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208,68 km

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cerca de Vicolozano, Castilla y León (España)

Cesar lleva varios cientos de kilómetros con su nueva bicicleta de 29” y equiparse con los tratos suficientes, quiere iniciarse en el cicloturismo. Podemos ir a Ávila en tren para volver a Valladolid pedaleando durante varios días así que preparo varias rutas con diferentes grados de dificultad.
Llega el martes a media mañana cuando nos vemos equipados en la estación de tren de Ávila, aún hace frio pero la previsión dice que, si esquivamos los altos, tendremos una temperatura agradable durante el día y los caminos ya no tienen el barro de días anteriores. Ponemos rumbo por caminos hacia Bernuy-Salinero, pero a los pocos kilómetros ¡¡ZASCA!!, en un bache se le rompe la parrilla. Repartimos algo de peso y la atamos al sillín para poder volver a Ávila donde repararla. Vamos a una tienda de bicicletas donde nos instalan otra parrilla nueva, cargamos todo de nuevo y nos quedamos a comer en la ciudad. Con el retraso que llevamos decidimos continuar por la AV-500 en dirección Espinar, unos 5 kms después de cruzar la AV-501 nos desviamos a la izquierda y comenzamos a pedalear por dehesas, abriendo y cerrando puertas, viendo pastar al ganado y temiendo que en cualquier momento se arranquen a por nosotros.
Pedalear por la “cañada real soriana” se hace durillo, terreno blando, algunas piedras y un sube-baja acompañado de algo de viento norte que no nos deja sudar. Cruzamos la Ap-6, la N-6 y Navas de San Antonio para llegar a la ermita de San Antonio donde decidimos instalar el campamento para pasar la noche, sin alejarnos mucho de la fuente y poder cenar en las mesas que tienen preparadas mientras contemplamos una bonita puesta de sol.
Amanece el miércoles con una heladita, desayunamos mientras el sol comienza a calentar y comenzamos la ruta de nuevo abriendo y cerrando puertas. Una fuerte y algo complicada bajada nos lleva a Vegas de Matute, donde podemos tomar un café y continuar en un terreno rompe piernas por el camino de las minas hasta Valdeprados. Al terreno matador se une el viento del norte, fuerte y frio que nos complica aún más el avance, aunque disfrutamos de muy bonitos paisajes y hacemos alguna parada para seguir ajustando esa parrilla. Tras llegar a un alto, vemos hacia el este, un monumento enorme y precioso que no sabemos que es. Google maps curiosamente no me saca de la duda, pero ahora desde casa compruebo que es el Palacio de Riofrio. Seguimos a Madrona, continuamos por un ascenso prolongado para terminar descendiendo a Hontoria y parar a reponer energías. A partir de aquí el terreno será un continuo descenso, con firme de tierra bien compactado, pasando Segovia y tomando la Vía Verde del Eresma. Nos las prometíamos fácil, pero nos empieza a castigar Eolo, con una fuerza que nos obliga a subir desarrollos sin dejarnos avanzar. Llegamos a Yanguas y vemos que ya han abierto el paso por el puente sobre el Eresma, por lo que podemos continuar sin abandonar la vía verde y poco después encontramos un apeadero abandonado donde decidimos poner fin a la lucha contra el viento. Montamos las tiendas, cenamos y nos dormimos mientras seguimos escuchando el viento que no cesa. Por la mañana, un manto blanco a sustituido al viento, una buena helada que da paso a un sol delicioso, con el que poco a poco empezamos a cubrir kilómetros de fácil pedalada. Pasamos Nava de la Asunción para llegar a la estación abandonada de Coca, donde podemos decir que se termina la vía verde, para continuar a Ciruelos de Coca y Fuente de Santa Cruz. Buen sitio con comida muy casera para reponer fuerzas y continuar en una etapa sencilla hasta Medina del Campo por camino y alguna carretera desierta.
Dormimos en un hostal y el viernes se nos unen otros dos amigos para hacer la etapa hasta Valladolid, 40 kms fáciles que ponen el colofón a esta escapada ya pensando en la siguiente.

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