• Foto de 6 Camino Santiago (Astorga -Villafranca del Bierzo)
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Dificultad técnica   Moderado

Coordenadas 2318

Fecha de subida 17 de julio de 2014

Fecha de realización julio 2014

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1.508 m
473 m
0
19
38
75,96 km

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cerca de Astorga, Castilla y León (España)

Comienza un nuevo día, con una fresca mañana como viene siendo habitual y con la incertidumbre de lo que me aguantará el cuerpo hoy tras el sufrimiento del final de etapa de ayer. Hoy, al igual que al llegar ayer, hago una sesión de estiramiento para tratar de preparar las piernas y con la esperanza de que los dolores de ayer sean agua pasada.
Hoy tenemos por delante la subida a la Cruz de Hierro pero antes se nos presentan 20 Km de terreno en ligero ascenso preparatorios de lo que nos vendrá con el puerto. Salgo mientras los Jorges terminan de hacer los últimos estiramientos y preparar las máquinas y es que quiero salir tranquilo para ver si el cuadriceps se vuelve a resentir en las subidas o los calambres ya están superados. Paso por delante de la Catedral y el Palacio Espiscopal de Astorga sin pena ni gloria dubitativo porque no las tengo todas conmigo. Apenas 1 km después de la partida mis temores se hacen realidad y vuelvo a sentir el latigazo que me hace saltar de la bici de dolor. Vuelvo a retomar la marcha pero veo que no voy bien. Mientras sigo pedaleando despacio me voy planteando lo que debería hacer... volverme? Si me vuelvo no llegaré a Santiago porque ya me faltarían días así que decido continuar hasta donde el cuerpo aguante.
Enseguida me alcanzan los Jorges, les digo que no voy bien y que sigan sin esperarme porque no podré ir muy lejos.
En estos momentos en los que siento la soledad se me mete en la cabeza una canción que me irá acompañando de aquí al final del Camino en cada uno de los momentos de sufrimiento. No sé si a todo el mundo le sucede pero yo cada vez que he hecho un viaje se me ha metido una canción en la cabeza que luego siempre que la he escuchado me ha recordado al viaje. En este caso, la canción en cuestión era "I hate everything about you" del grupo Three Days Grace. La canción es muy buena (para gustos los colores) pero no se como se me llegó a meter en la cabeza ya que no la tengo en mi discografía, supongo que la he tenido que oír en algún momento recientemente.
Voy concentrado en mi sufrimiento por lo que ni siquiera soy consciente de los pueblos que voy pasando. Eso sí, yo sigo yendo por el camino y es que aunque vaya jodido el asfalto, de momento, ni se toca. En el comienzo de lo que verdaderamente es el puerto veo a los Jorges esperándome en un merendero. Paro y me tomo unos geles con la esperanza de que sean los polvos mágicos que necesito para hacer esta etapa que cada vez veo más cuesta arriba y no precisamente por el puerto.
Tras el descanso continuamos ruta adelantando a peregrinos con los que creo que acabaré haciendo la subida a pie. Conforme se va endureciendo el puerto me voy sintiendo mejor y, aunque el dolor no llega a desaparecer, puedo seguir el ritmo, aunque en la distancia. La verdad es que cuanto más se inclina la pendiente, peor se torna el camino por la cantidad de piedra suelta, pero más a gusto voy yo. Con todo, consigo hacer cumbre en la Cruz de Hierro sin apenas descolgarme de los Jorges. Me siento un hombre nuevo!!
Parece que comienzan a despejar los negros nubarrones que se cernían sobre mi futuro en este Camino de Santiago.
Y como es la subida a la Cruz de Hierro? Pues sin más, ni excesivamente larga ni excesivamente dura. Se puede subir sin problema incluso por camino.
Antes de comenzar realmente el descenso se pasa por el curioso albergue de Manjarín que bien merece una foto.
Decidimos hacer el descenso por carretera por la cantidad de peregrinos que nos encontramos al comenzar la bajada y que nos impiden ir tranquilamente.
Los Jorges se lanzan al descenso a tumba abierta mientras yo bajo tranquilamente recuperando fuerzas y disfrutando del paisaje ya que el entorno de los Montes de León es precioso. Te invade una reconfortante sensación de paz mirar a tu alrededor y sólo observar naturaleza.
Que más se puede pedir? Una bajada interminable con la que descansar montado sobre la bici y un entorno espectacular para ir relajadamente disfrutando y olvidando las amarguras pasadas.
A mitad de bajada nos detenemos en El Acebo de San Miguel para llenar nuestros estómagos con un gratificante y más que merecido almuerzo.
Nuevamente nos reencontramos con Jóse para continuar juntos hasta su final de etapa en Ponferrada.
