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Distancia

46,84 km

Desnivel positivo

439 m

Dificultad técnica

Moderado

Desnivel negativo

439 m

Altitud máxima

1.118 m

Trailrank

33

Altitud mínima

895 m

Tipo de ruta

Circular

Tiempo en movimiento

2 horas 58 minutos

Tiempo

3 horas 41 minutos

Coordenadas

6831

Fecha de subida

28 de septiembre de 2020

Fecha de realización

septiembre 2020
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1.118 m
895 m
46,84 km

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cerca de Bordecorex, Castilla y León (España)

Septiembre 2020
Partiendo de Bordecorex tomo la carretera a Caltojar en una tarde algo nubosa, pero con buena temperatura . En Caltojar, detrás de la iglesia , parte un camino de concentración que en largo ascenso entre campos de cultivo y páramo proporciona vistas inmensas en todas direcciones.
Tras unos 2 kms llegó a una bonita dehesa de encinas . Varios corzos sobresaltados a mi paso huyen despavoridos. Una vez que finaliza el bosque de encinas entro en un páramo bastante desolador. Durante varios kms no hay señal de vida en lo que alcanza la vista . Recorro este humilde camino rodeado de un inmenso espacio vacío, sin campos de cultivo alrededor, sin apenas vegetación , sin roquedos . Tan solo ondulaciones del terreno bajo un cielo infinito, sabiendo que ninguna población me espera cerca .
Cabreriza será el más próximo vestigio humano que encuentre , y está deshabitado. Durante los kms recorridos he ido ganando altura neta , con algún duro tramo de sube y baja .
Cuando el camino comienza a descender no tarda en aparecer Cabreriza. Desde el lado en que yo me he aproximado los restos del pueblo aparecen de repente, sin avisar o intuir que ahí se sitúa una población .
Lo primero que llama la atención es la iglesia. Conserva íntegro su campanario, aunque no sus campanas. Fueron robadas hace unos 10 años al amparo de la desolación y abandono del pueblo.
Los últimos habitantes de Cabreriza lo abandonaron en la década de los 70 del siglo pasado. Desde entonces el pueblo se ha ido deteriorando , paredes y tejados van hundiéndose y la vegetación ha ido conquistando las calles.
Estuve aquí por primera vez hace 10 años y ya la impresión que me causó fue desoladora. Hoy lo es un poco menos , ya que hace unos 7 años un joven cansado de la gran ciudad se instaló en una de sus casas y aún resiste en solitario. En esta ocasión percibo también que una de las casas junto a la iglesia está rehabilitada.
Cuando me acerco al interior del pueblo el perro del único habitante no me recibe amistosamente . Sus ladridos son muy amenazadores , y tira fuertemente de la cadena a la que está atado a la pared en la entrada de una casa . Espero un par de minutos a ver si sale el inquilino para que calme al can y poder saludarlo pero no hay signos de vida. Los ladridos del perro y los tirones que da a la cadena no se atenúan lo cual me intimida, y decido darme la vuelta y no continuar hacia las calles interiores.Doy un rodeo por el exterior del pueblo.
Percibo más cambios con respecto a mi última visita . Desde la entrada principal un trozo de calle está asfaltado durante unos 50 metros , llegando hasta la fuente manantial junto al cual han construido también un pequeño merendero de cemento . Observo también un contador de luz y un poste del que parte un cable de electricidad hacia el interior del pueblo. Señal de que el nuevo habitante ha conseguido llevar energía eléctrica a su vivienda.
Tomo algunas fotos de las casas exteriores y alguna calle y próxigo camino en dirección norte. Está ya anocheciendo y unos 7 kms de camino de concentración me separan aún de Berlanga. Este camino transcurre por un valle apacible que se va abriendo entre campos de cultivo.
Desembocó en la carretera , y paró a colocar en la bici los focos delantero y trasero . En seguida llegó a Berlanga , donde hago un breve callejeo ya nocturno por alguna calle pórticada característica de está población , por la plaza principal, por la Colegiata , y por delante de la fachada del antiguo palacio de los marqueses de Berlanga .
Salgo de Berlanga por una calle en paralelo a las murallas de su imponente castillo .
Vuelvo la vista atrás y paro un momento a contemplar la bella visión de la Villa con las siluetas de su Colegiata y su castillo recortadas en el horizonte del crepúsculo,
Ya es noche cerrada, aunque la media luna que se ha asomado proporciona un reflejo nocturno bastante aceptable que me permitirían pedalear casi sin focos, pero que conviene llevar encendidos por seguridad para ser visto más que para ver.
Me quedan 20 kms hasta Bordecorex, que hago por la carretera con un pedaleo contante pero tranquilo, tan solo cambiado de frecuencia cuando un par de zorritos merodean por medio de la carretera, o algún corzo se cruzan de repente en el camino.
Llego a Bordecorex algo cansado pero con la satisfacción de haber completado una ruta interesante, habiendo profundizado algo más en el conocimiento de la comarca, y con las agradables sensaciones e impresiones en la retina de un paisaje tan peculiar .
Yacimiento arqueológico

Cabreriza

El pueblo se deshabitó completamente en la década de los 70 del siglo pasado, cuando sus últimos habitantes se trasladaron a Berlanga. Desde hace unos 7 años lo habita en solitario un joven que vive en una de las casas. La iglesia mantuvo sus campanas hasta hace unos 10 años en que fueron derribadas y robadas amparados los ladrones por la desolación y abandono del lugar
Ruinas

Casa en Cabreriza

Ruinas

Cabreriza

Monumento

Palacio de los marqueses de Berlanga

Panorámica

Colegiata y castillo de Berlanga

Panorámica

Llegando a Bordecorex en la noche

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