Tiempo en movimiento  14 horas 57 minutos

Tiempo  58 días 4 horas 30 minutos

Coordenadas 25009

Fecha de subida 12 de diciembre de 2020

Fecha de realización diciembre 2020

-
-
963 m
595 m
0
180
360
719,91 km

Vista 340 veces, descargada 4 veces

cerca de Ciudad Real, Castilla-La Mancha (España)

Ruta realizada en múltiples etapas intentando recorrer todos los molinos de La Mancha.
En total he visitado 71 molinos he intentado que todos estén fotografiados

El molino de viento se considera una estructura de piedra de forma cilíndrica o troncocónica, de base circular, en la que se apoya una parte superior independiente, que sostiene las aspas que transforman la energía del viento en energía mecánica (movimiento) y que además sirve de cubierta. Esta parte superior es un entramado de madera que puede girar sobre el tambor de piedra para orientar las aspas según la dirección del viento, mediante un largo madero (gobierno; a la derecha de los molinos de la imagen) fijo a la cubierta y exterior al edificio, que se puede amarrar a unos hitos anclados al suelo.
En la parte superior del edificio, bajo la cubierta, hay unos ventanucos (que también se ven en la imagen) que servían para que el molinero supiera los cambios de dirección del viento y en consecuencia pudiera cambiar, con el gobierno, la orientación de las aspas como mejor convenía.
En otros países, a veces, la estructura era de madera, mucho más ligera y se movía completa para orientar las aspas. Lógicamente la solera permanecía quieta respecto al suelo.
Las aspas mueven un engranaje (linterna), que engrana con una rueda horizontal (catalina), y trasmiten el movimiento del eje de las aspas a un eje vertical, que mueve la volandera.
Sobre las aspas se disponían unas lonas para recibir el viento, que se retiraban cuando no era necesario el movimiento, con lo que se evitaba el uso de los mecanismos, que eran generalmente de madera y por lo tanto muy propensos al desgaste. En otros molinos, como en los de Cartagena, no hay aspas propiamente, sino solamente lonas, en forma de vela triangular, que se enrollaban en el palo del aspa, cuando no eran necesarias.
El molino de viento datado como el más antiguo en Castilla y León es el molino del Cubo, ubicado en la villa segoviana de Cuéllar, fechado en el siglo XV.[5]​Madoz[6]​ mencionaba, a mediados del siglo XIX, los de Villalón de Campos, Cabreros del Monte y Villafrechós.

A mediados del siglo xix, según el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz, había 150 molinos en la Mancha, de los cuales 18 estaban en Mota del Cuervo, cantidad que otros autores elevan a 23 teniendo en cuenta las cimentaciones que se conservan. En el Libro de Cédulas de vecindad se llegan a registrar en 1857 hasta 26 molineros, la mayoría de la familia Zarco-Bacas, aunque no se precisa su correspondencia con los molinos. Según el Nomenclátor de la Provincia de Cuenca del año 1860, había 11 molinos de viento a 1.5 km de la villa que se seguían manteniendo a finales de siglo. A principios del siglo xx comienzan a abandonarse estas instalaciones, obsoletas por la llegada de la energía eléctrica.
Waypoint

Molino Lirio ( 1 )

Ventas con Peña Aguilera El primer asentamiento que se situó en el cerro del Águila comienza con la presencia de civilización neolítica, según nos muestran varios fragmentos de cerámicas de este período, esparcidas por todo el perímetro del citado cerro. Este núcleo continuó durame la época romana y se iría afianzando y continuando en el período visigodo como constatan los numerosos restos cerámicos de época visigoda (siglos Vl- VII), así como la aparición de los cimientos de una muralla y un . torreón junto a restos de tejas datados en esa misma época y que, debido a la construcci6n del molino y casa del molinero, tanto la muralla como el torreón de época visigoda desaparecieron. A partir de la llegada de los árabes a tierras venteñas el poblamiento del Cerro del Águila va a entrar en decadencia aunque continuará en época medieval denominándose "Santa María del Águila ". En el siglo V se consolida otra población en el Valle del Chorrito, situado al NE del cerro denominada Peña Aguilera, la cual fue habitada de forma permanente desde época tardorromana hasta la crisis del siglo XIV. En el actual Valle del Chorrito existe una interesante necrópolis visigoda formada por un centenar de tumbas excavadas en las rocas dispersadas por toda esta zona. -También se puede observar este punto "La Torre de los Moros", una torre vigía de origen árabe que tenía comisión controlar el paso de tropas por los montes.Antes de la desaparición de "Peña Aguilera" se había formado un núcleo de población denominado "Las Ventas" asentado en la Cañada Real para dar descanso en las posadas o ventas a los caminantes que atravesaban Los Montes de Toledo hacia Andalucía. A principids del siglo XVI estos tres pequeños núcleos de población se van a fusionar en la actual ubicación de la localidad dandb lugar al surgimiento de Las Ventas con Peña Aguilera. Desde este punto donde nos encontramos tenemos una amplia panorámica: la meseta y Los Montes de Toledo, Sonseca y Ajofrín por el este; Cuerva, Layes, Noez, Pulgar y Gálvez por el norte; Menasalbas y Navahermosa al oeste San Pablo de I Montes al sur. En la Acrópolis del Cerro del Águila, uno de los asentamientos más antiguos de esta localidad, se encuentra coronando el Cerro un molino de Viento de nominado "Lirio". El molino del Cerro del Águila se hacía más que necesario, ya e desde la Edad Media la única forma de moler era en los molinos de agua del Torcón, que estaban lejos y no funcionaban en años de sequía. Por ese motivo, a partir de 1872 se construye este Molino de Viento para aprovechar en lo alto del cerro la fuerza del viento. En 1917 la fábrica de harinas de esta localidad hizo inútil sú producción al ser más costosa y se abandonó
Waypoint

Molino Lirio ( 1 )

Ventas con Peña Aguilera El primer asentamiento que se situó en el cerro del Águila comienza con la presencia de civilización neolítica, según nos muestran varios fragmentos de cerámicas de este período, esparcidas por todo el perímetro del citado cerro. Este núcleo continuó durame la época romana y se iría afianzando y continuando en el período visigodo como constatan los numerosos restos cerámicos de época visigoda (siglos Vl- VII), así como la aparición de los cimientos de una muralla y un . torreón junto a restos de tejas datados en esa misma época y que, debido a la construcci6n del molino y casa del molinero, tanto la muralla como el torreón de época visigoda desaparecieron. A partir de la llegada de los árabes a tierras venteñas el poblamiento del Cerro del Águila va a entrar en decadencia aunque continuará en época medieval denominándose "Santa María del Águila ". En el siglo V se consolida otra población en el Valle del Chorrito, situado al NE del cerro denominada Peña Aguilera, la cual fue habitada de forma permanente desde época tardorromana hasta la crisis del siglo XIV. En el actual Valle del Chorrito existe una interesante necrópolis visigoda formada por un centenar de tumbas excavadas en las rocas dispersadas por toda esta zona. -También se puede observar este punto "La Torre de los Moros", una torre vigía de origen árabe que tenía comisión controlar el paso de tropas por los montes.Antes de la desaparición de "Peña Aguilera" se había formado un núcleo de población denominado "Las Ventas" asentado en la Cañada Real para dar descanso en las posadas o ventas a los caminantes que atravesaban Los Montes de Toledo hacia Andalucía. A principids del siglo XVI estos tres pequeños núcleos de población se van a fusionar en la actual ubicación de la localidad dandb lugar al surgimiento de Las Ventas con Peña Aguilera. Desde este punto donde nos encontramos tenemos una amplia panorámica: la meseta y Los Montes de Toledo, Sonseca y Ajofrín por el este; Cuerva, Layes, Noez, Pulgar y Gálvez por el norte; Menasalbas y Navahermosa al oeste San Pablo de I Montes al sur. En la Acrópolis del Cerro del Águila, uno de los asentamientos más antiguos de esta localidad, se encuentra coronando el Cerro un molino de Viento de nominado "Lirio". El molino del Cerro del Águila se hacía más que necesario, ya e desde la Edad Media la única forma de moler era en los molinos de agua del Torcón, que estaban lejos y no funcionaban en años de sequía. Por ese motivo, a partir de 1872 se construye este Molino de Viento para aprovechar en lo alto del cerro la fuerza del viento. En 1917 la fábrica de harinas de esta localidad hizo inútil sú producción al ser más costosa y se abandonó
Waypoint

Molino Los Gorrinos ( 2 )

El Romeral El Cerro peina el viento manchego con las aspas del grupo de cuatro molinos que lo habitan. Para celebrar su albergue tienen La Fiesta de los Molinos, que homenajea su presencia y divierte a propios y extraños, que acuden al divertimento y al arranque del Pechuga, el único que conserva su maquinaria origina http://www.turismocastillalamancha.es/patrimonio/molinos-de-viento--el-romeral-85564/alrededores/
Waypoint

Molino Pechuga ( 3 )

El Romeral El Cerro peina el viento manchego con las aspas del grupo de cuatro molinos que lo habitan. Para celebrar su albergue tienen La Fiesta de los Molinos, que homenajea su presencia y divierte a propios y extraños, que acuden al divertimento y al arranque del Pechuga, el único que conserva su maquinaria origina http://www.turismocastillalamancha.es/patrimonio/molinos-de-viento--el-romeral-85564/alrededores/
Waypoint

Molino Critica ( 4 )

El Romeral El Cerro peina el viento manchego con las aspas del grupo de cuatro molinos que lo habitan. Para celebrar su albergue tienen La Fiesta de los Molinos, que homenajea su presencia y divierte a propios y extraños, que acuden al divertimento y al arranque del Pechuga, el único que conserva su maquinaria origina http://www.turismocastillalamancha.es/patrimonio/molinos-de-viento--el-romeral-85564/alrededores/
Waypoint

Molinos de Tembleque ( 5,6,7 )

Situado en el cerro de los Molinos con bonita panorámica de Tembleque
Waypoint

Molino del tío Zacarias ( 8 )

Las primeras referencias documentales a los molinos de Los Yébenes datan del siglo XIX; arquitectónicamente los molinos de viento de la Sierra de Los Yébenes, como todos los situados en La Mancha, pertenecen a la tipología de eje horizontal de torre o caperuza movible. En la actualidad se conservan cuatro molinos de viento en muy desigual estado de conservación. El molino El tío Zacarías es una construcción cilíndrica de mampostería trabada con argamasa blanqueada en cal. Posee tres plantas, la baja donde se encuentra el silo, la segunda llamada la camareta, que aloja la instalación del limpiado del grano y la del moledero que contiene la maquinaria base del molino. El molino El Torrecilla, tiene una factura similar al anterior y está construido en mampostería y enfoscado y enlucido en mortero de cal. Su palo de gobierno no está completo. A unos cincuenta metros, se aprecian los restos de un tercer molino parcialmente derruido que aún conserva parte de la estructura muraria. Por último, a 550 mts. de distancia hacia el este, separado de los otros tres molinos por la carretera, se levantan los restos arruinados de un cuarto molino, ya en término municipal de Orgaz. Separado de sus tres hermanos yebenosos por la carretera nacional, a unos 550 metros, se encuentra el cuarto molino, el único ublicado en el término municipal de Orgaz. En los Yebenes es conocido como el "molino del tío Matapalo". Se encuentra parcialmente derruido, fundamentalmente en uno de sus laterales. Está construido con mampostería ordinaria careada. En el interior, se puede observar la línea de mechinales que separaría las plantas baja y primera.
Waypoint

Molino el Torrecilla ( 9 )

Las primeras referencias documentales a los molinos de Los Yébenes datan del siglo XIX; arquitectónicamente los molinos de viento de la Sierra de Los Yébenes, como todos los situados en La Mancha, pertenecen a la tipología de eje horizontal de torre o caperuza movible. En la actualidad se conservan cuatro molinos de viento en muy desigual estado de conservación. El molino El tío Zacarías es una construcción cilíndrica de mampostería trabada con argamasa blanqueada en cal. Posee tres plantas, la baja donde se encuentra el silo, la segunda llamada la camareta, que aloja la instalación del limpiado del grano y la del moledero que contiene la maquinaria base del molino. El molino El Torrecilla, tiene una factura similar al anterior y está construido en mampostería y enfoscado y enlucido en mortero de cal. Su palo de gobierno no está completo. A unos cincuenta metros, se aprecian los restos de un tercer molino parcialmente derruido que aún conserva parte de la estructura muraria. Por último, a 550 mts. de distancia hacia el este, separado de los otros tres molinos por la carretera, se levantan los restos arruinados de un cuarto molino, ya en término municipal de Orgaz. Separado de sus tres hermanos yebenosos por la carretera nacional, a unos 550 metros, se encuentra el cuarto molino, el único ublicado en el término municipal de Orgaz. En los Yebenes es conocido como el "molino del tío Matapalo". Se encuentra parcialmente derruido, fundamentalmente en uno de sus laterales. Está construido con mampostería ordinaria careada. En el interior, se puede observar la línea de mechinales que separaría las plantas baja y primera.
Waypoint

Restos del Molino de Orgaz ( 10 )

Los Yebenes, este es el único molino de Orgaz aunque se encuentra muy próximo al conjunto de los de Los Yebenes
Waypoint

Molinos de los Yebenes ( 11 )

Waypoint

Molino del Tío Rufo ( 12 )

El urdeño Eugenio González Tarjuelo ha invertido 180.000 euros en restaurar el molino de su pueblo natal, Urda, denominado del «Tío Rufo» y que el Ayuntamiento incluirá en la ruta turística del pueblo. El hombre, de 73 años y residente en Madrid, dice haber cumplido uno de los sueños de su vida, «restaurar el molino donde tantas veces acudí a jugar de pequeño». «Es una obra altruista y generosa», afirma el alcalde, Florencio Fernández. . La rehabilitación se llevó a cabo en el año 2006 
Waypoint

