Tiempo en movimiento  4 horas 26 minutos

Tiempo  6 horas 44 minutos

Coordenadas 14404

Fecha de subida 10 de noviembre de 2018

Fecha de realización noviembre 2018

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159 m
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257,13 km

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cerca de Fábrica de Gas del Puerto, Andalucía (España)

10 11 2018 MOTOTURISMO- Parque Nacional Doñana - Isla Mayor y su zona arrocera - Coria del Rio.

Salida desde la Avenida Montenegro a las 08.30 horas, con dirección Matalascañas, con previsión de nubes pero sin lluvia, en esta ocasión fallaron los pronósticos, unos kilómetros antes de llegar a Matalascañas un buen chaparrón que nos obliga a parar en una gasolinera. No hay mal que por bien no venga, tomamos café y algunos dulces y continuamos la ruta. No volvimos a tener mas "agua" al contrario el día se estabilizo y disfrutamos de la mañana.
Continuamos hacia el Rocio, Hinojos, antes de llegar a Villamanrique de la Condesa, paramos a hacer algunas fotografías, continuamos a hacia Pilas, Aznalcazar. Tomamos dirección a Isla Mayor introduciéndonos en la zona arrocera y la reserva Natural Dehesa de Abajo, desde un lago próximo se pueden observar relativamente cerca un gran numero de aves, entre las más numerosas flamencos. Recorremos las carreteras que surcan los arrozales con calma para poder ver con detenimiento una zona que es la mayor productora de arroz de España.
Tomamos rumbo a Coria del Río, donde buscamos directamente su embarcadero para hacer una parada y ver como aún en estos tiempos continua una barcaza cruzando el Guadalquivir, cargada de turismos, motos, etc y dejándolos en la orilla opuesta, ahorrándose de esta forma tener que llegar a Sevilla para pasar el Río. Paseamos un rato por un bulevar próximo donde además tomamos una cerveza sin alcohol y un tentenpie.
Se nos hace tarde para regresar por Nacionales y nos incorporamos a la autopista por Bollullos de la Mitación y Huelva.
Lavado de la compañera de viaje, que con el agua y la zona recorrida ha llegado en estado de no pasar revista.

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ABC Sevilla...
Isla Mayor, con sólo 6.000 habitantes, produce más arroz que toda Valencia
La pequeña localidad de las Marismas, escenario de la película «La isla mínima», encabeza un potente movimiento cooperativo que ha hecho de la comarca sevillana el primer productor nacional de este cereal
Cuando en 1936 comienza la trágica Guerra Civil y el país queda dividido literalmente en dos, pocos podían intuir que exclusivamente fruto de esta fragmentación del territorio, una vasta superficie de las Marismas del Bajo Guadalquivir, prácticamente salvaje y deshabitada hasta ese momento, se convertiría décadas más tarde en una potencia de orden mundial del cultivo de arroz.

Con el inicio del conflicto Valencia queda en zona republicana, no siendo este un tema baladí, ya que las zonas del levante español y el delta del Ebro eran poco menos que las despensas del país, merced a las más de 45.000 hectáreas cultivadas de arroz que sumaban ambas zonas. Ante esta tesitura, Franco ordena al general Queipo de Llano que potencie las marismas del Guadalquivir para que produzca más arroz ante la carencia de alimento, siendo este cereal un recurso muy económico con el que combatir la incipiente hambruna.

Esta decisión supone un antes y un después para una tierra que históricamente solo se había utilizado de pastizal para el ganado de los pueblos vecinos y de otros lugares como Extremadura a través de caminos reales que desembocaban en lo que hoy se conoce como Puente de la Isla. No obstante, en 1919 hubo intento fallido de cultivo de arroz a gran escala por parte de unos empresarios ingleses.

Una vez finalizada la contienda y viendo el gran rendimiento obtenido, el régimen encomienda al industrial sevillano Rafael Beca la misión de atraer a arroceros valencianos hasta las marismas sevillanas desocupadas, iniciándose así el proceso de colonización. Este acontecimiento es el germen de la actual Isla Mayor, que en aquel momento se llamó Villafranco del Guadalquivir (en honor al dictador Francisco Franco).

Un ejemplo de este «trasvase» de arroceros hasta orillas del Guadalquivir es el caso que narra Salvador Cuña, actual presidente de Arrozúa, cooperativa arrocera de Isla Mayor: «Mi padre llegó aquí desde Sueca (Valencia) junto a un montón de valencianos más. En un primer momento tenían que venir andando desde La Puebla, luego poco a poco llegaron las primeras casas hasta alcanzar los más de 6.000 habitantes con que actualmente cuenta Isla Mayor», comenta.

