Tiempo  11 horas 7 minutos

Coordenadas 7374

Fecha de subida 30 de septiembre de 2018

Fecha de realización septiembre 2018

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402,32 km

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cerca de Ugena, Castilla-La Mancha (España)

Etapa 2ª. Ugena, Montes de Toledo, Parque Nacional de Cabañeros, Toledo. 29/10/18.

El parque Nacional de Cabañeros, situado en Castilla La Mancha, entre las provincias de Ciudad Real y Toledo, es en la actualidad uno de los espacios protegidos de mayor relevancia en la península ibérica. La gran diversidad de especies faunísticas y botánicas unido a su peculiar geología, hacen de este espacio natural una joya de gran valor natural, siendo el paraje natural representante del monte mediterráneo, dentro de la red de parques nacionales.

El paisaje de Cabañeros derivado de la acción del hombre a lo largo de la historia, ha dado lugar a un peculiar paisaje de extensas rañas de uso anteriormente cerealístico en secano y con ricos pastos estacionales. Al abrigo de las sierras del chorito y el Macizo del Rocigalgo entre otras formaciones montañosas, completamente cubiertos de bosque y matorral mediterráneos, perfectamente conservados.

Algunas de las especies más representativas de este Parque Nacional, son las grandes rapaces, como el Águila imperial ibérica, la Cigüeña negra, o el Buitre negro, mamíferos como el ciervo, el Corzo o Jabalí entre otras especies, y una rica flora con una gran variedad de árboles y arbustos propios del bosque mediterráneo y una amplia serie de microclimas, bosques de galería, trampales, bohonales, o reductos de bosques atlánticos de gran interés botánico.

Fecha de declaración: Ley 33/95 de 20 de noviembre, de declaración del Parque Nacional de Cabañeros.
Superficie: 40.856 hectáreas.
Provincia: Ciudad Real y Toledo.
Comunidad Autónoma: Castilla-La Mancha.
Clima: Mediterráneo templado.
Declarada Zona de especial protección para la aves en 1988

La historia de esta comarca en pleno corazón de los montes de Toledo y Ciudad real, ha estado desde siempre relacionada con el devenir de estas amplias extensiones de territorio, y la propiedad de las mismas, los primeros asentamientos humanos, en estos montes, con yacimientos anteriores al paleolítico inferior, encontrándose también dos poblados de la edad del bronce con los denominados castellones, en los cercanos pueblos de Horcajo de los Montes y Porzuna, vías de comunicación romana de los años 190 d.c. entre Mérida y Toledo atravesaban estas tierras asentamientos visigodos y posteriormente árabes, si bien desde mucho antes del los siglos XIII al XIX en plena época de reconquistas la cercana Ciudad de Toledo era la propietaria.

El uso que a lo largo de los siglos y hasta la edad moderna se hizo de estas tierras, han dejado su huella en el paisaje, y es una de las razones del buen estado de conservación de su medio natural. Aproximadamente desde el 1860 hasta el 1885, cabañeros era propiedad de una Administración usufructuaria, que realizaba un aprovechamiento forestal de sus bosques y un uso del ganado en extensivo de sus rañas.

Es durante la desamortización de Madoz en 1885, al igual que otros puntos de la geografía manchega, cuando se produjo la transformación de la titularidad de la tierra en Cabañeros, con esta nueva legislación se privatizaron y dividieron en fincas. Y que en la actualidad aun continúan como propiedad privada de grandes terratenientes. Este cambio de la titularidad de la tierra, mantuvo la zona dedicada casi exclusivamente a la agricultura y la caza. con actividad tradicionales, que respetando los recursos naturales de los que disponían, han permitido el magnífico estado de conservación de la mayor parte de las fincas que en la actualidad integran el Parque Nacional de Cabañeros.

No es hasta el año 1982 cuando Cabañeros empieza a conocerse en todo el país debido a la intención del Ministerio de defensa de convertir la finca de cabañeros en campo de tiro y lugar de maniobras para el ejército. Posteriormente y debido a la presión social, popular y política que se generó en esos años, y dada la gran riqueza ambiental que Cabañeros albergaba, La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha lo declaró Parque Natural en 1988, con objeto de conservarlo y para disfrute de los visitantes que se acercan a disfrutar este espacio natural. Posteriormente y según lo expuesto en el PORN de Cabañeros- Macizo de Rocigalgo, el 20 de noviembre de 1995, fue declarado por el consejo de ministros Parque Nacional "Cabañeros", máxima figura de protección. En la actualidad el parque tiene un 40% de superficie de propiedad pública siendo el resto de propiedad privada.

Con la declaración definitiva de parque nacional, todos los valores naturales que atesora están protegidos para la generaciones venideras, llevándose proyectos de mejora de sus hábitats y apostando por el desarrollo sostenible de la comarca. Con una agricultura principalmente de olivares y cereal, pastoreo sobre todo de ganado cabrío, y por último en los últimos años ha crecido la dedicación al sector servicios, con la creación de Casas rurales, bares y restaurantes, por la creciente demanda de servicios turísticos de los visitantes que se acercan a conocer el Parque Nacional.

