninguna no apetece demasiado subir. Al cabo de un rato llegamos a Gestalgar para emprender la subida de la CV-379 que une Gestalgar con Chiva, una vieja conocida mía que ha venido a este mundo únicamente para darle motivos a Juan para que quiera matarme.

A las dos de la tarde ponte a subir las dos cimas que tiene el tramo, con un desnivel positivo acumulado de 350 metros y un porcentaje que a los poco entrenados un 34-28 lo subimos, pero desde luego a una velocidad de risa. Y aún así me tocó esperarlo de vez en cuando… Además al estar cerrada la carretera anterior, los vecinos de Gestalgar usan esta para llegar. Afortunadamente a estas horas está todo el mundo comiendo.

Pero la venganza es un plato que se sirve frío, y mientras nos acercábamos a Cheste, lugar donde Juan había aparcado el coche para coger el tren, me entró la maldición de las tres de la tarde. No importa lo mucho o poco que haya recorrido, lo mucho o poco que haya subido… En cuanto llevo más de ochenta kilómetros y se hacen las tres de la tarde empiezo a ir medio desmayado. Necesito con urgencia descansar y comer y ni aún así me recupero con la misma energía que de buena mañana…

Tras llegar a Cheste me despedí de Juan con la total convicción de acabar la ruta al precio que fuera. Quedaba la subida a Calicanto desde la carretera de Godelleta y de ahí a Torrent y Valencia, así que había que recuperar fuerzas. Entré a una casa de comida para llevar y me llevé una bandeja entera de fideuá. Y para beber, el agua del bidón, porque es norma del ayuntamiento de Cheste no dejar ni una sola fuente en la calle. No hay ninguna que funcione. Ninguna. Ya pasé por Cheste otra vez y me pasó lo mismo. Es un pueblo que claramente mira por el negocio. Sólo por este detalle ya digo que es mucho mejor a igualdad de condiciones pasar por Chiva que por Cheste.

En un rato se cruza la A-3 por debajo y se atraviesa la urbanización de los Felipes. La subida a Calicanto por el oeste ya es dura de por sí —mucho más que subirla por el este— pero encima a las cuatro de la tarde y con la digestión a medio hacer empieza a parecer una penitencia de Semana Santa. Suerte que arriba ya conozco la fuente de la cima de Calicanto, donde poder reposar un instante, comerme una barra de cereales, beber hasta reventar y contemplar unas vistas estupendas. Bueno, estupendas, estupendas… Estamos en Calicanto, una oda al urbanismo depredador de los espacios naturales, un monumento al ladrillazo de las construcciones a medio terminar y un recuerdo constante de los incendios forestales.

Por una carretera sembrada de badenes claramente ilegales llegamos en un visto y no visto hasta el Mas del Jutge, y de ahí ya solo queda atravesar Torrent y llegar a Valencia por el camino de siempre. Reventado, pero con la satisfacción de haber pasado un día estupendo conociendo una de las mejores carreteras valencianas para ir en bici —con el permiso de las cuestas de Contreras— y el orgullo de haber acabado una ruta cuando ya parecía un caso claro de abandono en Cheste.

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6 comentarios

  • Foto de juan889

    juan889 02-ene-2017

    Buenas tardes, parece la ruta interesante.
    La ruta imagino que a una media de 25-27km/h se puede hacer tranquilamente no?
    Estan mas o menos todas las carreteras en buen estado?
    La hare solo y no me gustaria llevarme algun susto desagradable, muchas grcais y saludos.

  • eXprimetubici 03-ene-2017

    Hola tocayo. Yo no recuerdo ningún tramo pésimo, en todo caso mejorable, pero todo estaba asfaltado.
    Quién sabe si desde 2015 han mejorado el asfalto de esos tramos. En cuanto a la media que puedes sacar, por tu foto de perfil y tus tracks, lo tienes hecho.
    De todas formas Alberto tiene mejor memoria que yo y dos memorias mejor que una.

    Salud y pedales.

  • Foto de juan889

    juan889 03-ene-2017

    Muchas gracias por tu amabilidad y la respuesta tan rapida.
    Si algun dia volveis por la zona de Requena a hacer btt o carretera seria un plcaer acompañaros.
    Saludos.

  • Foto de aldolo

    aldolo 04-ene-2017

    Pues no recuerdo ningún momento en el que el camino se complicase. También he de decir que no soy muy sibarita con el asfalto a la hora de rodar. No hay ninguna sorpresa desagradable. Si acaso el camino al salir de Losa del Obispo es algo incómodo, pero se puede ir sin problemas a más de 30 por hora.

  • Foto de juan889

    juan889 05-ene-2017

    Acabo de llegar a casa de hacer esta ruta, me lo he pasado muy bien y muy divertida.
    Solo he cambiado desde Losa, que he ido hasta villar del Arzobispo y ya he buscado otra vez como enlazar vuestra ruta.
    Pensaba que seria mas rapida ya que hay 600 metros mas de desnivel negativo, me han salido 25 km/h, pero yendo despacio y disfrutando de la ruta.
    Gracias por compartirla!!
    Saludos.

  • eXprimetubici 09-ene-2017

    Gracias a ti por apreciarla ;)
    Espero nos conozcamos más pronto que tarde.

    salu2

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