Molinos de Consuegra

Símbolo de Consuegra y de La Mancha, los molinos de viento coronan el cerro Calderico dibujando una estampa absolutamente única. Universales gracias al Quijote, es imposible pararse frente a ellos sin imaginar las andanzas del hidalgo y visualizar un Cervantes inspirado que, buen conocedor de la zona, quiso plasmarlos en su novela. Hay pocas imágenes tan asombrosas y gráficas como contemplar uno de los conjuntos molineros más grandes y mejor conservados de España. Enclavados en lo alto del cerro para aprovechar mejor las corrientes de aire que otorgan las elevaciones, estos doce gigantes han vigilado desde lo alto el devenir de Consuegra y sus gentes. Algunos con una antigüedad que se remonta al siglo XVI, han sido absolutamente vitales e imprescindibles para el desarrollo de la comarca, pues la ausencia de corrientes constantes de agua (La Mancha proviene del árabe y puede tener una traducción similar a “tierra seca”) impedían el establecimiento de molinos fluviales. Esto, unido a la gran producción cerealista de la zona desembocó en la necesidad de instalar ingenios industriales que pudiesen facilitar la transformación del trigo u otros cereales en harinas y piensos. Pese a que el principio de funcionamiento es relativamente sencillo, no lo es la maquinaria ni la estructura que lo hace posible. Años y años de uso han ido perfeccionando su mecanismo hasta darle el aspecto que hoy podemos admirar; aspas de álamo, rueda catalina, linterna de encina y telar de vigas y cubierta de pino rematada con techo de metal componen el corazón de estas grandes máquinas que han alimentado con el fruto de la tierra a las gentes de Consuegra y sus alrededores. De los trece molinos que había originalmente, se han recuperado 12, que son los que se puede disfrutar hoy en la localidad. Cada uno con nombre propio, muchos están dedicados a temática manchega, otros en cambio evocan capítulos del Quijote. Su historia es también el empeño de un pueblo volcado en la recuperación de su pasado a través del patrimonio, patrimonio que ha dejado de ser exclusivamente consaburense para formar parte de todos los que nos visitan a diario.
Waypoint

Molino Bolero ( 13 )

Los Molinos de Viento de Consuegra, junto al Castillo, conforman la inconfundible silueta del Cerro Calderico declarados Bien de Interés Cultural, el cual se categorizó como sitio histórico en 2008. Se conservan en el cerro doce de los trece molinos, que en principio se ubicaron al comienzo del S XX. Cabe destacar que cinco de éstos conservan el mecanismo completo y están en condiciones de trabajar. Entre ellos, destaca el llamado Sancho con una tipología bastante antigua. De los cuatro restantes el Rucio también conserva el moledero en buenas condiciones y con respecto al Espartero, Mochilas y Bolero también conservan los mecanismos originales. Este último es el que tienen ustedes delante. En la actualidad alberga una de las oficinas de turismo de la localidad y se puede visitar su interior. Los molinos de viento son la respuesta económica que dieron los vecinos de La Mancha al medio natural en que vivían. En La Mancha (Al-Mansha para los árabes la tierra seca o la tierra sin agua), al no haber ríos con suficiente caudal que sirvieran como fuente de energía y donde el cereal era prácticamente un monocultivo, se recurrió a la fuerza del viento para transformar el trigo en harina. El funcionamiento es algo sencillo pero a la vez curioso. Pueden observarlo si visitan el interior del Molino Bolero, a través de medios interactivos. El molino mediterráneo o manchego presenta una distribución interior de tres plantas: silo, en el que antiguamente los molineros dejaban las mulas; camareta, estancia situada en la segunda planta donde se efectúa la limpieza del grano y en la que se guardan los lienzos de las aspas y los utensilios de la molienda y el moledero o habitación de las piedras, que alberga en la parte superior la maquinaria, tiene ventanillos alrededor que se pueden abrir para permitir la entrada del viento. Este es el único motor que pone en funcionamiento todo un engranaje de piezas, engrasadas con sebo animal, no teniendo un funcionamiento autónomo, sino que dependen unas de otras. La novela de Cervantes es el santo y seña de una Región con un gran potencial turístico, un icono reconocido en todo el mundo y que si el lector seducido por el ingenio de Alonso Quijano y la "sapiencia" de su fiel escudero Sancho Panza quiere adentrarse en el verdadero espíritu de don Quijote, esa síntesis ibérica y universal del Renacimiento, debe tomar contacto físico con este espacio geográfico. Territorio que al ser trotado por Rocinante se convirtió en geografía universal, escenario ideal para las aventuras y en la ruta de un turismo —físico y metafísico— que Alonso Quijano llenó de lances caballerescos y poéticas emociones. Aquí, el viajero, no solo andará por la tierra, sino que lo hará también, aunque no quiera, por las páginas del más grande mito que ha producido la literatura: El Quijote. En este viaje iniciático, la ficción se superpondrá a la realidad hasta anularla; los caminos de la Mancha se tornarán caminos de novela, caminos huidizos hacia las regiones incontrolables de lo literario, esas regiones de altura donde los poetas y el caballero don Quijote convierten las ventas vulgares en castillos de almenas de piedra y luna. En este territorio, el viajero recorrerá llanuras de horizontes infinitos, antiguas ventas, pueblos de anchas calles, cresterías con blancos mo linos, el mayor viñedo de Europa y se encontrará con Una naturaleza sorprendente trufada de lagunas y paisajes llenos de magia. Según nos vamos aproximando a la población el paisaje de amplias llanuras se va haciendo cada vez más presente, al fondo, aparece ante nosotros una de las cresterías manchegas más bellas junto al castillo y percibimos claramente ese espíritu contenido en la novela cervantina. Consuegra constituye la cabeza de la Mancha Alta Toledana y es una de las más importantes poblaciones de la provincia de Toledo; Tito Livio, Plinio y Ptolomeo la citan en sus escritos con el nombre de Consaburum, aunque en el lugar hubo poblamientos más
Waypoint

Molino Mambrino ( 14 )

Los Molinos de Viento de Consuegra, junto al Castillo, conforman la inconfundible silueta del Cerro Calderico declarados Bien de Interés Cultural, el cual se categorizó como sitio histórico en 2008. Se conservan en el cerro doce de los trece molinos, que en principio se ubicaron al comienzo del S XX. Cabe destacar que cinco de éstos conservan el mecanismo completo y están en condiciones de trabajar. Entre ellos, destaca el llamado Sancho con una tipología bastante antigua. De los cuatro restantes el Rucio también conserva el moledero en buenas condiciones y con respecto al Espartero, Mochilas y Bolero también conservan los mecanismos originales. Este último es el que tienen ustedes delante. En la actualidad alberga una de las oficinas de turismo de la localidad y se puede visitar su interior. Los molinos de viento son la respuesta económica que dieron los vecinos de La Mancha al medio natural en que vivían. En La Mancha (Al-Mansha para los árabes la tierra seca o la tierra sin agua), al no haber ríos con suficiente caudal que sirvieran como fuente de energía y donde el cereal era prácticamente un monocultivo, se recurrió a la fuerza del viento para transformar el trigo en harina. El funcionamiento es algo sencillo pero a la vez curioso. Pueden observarlo si visitan el interior del Molino Bolero, a través de medios interactivos. El molino mediterráneo o manchego presenta una distribución interior de tres plantas: silo, en el que antiguamente los molineros dejaban las mulas; camareta, estancia situada en la segunda planta donde se efectúa la limpieza del grano y en la que se guardan los lienzos de las aspas y los utensilios de la molienda y el moledero o habitación de las piedras, que alberga en la parte superior la maquinaria, tiene ventanillos alrededor que se pueden abrir para permitir la entrada del viento. Este es el único motor que pone en funcionamiento todo un engranaje de piezas, engrasadas con sebo animal, no teniendo un funcionamiento autónomo, sino que dependen unas de otras. La novela de Cervantes es el santo y seña de una Región con un gran potencial turístico, un icono reconocido en todo el mundo y que si el lector seducido por el ingenio de Alonso Quijano y la "sapiencia" de su fiel escudero Sancho Panza quiere adentrarse en el verdadero espíritu de don Quijote, esa síntesis ibérica y universal del Renacimiento, debe tomar contacto físico con este espacio geográfico. Territorio que al ser trotado por Rocinante se convirtió en geografía universal, escenario ideal para las aventuras y en la ruta de un turismo —físico y metafísico— que Alonso Quijano llenó de lances caballerescos y poéticas emociones. Aquí, el viajero, no solo andará por la tierra, sino que lo hará también, aunque no quiera, por las páginas del más grande mito que ha producido la literatura: El Quijote. En este viaje iniciático, la ficción se superpondrá a la realidad hasta anularla; los caminos de la Mancha se tornarán caminos de novela, caminos huidizos hacia las regiones incontrolables de lo literario, esas regiones de altura donde los poetas y el caballero don Quijote convierten las ventas vulgares en castillos de almenas de piedra y luna. En este territorio, el viajero recorrerá llanuras de horizontes infinitos, antiguas ventas, pueblos de anchas calles, cresterías con blancos mo linos, el mayor viñedo de Europa y se encontrará con Una naturaleza sorprendente trufada de lagunas y paisajes llenos de magia. Según nos vamos aproximando a la población el paisaje de amplias llanuras se va haciendo cada vez más presente, al fondo, aparece ante nosotros una de las cresterías manchegas más bellas junto al castillo y percibimos claramente ese espíritu contenido en la novela cervantina. Consuegra constituye la cabeza de la Mancha Alta Toledana y es una de las más importantes poblaciones de la provincia de Toledo; Tito Livio, Plinio y Ptolomeo la citan en sus escritos con el nombre de Consaburum, aunque en el lugar hubo poblamientos más
Waypoint

Molino Sancho ( 15 )

Los Molinos de Viento de Consuegra, junto al Castillo, conforman la inconfundible silueta del Cerro Calderico declarados Bien de Interés Cultural, el cual se categorizó como sitio histórico en 2008. Se conservan en el cerro doce de los trece molinos, que en principio se ubicaron al comienzo del S XX. Cabe destacar que cinco de éstos conservan el mecanismo completo y están en condiciones de trabajar. Entre ellos, destaca el llamado Sancho con una tipología bastante antigua. De los cuatro restantes el Rucio también conserva el moledero en buenas condiciones y con respecto al Espartero, Mochilas y Bolero también conservan los mecanismos originales. Este último es el que tienen ustedes delante. En la actualidad alberga una de las oficinas de turismo de la localidad y se puede visitar su interior. Los molinos de viento son la respuesta económica que dieron los vecinos de La Mancha al medio natural en que vivían. En La Mancha (Al-Mansha para los árabes la tierra seca o la tierra sin agua), al no haber ríos con suficiente caudal que sirvieran como fuente de energía y donde el cereal era prácticamente un monocultivo, se recurrió a la fuerza del viento para transformar el trigo en harina. El funcionamiento es algo sencillo pero a la vez curioso. Pueden observarlo si visitan el interior del Molino Bolero, a través de medios interactivos. El molino mediterráneo o manchego presenta una distribución interior de tres plantas: silo, en el que antiguamente los molineros dejaban las mulas; camareta, estancia situada en la segunda planta donde se efectúa la limpieza del grano y en la que se guardan los lienzos de las aspas y los utensilios de la molienda y el moledero o habitación de las piedras, que alberga en la parte superior la maquinaria, tiene ventanillos alrededor que se pueden abrir para permitir la entrada del viento. Este es el único motor que pone en funcionamiento todo un engranaje de piezas, engrasadas con sebo animal, no teniendo un funcionamiento autónomo, sino que dependen unas de otras. La novela de Cervantes es el santo y seña de una Región con un gran potencial turístico, un icono reconocido en todo el mundo y que si el lector seducido por el ingenio de Alonso Quijano y la "sapiencia" de su fiel escudero Sancho Panza quiere adentrarse en el verdadero espíritu de don Quijote, esa síntesis ibérica y universal del Renacimiento, debe tomar contacto físico con este espacio geográfico. Territorio que al ser trotado por Rocinante se convirtió en geografía universal, escenario ideal para las aventuras y en la ruta de un turismo —físico y metafísico— que Alonso Quijano llenó de lances caballerescos y poéticas emociones. Aquí, el viajero, no solo andará por la tierra, sino que lo hará también, aunque no quiera, por las páginas del más grande mito que ha producido la literatura: El Quijote. En este viaje iniciático, la ficción se superpondrá a la realidad hasta anularla; los caminos de la Mancha se tornarán caminos de novela, caminos huidizos hacia las regiones incontrolables de lo literario, esas regiones de altura donde los poetas y el caballero don Quijote convierten las ventas vulgares en castillos de almenas de piedra y luna. En este territorio, el viajero recorrerá llanuras de horizontes infinitos, antiguas ventas, pueblos de anchas calles, cresterías con blancos mo linos, el mayor viñedo de Europa y se encontrará con Una naturaleza sorprendente trufada de lagunas y paisajes llenos de magia. Según nos vamos aproximando a la población el paisaje de amplias llanuras se va haciendo cada vez más presente, al fondo, aparece ante nosotros una de las cresterías manchegas más bellas junto al castillo y percibimos claramente ese espíritu contenido en la novela cervantina. Consuegra constituye la cabeza de la Mancha Alta Toledana y es una de las más importantes poblaciones de la provincia de Toledo; Tito Livio, Plinio y Ptolomeo la citan en sus escritos con el nombre de Consaburum, aunque en el lugar hubo poblamientos más
Waypoint

Molino Mochilas ( 16 )

Los Molinos de Viento de Consuegra, junto al Castillo, conforman la inconfundible silueta del Cerro Calderico declarados Bien de Interés Cultural, el cual se categorizó como sitio histórico en 2008. Se conservan en el cerro doce de los trece molinos, que en principio se ubicaron al comienzo del S XX. Cabe destacar que cinco de éstos conservan el mecanismo completo y están en condiciones de trabajar. Entre ellos, destaca el llamado Sancho con una tipología bastante antigua. De los cuatro restantes el Rucio también conserva el moledero en buenas condiciones y con respecto al Espartero, Mochilas y Bolero también conservan los mecanismos originales. Este último es el que tienen ustedes delante. En la actualidad alberga una de las oficinas de turismo de la localidad y se puede visitar su interior. Los molinos de viento son la respuesta económica que dieron los vecinos de La Mancha al medio natural en que vivían. En La Mancha (Al-Mansha para los árabes la tierra seca o la tierra sin agua), al no haber ríos con suficiente caudal que sirvieran como fuente de energía y donde el cereal era prácticamente un monocultivo, se recurrió a la fuerza del viento para transformar el trigo en harina. El funcionamiento es algo sencillo pero a la vez curioso. Pueden observarlo si visitan el interior del Molino Bolero, a través de medios interactivos. El molino mediterráneo o manchego presenta una distribución interior de tres plantas: silo, en el que antiguamente los molineros dejaban las mulas; camareta, estancia situada en la segunda planta donde se efectúa la limpieza del grano y en la que se guardan los lienzos de las aspas y los utensilios de la molienda y el moledero o habitación de las piedras, que alberga en la parte superior la maquinaria, tiene ventanillos alrededor que se pueden abrir para permitir la entrada del viento. Este es el único motor que pone en funcionamiento todo un engranaje de piezas, engrasadas con sebo animal, no teniendo un funcionamiento autónomo, sino que dependen unas de otras. La novela de Cervantes es el santo y seña de una Región con un gran potencial turístico, un icono reconocido en todo el mundo y que si el lector seducido por el ingenio de Alonso Quijano y la "sapiencia" de su fiel escudero Sancho Panza quiere adentrarse en el verdadero espíritu de don Quijote, esa síntesis ibérica y universal del Renacimiento, debe tomar contacto físico con este espacio geográfico. Territorio que al ser trotado por Rocinante se convirtió en geografía universal, escenario ideal para las aventuras y en la ruta de un turismo —físico y metafísico— que Alonso Quijano llenó de lances caballerescos y poéticas emociones. Aquí, el viajero, no solo andará por la tierra, sino que lo hará también, aunque no quiera, por las páginas del más grande mito que ha producido la literatura: El Quijote. En este viaje iniciático, la ficción se superpondrá a la realidad hasta anularla; los caminos de la Mancha se tornarán caminos de novela, caminos huidizos hacia las regiones incontrolables de lo literario, esas regiones de altura donde los poetas y el caballero don Quijote convierten las ventas vulgares en castillos de almenas de piedra y luna. En este territorio, el viajero recorrerá llanuras de horizontes infinitos, antiguas ventas, pueblos de anchas calles, cresterías con blancos mo linos, el mayor viñedo de Europa y se encontrará con Una naturaleza sorprendente trufada de lagunas y paisajes llenos de magia. Según nos vamos aproximando a la población el paisaje de amplias llanuras se va haciendo cada vez más presente, al fondo, aparece ante nosotros una de las cresterías manchegas más bellas junto al castillo y percibimos claramente ese espíritu contenido en la novela cervantina. Consuegra constituye la cabeza de la Mancha Alta Toledana y es una de las más importantes poblaciones de la provincia de Toledo; Tito Livio, Plinio y Ptolomeo la citan en sus escritos con el nombre de Consaburum, aunque en el lugar hubo poblamientos más
Panorámica

