Tiempo  10 horas 38 minutos

Coordenadas 3830

Fecha de subida 19 de abril de 2015

Fecha de realización marzo 2015

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882 m
554 m
0
31
62
124,61 km

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cerca de Alcobendas, Madrid (España)

Emprender un viaje de este tipo es una mezcla de desafío e ilusión, no lo uno sin lo otro. La convicción y un objetivo nítido son los principales ingredientes para alcanzar la meta. Iniciar una aventura de estas características supone pasar por tres fases diferenciadas: 1. La idea; 2. El diseño; 3. El viaje. Es un proyecto en toda regla, cada fase más ilusionante que la anterior, con el colofón de la marcha, el viaje, la ruta, la aventura, la consecución del objetivo. Toda denominación es buena.

La primera etapa prometía desafíos sobre el papel. Y, como suele suceder, las expectativas fueron superadas por la realidad. Saliendo desde la puerta de casa, en San Sebastián de los Reyes, rumbo a Uclés (Cuenca) para dormir en el célebre Monasterio de Uclés, donde han rodado series y películas como Alatriste y el Ministerio del Tiempo.

Cuando hice el diseño, me preocupé de evitar lo máximo posible las carreteras. Y esta etapa fue, en cierto sentido, un éxito: dejar atrás Madrid evitando carreteras, cruzando autovías y laberínticos nudos viarios pisando el mínimo asfalto, toda una epopeya. Lo suyo costó, la zona de Torrejón de Ardoz fue bastante complicada y, en un par de ocasiones, tuve que echar la bici al hombro, o levantarla a pulso para saltar alguna valla. Pero nada que truncara mis ganas de continuar.

Girar la cabeza y ver Madrid cada vez más lejos daba solidez al viaje que acababa de emprender. Esas sendas por el Jarama, que un sábado o domingo cualquiera transito con la bici, esta vez tenían un sabor distinto. Equipado con alforjas, con un pedaleo suave pero firme, mi destino no era volver a casa ese día a comer, ni siquiera mi "destino" llegaba ese día. Lo lograría 5 días después, con 515 kilómetros en la piernas y la brisa del mar acariciando mi cuerpo fatigado pero henchido de satisfacción.

Mi otra gran acompañante durante el viaje, la primavera, hizo aparición con fuerza a media mañana, pasado Torrejón de Ardoz. Los verdes campos de cereales, que han adornado prácticamente cada kilómetro atravesado por La Mancha, abrazaban cada lado de mi marcha.

Todo viento en popa, la bicicleta perfectamente engranada, el terreno favorable y alcanzando los diferentes hitos que tenía marcados. Sin embargo, el primer contratiempo hace su aparición. Primera lección aprendida: una bici de montaña, con alforjas, deja de serlo. ¿Qué significa esto? Significa que no hay que comportarse como si uno estuviera el sábado haciendo MTB, justo lo que yo hice. Algún que otro salto, alguna que otra bajada vertiginosa, y la rueda trasera (nueva, la estrenaba ese día) se resintió. No es fácil soportar 20 kilos de equipaje directamente sobre el eje más un pollastre con conducción temeraria (para las circunstancias). Resultado: Casi todos los radios se destensaron, la rueda haciendo ochos y yo que no sabía qué demonios pasaba. No llevaba ni la mitad de etapa y tengo que parar en Carabaña. Reviso la bici, detecto la avería y se me hace un nudo en la garganta... ¿Podré seguir? ¿Todo acaba aquí, a 50km de casa? Saco el móvil, hablo con Miriam y con Diego, y arreglado. Una rueda de recambio me esperará en Uclés. Además, Diego acertadamente me dice que trate de tensar los radios con la multitool, que seguro tiene muescas para ello. Y efectivamente las tiene. Ya con los radios tensados, podré continuar. Cual es mi sorporesa cuando voy a hacerlo que miro el GPS y el track traza una línea recta desde donde estoy hasta Uclés (incompatibilidades del Garmin con otros terminales). Tendré que improvisar los siguientes 75km, siguiendo el mapa y preguntando a la gente, como antaño.

Lo cierto es que volví a salir con la moral un poco baja, fue un bache psicológico, pero, a medida que fui avanzando, mi pedaleo volvió a recobrar la alegría y la ganas de avanzar. A ello ayudó lo arropado que me sentí. Mención destacada merece la respuesta que obtuve de Diego, quien tenía otros compromisos, pero que a mi llamada, de manera rápida y resolutiva, me dijo que no me preocupara de nada, que él se encargaba de todo para que, al final de etapa, tuviera una rueda de repuesto y una llave de radios. Y así fue. Diego y Miriam me ayudaron no sólo para resolver la cuestión técnica sino, sobre todo, para insuflarme una insustituible dosis de motivación sostenida en la amistad. Sus reacciones fueron cruciales.

Y así, con la rueda "parcheada", con el mapa del GPS, pude continuar hasta Uclés. El destino fue el colofón a la etapa que tantas veces había soñado: el imponente Monasterio, al atardecer, rodeado de alfombras ocres y rojizas de tierra manchega en plenitud. Resumiendo: etapa calurosa, larga, averiada y con una sonrisa de oreja a oreja.

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C-1/c-2/c-7a
720 m altura
Camino
Camino a Carabaña
Cu-2002
Camino De Uclés
Carretera Del Whisky
Camino De Uclés
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M-220

3 comentarios

  • Foto de Alvaro75

    Alvaro75 12-sep-2015

    Pedazo desafío, llegar de Madrid al mar en bici, si señor!!! Es algo que está dentro de mi cabeza desde hace tiempo. En el global de los 5 días, ¿has tenido mucha carretera? ¿Y vallas?

    Enhorabuena por la rutaza!!

  • Foto de montilleta

    montilleta 13-sep-2015

    El mejor viaje que he hecho hasta ahora. Vallas alguna en Torrejón de Ardoz, luego ninguna. Carretera sobre todo al llegar a la provincia de Valencia, el resto la mayoría caminos de tierra y asfaltados, y carreteras nada transitadas. Los pueblos de destino una maravilla. Yo creo que repetiré el año que viene.

  • Foto de montilleta

    montilleta 13-sep-2015

    Gracias!!!

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