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cerca de Anllares, Castilla y León (España)

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Mini-Crónicas Asturianas.

LA CORREOSA (ANLLARES) 10.06.2019

Cinco de la mañana. Hace tres días, Kiko colgó una foto de un 4x4 en el Alto de La Cornadiella, en León, con todo el suelo nevado. Ay, mamina, con la Ciclogénesis esa...

Ayer dejamos las bicis en el remolque con todos los archiperres para salir pitando de Salas a las seis de la mañana entre los bólidos aparcados en la calle del "XVII RallySprint Virgen del Viso" rumbo a Anllares del Sil, en El Bierzo, Provincia de León, para hacer La CorreOsa 2019.

Tras dos horas de coche nos plantamos en las inmediaciones del pueblín y estratégicamente aparcamos al lado de las duchas, en previsión, para saber donde ir a morir luego.

Ambientazo en la carpa situada en la calle Fragua frente al Mesón de Conde. Nos encontramos con Alberto, de Btt Aviento, un amiguín ya habitual en estas lindes. Unas guapisísimas voluntarias nos entregan la bolsa del corredor con nuestros dorsales personalizados y un montón de "chuches" y obsequios de los patrocinadores de la Ruta.

A las nueve y dos pelinos dan la salida oficial para los cerca de doscientos participantes que se han atrevido a venir, con la incertidumbre de haber traído el bañador de flores o habernos enfundado las botas de media caña y el abrigo de piel de conejo. Estamos en la montaña leonesa a casi mil metros sobre el nivel del mar y el tiempo aquí es, cuanto menos, incierto.

Rodamos inicialmente en pelotón a buen ritmo por las pistas de La Lavandera, pues arrancamos en bajada y nos colocamos paralelos al río Anllarinos. Esta gente tiene hambre de guerra...

Tras unos tres kilómetros por lo llano, nos atizan con una escarpada y sinuosa subida desde la cota 900 hasta la 1.140 en apenas mil setecientos metros de pista. Echa cuentas y te saldrá una pendiente casi constante del 14%... y en frío "na más salir". Casi palmamos.

Cuando coronamos Los Valles ya nos sobran la chaqueta, los manguitos, la braga y las venticinco capas cebolleras que llevamos encima. A despelotarse tocan pero no demasiado, que ahora toca bajada. A Ivan y a Kiko Díaz ya no se les ve en el horizonte... ni los volveremos a ver hasta llegar a meta.

Rodamos por las calles del acogedor pueblo de Argayo del Sil entre los aplausos y gritos de ánimo de sus vecinos...

Cruzamos la LE-711 y nos metemos en el bosque de La Retuerta por una pista forestal que nos sorprende con divertidos toboganes copiando la orografía del terreno. En algunas zonas, la pista se convierte en sinuoso sendero abierto a golpe de desbrozadora entre el matorral con algún escalón y otras sorpresas, perfectamente señalizadas o advertidas por los voluntarios de la Organización.

Giramos hacia el Norte y salimos del bosque topándonos con la "trampeja" de pasar el Arroyo de La Granchina por el barro... o por el barro. Es igual, no importa. Debemos estar emparentados genéticamente con el jabalí ibérico (Sus scrofa), porque esto parece ser lo que realmente nos gusta. Retozar en la llamuerga...

Entramos, ya un poco "pintados", por las calles de Sorbeda del Sil. De nuevo, los vecinos animando a los participantes. Para esto, los asturianos somos unos sosos de co**nes...

Salimos de Sorbeda entre campos recién arados y plantados y giramos de nuevo bruscamente hacia el Norte para evitar las hoces del río Sil a su paso por El Escobio. Una caída de ciento cincuenta metros hasta el fondo del valle. Bordeando la cara Norte de la Sierra de Souto nos plantamos de nuevo en Anllares (Pk. 20+500).

Bajo el arco inflable, Marcus me está esperando con una rodaja de melón en la mano. El tío está muy entero y le comento que yo no lo doy por problemillas de lumbares (siempre hay que tener una excusa a mano) y que, en lo sucesivo, haga su carrera y no me espere, que ya me moriré yo solo y que me usen para compost. Pero el muy... no me quiere dejar y ya me está dando patadas en el culo para que arranque de una vez, que ahora viene lo divertido de la ruta...