Panoramica

Waypoint

Molino Cardeno ( 17 )

Los Molinos de Viento de Consuegra, junto al Castillo, conforman la inconfundible silueta del Cerro Calderico declarados Bien de Interés Cultural, el cual se categorizó como sitio histórico en 2008. Se conservan en el cerro doce de los trece molinos, que en principio se ubicaron al comienzo del S XX. Cabe destacar que cinco de éstos conservan el mecanismo completo y están en condiciones de trabajar. Entre ellos, destaca el llamado Sancho con una tipología bastante antigua. De los cuatro restantes el Rucio también conserva el moledero en buenas condiciones y con respecto al Espartero, Mochilas y Bolero también conservan los mecanismos originales. Este último es el que tienen ustedes delante. En la actualidad alberga una de las oficinas de turismo de la localidad y se puede visitar su interior. Los molinos de viento son la respuesta económica que dieron los vecinos de La Mancha al medio natural en que vivían. En La Mancha (Al-Mansha para los árabes la tierra seca o la tierra sin agua), al no haber ríos con suficiente caudal que sirvieran como fuente de energía y donde el cereal era prácticamente un monocultivo, se recurrió a la fuerza del viento para transformar el trigo en harina. El funcionamiento es algo sencillo pero a la vez curioso. Pueden observarlo si visitan el interior del Molino Bolero, a través de medios interactivos. El molino mediterráneo o manchego presenta una distribución interior de tres plantas: silo, en el que antiguamente los molineros dejaban las mulas; camareta, estancia situada en la segunda planta donde se efectúa la limpieza del grano y en la que se guardan los lienzos de las aspas y los utensilios de la molienda y el moledero o habitación de las piedras, que alberga en la parte superior la maquinaria, tiene ventanillos alrededor que se pueden abrir para permitir la entrada del viento. Este es el único motor que pone en funcionamiento todo un engranaje de piezas, engrasadas con sebo animal, no teniendo un funcionamiento autónomo, sino que dependen unas de otras. La novela de Cervantes es el santo y seña de una Región con un gran potencial turístico, un icono reconocido en todo el mundo y que si el lector seducido por el ingenio de Alonso Quijano y la "sapiencia" de su fiel escudero Sancho Panza quiere adentrarse en el verdadero espíritu de don Quijote, esa síntesis ibérica y universal del Renacimiento, debe tomar contacto físico con este espacio geográfico. Territorio que al ser trotado por Rocinante se convirtió en geografía universal, escenario ideal para las aventuras y en la ruta de un turismo —físico y metafísico— que Alonso Quijano llenó de lances caballerescos y poéticas emociones. Aquí, el viajero, no solo andará por la tierra, sino que lo hará también, aunque no quiera, por las páginas del más grande mito que ha producido la literatura: El Quijote. En este viaje iniciático, la ficción se superpondrá a la realidad hasta anularla; los caminos de la Mancha se tornarán caminos de novela, caminos huidizos hacia las regiones incontrolables de lo literario, esas regiones de altura donde los poetas y el caballero don Quijote convierten las ventas vulgares en castillos de almenas de piedra y luna. En este territorio, el viajero recorrerá llanuras de horizontes infinitos, antiguas ventas, pueblos de anchas calles, cresterías con blancos mo linos, el mayor viñedo de Europa y se encontrará con Una naturaleza sorprendente trufada de lagunas y paisajes llenos de magia. Según nos vamos aproximando a la población el paisaje de amplias llanuras se va haciendo cada vez más presente, al fondo, aparece ante nosotros una de las cresterías manchegas más bellas junto al castillo y percibimos claramente ese espíritu contenido en la novela cervantina. Consuegra constituye la cabeza de la Mancha Alta Toledana y es una de las más importantes poblaciones de la provincia de Toledo; Tito Livio, Plinio y Ptolomeo la citan en sus escritos con el nombre de Consaburum, aunque en el lugar hubo poblamientos más
Waypoint

Molino Alcancia ( 18 )

Los Molinos de Viento de Consuegra, junto al Castillo, conforman la inconfundible silueta del Cerro Calderico declarados Bien de Interés Cultural, el cual se categorizó como sitio histórico en 2008. Se conservan en el cerro doce de los trece molinos, que en principio se ubicaron al comienzo del S XX. Cabe destacar que cinco de éstos conservan el mecanismo completo y están en condiciones de trabajar. Entre ellos, destaca el llamado Sancho con una tipología bastante antigua. De los cuatro restantes el Rucio también conserva el moledero en buenas condiciones y con respecto al Espartero, Mochilas y Bolero también conservan los mecanismos originales. Este último es el que tienen ustedes delante. En la actualidad alberga una de las oficinas de turismo de la localidad y se puede visitar su interior. Los molinos de viento son la respuesta económica que dieron los vecinos de La Mancha al medio natural en que vivían. En La Mancha (Al-Mansha para los árabes la tierra seca o la tierra sin agua), al no haber ríos con suficiente caudal que sirvieran como fuente de energía y donde el cereal era prácticamente un monocultivo, se recurrió a la fuerza del viento para transformar el trigo en harina. El funcionamiento es algo sencillo pero a la vez curioso. Pueden observarlo si visitan el interior del Molino Bolero, a través de medios interactivos. El molino mediterráneo o manchego presenta una distribución interior de tres plantas: silo, en el que antiguamente los molineros dejaban las mulas; camareta, estancia situada en la segunda planta donde se efectúa la limpieza del grano y en la que se guardan los lienzos de las aspas y los utensilios de la molienda y el moledero o habitación de las piedras, que alberga en la parte superior la maquinaria, tiene ventanillos alrededor que se pueden abrir para permitir la entrada del viento. Este es el único motor que pone en funcionamiento todo un engranaje de piezas, engrasadas con sebo animal, no teniendo un funcionamiento autónomo, sino que dependen unas de otras. La novela de Cervantes es el santo y seña de una Región con un gran potencial turístico, un icono reconocido en todo el mundo y que si el lector seducido por el ingenio de Alonso Quijano y la "sapiencia" de su fiel escudero Sancho Panza quiere adentrarse en el verdadero espíritu de don Quijote, esa síntesis ibérica y universal del Renacimiento, debe tomar contacto físico con este espacio geográfico. Territorio que al ser trotado por Rocinante se convirtió en geografía universal, escenario ideal para las aventuras y en la ruta de un turismo —físico y metafísico— que Alonso Quijano llenó de lances caballerescos y poéticas emociones. Aquí, el viajero, no solo andará por la tierra, sino que lo hará también, aunque no quiera, por las páginas del más grande mito que ha producido la literatura: El Quijote. En este viaje iniciático, la ficción se superpondrá a la realidad hasta anularla; los caminos de la Mancha se tornarán caminos de novela, caminos huidizos hacia las regiones incontrolables de lo literario, esas regiones de altura donde los poetas y el caballero don Quijote convierten las ventas vulgares en castillos de almenas de piedra y luna. En este territorio, el viajero recorrerá llanuras de horizontes infinitos, antiguas ventas, pueblos de anchas calles, cresterías con blancos mo linos, el mayor viñedo de Europa y se encontrará con Una naturaleza sorprendente trufada de lagunas y paisajes llenos de magia. Según nos vamos aproximando a la población el paisaje de amplias llanuras se va haciendo cada vez más presente, al fondo, aparece ante nosotros una de las cresterías manchegas más bellas junto al castillo y percibimos claramente ese espíritu contenido en la novela cervantina. Consuegra constituye la cabeza de la Mancha Alta Toledana y es una de las más importantes poblaciones de la provincia de Toledo; Tito Livio, Plinio y Ptolomeo la citan en sus escritos con el nombre de Consaburum, aunque en el lugar hubo poblamientos más
Waypoint

Molino Chispao ( 19 )

Los Molinos de Viento de Consuegra, junto al Castillo, conforman la inconfundible silueta del Cerro Calderico declarados Bien de Interés Cultural, el cual se categorizó como sitio histórico en 2008. Se conservan en el cerro doce de los trece molinos, que en principio se ubicaron al comienzo del S XX. Cabe destacar que cinco de éstos conservan el mecanismo completo y están en condiciones de trabajar. Entre ellos, destaca el llamado Sancho con una tipología bastante antigua. De los cuatro restantes el Rucio también conserva el moledero en buenas condiciones y con respecto al Espartero, Mochilas y Bolero también conservan los mecanismos originales. Este último es el que tienen ustedes delante. En la actualidad alberga una de las oficinas de turismo de la localidad y se puede visitar su interior. Los molinos de viento son la respuesta económica que dieron los vecinos de La Mancha al medio natural en que vivían. En La Mancha (Al-Mansha para los árabes la tierra seca o la tierra sin agua), al no haber ríos con suficiente caudal que sirvieran como fuente de energía y donde el cereal era prácticamente un monocultivo, se recurrió a la fuerza del viento para transformar el trigo en harina. El funcionamiento es algo sencillo pero a la vez curioso. Pueden observarlo si visitan el interior del Molino Bolero, a través de medios interactivos. El molino mediterráneo o manchego presenta una distribución interior de tres plantas: silo, en el que antiguamente los molineros dejaban las mulas; camareta, estancia situada en la segunda planta donde se efectúa la limpieza del grano y en la que se guardan los lienzos de las aspas y los utensilios de la molienda y el moledero o habitación de las piedras, que alberga en la parte superior la maquinaria, tiene ventanillos alrededor que se pueden abrir para permitir la entrada del viento. Este es el único motor que pone en funcionamiento todo un engranaje de piezas, engrasadas con sebo animal, no teniendo un funcionamiento autónomo, sino que dependen unas de otras. La novela de Cervantes es el santo y seña de una Región con un gran potencial turístico, un icono reconocido en todo el mundo y que si el lector seducido por el ingenio de Alonso Quijano y la "sapiencia" de su fiel escudero Sancho Panza quiere adentrarse en el verdadero espíritu de don Quijote, esa síntesis ibérica y universal del Renacimiento, debe tomar contacto físico con este espacio geográfico. Territorio que al ser trotado por Rocinante se convirtió en geografía universal, escenario ideal para las aventuras y en la ruta de un turismo —físico y metafísico— que Alonso Quijano llenó de lances caballerescos y poéticas emociones. Aquí, el viajero, no solo andará por la tierra, sino que lo hará también, aunque no quiera, por las páginas del más grande mito que ha producido la literatura: El Quijote. En este viaje iniciático, la ficción se superpondrá a la realidad hasta anularla; los caminos de la Mancha se tornarán caminos de novela, caminos huidizos hacia las regiones incontrolables de lo literario, esas regiones de altura donde los poetas y el caballero don Quijote convierten las ventas vulgares en castillos de almenas de piedra y luna. En este territorio, el viajero recorrerá llanuras de horizontes infinitos, antiguas ventas, pueblos de anchas calles, cresterías con blancos mo linos, el mayor viñedo de Europa y se encontrará con Una naturaleza sorprendente trufada de lagunas y paisajes llenos de magia. Según nos vamos aproximando a la población el paisaje de amplias llanuras se va haciendo cada vez más presente, al fondo, aparece ante nosotros una de las cresterías manchegas más bellas junto al castillo y percibimos claramente ese espíritu contenido en la novela cervantina. Consuegra constituye la cabeza de la Mancha Alta Toledana y es una de las más importantes poblaciones de la provincia de Toledo; Tito Livio, Plinio y Ptolomeo la citan en sus escritos con el nombre de Consaburum, aunque en el lugar hubo poblamientos más
Waypoint

Molino Caballero del Verdegaban ( 20 )