TOLEDO.
Toledo. oledo es una de las ciudades españolas con mayor riqueza monumental. Conocida como “ciudad de las tres culturas”, debido a la convivencia durante siglos de cristianos, árabes y judíos, Toledo conserva tras sus murallas un legado artístico y cultural en forma de iglesias, palacios, fortalezas, mezquitas y sinagogas. Esta gran diversidad de estilos artísticos convierte el casco antiguo de la capital de Castilla - La Mancha en un auténtico museo al aire libre, hecho que ha permitido su declaración como Patrimonio de la Humanidad.

Toledo es, además, una ciudad ligada a hondas tradiciones populares, como lo demuestra cada año la procesión del Santísimo Corpus Christi, fiesta declarada de Interés Turístico Internacional.
La ciudad de Toledo tiene su antecedente en Toletum, nombre que los romanos dieron a este asentamiento a orillas del río Tajo tras su conquista en el 190 a. C. La ciudad mantuvo su importancia durante siglos y, en época visigoda, llegó a convertirse en capital de Hispania (s. VI). La llegada de los árabes en el siglo VIII, unida a la presencia de cristianos y judíos, hizo de Toledo la “ciudad de las tres culturas”. Fue ésta una de las épocas de mayor esplendor de Toledo, ya que, entre otros hechos destacables, se fundó la célebre Escuela de Traductores de Toledo. Posteriormente, con la subida al trono de Carlos V en 1519, la ciudad se convertiría en capital imperial.
La convivencia durante siglos de cristianos, árabes y judíos ha quedado reflejado en forma de un gran legado artístico y cultural. El laberinto de calles que conforma el casco histórico de Toledo está únicamente limitado por murallas en las que se fueron abriendo innumerables puertas. La puerta de Bisagra, presidida por dos cuerpos y un gran escudo imperial, constituye el principal acceso a la ciudad intramuros. Esta señorial puerta de origen musulmán consta de un patio central y fue remodelada bajo el reinado de Carlos I. La puerta de Alfonso VI o puerta Vieja de Bisagra, construida en el 838, es uno de los más fieles reflejos de arte musulmán en la ciudad. En el siglo XIII fue levantada la puerta del Sol, de estilo mudéjar y que contiene los restos de un sarcófago paleocristiano.
Desde estas y otras entradas se accede a pintorescos lugares como la plaza de Zocodover. En época árabe, este céntrico espacio albergaba un importante mercado, y en él se celebraban fiestas y todo tipo de actos sociales. Actualmente, la plaza, rodeada de edificios con soportales, continúa siendo uno de los lugares más concurridos de la ciudad.
Sinagogas, mezquitas e iglesias se abren al paso en las estrechas calles toledanas, caracterizadas por la mezcla de estilos artísticos.
La Mezquita del Cristo de la Luz, anterior a la reconquista cristiana, fue erigida en el año 999 a semejanza de la Mezquita de Córdoba. Se trata de una singular edificación de planta cuadrada cubierta por nueve bóvedas califales. Al conjunto le fue añadido en el siglo XII una cabecera de estilo románico-mudéjar.
De los mozárabes (cristianos que vivían durante el reino musulmán) son buenos ejemplos las iglesias de San Sebastián y Santa Eulalia, mientras que los mudéjares dejaron en Toledo un estilo con ricas decoraciones árabes. Arcos de herradura, ventanas lobuladas y otros elementos arquitectónicos se pueden apreciar en varias edificaciones toledanas. Santiago del Arrabal es uno de los mejores ejemplos que este estilo posee en la ciudad, lo que ha propiciado el que esta iglesia sea conocida también como la Catedral del Mudéjar. El origen de su construcción es incierto, aunque probablemente fue en época del rey Alfonso VI cuando se edificó este templo aprovechando una antigua mezquita. De su primitiva estructura, sobresale una torre que recuerda a un alminar musulmán.
En el mismo estilo mudéjar se puede visitar la iglesia de Santo Tomé, famosa por acoger en su interior el famoso cuadro de El Greco titulado “El entierro del Conde Orgaz”. Una torre mudéjar del siglo XIV se levanta sobre el resto de la construcción, que data del siglo XII y que cuenta con elementos visigodos en su fachada principal.
Si hay un nombre propio que define a Toledo es, precisamente, El Greco (s. XVI-XVII). Su Casa-Museo, palacio ambientado en la época, expone algunas de las mejores obras de este pintor que dio fama mundial a la ciudad.
Aún se conservan en la ciudad vestigios de la comunidad hebrea en las sinagogas de Santa María la Blanca o la del Tránsito. La primera de ellas, erigida posiblemente en el siglo XII, es también una buena muestra del arte mudéjar toledano. Posee cinco naves de alturas decrecientes, así como los característicos atauriques y arcos de herradura. Por su parte, en la sinagoga del Tránsito, construida en 1357, se puede admirar uno de los mejores artesonados mudéjares de todos los que se conservan en Toledo y unos muros ricamente decorados con atauriques e inscripciones hebreas. En la actualidad, este templo judío alberga el Museo Sefardí, en el que se expone una interesante colección de piezas de arte, así como diversos objetos utilizados para la celebración de sus cultos.