"Lo divertido de la ruta" decía. Arrancamos de nuevo tras unos estiramientos y algún que otro improperio verbal y, a escasos cien metros, cogemos una pista a izquierdas que nos va a subir hasta... el cielo y más allá.

En el GPS no veo más que un tramo rojo, y porque no hay tonos morados, durante los próximos nueve kilómetros y medio subiendo en zig-zag por Las Cabadinas, con un exiguo descanso de "llano en subida" que diría Kiko en La Campa del Piojo (jajaja) y de nuevo y, aún más pindio, el tramo siguiente por las Penas del Tesón hasta coronar la Campa de La Calderina, a 1.678 metros de altitud. Desde aquí gozamos de unas espectaculares vistas de los Ancares Leoneses.

En el avituallamiento me encuentro a Pedro y, tras algo de fruta y un laaargo trago de isotónico, seguimos ruta juntos.

Ahora toca bajada y Lorenzo se nos ha escondido tras las nubes. Volvemos a enfundarnos la chaquetilla y comenzamos el descenso por la pista de la que, a escasos trescientos metros, nos sacan por la izquierda a la sombra del Corvachalín y nos meten por un sendero de montaña para poner a prueba esas dotes endureras que todos llevamos dentro. Sillín abajo...

Treinta centímetros de apoyo. A la derecha, la montaña. A la izquierda, la nada. Piedras y escalones cada pocos metros todos ellos, eso sí, o indicados con visible señalización o advertidos "in situ" por un voluntario en cada paso complicado.

Increíble el gaitero sobre la peña lanzando sus notas al viento al paso de los ciclistas. Simplemente, espectacular...

Bajamos, con esa tonta sonrisa en la cara, que tanto nos caracteriza a los chiflaos de la bici, hasta la Reguera de Valdestremeiro. Dos voluntarios que han subido hasta aquí en sendas motos de enduro nos indican que el paso está "delicado" (Jajaja). Ni los más aguerridos, he oído después, han podido cruzar montados (y benditas botas de invierno con goretex que llevo).

Cinco kilómetros y medio de alucinante single-track con las cascadas del arroyo acompañándonos en nuestro descenso y, cuando ya no puedes más de "tirar" de la bici, el sendero se abre a una rápida pista que resigue todo el fondo del valle entre la Loma de Las Llamas y Las Vallinas de Monteiguera acompañando al río Abeceo hasta girar al Este y cambiar de valle en el Lombo Baos y salir un poco más allá al asfalto.

Ascenso con una suave pendiente de un kilómetro y medio en dirección a Anllarinos del Sil, donde casi la zampo delante de la Iglesia de San Cipriano porque llevo la rueda delantera en llanta. Milagroso líquido sellador y bomba de mano y, en diez minutinos, ya estoy rodando de nuevo. Entre el tramo de carretera y el pinchazo, Pedro se me ha ido de la visual...

Salgo de Anllarinos y me indican girar a la derecha para pasar, esta vez con dotes de equilibrista, por un largo y simpático "puente" de cuarenta centímetros de ancho que vadea el río del mismo nombre.

Últimos tres kilómetros "a pincho" antes de que se me desinfle de nuevo la rueda y salimos al llano de La Lavandera. Ya se ve Anllares bajo el Alto Pando y ya se escucha la música y el jolgorio...

Pk. 46+100. Meta. Me esperan los compis de Nonaya Btt y algún agregado de la ruta. Algo de beber, algo de comer... mientras mis compañeros Iván y Kiko nos cuentan los estratosféricos cronos que han hecho. Esperamos a que llegue Dani Lorenzo, un Crack que con tan poca experiencia se atreve, con un par, a meterse en fregaos como este.

Limpieza de bicis, ducha reparadora y... a comer.

Y luego, los postres. Bueno, mejor dicho: LOS POSTRES!!!

ESPECTACULAR, con mayúsculas, el trabajo de la Organización, de los voluntarios atentos en todo momento de cualquier cosa que necesitásemos, de los vecinos de los pueblos por los que pasamos, volcándose en animar a este gremio de margaritos de la bicicleta de montaña...

INCREÍBLE la gente de Anllares que nos han puesto en el brete de querer quedarnos a vivir allí por tan cálida acogida... (Aishhh, voy llorar...)

Esta Ruta de La CorreOsa queda ya fija en el calendario para los próximos cuarenta años... y que vosotros y nosotros los podamos ver.

Salud y bici.
© Luisin1965

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