Los Molinos de Viento de Consuegra, junto al Castillo, conforman la inconfundible silueta del Cerro Calderico declarados Bien de Interés Cultural, el cual se categorizó como sitio histórico en 2008. Se conservan en el cerro doce de los trece molinos, que en principio se ubicaron al comienzo del S XX. Cabe destacar que cinco de éstos conservan el mecanismo completo y están en condiciones de trabajar. Entre ellos, destaca el llamado Sancho con una tipología bastante antigua. De los cuatro restantes el Rucio también conserva el moledero en buenas condiciones y con respecto al Espartero, Mochilas y Bolero también conservan los mecanismos originales. Este último es el que tienen ustedes delante. En la actualidad alberga una de las oficinas de turismo de la localidad y se puede visitar su interior. Los molinos de viento son la respuesta económica que dieron los vecinos de La Mancha al medio natural en que vivían. En La Mancha (Al-Mansha para los árabes la tierra seca o la tierra sin agua), al no haber ríos con suficiente caudal que sirvieran como fuente de energía y donde el cereal era prácticamente un monocultivo, se recurrió a la fuerza del viento para transformar el trigo en harina. El funcionamiento es algo sencillo pero a la vez curioso. Pueden observarlo si visitan el interior del Molino Bolero, a través de medios interactivos. El molino mediterráneo o manchego presenta una distribución interior de tres plantas: silo, en el que antiguamente los molineros dejaban las mulas; camareta, estancia situada en la segunda planta donde se efectúa la limpieza del grano y en la que se guardan los lienzos de las aspas y los utensilios de la molienda y el moledero o habitación de las piedras, que alberga en la parte superior la maquinaria, tiene ventanillos alrededor que se pueden abrir para permitir la entrada del viento. Este es el único motor que pone en funcionamiento todo un engranaje de piezas, engrasadas con sebo animal, no teniendo un funcionamiento autónomo, sino que dependen unas de otras. La novela de Cervantes es el santo y seña de una Región con un gran potencial turístico, un icono reconocido en todo el mundo y que si el lector seducido por el ingenio de Alonso Quijano y la "sapiencia" de su fiel escudero Sancho Panza quiere adentrarse en el verdadero espíritu de don Quijote, esa síntesis ibérica y universal del Renacimiento, debe tomar contacto físico con este espacio geográfico. Territorio que al ser trotado por Rocinante se convirtió en geografía universal, escenario ideal para las aventuras y en la ruta de un turismo —físico y metafísico— que Alonso Quijano llenó de lances caballerescos y poéticas emociones. Aquí, el viajero, no solo andará por la tierra, sino que lo hará también, aunque no quiera, por las páginas del más grande mito que ha producido la literatura: El Quijote. En este viaje iniciático, la ficción se superpondrá a la realidad hasta anularla; los caminos de la Mancha se tornarán caminos de novela, caminos huidizos hacia las regiones incontrolables de lo literario, esas regiones de altura donde los poetas y el caballero don Quijote convierten las ventas vulgares en castillos de almenas de piedra y luna. En este territorio, el viajero recorrerá llanuras de horizontes infinitos, antiguas ventas, pueblos de anchas calles, cresterías con blancos mo linos, el mayor viñedo de Europa y se encontrará con Una naturaleza sorprendente trufada de lagunas y paisajes llenos de magia. Según nos vamos aproximando a la población el paisaje de amplias llanuras se va haciendo cada vez más presente, al fondo, aparece ante nosotros una de las cresterías manchegas más bellas junto al castillo y percibimos claramente ese espíritu contenido en la novela cervantina. Consuegra constituye la cabeza de la Mancha Alta Toledana y es una de las más importantes poblaciones de la provincia de Toledo; Tito Livio, Plinio y Ptolomeo la citan en sus escritos con el nombre de Consaburum, aunque en el lugar hubo poblamientos más
Waypoint

Molino Rucio ( 21 )

Los Molinos de Viento de Consuegra, junto al Castillo, conforman la inconfundible silueta del Cerro Calderico declarados Bien de Interés Cultural, el cual se categorizó como sitio histórico en 2008. Se conservan en el cerro doce de los trece molinos, que en principio se ubicaron al comienzo del S XX. Cabe destacar que cinco de éstos conservan el mecanismo completo y están en condiciones de trabajar. Entre ellos, destaca el llamado Sancho con una tipología bastante antigua. De los cuatro restantes el Rucio también conserva el moledero en buenas condiciones y con respecto al Espartero, Mochilas y Bolero también conservan los mecanismos originales. Este último es el que tienen ustedes delante. En la actualidad alberga una de las oficinas de turismo de la localidad y se puede visitar su interior. Los molinos de viento son la respuesta económica que dieron los vecinos de La Mancha al medio natural en que vivían. En La Mancha (Al-Mansha para los árabes la tierra seca o la tierra sin agua), al no haber ríos con suficiente caudal que sirvieran como fuente de energía y donde el cereal era prácticamente un monocultivo, se recurrió a la fuerza del viento para transformar el trigo en harina. El funcionamiento es algo sencillo pero a la vez curioso. Pueden observarlo si visitan el interior del Molino Bolero, a través de medios interactivos. El molino mediterráneo o manchego presenta una distribución interior de tres plantas: silo, en el que antiguamente los molineros dejaban las mulas; camareta, estancia situada en la segunda planta donde se efectúa la limpieza del grano y en la que se guardan los lienzos de las aspas y los utensilios de la molienda y el moledero o habitación de las piedras, que alberga en la parte superior la maquinaria, tiene ventanillos alrededor que se pueden abrir para permitir la entrada del viento. Este es el único motor que pone en funcionamiento todo un engranaje de piezas, engrasadas con sebo animal, no teniendo un funcionamiento autónomo, sino que dependen unas de otras. La novela de Cervantes es el santo y seña de una Región con un gran potencial turístico, un icono reconocido en todo el mundo y que si el lector seducido por el ingenio de Alonso Quijano y la "sapiencia" de su fiel escudero Sancho Panza quiere adentrarse en el verdadero espíritu de don Quijote, esa síntesis ibérica y universal del Renacimiento, debe tomar contacto físico con este espacio geográfico. Territorio que al ser trotado por Rocinante se convirtió en geografía universal, escenario ideal para las aventuras y en la ruta de un turismo —físico y metafísico— que Alonso Quijano llenó de lances caballerescos y poéticas emociones. Aquí, el viajero, no solo andará por la tierra, sino que lo hará también, aunque no quiera, por las páginas del más grande mito que ha producido la literatura: El Quijote. En este viaje iniciático, la ficción se superpondrá a la realidad hasta anularla; los caminos de la Mancha se tornarán caminos de novela, caminos huidizos hacia las regiones incontrolables de lo literario, esas regiones de altura donde los poetas y el caballero don Quijote convierten las ventas vulgares en castillos de almenas de piedra y luna. En este territorio, el viajero recorrerá llanuras de horizontes infinitos, antiguas ventas, pueblos de anchas calles, cresterías con blancos mo linos, el mayor viñedo de Europa y se encontrará con Una naturaleza sorprendente trufada de lagunas y paisajes llenos de magia. Según nos vamos aproximando a la población el paisaje de amplias llanuras se va haciendo cada vez más presente, al fondo, aparece ante nosotros una de las cresterías manchegas más bellas junto al castillo y percibimos claramente ese espíritu contenido en la novela cervantina. Consuegra constituye la cabeza de la Mancha Alta Toledana y es una de las más importantes poblaciones de la provincia de Toledo; Tito Livio, Plinio y Ptolomeo la citan en sus escritos con el nombre de Consaburum, aunque en el lugar hubo poblamientos más
Waypoint

Molino Espartero ( 22 )

Los Molinos de Viento de Consuegra, junto al Castillo, conforman la inconfundible silueta del Cerro Calderico declarados Bien de Interés Cultural, el cual se categorizó como sitio histórico en 2008. Se conservan en el cerro doce de los trece molinos, que en principio se ubicaron al comienzo del S XX. Cabe destacar que cinco de éstos conservan el mecanismo completo y están en condiciones de trabajar. Entre ellos, destaca el llamado Sancho con una tipología bastante antigua. De los cuatro restantes el Rucio también conserva el moledero en buenas condiciones y con respecto al Espartero, Mochilas y Bolero también conservan los mecanismos originales. Este último es el que tienen ustedes delante. En la actualidad alberga una de las oficinas de turismo de la localidad y se puede visitar su interior. Los molinos de viento son la respuesta económica que dieron los vecinos de La Mancha al medio natural en que vivían. En La Mancha (Al-Mansha para los árabes la tierra seca o la tierra sin agua), al no haber ríos con suficiente caudal que sirvieran como fuente de energía y donde el cereal era prácticamente un monocultivo, se recurrió a la fuerza del viento para transformar el trigo en harina. El funcionamiento es algo sencillo pero a la vez curioso. Pueden observarlo si visitan el interior del Molino Bolero, a través de medios interactivos. El molino mediterráneo o manchego presenta una distribución interior de tres plantas: silo, en el que antiguamente los molineros dejaban las mulas; camareta, estancia situada en la segunda planta donde se efectúa la limpieza del grano y en la que se guardan los lienzos de las aspas y los utensilios de la molienda y el moledero o habitación de las piedras, que alberga en la parte superior la maquinaria, tiene ventanillos alrededor que se pueden abrir para permitir la entrada del viento. Este es el único motor que pone en funcionamiento todo un engranaje de piezas, engrasadas con sebo animal, no teniendo un funcionamiento autónomo, sino que dependen unas de otras. La novela de Cervantes es el santo y seña de una Región con un gran potencial turístico, un icono reconocido en todo el mundo y que si el lector seducido por el ingenio de Alonso Quijano y la "sapiencia" de su fiel escudero Sancho Panza quiere adentrarse en el verdadero espíritu de don Quijote, esa síntesis ibérica y universal del Renacimiento, debe tomar contacto físico con este espacio geográfico. Territorio que al ser trotado por Rocinante se convirtió en geografía universal, escenario ideal para las aventuras y en la ruta de un turismo —físico y metafísico— que Alonso Quijano llenó de lances caballerescos y poéticas emociones. Aquí, el viajero, no solo andará por la tierra, sino que lo hará también, aunque no quiera, por las páginas del más grande mito que ha producido la literatura: El Quijote. En este viaje iniciático, la ficción se superpondrá a la realidad hasta anularla; los caminos de la Mancha se tornarán caminos de novela, caminos huidizos hacia las regiones incontrolables de lo literario, esas regiones de altura donde los poetas y el caballero don Quijote convierten las ventas vulgares en castillos de almenas de piedra y luna. En este territorio, el viajero recorrerá llanuras de horizontes infinitos, antiguas ventas, pueblos de anchas calles, cresterías con blancos mo linos, el mayor viñedo de Europa y se encontrará con Una naturaleza sorprendente trufada de lagunas y paisajes llenos de magia. Según nos vamos aproximando a la población el paisaje de amplias llanuras se va haciendo cada vez más presente, al fondo, aparece ante nosotros una de las cresterías manchegas más bellas junto al castillo y percibimos claramente ese espíritu contenido en la novela cervantina. Consuegra constituye la cabeza de la Mancha Alta Toledana y es una de las más importantes poblaciones de la provincia de Toledo; Tito Livio, Plinio y Ptolomeo la citan en sus escritos con el nombre de Consaburum, aunque en el lugar hubo poblamientos más
Waypoint

Molino Clavileño ( 23 )

Los Molinos de Viento de Consuegra, junto al Castillo, conforman la inconfundible silueta del Cerro Calderico declarados Bien de Interés Cultural, el cual se categorizó como sitio histórico en 2008. Se conservan en el cerro doce de los trece molinos, que en principio se ubicaron al comienzo del S XX. Cabe destacar que cinco de éstos conservan el mecanismo completo y están en condiciones de trabajar. Entre ellos, destaca el llamado Sancho con una tipología bastante antigua. De los cuatro restantes el Rucio también conserva el moledero en buenas condiciones y con respecto al Espartero, Mochilas y Bolero también conservan los mecanismos originales. Este último es el que tienen ustedes delante. En la actualidad alberga una de las oficinas de turismo de la localidad y se puede visitar su interior. Los molinos de viento son la respuesta económica que dieron los vecinos de La Mancha al medio natural en que vivían. En La Mancha (Al-Mansha para los árabes la tierra seca o la tierra sin agua), al no haber ríos con suficiente caudal que sirvieran como fuente de energía y donde el cereal era prácticamente un monocultivo, se recurrió a la fuerza del viento para transformar el trigo en harina. El funcionamiento es algo sencillo pero a la vez curioso. Pueden observarlo si visitan el interior del Molino Bolero, a través de medios interactivos. El molino mediterráneo o manchego presenta una distribución interior de tres plantas: silo, en el que antiguamente los molineros dejaban las mulas; camareta, estancia situada en la segunda planta donde se efectúa la limpieza del grano y en la que se guardan los lienzos de las aspas y los utensilios de la molienda y el moledero o habitación de las piedras, que alberga en la parte superior la maquinaria, tiene ventanillos alrededor que se pueden abrir para permitir la entrada del viento. Este es el único motor que pone en funcionamiento todo un engranaje de piezas, engrasadas con sebo animal, no teniendo un funcionamiento autónomo, sino que dependen unas de otras. La novela de Cervantes es el santo y seña de una Región con un gran potencial turístico, un icono reconocido en todo el mundo y que si el lector seducido por el ingenio de Alonso Quijano y la "sapiencia" de su fiel escudero Sancho Panza quiere adentrarse en el verdadero espíritu de don Quijote, esa síntesis ibérica y universal del Renacimiento, debe tomar contacto físico con este espacio geográfico. Territorio que al ser trotado por Rocinante se convirtió en geografía universal, escenario ideal para las aventuras y en la ruta de un turismo —físico y metafísico— que Alonso Quijano llenó de lances caballerescos y poéticas emociones. Aquí, el viajero, no solo andará por la tierra, sino que lo hará también, aunque no quiera, por las páginas del más grande mito que ha producido la literatura: El Quijote. En este viaje iniciático, la ficción se superpondrá a la realidad hasta anularla; los caminos de la Mancha se tornarán caminos de novela, caminos huidizos hacia las regiones incontrolables de lo literario, esas regiones de altura donde los poetas y el caballero don Quijote convierten las ventas vulgares en castillos de almenas de piedra y luna. En este territorio, el viajero recorrerá llanuras de horizontes infinitos, antiguas ventas, pueblos de anchas calles, cresterías con blancos mo linos, el mayor viñedo de Europa y se encontrará con Una naturaleza sorprendente trufada de lagunas y paisajes llenos de magia. Según nos vamos aproximando a la población el paisaje de amplias llanuras se va haciendo cada vez más presente, al fondo, aparece ante nosotros una de las cresterías manchegas más bellas junto al castillo y percibimos claramente ese espíritu contenido en la novela cervantina. Consuegra constituye la cabeza de la Mancha Alta Toledana y es una de las más importantes poblaciones de la provincia de Toledo; Tito Livio, Plinio y Ptolomeo la citan en sus escritos con el nombre de Consaburum, aunque en el lugar hubo poblamientos más
Waypoint

Molino Vista Alegre ( 24 )