Ya en 1979, una vez consagrado el sector en la comarca, un grupo de dieciocho jóvenes agricultores deciden crear una cooperativa ante el desamparo en el que se encontraban a la hora de defender los precios individualmente con los empresarios, dado que no tenían dónde guardar la producción, no contaban con secaderos y tenían que darle salida por muy poco dinero.

Posteriormente se crearon dos cooperativas más en el mismo municipio, haciéndose la competencia entre ellas y perdiendo así la propia razón de ser de su creación. De esto modo, y tras arduas negociaciones, se fusionan en 2005 y dan lugar a Arrozúa, una cooperativa con más de 800 socios, a la vanguardia tecnológica del sector, con unas instalaciones espectaculares y con unos índices de calidad inmejorables.

Según Manuel Cano, gerente de la Federación de Arroceros de Sevilla, «esta fusión sirvió para tener en una misma mano 13.000 hectáreas cultivadas de arroz, lo que nos hace más fuertes en el mercado». Tal cantidad de arroz aglutinada supone una producción mayor que la existente en toda la comunidad valenciana.

Arrozúa cultiva diversas variedades de arroz, siendo la joya de la corona el «marisma», redondo y muy parecido en sabor y textura al famoso «bomba» pero con un precio más económico. Así, uno de las asignaturas pendientes de esta cooperativa es hacerle un hueco en los hogares españoles.



Sevilla_Secreta
Coria del Río, el pueblo japonés de Sevilla
La razón por la que muchos corianos se apellidan Japón es tan graciosa como curiosa.
La primera vez que nos dijeron que había un pueblo muy vinculado al Imperio del Sol Naciente nos quedamos asombrados, pero aún nos sorprendimos más cuando nos enteramos que en este pueblo de 30.000 habitantes hay más de 600 habitantes con el apellido Japón. Y todavía más: esta población es el pueblo español con el mayor número de… ¡Descendientes de samuráis! Si estabas pensando en hacer un viaje a Japón, pero tu cartera no te lo permite, empieza con una excursión a Coria del Río.

Estatua-Hasekura-Coria-David-Pineda

Para entender esta relación entre el municipio y Japón tenemos que remontarnos al siglo XVI, la época en la que los españoles empezaron a viajar por Nueva España (México) y China por el Océano Pacífico con el fin de hacer tratos comerciales. España empezó a entablar una relación con Japón por varios motivos: intereses comerciales, para expandir el cristianismo y porque muchas naves de nuestro país naufragaban en sus costas por el mal temporal.


Misión de jesuitas en Japón
En 1611, el explorador Sebastián Vizcaíno llega a Japón desde Nueva España, pero sus encuentros con el shogun no fueron exitosos porque no respetó especialmente las costumbres japonesas. No obstante, cuando Sebastián se dispuso a seguir su viaje al norte de Japón, su embarcación naufragó y el shogun le construyó otro galeón por una razón: enviar una misión japonesa hacia España para negociar un tratado de comercio con el Rey Felipe III y el envío de misioneros cristianos a Japón con el Papa. El elegido para capitanear esta expedición fue el samurái Hasekura Tsunenaga.

Hasekura Tsunegaga en Roma
Retrato de 1615 de Hasekura Tsunegaga en Roma
Hasekura partió con otros samuráis, comerciantes, y marinos de Sendai en 1613. Atravesaron el Pacífico, llegaron a Nueva España y desde Veracruz, llegaron hasta España, concretamente a Coria del Río. Pararon aquí porque a partir de este punto hasta Sevilla, la navegación era muy complicada.

Este grupo de japoneses se quedó en el pueblo durante los 3 años que duró la visita. Las negociaciones fracasaron, ya que en mitad de la negociación, el shogun de Japón condenó la fe cristiana. Hasekura volvió a su país, pero muchos de sus hombres decidieron quedarse a vivir en Coria del Río y así poder seguir profesando la religión cristiana.

Delegación de Hasekura Tsunenaga - Quirinal, Salón de los Coraceros
La delegación de Hasekura Tsunenaga
Treinta años después, en 1646 empiezan a aparecer los primeros apellidos Japón. ¿Y por qué Japón y no los apellidos verdaderos de los visitantes? Básicamente porque los apellidos reales resultaban tan impronunciables y difíciles de escribir que todos derivaron en Japón.

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