Uno de los edificios más destacados de la ciudad es la Catedral, considerada una de las cumbres del arte gótico. La construcción de este monumental edificio, de planta basilical con cinco naves, comenzó en el año 1226, aunque su conclusión no se produciría hasta finales del siglo XV. Ello queda reflejado en la gran superposición de estilos que se da en el edificio y en el alto número de artistas de renombre que dejaron su impronta en el templo: desde Pedro Berruguete, pasando por Enrique Egás, Petrus Petri o Juan Guas. De su fachada principal destaca la portada, compuesta por tres puertas: la del Infierno, la del Perdón y la del Juicio. El exterior queda rematado por las dos torres catedralicias, una de ellas de estilo gótico-flamígero y la otra gótico-renacentista.
Del interior sobresale la sillería del coro, ubicada en la nave central del edificio. También destaca el hermoso retablo tardogótico de la capilla mayor, así como las numerosas capillas menores, como la de San Ildefonso o la del Sagrario, donde se aloja la Custodia Procesional de Arfe. Se trata de una monumental pieza de orfebrería decorada con 260 imágenes y realizada en plata con baño dorado por Enrique de Arfe entre 1517 y 1524. El tesoro, de unos 2,5 metros de altura y más de 160 kilos de peso, es el auténtico protagonista de la procesión del Santísimo Corpus Christi, fiesta declarada de Interés Turístico Internacional.
Por su parte, el Museo Catedralicio alberga una rica colección de obras de pintores como Goya, El Greco, Lucas Jordán o Van Dick.
Góticos también son el puente de San Martín, que fue levantado en el siglo XIII con sus dos características torres defensivas, y el Monasterio de San Juan de los Reyes. Este soberbio ejemplo del gótico flamígero fue una de las obras maestras de Juan Guas, quien llevó a cabo el proyecto por encargo de los Reyes Católicos. La construcción, de estilo gótico flamígero, cuenta con una iglesia que sobresale por su gran ornamentación, así como por su claustro, de gran valor escultórico.
La huella renacentista en Toledo es apreciable en el Hospital de Tavera, convertido en un museo que atesora cuadros de El Greco, Ribera o Tiziano, entre otros. En la construcción de este edificio participaron importantes arquitectos de la época, como Covarrubias, Berruguete y Bustamante. Destaca en el interior su patio, el sepulcro del cardenal Tavera, obra de Berruguete, y la botica, que mantiene su apariencia original.
De estilo barroco son los palacios de Lorenzana, sede de la Universidad, y Fuensalida. Por su parte, el Alcázar, de origen medieval, preside toda la ciudad con su imponente imagen y contiene un museo militar y una de las bibliotecas públicas más grandes de España. Fue en tiempos residencia imperial, aunque la actual construcción fue posterior a la obra llevada a cabo por Covarrubias y Herrera por encargo del rey Carlos I. Tras sus recios muros se esconde un gran patio central y la escalera imperial. Mientras, desde su fachada sur, la más antigua que se conserva, posee un mirador que permite contemplar una bella panorámica del río Tajo y de los alrededores de la ciudad.
Gastronomía, fiestas y alrededores
La gastronomía toledana cuenta con diversas especialidades basadas en productos de la caza, como la perdiz estofada, la codorniz a la toledana o el venado (ciervo) con setas. Con el resto de provincias manchegas comparte el pisto (a base de pimiento, tomate y cebolla), la sopa castellana o las migas. Como colofón, el célebre queso manchego y el mazapán (pasta de almendras molidas y azúcar). Estos platos pueden ser acompañados con los vinos de La Mancha y Méntrida, ambos con Denominación de Origen.
La fecha más importante del calendario toledano es el Corpus Christi, que se celebra nueve semanas después de la Semana Santa. Esta fiesta, que cuenta con siglos de tradición y que ha sido declarada de Interés Turístico Internacional, tiene su momento cumbre en una multitudinaria y colorida procesión que recorre el centro histórico de la capital manchega.
Existen muchas posibilidades de alojamiento en la ciudad, aunque es aconsejable reservar con suficiente antelación en cualquier época del año. Una de las mejores opciones pasa por el Parador de Toledo, situado en el vecino Cerro del Emperador y desde el que se obtiene una privilegiada panorámica de la ciudad.
Otras interesantes poblaciones de la provincia toledana son Talavera de la Reina, con su Colegiata de Santa María la Mayor; Ocaña, con su iglesia gótico-mudéjar de San Juan Bautista; Guadamur, con un hermoso castillo; y Oropesa, en cuyo castillo palacio del siglo XIV se ubica el Parador de Turismo de la localidad.

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