Los Molinos de Viento de Consuegra, junto al Castillo, conforman la inconfundible silueta del Cerro Calderico declarados Bien de Interés Cultural, el cual se categorizó como sitio histórico en 2008. Se conservan en el cerro doce de los trece molinos, que en principio se ubicaron al comienzo del S XX. Cabe destacar que cinco de éstos conservan el mecanismo completo y están en condiciones de trabajar. Entre ellos, destaca el llamado Sancho con una tipología bastante antigua. De los cuatro restantes el Rucio también conserva el moledero en buenas condiciones y con respecto al Espartero, Mochilas y Bolero también conservan los mecanismos originales. Este último es el que tienen ustedes delante. En la actualidad alberga una de las oficinas de turismo de la localidad y se puede visitar su interior. Los molinos de viento son la respuesta económica que dieron los vecinos de La Mancha al medio natural en que vivían. En La Mancha (Al-Mansha para los árabes la tierra seca o la tierra sin agua), al no haber ríos con suficiente caudal que sirvieran como fuente de energía y donde el cereal era prácticamente un monocultivo, se recurrió a la fuerza del viento para transformar el trigo en harina. El funcionamiento es algo sencillo pero a la vez curioso. Pueden observarlo si visitan el interior del Molino Bolero, a través de medios interactivos. El molino mediterráneo o manchego presenta una distribución interior de tres plantas: silo, en el que antiguamente los molineros dejaban las mulas; camareta, estancia situada en la segunda planta donde se efectúa la limpieza del grano y en la que se guardan los lienzos de las aspas y los utensilios de la molienda y el moledero o habitación de las piedras, que alberga en la parte superior la maquinaria, tiene ventanillos alrededor que se pueden abrir para permitir la entrada del viento. Este es el único motor que pone en funcionamiento todo un engranaje de piezas, engrasadas con sebo animal, no teniendo un funcionamiento autónomo, sino que dependen unas de otras. La novela de Cervantes es el santo y seña de una Región con un gran potencial turístico, un icono reconocido en todo el mundo y que si el lector seducido por el ingenio de Alonso Quijano y la "sapiencia" de su fiel escudero Sancho Panza quiere adentrarse en el verdadero espíritu de don Quijote, esa síntesis ibérica y universal del Renacimiento, debe tomar contacto físico con este espacio geográfico. Territorio que al ser trotado por Rocinante se convirtió en geografía universal, escenario ideal para las aventuras y en la ruta de un turismo —físico y metafísico— que Alonso Quijano llenó de lances caballerescos y poéticas emociones. Aquí, el viajero, no solo andará por la tierra, sino que lo hará también, aunque no quiera, por las páginas del más grande mito que ha producido la literatura: El Quijote. En este viaje iniciático, la ficción se superpondrá a la realidad hasta anularla; los caminos de la Mancha se tornarán caminos de novela, caminos huidizos hacia las regiones incontrolables de lo literario, esas regiones de altura donde los poetas y el caballero don Quijote convierten las ventas vulgares en castillos de almenas de piedra y luna. En este territorio, el viajero recorrerá llanuras de horizontes infinitos, antiguas ventas, pueblos de anchas calles, cresterías con blancos mo linos, el mayor viñedo de Europa y se encontrará con Una naturaleza sorprendente trufada de lagunas y paisajes llenos de magia. Según nos vamos aproximando a la población el paisaje de amplias llanuras se va haciendo cada vez más presente, al fondo, aparece ante nosotros una de las cresterías manchegas más bellas junto al castillo y percibimos claramente ese espíritu contenido en la novela cervantina. Consuegra constituye la cabeza de la Mancha Alta Toledana y es una de las más importantes poblaciones de la provincia de Toledo; Tito Livio, Plinio y Ptolomeo la citan en sus escritos con el nombre de Consaburum, aunque en el lugar hubo poblamientos más
Waypoint

Molino del Tío Genaro ( 25 )

http://molinodeltiogenaro.com/el-tio-genaro/ El tío Genaro nació a principios del siglo XIX en Madridejos (Toledo). Tras una vida dedicada a cuidar y trabajar en el molino de viento que lleva su nombre, acumula un millar de historias y anécdotas. Persona sencilla, dada a los chascarrillos y al humor espontáneo, este hombre, todo corazón, regala momentos mágicos. Es fácil reír con sus bromas y ocurrencias mientras nos confiesa sus experiencias en el pasado; un tiempo de vivencias a flor de piel y un marcado instinto de supervivencia.
Waypoint

Molino La Unión ( 26 )

Según la declaración de Bien de Interés Cultural publicada en el BOE n.º 282 de fecha 24 de noviembre de 2000, el Molino de viento «La Unión», en el municipio de Camuñas (Provincia de Toledo, España), fue posiblemente construido en 1866, fecha que figura sobre la puerta, pero parece ser que en realidad esta es la fecha correspondiente a su construcción tras un incendio, pues ya se le cita (con el nombre de Molino Viejo, como el lugar donde, en 1809, fue ahorcado Juan Pedro Sánchez, hermano del Tío Camuñas. Su nombre actual se debe a que, tras dicho incendio, las gentes de Camuñas se unieron para contribuir económicamente a su reconstrucción. La maquinaria fue adquirida en Campo de Criptana, de un molino viejo que estaba en desuso llamado «El Sardinero». Durante la reconstrucción sufrió algunos cambios, dando más amplitud interiormente al edificio, y aunque se mantuvo el mismo diámetro del anterior, la cubierta de carrizo se sustituyó por una de cinc. Arquitectónicamente sigue la tipología de molino torre, establecida al parecer en Holanda entre los siglos XV y XVI. Presenta dos partes claramente diferenciadas, un cuerpo cilíndrico o torre, formada por gruesos muros de mampostería encalada, con pequeñas ventanas en su parte superior, y una cubierta cónica giratoria de cinc, que integra el conjunto motriz y se caracteriza al exterior por el largo «palo de gobierno» y sus cuatro aspas rectangulares. Al interior se accede a través de una pequeña puerta, cobijada bajo un hueco mayor de ladrillo, en forma de arco de medio punto rebajado. En la planta baja existe un espacio central, con una pequeña habitación a modo de almacén, y una escalera por la que se accede a la zona de maquinaria instalada en la planta superior. Las ventanillas de esta planta servían al molinero para averiguar la dirección del viento, y determinar así la orientación de las aspas. Estas se sitúan en la cabeza del eje y se acoplan en cruz, un brazo delante del otro, conformando cuatro aspas formadas por un palo central, o «vela», cuatro varas laterales, y paralelas a la anterior, y 16 travesaños o «telares», formando una retícula en torno a la vela. Cada vela va unida a otra contrapuesta por un palo más grueso, llamado «macho», y sobre otro más corto, llamado «remacho». En la vertical, de la cubierta, atravesada por el eje, se sitúa la «rueda catalina», que está hecha de madera de encina y se halla provista de dientes. Se trata de la pieza más llamativa de todo el mecanismo; la que, con la acción del viento, pone en marcha toda la maquinaria.   http://www.turismocastillalamancha.es/patrimonio/molino-de-viento-la-union--camunas-80764/descripcion/
Waypoint

Molinos de Herencia

En el año 1790 se construyó el primer molino en tierras herencianas, debido a que éstos eran más baratos que los de agua, sobre todo teniendo en cuenta que los cursos de agua existentes en Herencia son bastante irregulares. Así, a partir de esa fecha se construyen numerosos molinos, llegándose a contabilizar hasta once molinos en 1807.  Actualmente quedan siete ejemplares: «El Ama«, «La Sobrina«, «Dulcinea«, «Maritornes«, «La Dueña Dolorida«, «La Duquesa» y «Teresa Panza«, En el año 2003 se ha acometido la restauración exterior de estos cuatro últimos, que contribuyen a aportar una imagen típicamente manchega a la localidad.
Waypoint

Molino Maritornes ( 27 )

En el término de Herencia las Sierras de la Horca y de San Cristóbal son dos alineaciones montañosas que configuran las últimas estribaciones de los  Montes de Toledo en su parte más oriental. La altitud de estas sierras que destaca ante la uniformidad de la llanura manchega se convirtió en el marco idóneo para asentar los molinos, importantísimos instrumentos de transformación agraria. Sin embargo, los herencianos tardaron mucho tiempo en poder disponer de estos artefactos para la molienda del trigo y era constante la queja con la que argumentar la pretensión de conseguir la concesión de los mismo para “la provisión de pan, de que suele carecer el pueblo por falta de molinos harineros y evitar que los vecinos de la villa tengan que ir a moler el trigo a tres o cuatro leguas –molinos de viento de localidades vecinas o molinos en el río Guadiana-“. Mientras en localidades vecinas ya se habla de la existencia de molinos en el siglo XVI y, sobre todo, en el siglo XVII; Herencia hubo de esperar hasta el último cuarto del siglo XVIII para tener permiso por parte del Prior de la Orden de San Juan para su construcción. Desde entonces, Los molinos constituyen uno de los principales elementos identitarios de la población. Aunque actualmente quedan siete en pie tras continuas restauraciones a lo largo de la historia, Herencia llegó a tener ONCE MOLINOS (justo antes del inicio de la Guerra de la Independencia en 1808) La primera licencia fue solicitada en por una mujer, TERESA VICENTA ABENGOZA, que pese a ser componente de una de las familias más pudientes en la época de la localidad le fue denegada. Habría que esperar una docena de años más para que se concedieran las primeras licencias en las personas de los herencianos Vicente Álvarez Ejido y Antonio González-Román, aunque curiosamente la ubicación de sendos molinos no sería las sierras sino el paraje de las Eras Altas (buena idea, sin duda, ubicarlos cerca del lugar de las siembras pero que rápidamente fue descartada por la ausencia de un viento lo más idóneo posible para la faena de la molienda). En un principio miembros de la oligarquía herenciana como propietarios de estos molinos: los Remón de Moncada, los Abengoza, los Enríquez de la Orden, el Marqués de Perales,… e incluso párrocos de la Iglesia de Herencia como Gregorio Morenos Palancas o Cristóbal López-Guerrero. Por la concesión de las correspondientes licencias se pagaba, en un principio, un canon anual de dos fanegas del trigo molido. Sin embargo tras un primer auge de concesiones con la llegada del siglo XIX el proceso se fue reduciendo considerablemente, además durante la Guerra de la Independencia se destruyeron algunos molinos por las tropas francesas y en estos primeros años de la centuria se produjo el abandono de alguno más. Así, hacia 1820, sólo quedan tres molinos en funcionamiento y en de esa época tenemos la referencia de uno de los molinos por casi 20000 reales de la época. En los años 50 del siglo  XX se reconstruyen los molinos con la ayuda económica del herenciano Gabríel Iñíguez de la Orden y se les ponen nombre de personajes femeninos del Quijote (resultando un desquite histórico por no haberse concedido la primera licencia a la primera mujer solicitante): Maritornes, La Dueña Dolorida, La Duquesa, Teresa Panza, El Ama, La Sobrina y Dulcinea. https://herencia.net/wp-content/uploads/2020/07/sierra-san-cristobal-herencia-molinos.jpg?x59732 No obstante, el acerbo popular procedió posteriormente a un rebautizo de algunos de estos molinos. El molino Maritornes es conocido como Molino Parra (en recuerdo del herenciano que durante unos años lo usó como cobijo) y el molino Dulcinea llamado popularmente Molino Alto por ser el que se encuentra a mayor altitud. Texto Ángel Martín-Fontecha Guijarro
Waypoint

Molino La Duquesa ( 28 )

En el año 1790 se construyó el primer molino en tierras herencianas, debido a que éstos eran más baratos que los de agua, sobre todo teniendo en cuenta que los cursos de agua existentes en Herencia son bastante irregulares. Así, a partir de esa fecha se construyen numerosos molinos, llegándose a contabilizar hasta once molinos en 1807.  Actualmente quedan siete ejemplares: «El Ama«, «La Sobrina«, «Dulcinea«, «Maritornes«, «La Dueña Dolorida«, «La Duquesa» y «Teresa Panza«, En el año 2003 se ha acometido la restauración exterior de estos cuatro últimos, que contribuyen a aportar una imagen típicamente manchega a la localidad.
Waypoint

Molino Teresa Panza ( 29 )

En el año 1790 se construyó el primer molino en tierras herencianas, debido a que éstos eran más baratos que los de agua, sobre todo teniendo en cuenta que los cursos de agua existentes en Herencia son bastante irregulares. Así, a partir de esa fecha se construyen numerosos molinos, llegándose a contabilizar hasta once molinos en 1807.  Actualmente quedan siete ejemplares: «El Ama«, «La Sobrina«, «Dulcinea«, «Maritornes«, «La Dueña Dolorida«, «La Duquesa» y «Teresa Panza«, En el año 2003 se ha acometido la restauración exterior de estos cuatro últimos, que contribuyen a aportar una imagen típicamente manchega a la localidad.
Waypoint

Molino La Dueña ( 30 )

En el término de Herencia las Sierras de la Horca y de San Cristóbal son dos alineaciones montañosas que configuran las últimas estribaciones de los  Montes de Toledo en su parte más oriental. La altitud de estas sierras que destaca ante la uniformidad de la llanura manchega se convirtió en el marco idóneo para asentar los molinos, importantísimos instrumentos de transformación agraria. Sin embargo, los herencianos tardaron mucho tiempo en poder disponer de estos artefactos para la molienda del trigo y era constante la queja con la que argumentar la pretensión de conseguir la concesión de los mismo para “la provisión de pan, de que suele carecer el pueblo por falta de molinos harineros y evitar que los vecinos de la villa tengan que ir a moler el trigo a tres o cuatro leguas –molinos de viento de localidades vecinas o molinos en el río Guadiana-“. Mientras en localidades vecinas ya se habla de la existencia de molinos en el siglo XVI y, sobre todo, en el siglo XVII; Herencia hubo de esperar hasta el último cuarto del siglo XVIII para tener permiso por parte del Prior de la Orden de San Juan para su construcción. Desde entonces, Los molinos constituyen uno de los principales elementos identitarios de la población. Aunque actualmente quedan siete en pie tras continuas restauraciones a lo largo de la historia, Herencia llegó a tener ONCE MOLINOS (justo antes del inicio de la Guerra de la Independencia en 1808) La primera licencia fue solicitada en por una mujer, TERESA VICENTA ABENGOZA, que pese a ser componente de una de las familias más pudientes en la época de la localidad le fue denegada. Habría que esperar una docena de años más para que se concedieran las primeras licencias en las personas de los herencianos Vicente Álvarez Ejido y Antonio González-Román, aunque curiosamente la ubicación de sendos molinos no sería las sierras sino el paraje de las Eras Altas (buena idea, sin duda, ubicarlos cerca del lugar de las siembras pero que rápidamente fue descartada por la ausencia de un viento lo más idóneo posible para la faena de la molienda). En un principio miembros de la oligarquía herenciana como propietarios de estos molinos: los Remón de Moncada, los Abengoza, los Enríquez de la Orden, el Marqués de Perales,… e incluso párrocos de la Iglesia de Herencia como Gregorio Morenos Palancas o Cristóbal López-Guerrero. Por la concesión de las correspondientes licencias se pagaba, en un principio, un canon anual de dos fanegas del trigo molido. Sin embargo tras un primer auge de concesiones con la llegada del siglo XIX el proceso se fue reduciendo considerablemente, además durante la Guerra de la Independencia se destruyeron algunos molinos por las tropas francesas y en estos primeros años de la centuria se produjo el abandono de alguno más. Así, hacia 1820, sólo quedan tres molinos en funcionamiento y en de esa época tenemos la referencia de uno de los molinos por casi 20000 reales de la época. En los años 50 del siglo  XX se reconstruyen los molinos con la ayuda económica del herenciano Gabríel Iñíguez de la Orden y se les ponen nombre de personajes femeninos del Quijote (resultando un desquite histórico por no haberse concedido la primera licencia a la primera mujer solicitante): Maritornes, La Dueña Dolorida, La Duquesa, Teresa Panza, El Ama, La Sobrina y Dulcinea. https://herencia.net/wp-content/uploads/2020/07/sierra-san-cristobal-herencia-molinos.jpg?x59732 No obstante, el acerbo popular procedió posteriormente a un rebautizo de algunos de estos molinos. El molino Maritornes es conocido como Molino Parra (en recuerdo del herenciano que durante unos años lo usó como cobijo) y el molino Dulcinea llamado popularmente Molino Alto por ser el que se encuentra a mayor altitud. Texto Ángel Martín-Fontecha Guijarro
Panorámica

