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100,7 km

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cerca de Sierrapando, Cantabria (España)

Salida en bici de carretera en día espléndido para conocer este puerto del que tanto había oído hablar por su dureza. Y no defrauda, no sólo por su pendiente, sino por su asfalto olvidado, carretera estrecha, poco descanso y belleza agreste. Cantabria pura.
Desde el Oeste se puede subir desde el alto Cruz de Llerana, que sería la opción "más fácil" por esta vertiente, pero decidimos hacer la subida más temida.
En Llerana, viniendo desde Saro, después del puente nos desviamos a la derecha hacia Coterillo. Un mínimo repecho de carretera bacheada nos anuncia lo que nos vamos a encontrar. Siguen dos kilómetros llaneando para tomar aire antes del muro. Pasado Coterillo empieza lo bueno, por aquí el puerto son poco más de 4 km que empiezan con unas pocas rampas sobre el 15-17% con algunos descansillos. Sin apenas tiempo para recuperar, vienen sus 2 kilómetros seguidos que no bajan del 15%, con alguna curva >20%, el asfalto roto, patina la rueda trasera yendo de pie (ojo, en seco!!), casonas cántabras, vacas de público, silencio, paisaje, ... Cuando el cuerpo te pide echar pie a tierra, parece dibujarse un cambio de pendiente... ¿será el final? No, aún quedan 200m para acabar. Último esfuerzo. Recompensa en el collado. Fotos.
La idea era bajar hacia el valle del Miera y volver por Liérganes, pero una vez en el cruce, y a pesar de haber recorrido otros 2 km de bajada sin descanso que parecían duros, con la euforia de haber superado el mayor escollo de la jornada, nos decidimos a subir por esa otra vertiente Este. Las rampas del 12-15% mantenido nos parecen fáciles en comparación con lo anterior, sobre todo porque el asfalto, siendo antiguo, está en muy bien estado hasta el descansillo, que lo hay y de bajada. Nos permitimos incluso el lujo de apretar al final.
Bajamos por la otra opción Oeste, hacia el alto de la Cruz de Llerana, cuyas curvas y rampas a lo "rollercoaster" cerca del alto nos dejan la miel en los labios... venga, para otro día que ya no hay más patas. Después del repecho (al subir será una bajadita que dará la vida), vemos que han rellenado un buen tramo con grija, freno mantenido y despacito.
Pequeño gran puerto que aún conserva la dureza de las carreteras no tocadas por la Vuelta.

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