Tiempo en movimiento  3 horas 4 minutos

Tiempo  5 horas 24 minutos

Coordenadas 4826

Fecha de subida 30 de junio de 2019

Fecha de realización junio 2019

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52 m
0 m
0
8,5
17
34,2 km

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cerca de Parte Vieja, País Vasco (España)

Esta salida corresponde a la última, la del verano, del ciclo de cuatro, que realiza Kalapie por el entorno de Donostia, coincidiendo con cada una de las estaciones, para el fomento del uso de la bicicleta entre la ciudadanía donostiarra.
La marcha ciclista guiada y comentada con mucho criterio y conocimiento por Giuliano, experimentado miembro de Kalapie, a quien acompañamos de la Asociación ciclista, Jesús M. Alquézar y el que suscribe, contó con la participación de una veintena de txirrindularis que disfrutaron del recorrido en el que hubo numerosas paradas técnicas con interesantes y exhaustivas explicaciones del guía, y que acabó en la casa cultural de Loiola (que dirige Jon Urbieta y que nos acompañó en la salida) con un hamaiketako y visita de la exposición fotográfica del patrimonio industrial del Urumea.
Asimismo, como es habitual en las salidas de Kalapie, portamos en la bici un medidor de la polución por partículas PM2.5, cuyos resultados se iban comentado a los participantes en las diferentes paradas técnicas.
Señalar que el nivel medio de contaminación durante la marcha fue de 12 μg/m3, algo superior a los 10 μg/m3 recomendados por la Organización Mundial de la Salud, detectándose unos picos en una zona de huertas, donde se percibía cierto olor a chamusquina procedente de alguna quema de rastrojos, y también alrededor de una instalación industrial.
Al inicio del reportaje fotográfico se aportan dos gráficos del nivel de partículas a lo largo de la marcha.
A continuación el magnífico texto elaborado por Giuliano, que resume lo comentado en las paradas técnicas del recorrido.
En colaboración con el programa Hidrologikak de la Fundación Cristina Enea, desde la desembocadura del Urumea recorremos su orilla izquierda hasta Fagollaga y vuelta por su orilla derecha, comentando los hitos industriales pasados y presentes más importantes.
Aprovechamos la primera parada en frente del Hotel María Cristina para comentar el duro trabajo de los gabarreros que hasta finales de los sesenta del siglo pasado solían operar precisamente entre el puente del Kursaal y el puente de la estación del Norte.
Los abundantes depósitos de arena en la desembocadura del Urumea eran explotados económicamente por realizar la extracción y transporte de la arena mediante pequeñas gabarras de madera. Tenían éstas aproximadamente 15 metros de eslora y 2,5 m de manga, siendo escaso su calado, como corresponde a las embarcaciones fluviales. En un principio las cargaban con sus palas muchas veces desde el interior de la ría, en algún momento llegó una pequeña mecanización: las dragas y las chuponas, que facilitaban el trabajo de extracción.
A la altura del club de remo Ur-Kirolak reconocemos el lugar donde los gabarreros depositaban la arena recogida en un silo-tolva construido para ese menester.
En Martutene vistazo al estado del río después de la ejecución de la primera fase de las obras de ensanchamiento del cauce para evitar las frecuentes inundaciones del barrio: nuevo puente y nuevos caminos en las orillas.
Seguimos la marcha por el camino viejo de Oquendotegi por toda la vega, pasamos por debajo del 2º cinturón y por una pista de reciente construcción, habilitada al borde del trazado ferroviario actual y futuro con la incorporación del TAV, llegamos cerca del puente de Ergobia con el paso a nivel anulado y en presencia de la Central Térmica Rezola, construida para el suministro del fluido eléctrico a la fábrica de cemento por el ingeniero Julián Rezola en el año 1930.