Y una vez los cuatro juntos y saciada nuestra hambre y nuestra sed en El Acebo, proseguimos el rápido descenso que nos llevará durante otros 8 km de disfrute hasta el bello pueblo de Molinaseca.
Agradezco enormemente que la Cruz de Hierro se suba por la vertiente que se sube y no por la que se baja ya que la diferencia de dureza es brutal. Nos cruzamos con varios ciclistas durante el descenso que llevan marcada en la cara la dificultad de este puerto.
Lo bueno siempre tiene fin, y en este caso el descanso sobre la bici sin tener que dar pedales termina en Molinaseca, donde los Jorges que nos han tomado ventaja nos están esperando sobre el puente romano.
A pesar de la belleza de Molinaseca, al llegar se rompe la magia y nos topamos nuevamente con la civilización, aunque sigue dando la sensación de estar todavía en otra dimensión al atravesar su histórico puente de los peregrinos.
Me entretengo haciendo alguna foto en Molinaseca y se me escapan mis tres acompañantes con dirección a Ponferrada.
La entrada a Ponferrada es muy bonita, cruzando el puente de dimensiones respetables que permite salvar el río Boeza, pasando junto al Hospital de la Reina y llegando al Castillo de los Templarios.
Justo delante del Castillo, con unas vistas impresionantes, me detengo en un bar ante la extrañeza de no haberme encontrado con mis tres compañeros para tratar de localizarlos. Pero sin terminar de hacer las pertinentes fotos del Castillo los veo llegar en dirección contraria al Camino. Luego me explicarán que se han despistando en un cruce y ha entrado en Ponferrada por carretera y no por el Camino.
Decidimos hacer un alto en el bar para deleitarnos con las vistas al Castillo a la vez que despedimos nuevamente a Jose que hace noche aquí.
Nos planteamos hacer una incursión al Castillo ya que parece estar sacado de un cuento, pero finalmente decidimos continuar ya que todavía nos quedan 25 Km para terminar la etapa.
Para continuar tenemos que atravesar Ponferrada y no hacemos más que ir admirando su Castillo por los cuatro costados y volviendo la vista atrás como no queriéndolo perder de vista definitivamente.
El posterior tramo se hace por caminos rompepiernas donde predominan los viñedos. Los caminos estén en buen estado pero los continuos sube y bajas me están matando y enseguida pierdo de vista a los Jorges. Aunque continuo a duras penas sin tener que bajarme de la bici, comienzo a sufrir nuevamente los pinchazos en el Cuadriceps. De aquí al final de etapa en Villafranca me espera una odisea de 20 Km de sufrimiento sobre la bici ya que no encuentro postura de lo que me duele el culo y no me puedo levantar de la bici porque todavía me duele más la pierna. Aprovecho las pocas bajadas cómodas que me encuentro para levantarme y estirar como buenamente puedo.
A pesar de la ofuscación con la que transito, en las afueras de Cacabelos encuentro este singular Lagar de vino (siglo XVIII - XIX), artilugio utilizado para el prensado de la uva y obtención del mosto. No se ni como lo he visto de reojo al pasar por delante y es que voy como los burros mirando sólo para delante con la esperanza de no encontrarme ninguna subida más.
Al continuar mi moral se va yendo abajo conforme los dolores se van haciendo más intensos, ya no por lo mal que voy sino por lo que todavía me espera por delante y los dos días de los que solamente dispongo para llegar a Santiago.
Paradójicamente, lo primero que me encuentro al llegar a Villafranca del Bierzo es la Iglesia de Santiago, donde únicamente el peregrino enfermo o lesionado que no pueda continuar, recibía antiguamente igualmente el jubileo (el perdón) igual como si llegara a Santiago de Compostela. Parece que no voy a ser el único que puede haber terminado aquí su peregrinación.
Por lo menos esta etapa la voy a terminar también. Los Jorges me han mandado un wassap para que encuentre el Albergue de San Nicolás el Real en el que están intentando reservar ya que todavía hay varios que están cerrados y está complicado conseguir cama. Resulta que este albergue también está de reformas y aunque no quedan plazas nos encuentran un hueco en lo que antiguamente debían ser los dormitorios de los estudiantes. Aun estando en obras el edificio muestra una enorme majestuosidad, especialmente su patio interior.
Después de tanta penuria decido ir al masajista para intentar evitar que mañana vuelvan los calambres. Todo un lujo porque además es la propia masajista la que se desplaza al albergue así que mientras hacemos hora, nos vamos a hacer la compra para cenar en el propio albergue y a tomar unas merecidas cervezas.
Enseguida después de cenar nos acostamos porque, además que ya es hora, estamos todos rendidos.

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Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta