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60,49 km

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cerca de Sant Cugat del Vallès, Catalunya (España)

IBP = 80 BYC
Distancia: 61,75 Km
Ascenso acumulado: 1.289 m
Velocidad media: 20,55 km/h
Tiempo en movimiento: 2h57min

Vuelta espléndida por Collserola con un kilometraje moderado pero con un ascenso acumulado más que respetable. La idea de la ruta se basa en aprovechar 4 puertos distintos (Horta, Arrabassada, Crta. de Molins y Vallvidrera por Les Planes) con el aliciente extra de los "muros" de La Rierada.

Se sale de Sant Cugat dirección Cerdanyola. Terreno llano para ir calentando. En Cerdanyola giramos a la derecha para coger el primer puerto, la bonita y poco transitada Carretera de Horta. Aunque la distancia y metros de ascenso son casi idénticos a la Arrabassada saliendo de Sant Cugat, esta carretera tiene un encanto especial por su tranquilidad y árboles que la rodean. Las pendientes son sostenidas y, a diferencia de la Arrabassada, no te da excepto un poco al final tramos de descanso. A título personal, siempre encuentro un poco más dura esta subida que la Arrabassada (desde Sant Cugat).

Llegados al collado (Forat del Vent) nos espera una muy rápida bajada que nos deja sobre la Ronda de Dalt. Hemos de girar a la derecha tras el semáforo, pasar por debajo de la ronda y coger el lateral para ir a buscar la subida al Tibidabo. Son un par de km por mal asfalto, tráfico (especialmente los autobuses) y el follón de la ciudad, pero compensa por el resto de la ruta.

Ya estamos al pie de la Arrabassada, los primeros metros son duros pero en seguida la pendiente se suaviza y la subida se hace corta (sobre todo si coincides con otros ciclistas que te hacen subir el ritmo). Llegamos al desvío del Tibidabo y decidimos subir hasta el santuario para exprimir al máximo la altura del puerto.

Así que nos dejamos caer hasta Vallvidrera, cogemos la Carretera de Molins de Rei y afrontamos el tercer puerto del día. Esta carretera tampoco tiene coches y es muy recomendable de hacer al atardecer, cuando el sol se filtra entre los árboles (que no es hoy el caso). Pasamos por la Santa Creu de Olorda, el puerto ha sido suave y nos disponemos a bajar el largo y divertido tramo hasta el desvío a la derecha de La Rierada.

Un poco más de bajada y junto a las casas de esta urbanización aparecen, surgen de repente una sucesión de muros con pendientes casi imposibles. Lo metemos todo, la velocidad "tiende a cero" y a hacer piernas. Un muro, dos, tres, cuatro y hasta cinco... hay que aguantar como sea. ¡Me encanta el reto de subir estas pendientes fuertísimas! Este tramo tiene un par de muros del 16%.

Llegamos hasta el cruce de La Floresta donde paramos en el bar a descansar un poco. Ya repuestos volvemos a la carga dirección Les Planes para subir a Vallvidrera, el Tibidabo y dejarnos caer a gran velocidad por la Arrabassada hasta Sant Cugat.

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