Aparte del extraordinario valor desde el punto de vista de la arquitectura industrial de la época racionalista, este edificio tiene un interés histórico: aquí nace la empresa cooperativa guipuzcoana ORONA, especializada en la construcción, montaje y mantenimiento de ascensores.
En este lugar, al otro lado de las vías del tren, también desarrolló su actividad la fábrica de órganos Amezua y Comp. llegados desde Azpeitia.
En definitiva, un cruce de caminos: camino de Santiago del interior de Gipuzkoa, trazado del antiguo tranvía Donostia- Hernani, (quedan todavía restos del puente que cruzaba el río), trazado del tren actual y del TAV en construcción, así como de la autovía del Urumea.
Seguimos remontando el río cruzando áreas rurales con varis sidrerías y polígonos industriales en cuyo término cruzamos el río a la otra orilla para elegir un itinerario con menos pendiente antes de llegar a Fagollaga. Por esta razón utilizamos la pasarela de Elorrabi, pasarela que la corriente de la última inundación (2011) se ha llevado por delante y que en el año 1978 también fue protagonista de un triste accidente, cuando durante una competición de remo, el publico apostado en la pasarela, al desplazarse rápidamente de un costado a otro para seguir la carrera, provocó la ruptura de los cables de sujeción y la gente se cayó al río con la consecuencia de diversos fallecidos.
Y por fin llegamos a Fagollaga donde se conserva una de las joyas de la época esplendorosa del Urumea: las ruinas de la Real Fábrica de Anclas. Junto a la carretera se levanta una gran torre de piedra, con dos pisos de arcos en un lateral, coronada por una extravagante melena de vegetación. A mediados del siglo XVIII, las ferrerías hernaniarras de Fagollaga, Pikoaga y Ereñozu consiguieron un contrato para suministrar anclas a la Real Armada, y a esa tarea se dedicaron durante un siglo. Una vez fabricadas, se transportaban en chalanas o gabarras hasta San Sebastián -aprovechando las mareas altas- y de allí se enviaban a los puertos españoles y a los de media Europa. Hasta Donostia llegaban mercaderes franceses, ingleses y holandeses en busca de las anclas hernaniarras, apreciadas por su acabado y su resistencia.
Estuvo funcionando hasta 1857. Después de paralizar esta actividad, se usó como fábrica de papel primero y luego, en la primera década de 1900, como fábrica de cemento hidráulico (todavía se pueden ver los hornos de cocción); hoy sólo quedan las ruinas. En la misma finca está una de las 2 centrales hidroeléctricas todavía en funcionamiento en el tramo guipuzcoano del Urumea.
Aquí empieza el camino de vuelta por la orilla derecha; un corto tramo de la carretera Hernani-Goizueta hasta el polígono de Lastaola, pequeño repecho para alcanzar la carretera que lleva al polígono de Eziago, bordeamos la papelera de Zikuñaga y en proximidad del puente Karabel de Hernani nos metemos en el bidegorri que cruzando Ergobia, Astigarraga y Martutene, (recorremos el nuevo camino que bordea el río antes de llegar al puente y donde todavía podemos reconocer la presencia de anteriores astilleros), llegamos a la nueva urbanización de Txomin Enea; aquí disfrutamos del nuevo itinerario ciclista que recorre el parque fluvial y terminamos en la casa de cultura de Loiola donde hemos preparado un señor piscolabis para los participantes de la excursión; hay que agradecer la disponibilidad de Jon Urbieta, director de dicha casa de Cultura, que en un domingo nos ha abierto las puertas para terminar de la mejor forma nuestra excursión.
También hemos tenido la posibilidad de revisitar los lugares recorridos a través de la exposición fotográfica montada actualmente en dicha casa de cultura.
Finalmente, indicar que también se habló del impacto medioambiental de las presas en el Urumea, y que no siempre se puede considerar como renovable y energía limpia la que se genera en las centrales hidroeléctricas.
A continuación el enlace de un reportaje sobre las presas del Urumea, un freno para la migración y reproducción del salmón atlántico .

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