Molinos de Puerto Lápice

http://www.ciudad-real.es/lugares/molinos_puerto_lapice.php Los Molinos de la Serranilla son conocidos por ser los que inspiraron a Cervantes para escribir Don Quijote de la Mancha. En 1925 este molino aún estaba en funcionamiento. A él accedían los vecinos para moler trigo, bien a través de la senda para caballerías situada en su parte este, o bien a través del camino llamado de La Nava para los carros. Este molino contaba además con una edificación cercana, la caseta del molinero, y además se construyó una pared divisoria que permitía guardar ganado. Los dos molineros de los que se tiene constancia se llamaban Galán y Albertano. En 1953, Información y Turismo decidieron reconstruir un segundo molino. En esta decisión también participó el alcalde, D. César Gómez-Calcerrada; el tendido de la luz corrió a cargo de D. Marcial; y el constructor fue D. Florencio Fernández. El último de los molinos es el que se encuentra asentado sobre un cerro de piedras. Los tres han sido objeto de constante preocupación para el Ayuntamiento. Así, la ultima reforma la emprendió el alcalde D. José Pavón, quién volvió a levantar los molinos más deteriorados. La alcaldesa, Dña. Ana Mª. Contreras, ha mejorado su acondicionamiento interior.
Waypoint

Molino El Hidalgo ( 31 )

http://www.ciudad-real.es/lugares/molinos_puerto_lapice.php Los Molinos de la Serranilla son conocidos por ser los que inspiraron a Cervantes para escribir Don Quijote de la Mancha. En 1925 este molino aún estaba en funcionamiento. A él accedían los vecinos para moler trigo, bien a través de la senda para caballerías situada en su parte este, o bien a través del camino llamado de La Nava para los carros. Este molino contaba además con una edificación cercana, la caseta del molinero, y además se construyó una pared divisoria que permitía guardar ganado. Los dos molineros de los que se tiene constancia se llamaban Galán y Albertano. En 1953, Información y Turismo decidieron reconstruir un segundo molino. En esta decisión también participó el alcalde, D. César Gómez-Calcerrada; el tendido de la luz corrió a cargo de D. Marcial; y el constructor fue D. Florencio Fernández. El último de los molinos es el que se encuentra asentado sobre un cerro de piedras. Los tres han sido objeto de constante preocupación para el Ayuntamiento. Así, la ultima reforma la emprendió el alcalde D. José Pavón, quién volvió a levantar los molinos más deteriorados. La alcaldesa, Dña. Ana Mª. Contreras, ha mejorado su acondicionamiento interior.
Waypoint

Molino Sansón Carrasco ( 32 )

http://www.ciudad-real.es/lugares/molinos_puerto_lapice.php Los Molinos de la Serranilla son conocidos por ser los que inspiraron a Cervantes para escribir Don Quijote de la Mancha. En 1925 este molino aún estaba en funcionamiento. A él accedían los vecinos para moler trigo, bien a través de la senda para caballerías situada en su parte este, o bien a través del camino llamado de La Nava para los carros. Este molino contaba además con una edificación cercana, la caseta del molinero, y además se construyó una pared divisoria que permitía guardar ganado. Los dos molineros de los que se tiene constancia se llamaban Galán y Albertano. En 1953, Información y Turismo decidieron reconstruir un segundo molino. En esta decisión también participó el alcalde, D. César Gómez-Calcerrada; el tendido de la luz corrió a cargo de D. Marcial; y el constructor fue D. Florencio Fernández. El último de los molinos es el que se encuentra asentado sobre un cerro de piedras. Los tres han sido objeto de constante preocupación para el Ayuntamiento. Así, la ultima reforma la emprendió el alcalde D. José Pavón, quién volvió a levantar los molinos más deteriorados. La alcaldesa, Dña. Ana Mª. Contreras, ha mejorado su acondicionamiento interior.
Waypoint

Molino sin nombre ( 33 )

http://www.ciudad-real.es/lugares/molinos_puerto_lapice.php Los Molinos de la Serranilla son conocidos por ser los que inspiraron a Cervantes para escribir Don Quijote de la Mancha. En 1925 este molino aún estaba en funcionamiento. A él accedían los vecinos para moler trigo, bien a través de la senda para caballerías situada en su parte este, o bien a través del camino llamado de La Nava para los carros. Este molino contaba además con una edificación cercana, la caseta del molinero, y además se construyó una pared divisoria que permitía guardar ganado. Los dos molineros de los que se tiene constancia se llamaban Galán y Albertano. En 1953, Información y Turismo decidieron reconstruir un segundo molino. En esta decisión también participó el alcalde, D. César Gómez-Calcerrada; el tendido de la luz corrió a cargo de D. Marcial; y el constructor fue D. Florencio Fernández. El último de los molinos es el que se encuentra asentado sobre un cerro de piedras. Los tres han sido objeto de constante preocupación para el Ayuntamiento. Así, la ultima reforma la emprendió el alcalde D. José Pavón, quién volvió a levantar los molinos más deteriorados. La alcaldesa, Dña. Ana Mª. Contreras, ha mejorado su acondicionamiento interior.
Sitio religioso

Ermita de San Cristóbal

Panorámica

Campos de Herencia

Waypoint

Molino El Ama ( 34 )

En el término de Herencia las Sierras de la Horca y de San Cristóbal son dos alineaciones montañosas que configuran las últimas estribaciones de los  Montes de Toledo en su parte más oriental. La altitud de estas sierras que destaca ante la uniformidad de la llanura manchega se convirtió en el marco idóneo para asentar los molinos, importantísimos instrumentos de transformación agraria. Sin embargo, los herencianos tardaron mucho tiempo en poder disponer de estos artefactos para la molienda del trigo y era constante la queja con la que argumentar la pretensión de conseguir la concesión de los mismo para “la provisión de pan, de que suele carecer el pueblo por falta de molinos harineros y evitar que los vecinos de la villa tengan que ir a moler el trigo a tres o cuatro leguas –molinos de viento de localidades vecinas o molinos en el río Guadiana-“. Mientras en localidades vecinas ya se habla de la existencia de molinos en el siglo XVI y, sobre todo, en el siglo XVII; Herencia hubo de esperar hasta el último cuarto del siglo XVIII para tener permiso por parte del Prior de la Orden de San Juan para su construcción. Desde entonces, Los molinos constituyen uno de los principales elementos identitarios de la población. Aunque actualmente quedan siete en pie tras continuas restauraciones a lo largo de la historia, Herencia llegó a tener ONCE MOLINOS (justo antes del inicio de la Guerra de la Independencia en 1808) La primera licencia fue solicitada en por una mujer, TERESA VICENTA ABENGOZA, que pese a ser componente de una de las familias más pudientes en la época de la localidad le fue denegada. Habría que esperar una docena de años más para que se concedieran las primeras licencias en las personas de los herencianos Vicente Álvarez Ejido y Antonio González-Román, aunque curiosamente la ubicación de sendos molinos no sería las sierras sino el paraje de las Eras Altas (buena idea, sin duda, ubicarlos cerca del lugar de las siembras pero que rápidamente fue descartada por la ausencia de un viento lo más idóneo posible para la faena de la molienda). En un principio miembros de la oligarquía herenciana como propietarios de estos molinos: los Remón de Moncada, los Abengoza, los Enríquez de la Orden, el Marqués de Perales,… e incluso párrocos de la Iglesia de Herencia como Gregorio Morenos Palancas o Cristóbal López-Guerrero. Por la concesión de las correspondientes licencias se pagaba, en un principio, un canon anual de dos fanegas del trigo molido. Sin embargo tras un primer auge de concesiones con la llegada del siglo XIX el proceso se fue reduciendo considerablemente, además durante la Guerra de la Independencia se destruyeron algunos molinos por las tropas francesas y en estos primeros años de la centuria se produjo el abandono de alguno más. Así, hacia 1820, sólo quedan tres molinos en funcionamiento y en de esa época tenemos la referencia de uno de los molinos por casi 20000 reales de la época. En los años 50 del siglo  XX se reconstruyen los molinos con la ayuda económica del herenciano Gabríel Iñíguez de la Orden y se les ponen nombre de personajes femeninos del Quijote (resultando un desquite histórico por no haberse concedido la primera licencia a la primera mujer solicitante): Maritornes, La Dueña Dolorida, La Duquesa, Teresa Panza, El Ama, La Sobrina y Dulcinea. https://herencia.net/wp-content/uploads/2020/07/sierra-san-cristobal-herencia-molinos.jpg?x59732 No obstante, el acerbo popular procedió posteriormente a un rebautizo de algunos de estos molinos. El molino Maritornes es conocido como Molino Parra (en recuerdo del herenciano que durante unos años lo usó como cobijo) y el molino Dulcinea llamado popularmente Molino Alto por ser el que se encuentra a mayor altitud. Texto Ángel Martín-Fontecha Guijarro
Waypoint

Molino La Sobrina ( 35 )

En el término de Herencia las Sierras de la Horca y de San Cristóbal son dos alineaciones montañosas que configuran las últimas estribaciones de los  Montes de Toledo en su parte más oriental. La altitud de estas sierras que destaca ante la uniformidad de la llanura manchega se convirtió en el marco idóneo para asentar los molinos, importantísimos instrumentos de transformación agraria. Sin embargo, los herencianos tardaron mucho tiempo en poder disponer de estos artefactos para la molienda del trigo y era constante la queja con la que argumentar la pretensión de conseguir la concesión de los mismo para “la provisión de pan, de que suele carecer el pueblo por falta de molinos harineros y evitar que los vecinos de la villa tengan que ir a moler el trigo a tres o cuatro leguas –molinos de viento de localidades vecinas o molinos en el río Guadiana-“. Mientras en localidades vecinas ya se habla de la existencia de molinos en el siglo XVI y, sobre todo, en el siglo XVII; Herencia hubo de esperar hasta el último cuarto del siglo XVIII para tener permiso por parte del Prior de la Orden de San Juan para su construcción. Desde entonces, Los molinos constituyen uno de los principales elementos identitarios de la población. Aunque actualmente quedan siete en pie tras continuas restauraciones a lo largo de la historia, Herencia llegó a tener ONCE MOLINOS (justo antes del inicio de la Guerra de la Independencia en 1808) La primera licencia fue solicitada en por una mujer, TERESA VICENTA ABENGOZA, que pese a ser componente de una de las familias más pudientes en la época de la localidad le fue denegada. Habría que esperar una docena de años más para que se concedieran las primeras licencias en las personas de los herencianos Vicente Álvarez Ejido y Antonio González-Román, aunque curiosamente la ubicación de sendos molinos no sería las sierras sino el paraje de las Eras Altas (buena idea, sin duda, ubicarlos cerca del lugar de las siembras pero que rápidamente fue descartada por la ausencia de un viento lo más idóneo posible para la faena de la molienda). En un principio miembros de la oligarquía herenciana como propietarios de estos molinos: los Remón de Moncada, los Abengoza, los Enríquez de la Orden, el Marqués de Perales,… e incluso párrocos de la Iglesia de Herencia como Gregorio Morenos Palancas o Cristóbal López-Guerrero. Por la concesión de las correspondientes licencias se pagaba, en un principio, un canon anual de dos fanegas del trigo molido. Sin embargo tras un primer auge de concesiones con la llegada del siglo XIX el proceso se fue reduciendo considerablemente, además durante la Guerra de la Independencia se destruyeron algunos molinos por las tropas francesas y en estos primeros años de la centuria se produjo el abandono de alguno más. Así, hacia 1820, sólo quedan tres molinos en funcionamiento y en de esa época tenemos la referencia de uno de los molinos por casi 20000 reales de la época. En los años 50 del siglo  XX se reconstruyen los molinos con la ayuda económica del herenciano Gabríel Iñíguez de la Orden y se les ponen nombre de personajes femeninos del Quijote (resultando un desquite histórico por no haberse concedido la primera licencia a la primera mujer solicitante): Maritornes, La Dueña Dolorida, La Duquesa, Teresa Panza, El Ama, La Sobrina y Dulcinea. https://herencia.net/wp-content/uploads/2020/07/sierra-san-cristobal-herencia-molinos.jpg?x59732 No obstante, el acerbo popular procedió posteriormente a un rebautizo de algunos de estos molinos. El molino Maritornes es conocido como Molino Parra (en recuerdo del herenciano que durante unos años lo usó como cobijo) y el molino Dulcinea llamado popularmente Molino Alto por ser el que se encuentra a mayor altitud. Texto Ángel Martín-Fontecha Guijarro
Waypoint

Molino Dulcinea ( 36 )

