• Foto de Sierras de Moratalla Light
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Dificultad técnica   Moderado

Tiempo  5 horas

Coordenadas 14132

Fecha de subida 17 de octubre de 2016

Fecha de realización octubre 2016

-
-
1.293 m
691 m
0
23
46
91,27 km

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cerca de El Sabinar, Murcia (España)

Salida cicloturista con bicicleta de carretera emulando a la Cicloturista Sierras de Moratalla, pero más corta y con menos desnivel.

Las orejas rojas, gélidas, doloridas, y es que no estamos acostumbrados a estas temperaturas, hemos pasado de los doce grados de Murcia a las siete y media de la mañana, a ¡dos en El Sabinar!, una hora después, se nota la influencia albaceteña a pesar de estar aún en la Región de Murcia. Nos encontramos en plena bajada hacia las tierras del Nerpio, hacia el embalse que forma el incipiente Taibilla, pues hoy nos proponemos realizar una ruta que en algún aspecto se parece a la Cicloturista Sierras de Moratalla, pero mucho más descafeinada que la original. Primero será mucho más corta, unos 90 kilómetros y con mucho menos desnivel y por supuesto a una media mucho más "humana", más acorde con nuestras características de "maduritos fondones". Pero que nadie se llame a engaño, la vieja carretera de Vizcable, creada para la construcción del Canal del Taibilla, nos pondrá a prueba con sus constantes desniveles que nos van a preparar para el verdadero reto de superar el puerto de Benizar, con algunas rampas que superan el 16%.

Ya estamos inmersos en el estrecho desfiladero que el Taibilla a labrado en corazón de la roca caliza. Corre encajado entre peñascos verticales, custodiado, por chopos y olmos equilibristas. Seis "inconscientes" amigos estamos pedaleando por la fresca umbría, ¡como echamos de menos en momentos como estos a nuestra templada tierra!, y hasta algún valiente ha venido de corto; pero la mayoría vamos embutidos en nuestros chubasqueros como los esquimales en sus pieles. No será hasta el medio día que la temperatura alcance unos confortables doce grados. El viejo camino del Canal, esta falto de mantenimiento, el asfalto descarnado no invita a demasiadas alegrías en las numerosas bajadas que los constantes desniveles proporcionan en su afán de ceñirse fielmente a la orografía de la sierra.

Una curva a derechas, descubre la sorprendente torre islámica Vizcable, una de las varias atalayas que dependían del castillo de Yeste . Al llegar bajo ella sorprendo a David haciéndose un "selfie". El camino del Canal sigue con sus constantes subidas y bajadas entre curva y curva, lo que hace ameno su pedalear, pero implica un constante desgaste que apenas notamos, pero que se hará patente con el paso de los kilómetros. El Letur propongo un alto, pincho de tortilla incluido, al que casi nadie hace caso preocupados por "no perder el ritmo" ante la subida del Benizar. Yo como no tengo "ritmo" hago un alto en un viejo conocido; Mesón el Labrador, y me hago con un enorme pincho de tortilla. "Intimidado" por lo del ritmo, me abstengo de la cerveza que es lo que me apetecía, y la cambio por una coca cola, por aquello del azúcar, pero para mí que voy a andar lo mismo con una que con otra. Antonio y Juan Bautista se han quedado a esperarme en la terraza, por lo que troceo el pincho y se lo ofrezco junto a unas rebanadas de pan. Lo devoramos con armonía y concordia.

Continuamos hacia Socovos, con la misma tendencia de subidas y bajadas, pero con mejor firme. Ya en Socovos, buscamos por nuestra derecha una bonita carreterilla que nos llevará entre pinos hasta la población de Benizar, comienzo del "temible" puerto que desconozco. Y la verdad que al principio hace honor a esa fama suya, rampas que hacen apretar de firme los riñones, Juan me dirá después que las rampas superaban el 16 % porque desde que comenzó el puerto yo ya no le vi. Los cinco restantes, Jesulen, Antonio, Ángel, David y yo por ese orden, nos arrastrábamos por las primeras rampas, rezando para no tener que echar pie a tierra. Suaviza un poco, con lo que Antonio y Jesulen toman unos metros sobre Ángel, mientras David y yo nos quedamos más retrasados. Con un par de kilómetros de puerto empiezo a sentirme mejor y poco a poco voy dejando a David y acercándome a Ángel, al que superó hacia la mitad del puerto. Jesulen y Antonio, están solo a dos curvas más adelante pero me costará todo lo que queda de puerto para alcanzarlos, no los supero hasta las últimas rampas en que Antonio decide esperar a David y Jesulen se descuelga poco a poco.

Prácticamente superado el puerto aún nos quedan dos rampas para coronar, que a traición nos pondrán de nuevo a prueba, la última junto al cortijo de Las Lórigas, que ganas dieron de quedarse junto a una barbacoa repleta de longaniza. Fue como un bofetón para nuestro cerebro en pleno esfuerzo solo concentrado en superar el puerto, y para nuestro estomago por la hora que erá, por vergüenza torera decline su ofrecimiento a probarla. A partir de aquí todo es favorable, solo nos sorprenderán pequeños repechos que superaremos casi con la inercia. Pedaleo a plato con la mente puesta en la cerveza bien fría que me voy a tomar cuando llegue, e intentando ver a Juan Bautista por delante, en alguna de las largas rectas que nos depara la carretera, pero ni rastro. Después me enteraré que ha llegado medía hora antes que yo y Jesulen que me ha alcanzado durante la bajada. Casi lo que le hemos sacado nosotros a David y Antonio, je, je, exagerar no está prohibido.

La última parte de la ruta ha sido en el restaurante El Cortijo, mientras esperábamos el arroz hemos dado cuenta de un rabo de cerdo fritito, fritito, y una fuente de jamón y queso. Y por supuesto no hemos hidratado convenientemente. El arroz; de conejo con serranas, estaba rico y meloso, del que no hemos dejado ni un grano, unos postres y los cafés han sido el colofón a esta magnífica jornada de amistad, pedaleo del bueno y paisajes inolvidables.
Comienza puerto de Benizar

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