En el término de Herencia las Sierras de la Horca y de San Cristóbal son dos alineaciones montañosas que configuran las últimas estribaciones de los  Montes de Toledo en su parte más oriental. La altitud de estas sierras que destaca ante la uniformidad de la llanura manchega se convirtió en el marco idóneo para asentar los molinos, importantísimos instrumentos de transformación agraria. Sin embargo, los herencianos tardaron mucho tiempo en poder disponer de estos artefactos para la molienda del trigo y era constante la queja con la que argumentar la pretensión de conseguir la concesión de los mismo para “la provisión de pan, de que suele carecer el pueblo por falta de molinos harineros y evitar que los vecinos de la villa tengan que ir a moler el trigo a tres o cuatro leguas –molinos de viento de localidades vecinas o molinos en el río Guadiana-“. Mientras en localidades vecinas ya se habla de la existencia de molinos en el siglo XVI y, sobre todo, en el siglo XVII; Herencia hubo de esperar hasta el último cuarto del siglo XVIII para tener permiso por parte del Prior de la Orden de San Juan para su construcción. Desde entonces, Los molinos constituyen uno de los principales elementos identitarios de la población. Aunque actualmente quedan siete en pie tras continuas restauraciones a lo largo de la historia, Herencia llegó a tener ONCE MOLINOS (justo antes del inicio de la Guerra de la Independencia en 1808) La primera licencia fue solicitada en por una mujer, TERESA VICENTA ABENGOZA, que pese a ser componente de una de las familias más pudientes en la época de la localidad le fue denegada. Habría que esperar una docena de años más para que se concedieran las primeras licencias en las personas de los herencianos Vicente Álvarez Ejido y Antonio González-Román, aunque curiosamente la ubicación de sendos molinos no sería las sierras sino el paraje de las Eras Altas (buena idea, sin duda, ubicarlos cerca del lugar de las siembras pero que rápidamente fue descartada por la ausencia de un viento lo más idóneo posible para la faena de la molienda). En un principio miembros de la oligarquía herenciana como propietarios de estos molinos: los Remón de Moncada, los Abengoza, los Enríquez de la Orden, el Marqués de Perales,… e incluso párrocos de la Iglesia de Herencia como Gregorio Morenos Palancas o Cristóbal López-Guerrero. Por la concesión de las correspondientes licencias se pagaba, en un principio, un canon anual de dos fanegas del trigo molido. Sin embargo tras un primer auge de concesiones con la llegada del siglo XIX el proceso se fue reduciendo considerablemente, además durante la Guerra de la Independencia se destruyeron algunos molinos por las tropas francesas y en estos primeros años de la centuria se produjo el abandono de alguno más. Así, hacia 1820, sólo quedan tres molinos en funcionamiento y en de esa época tenemos la referencia de uno de los molinos por casi 20000 reales de la época. En los años 50 del siglo  XX se reconstruyen los molinos con la ayuda económica del herenciano Gabríel Iñíguez de la Orden y se les ponen nombre de personajes femeninos del Quijote (resultando un desquite histórico por no haberse concedido la primera licencia a la primera mujer solicitante): Maritornes, La Dueña Dolorida, La Duquesa, Teresa Panza, El Ama, La Sobrina y Dulcinea. https://herencia.net/wp-content/uploads/2020/07/sierra-san-cristobal-herencia-molinos.jpg?x59732 No obstante, el acerbo popular procedió posteriormente a un rebautizo de algunos de estos molinos. El molino Maritornes es conocido como Molino Parra (en recuerdo del herenciano que durante unos años lo usó como cobijo) y el molino Dulcinea llamado popularmente Molino Alto por ser el que se encuentra a mayor altitud. Texto Ángel Martín-Fontecha Guijarro
Waypoint

Alcázar de San Juan, Molino Rocinante ( 37 )

El Cerro de San Antón es el nombre que recibe la elevación donde se encuentran cuatro de molinos de viento que conserva la ciudad de Alcázar de San Juan. Quizá el encanto principal de esta elevación es la magnífica panorámica visual que nos ofrece, conociendo este cerro como "Mirador de La Mancha". En el cerro nos encontramos ante uno de los restos etnográficos más significativos de la población. Los cuatro molinos del cerro de San Antón -Fierabrás, Barcelona, Rocinante y Barataria- son, sólo una muestra de la concentración de molinos que tuvo Alcázar en otros tiempos, existiendo documentados hasta 19 molinos de viento y 8 de agua. El oficio del molinero era duro y muy temporal, requería de una gran fortaleza física para acarrear el cereal y la harina o mover las piedras cuando era preciso, y se realizaba en épocas muy concretas del año, tras la cosecha fundamentalmente, y sólo aquellas jornadas donde el viento era propicio para moler que podían ser de varios días seguidos. Hoy se conservan 4 de los 19 molinos de viento y 2 de agua que llegó a tener la ciudad. Se han musealizado dos molinos. Uno como Centro de Interpretación del Paisaje Manchego y otro alberga una reconstrucción de la maquinaria original del siglo XVI que realiza moliendas tradicionales en diversas fechas a lo largo del año.   https://es.m.wikipedia.org/wiki/Molinos_de_Alc%C3%A1zar_de_San_Juan En 1823, Manuel Castellanos de Juan levantó un molino harinero de viento y al año siguiente su hermano Isidro consiguió la licencia para la construcción de otro molino. No sería aventurado decir que entre los referidos molinos debía encontrarse uno localizado en el cerro de San Antón, pues la cartografía de 1886 refleja el Molino de Castellanos, repitiéndose este topónimo en la cartografía actual. No obstante, en el proyecto de recuperación de los molinos del Cerro de San Antón (2005) se indica que el primer molino en ubicarse allí fue el Molino de San Antón, que había pertenecido a Esteban Castellanos Peñuela en origen y a Julián Alcolado Zarco posteriormente, conocido como “Molinerillo hermoso”. Un incendio acabó con él y nunca más se rehabilitó para su oficio. Este molino fue renombrado en 1962 como Rocinante.
Waypoint

Alcázar de San Juan, Molino 2 ( 38 )

El Cerro de San Antón es el nombre que recibe la elevación donde se encuentran cuatro de molinos de viento que conserva la ciudad de Alcázar de San Juan. Quizá el encanto principal de esta elevación es la magnífica panorámica visual que nos ofrece, conociendo este cerro como "Mirador de La Mancha". En el cerro nos encontramos ante uno de los restos etnográficos más significativos de la población. Los cuatro molinos del cerro de San Antón -Fierabrás, Barcelona, Rocinante y Barataria- son, sólo una muestra de la concentración de molinos que tuvo Alcázar en otros tiempos, existiendo documentados hasta 19 molinos de viento y 8 de agua. El oficio del molinero era duro y muy temporal, requería de una gran fortaleza física para acarrear el cereal y la harina o mover las piedras cuando era preciso, y se realizaba en épocas muy concretas del año, tras la cosecha fundamentalmente, y sólo aquellas jornadas donde el viento era propicio para moler que podían ser de varios días seguidos. Hoy se conservan 4 de los 19 molinos de viento y 2 de agua que llegó a tener la ciudad. Se han musealizado dos molinos. Uno como Centro de Interpretación del Paisaje Manchego y otro alberga una reconstrucción de la maquinaria original del siglo XVI que realiza moliendas tradicionales en diversas fechas a lo largo del año.   https://es.m.wikipedia.org/wiki/Molinos_de_Alc%C3%A1zar_de_San_Juan En 1823, Manuel Castellanos de Juan levantó un molino harinero de viento y al año siguiente su hermano Isidro consiguió la licencia para la construcción de otro molino. No sería aventurado decir que entre los referidos molinos debía encontrarse uno localizado en el cerro de San Antón, pues la cartografía de 1886 refleja el Molino de Castellanos, repitiéndose este topónimo en la cartografía actual. No obstante, en el proyecto de recuperación de los molinos del Cerro de San Antón (2005) se indica que el primer molino en ubicarse allí fue el Molino de San Antón, que había pertenecido a Esteban Castellanos Peñuela en origen y a Julián Alcolado Zarco posteriormente, conocido como “Molinerillo hermoso”. Un incendio acabó con él y nunca más se rehabilitó para su oficio. Este molino fue renombrado en 1962 como Rocinante. se conservan, una vez rehabilitados, en el Cerro de San Antón: “San Antón”, antaño incendiado y hoy conocido como “Rocinante”; “El Carbón”, propiedad del Tío Carbón y luego de Juan Tejera Vázquez, ahora “Dulcinea”; y “El Chopo”, que perteneció al Tío Tinín y no hay noticias de que llegara a moler, conocido hoy como “Fierabrás” Dos de los molinos del Cerro de San Antón han sido rehabilitados y acondicionados por el Ayuntamiento de Alcázar de San Juan en la primera década del siglo XXI (entre 2005 y 2008), experimentando un proceso de recuperación, consolidación e incorporación de elementos como aspas, caperuza y palo de gobierno, de manera que actualmente presentan un buen estado de conservación, siendo habitables y visitables por el público. No obstante lo anterior, tan sólo en el molino Fierabrás (que ya fue objeto de intervención para su recuperación en 1967, momento en que se levantó el molino Barcelona) se ha recuperado la maquinaria (prácticamente de nueva factura), con lo que a día de hoy es el único molino con capacidad para la molienda, que se realiza con carácter demostrativo de manera esporádica. http://www.ciudad-real.es/lugares/molinos_alcazar.php
Waypoint

Alcázar de San Juan, Molino 3 ( 39 )

El Cerro de San Antón es el nombre que recibe la elevación donde se encuentran cuatro de molinos de viento que conserva la ciudad de Alcázar de San Juan. Quizá el encanto principal de esta elevación es la magnífica panorámica visual que nos ofrece, conociendo este cerro como "Mirador de La Mancha". En el cerro nos encontramos ante uno de los restos etnográficos más significativos de la población. Los cuatro molinos del cerro de San Antón -Fierabrás, Barcelona, Rocinante y Barataria- son, sólo una muestra de la concentración de molinos que tuvo Alcázar en otros tiempos, existiendo documentados hasta 19 molinos de viento y 8 de agua. El oficio del molinero era duro y muy temporal, requería de una gran fortaleza física para acarrear el cereal y la harina o mover las piedras cuando era preciso, y se realizaba en épocas muy concretas del año, tras la cosecha fundamentalmente, y sólo aquellas jornadas donde el viento era propicio para moler que podían ser de varios días seguidos. Hoy se conservan 4 de los 19 molinos de viento y 2 de agua que llegó a tener la ciudad. Se han musealizado dos molinos. Uno como Centro de Interpretación del Paisaje Manchego y otro alberga una reconstrucción de la maquinaria original del siglo XVI que realiza moliendas tradicionales en diversas fechas a lo largo del año.   https://es.m.wikipedia.org/wiki/Molinos_de_Alc%C3%A1zar_de_San_Juan En 1823, Manuel Castellanos de Juan levantó un molino harinero de viento y al año siguiente su hermano Isidro consiguió la licencia para la construcción de otro molino. No sería aventurado decir que entre los referidos molinos debía encontrarse uno localizado en el cerro de San Antón, pues la cartografía de 1886 refleja el Molino de Castellanos, repitiéndose este topónimo en la cartografía actual. No obstante, en el proyecto de recuperación de los molinos del Cerro de San Antón (2005) se indica que el primer molino en ubicarse allí fue el Molino de San Antón, que había pertenecido a Esteban Castellanos Peñuela en origen y a Julián Alcolado Zarco posteriormente, conocido como “Molinerillo hermoso”. Un incendio acabó con él y nunca más se rehabilitó para su oficio. Este molino fue renombrado en 1962 como Rocinante. se conservan, una vez rehabilitados, en el Cerro de San Antón: “San Antón”, antaño incendiado y hoy conocido como “Rocinante”; “El Carbón”, propiedad del Tío Carbón y luego de Juan Tejera Vázquez, ahora “Dulcinea”; y “El Chopo”, que perteneció al Tío Tinín y no hay noticias de que llegara a moler, conocido hoy como “Fierabrás” Dos de los molinos del Cerro de San Antón han sido rehabilitados y acondicionados por el Ayuntamiento de Alcázar de San Juan en la primera década del siglo XXI (entre 2005 y 2008), experimentando un proceso de recuperación, consolidación e incorporación de elementos como aspas, caperuza y palo de gobierno, de manera que actualmente presentan un buen estado de conservación, siendo habitables y visitables por el público. No obstante lo anterior, tan sólo en el molino Fierabrás (que ya fue objeto de intervención para su recuperación en 1967, momento en que se levantó el molino Barcelona) se ha recuperado la maquinaria (prácticamente de nueva factura), con lo que a día de hoy es el único molino con capacidad para la molienda, que se realiza con carácter demostrativo de manera esporádica. http://www.ciudad-real.es/lugares/molinos_alcazar.php
Waypoint

Alcázar de San Juan, Molino 4 ( 40 )

El Cerro de San Antón es el nombre que recibe la elevación donde se encuentran cuatro de molinos de viento que conserva la ciudad de Alcázar de San Juan. Quizá el encanto principal de esta elevación es la magnífica panorámica visual que nos ofrece, conociendo este cerro como "Mirador de La Mancha". En el cerro nos encontramos ante uno de los restos etnográficos más significativos de la población. Los cuatro molinos del cerro de San Antón -Fierabrás, Barcelona, Rocinante y Barataria- son, sólo una muestra de la concentración de molinos que tuvo Alcázar en otros tiempos, existiendo documentados hasta 19 molinos de viento y 8 de agua. El oficio del molinero era duro y muy temporal, requería de una gran fortaleza física para acarrear el cereal y la harina o mover las piedras cuando era preciso, y se realizaba en épocas muy concretas del año, tras la cosecha fundamentalmente, y sólo aquellas jornadas donde el viento era propicio para moler que podían ser de varios días seguidos. Hoy se conservan 4 de los 19 molinos de viento y 2 de agua que llegó a tener la ciudad. Se han musealizado dos molinos. Uno como Centro de Interpretación del Paisaje Manchego y otro alberga una reconstrucción de la maquinaria original del siglo XVI que realiza moliendas tradicionales en diversas fechas a lo largo del año.   https://es.m.wikipedia.org/wiki/Molinos_de_Alc%C3%A1zar_de_San_Juan En 1823, Manuel Castellanos de Juan levantó un molino harinero de viento y al año siguiente su hermano Isidro consiguió la licencia para la construcción de otro molino. No sería aventurado decir que entre los referidos molinos debía encontrarse uno localizado en el cerro de San Antón, pues la cartografía de 1886 refleja el Molino de Castellanos, repitiéndose este topónimo en la cartografía actual. No obstante, en el proyecto de recuperación de los molinos del Cerro de San Antón (2005) se indica que el primer molino en ubicarse allí fue el Molino de San Antón, que había pertenecido a Esteban Castellanos Peñuela en origen y a Julián Alcolado Zarco posteriormente, conocido como “Molinerillo hermoso”. Un incendio acabó con él y nunca más se rehabilitó para su oficio. Este molino fue renombrado en 1962 como Rocinante. se conservan, una vez rehabilitados, en el Cerro de San Antón: “San Antón”, antaño incendiado y hoy conocido como “Rocinante”; “El Carbón”, propiedad del Tío Carbón y luego de Juan Tejera Vázquez, ahora “Dulcinea”; y “El Chopo”, que perteneció al Tío Tinín y no hay noticias de que llegara a moler, conocido hoy como “Fierabrás” Dos de los molinos del Cerro de San Antón han sido rehabilitados y acondicionados por el Ayuntamiento de Alcázar de San Juan en la primera década del siglo XXI (entre 2005 y 2008), experimentando un proceso de recuperación, consolidación e incorporación de elementos como aspas, caperuza y palo de gobierno, de manera que actualmente presentan un buen estado de conservación, siendo habitables y visitables por el público. No obstante lo anterior, tan sólo en el molino Fierabrás (que ya fue objeto de intervención para su recuperación en 1967, momento en que se levantó el molino Barcelona) se ha recuperado la maquinaria (prácticamente de nueva factura), con lo que a día de hoy es el único molino con capacidad para la molienda, que se realiza con carácter demostrativo de manera esporádica. http://www.ciudad-real.es/lugares/molinos_alcazar.php
Waypoint

Campo de Criptana, Molino Inca Garcilaso ( 41 )

Waypoint

Campo de Criptana, Molino Cariari ( 42 )

Museo Enrique Alarcón
Waypoint

Campo de Criptana, Molino Quimera ( 43 )

Waypoint

Campo de Criptana, Molino Poyatos ( 44 )

Waypoint

Campo de Criptana, Molino Sardinero ( 45 )

Cerro de la Paz
Waypoint

Molino Fuente el Fresno (71)

Fin del recorrido de los molinos en este el molino que hace el número 71 en Fuente el Fresno
Waypoint

Subida al molino de Fuente el Fresno

Waypoint

Molino (Belmonte) (69 y 70)

Waypoint

Molino (Belmonte) (68)

Waypoint

Molino (Belmonte) (67)

Waypoint

Molino (Belmonte) (66)

Waypoint

Molino El Cervantes (65)

Molino "El Cervantes".  Fue el segundo molino que se reconstruyó sobre cimientos originales. La primera piedra se puso el 10 de octubre de 1962 y su inauguración tuvo lugar el 20 de septiembre de 1963 en honor a Miguel de Cervantes, por inmortalizar a los molinos en su obra El Quijote. En este mismo acto se ponía la primera piedra del que posteriormente se iba a dedicar a Alemania, “El Goethe”. Es de propiedad municipal y en 1998 se cedió a la Unesco para la instalación de un centro multimedia con el fin de difundir la cultura y los valores de La Mancha
Waypoint

Molino El Piqueras (64)

Este molino fue el primero en reconstruirse, gracias a los donativos que aportaron los moteños, a la Asociación de los Amigos de los Molinos y al Ayuntamiento de Mota del Cuervo.. Se puso la primera piedra el 12 de Septiembre de 1961, con la asistencia del Gobernador de la Provincia, Eugenio López; y se inauguró el 11 de Octubre de 1962 en honor al fundador de la Asociación de los Amigos de los Molinos, Joaquín Piqueras Mujeriego. En este mismo acto, se puso la primera piedra del Molino Cervantes y se inauguró el Mesón D. Quijote. A finales de los años sesenta se cedió al crítico de arte Sánchez Camargo quien lo utilizó como museo de arte moderno.. Es de propiedad municipal pero está cedido a la Asociación de los Amigos de los Molinos y alberga un Museo de Agricultura; por esta razón, sus tres pisos están acondicionados para exponer objetos relacionados con la forma de vida tradicional manchega, ligada al campo. El primer piso recrea una sala de estar típica, con su mesa, su banca antigua, su chimenea y las paredes están decoradas con utensilios tradicionales de uso casero. El segundo piso alberga aperos de labranza (guarniciones de remolque, arreos para el carro, rejas de arado, una trilla…) y otros objetos tradicionales. Y el último tiene cántaros y macetas de barro típicos de la alfarería moteña. Los pisos se comunican entre sí por la característica escalera de caracol. Estos objetos han sido donados por particulares y por varias entidades como el Ayuntamiento, la Cooperativa de Nuestra Señora de Manjavacas o la Asociación de Amigos de los Molinos
Waypoint

Molino El Gigante (63)

El 14 de mayo de 1967 se puso su primera piedra. Ha tenido diversos nombres: “El Fray Luis de León”, “El Gigante”, “El Francia” (se le cedió a este país en 1977), “El Miguel Hernández”. Actualmente es el Museo de la Molienda, inaugurado el 28 de mayo de 1999. Gracias al presupuesto municipal y a subvenciones recibidas, junto al empeño del Ayuntamiento y de la Asociación de los Amigos de los Molinos se ha podido instalar en este molino toda la maquinaria necesaria para moler y se ha hecho con la madera de una de las ramas de la conocida Carrasca Grande, y de manos de dos carpinteros locales. Todos los sábados de mes y en ocasiones especiales se hace una molienda. El interior está perfectamente acondicionado: el de abajo con los sacos de trigo que se debía moler. De aquí parte la escalera de caracol que asciende al primer piso del molino, donde el molinero tenía los “trastos”, y continuamos subiendo hasta llegar al segundo piso del molino, el más importante, el que alberga la maquinaria para moler el trigo. Aquí está el eje, la rueda dentada (llamada rueda catalina), la tolva para echar el trigo y las dos piedras: la solera, que es fija, y la volera, que es la que gira y hace que se triture el trigo. Todo ello protegido por el guardapolvo de madera, para evitar así que el polvo que se produce se desperdigue por todos los rincones.
Waypoint

Molino El Goethe (62)

Museo escultura Austion Tirado, este es un artesano muy amable y que tiene una exposición de su obra muy interesante. Visita con donativo voluntario. Durante la inauguración de “El Cervantes” que tuvo lugar el 20 de septiembre de 1963, se puso la primera piedra del que posteriormente se dedicaría a Alemania, dándole el nombre del reconocido literato alemán. En febrero de 1964 estaba ya en construcción, y se acordó que las Juventudes españolas lo entregarían a las Juventudes alemanas.
Waypoint

Molino El Irak (61)

La inauguración de este molino que llevaba el nombre del Presidente Ahmed Hassan al-Bakr, tuvo lugar el 30 de mayo de 1975 y se dedicó a la artesanía irakí. Aún se conserva el Inventario de los objetos y enseres que estaban expuestos en este molino-museo: esculturas, piezas de cerámica, objetos de cobre y de plata (pulseras, collares, broches), cuadros, alfombras, lámparas, cofres de madera, juegos, instrumentos musicales y prendas de vestir.
Waypoint

Molino El Franz Grillparcer (60)

La inauguración del molino de viento dedicado a Austria tuvo lugar el día 14 de mayo de 1967. Lo recibió el embajador austriaco. Se le dio el nombre del reconocido poeta y dramaturgo Franz Grillparzer (1791-1872), amigo de Schubert y de Beethoven, en cuyo entierro pronunció la oración fúnebre. Calderón y Lope de Vega le sirvieron de fuente de inspiración para su obra. Su persona va asociada a una célebre frase: “Existe todavía un remedio para cualquier culpa: reconocerla”. Tras la inauguración y entrega del molino, se procedió a colocar la primera piedra para erigir el que se iba a dedicar al insigne poeta y místico Fray Luis de León. El exterior es típico de un molino harinero de viento manchego, pero con una peculiaridad, es algo más estrecho de la base que de la parte alta. Tiene una altura total de 10,30 metros (3 pertenecen a la caperuza); su diámetro exterior es de 6 metros y el espesor de sus muros de 40 centímetros. En 1997, el Ayuntamiento lo cedió a la Asociación de Radioaficionados de Pedro Muñoz
Waypoint

Molino El Zurdo (59)

El Zurdo es el único molino original que se conserva en pie. La primera cita del molino se remonta al Catastro del Marqués de la Ensenada (1752), donde figura situado encima del pozo de nieve y a la derecha del camino de Belmonte. Su propietario era Juan Sánchez Alcolado. Este molino sufrió un arresto judicial durante varios años por haber matado a su dueño entre sus engranajes. Ya en el siglo xix, su propietario fue Doroteo Zarco Lillo, llamado “El Barbas”, dueño también de los molinos del Rebollo y El Viejo. Allí se crio su hijo y último molinero, Benedicto Zarco El Barbas, que realizó su última molienda en el año 1929. Posteriormente se lo cedió a su hermano Espiridión, siendo su hijo el que se lo vendió a Ramón Serrano Suñer, ministro de Asuntos Exteriores en los años cuarenta del siglo xx, el 27 de febrero de 1941, que lo adquirió para restaurarlo.[1]​ El nombre de “El Zurdo” se debe a que es un molino que, en contra de lo habitual, muele a izquierdas. Para explicar esta rareza se han barajado varias hipótesis que pasan por la teórica equivocación del constructor al montarlo o que molía a izquierdas debido a que el rayado de sus piedras estaba al revés. Se dice que enviaron las piedras así desde Barcelona y los molineros tuvieron que adaptar el velaje para que funcionase.[1]​ Fue el único molino que, tras el cese de la actividad molinera, se mantuvo en pie durante la Guerra Civil. Por ello sirvió de modelo para la reconstrucción de los seis molinos que se levantan en la actualidad en sus proximidades, en el paraje de La Sierra. Junto al molino El Pintón, eran los únicos que tenían cernedor (máquina para cerner la harina y elaborar varios tipos) en el piso superior, por ser más anchos que el resto.[1]​ Su interior conserva parte de la maquinaria de molienda. Sobre la puerta se conserva la fecha de 1841, probablemente perteneciente a alguna restauración. La última reparación se llevó a cabo en el año 1994.[1]​ El 6 de junio de 2016, se inició el proceso para declararlo Bien de Interés Cultural, mediante una resolución publicada el día 27 de ese mismo mes en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha.[1]​
Waypoint

Molinos de Mota del Cuervo (59) El Zurdo

https://youtu.be/XQq00ZaNCgM Mota del Cuervo, Lugar de Mancha cargado historia, cultura, fiestas y tradiciones. Cruce de caminos por el que pasan importantes y antiguas rutas como el Camino de Santiago o la famosa Ruta de El Quijote. La Orden de Santiago repoblará la zona, en 1243 se nombrará en los textos a Manjavacas y El Cuervo y en 1394 "La Mota" Las tropas de Enrique de Trastámara borrarían del mapa El Cuervo entre 1360 y 1366 aunque la fortaleza de la Mota sobrevivió al asedio, acogería también, a los vecinos del despoblado de Manjavacas a finales del S. XIV. En 1416 La Mota recibe el fuero de Uclés. En 1465 el rey Alfons (hermano de Isabel La Católica) nombraría alcaide de la fortaleza de La Mota El Cuervo a Pedro Martínez de Casabermeja, criado de Juan Pacheco Marques de Villena y Maestre de la Orden de Santiago El 19 de marzo de 1614, el rey Felipe IV concede a La Mota el privilegio de villazgo y jurisdicciónen primera instancia. Mota del Cuervo contaba, a mediados del siglo XVIII con 850 habitantes, 15 molinos de viento, 3 hornos de cocer cántaros, 1 pozo de nieve, ninguna taberna, 3 mesones t 2 hospitales, Tras la reorganización provincial de Javier de Burgos en 1833 Mota del Cuervo deja de pertenecer a Toledo para ser incluida dentro de la provincia de Cuenca.
Waypoint

Molino San Isidro (58)

Waypoint

Molino Sancho (ermita de San Isidro, El Toboso) (57)

Waypoint

Molino Tomasillo ( 56 )

Panorámica

Molino de Ana Félix ( 55 )

Panorámica

Molino Sansón ( 54  )

Panorámica

Molino Sanchico ( 53 )

Foto

Campo de Criptana, Molino Capiari ( 52 )

Hay otros siete molinos en La Sierra: el "Poyatos", sede de la oficina de turismo; el "Inca Garcilaso", que guarda el museo de Labranza; el "Cariari", con el museo de Enrique Alarcón; el "Pilón", donde se encuentra el museo del Vino; el "Lagarto", museo de la Poesía; el "Culebro", dedicado a Sara Montiel y el "Quimera" dedicado al poeta chileno Vicente Huidobro.
Foto

Campo de Criptana, Molino Quimera ( 51 )

Hay otros siete molinos en La Sierra: el "Poyatos", sede de la oficina de turismo; el "Inca Garcilaso", que guarda el museo de Labranza; el "Cariari", con el museo de Enrique Alarcón; el "Pilón", donde se encuentra el museo del Vino; el "Lagarto", museo de la Poesía; el "Culebro", dedicado a Sara Montiel y el "Quimera" dedicado al poeta chileno Vicente Huidobro.
Foto

Campo de Criptana, Molino Pilón ( 50 )

Alberga contenidos temáticos relacionados con el vino. Hay otros siete molinos en La Sierra: el "Poyatos", sede de la oficina de turismo; el "Inca Garcilaso", que guarda el museo de Labranza; el "Cariari", con el museo de Enrique Alarcón; el "Pilón", donde se encuentra el museo del Vino; el "Lagarto", museo de la Poesía; el "Culebro", dedicado a Sara Montiel y el "Quimera" dedicado al poeta chileno Vicente Huidobro.
Foto

Campo de Criptana, Molino El Burleta ( 49 )

Molino Burleta También llamado «Burlapobres». Probablemente, el nombre haga alusión a la sospecha de prácticas fraudulentas del molinero. Está situado en el paraje de «La Sierra» del municipio, a una distancia de 350 pasos del casco urbano. Los trabajadores del molino eran sus propietarios. Su renta anual era de una 26 fanegas de trigo cada año, que daban un ingreso de 468 reales al molinero
Foto

Campo de Criptana, Molino de la Poesía (Lagarto) ( 48 )

Alberga contenidos temáticos relacionados con la poesía. Hay otros siete molinos en La Sierra: el "Poyatos", sede de la oficina de turismo; el "Inca Garcilaso", que guarda el museo de Labranza; el "Cariari", con el museo de Enrique Alarcón; el "Pilón", donde se encuentra el museo del Vino; el "Lagarto", museo de la Poesía; el "Culebro", dedicado a Sara Montiel y el "Quimera" dedicado al poeta chileno Vicente Huidobro.
Foto

Campo de Criptana, Molino Culebro ( 47 )

Una exposición-homenaje a Sara Montiel, actriz y cantante de trayectoria nacional e internacional más que destacable, que recoge todos sus éxitos y recuerdos, fotografías, vestidos y reliquias de diverso signo. En la cumbre de su éxito fue llamada la Ava Gardner española. Trabajó con Gary Cooper y Burt Lancaster, siendo dirigida por directores de la talla de Robert Aldrich, Samuel Fuller y Anthony Mann. Además de las celebradas películas españolas Locura de amor, El último cuplé y La violetera, también rodó otras trece en México antes de dar el salto al mítico Hollywood. A la entrada del museo, una leyenda que no deja lugar a la duda: "Sara Montiel, gigante universal. La diva entre las divas".
Foto

Campo de Criptana, Molino El Infante ( 46 )

Los molinos de agua se usaron de siempre para la molienda del grano, pero, hacia el siglo XVI, el interior de la Península fue azotada por una sequía, lo que llevó a una búsqueda de nuevas fuentes de energía. Los últimos cruzados que llegaron de Tierra Santa y la llegada de la Orden de Malta a España se consideran los posibles emisarios de la construcción de los molinos de viento. En 1575, las Relaciones Topográficas de Felipe II mencionan «muchos molinos» en el municipio de Campo de Criptana. El estudio catastral del Marqués de la Ensenada de 1752, censa treinta y cuatro molinos de viento en esta localidad, abundancia que ha llevado a algunos estudiosos a plantearse la posibilidad de que Cervantes se inspirase en los de Campo de Criptana al escribir la aventura del capítulo VIII de la primera parte, de El Quijote. Molino Infante Llamado así por sus propietarios: Infantas, que eran una de las familias más ricas del pueblo. Está situado a unos 200 pasos del casco urbano. Este molino estaba arrendado por los propietarios, que entregaban el tercio de las maquilas obtenidas, o recibían una renta fija del molinero

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta