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72,29 km

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cerca de Beseit / Beceite, Aragón (España)

RUTA CIRCULAR POR EL PARQUE NATURAL DE “ELS PORTS”
BECEITE – ARNES – ESTRETS D’ARNES – CARO – BECEITE
Salimos de Beceite cuando ya están pasadas las 8:00 de la mañana. Luce el sol y hace una temperatura estupenda para rodar en bicicleta.
Iniciamos la ruta subiendo por la pista asfaltada que va enlazando masías subiendo por el curso del río Ulldemó en dirección Arnes.
Pasados los primeros 3 kilómetros el río se desvía hacia el este, buscando la sierra, y nosotros continuamos hacia el norte por el barranco del Coll d’en Selma que nos espera a unos 3 kilómetros y 100 metros por encima de nosotros. La pista es muy buena.
Bajando del Coll d’en Selma atravesamos el curso del Riu d’Algars. En este punto, vale la pena detenerse un momento y mirar hacia el sur donde se alzan majestuosas las inmensas moles de piedra del Tossal del Vidre y el pico de Peñagalera.
Unos 7 kilómetros más por buena pista hasta llegar al pueblo de Arnes, cruzando campos de olivos y avellanos.
En estos escasos 14 km. que hemos recorrido desde que iniciamos la ruta en Beceite, hemos pasado por muy diversos tipos de paisaje y terreno. Ahora estamos atravesando estrechos pasos entre montañas rocosas y minutos después atravesamos llanos de olivares. Es desconcertante, pero también espectacular.
Atravesamos el casco antiguo de Arnes, y salimos en dirección este, hacia el estrecho pasaje entre las Moles dels Viernets y las Roques del Duc, el espectacular paso de Els Estrets d’Arnes. Sólo por visitar este impresionante lugar estará justificada la ruta de hoy.
El Riu dels Estrets serpentea entre las altísimas paredes de piedra, deslizándose en suave pendiente por una base de piedra maciza en la que ha ido dejando su marca con el paso del tiempo. Durante millones de años el agua ha ido suavizando la piedra, conformando un laberinto maravilloso.
Subimos pedaleando por la senda, muy bien conservada, del margen izquierdo. Observados desde más alto que las paredes de piedra por un grupo de buitres que vuelan en círculo, seguramente atraídos por el cadáver de algún animal accidentado entre las rocas altas.
En las paredes de nuestra derecha, dos cordadas de escaladores se pueden ver como pequeñísimas manchas de colores, enganchadas a mucha altura en la roca rojiza, mientras una cabra salvaje les observa curiosa desde un saliente a su misma altura.
Un par de kilómetros después, el estrecho paso se va ensanchando, y atravesamos el río para seguir subiendo por su margen derecha, hasta la zona de picnic del Mas de la Franqueta. Aquí nos desviamos a la derecha por la pista del Barranco de Closetes, que sube durante más de 4 kilómetros desde los 560 metros donde estamos ahora hasta los 900 metros del Coll de Miralles.
La pista sigue subiendo, y unos 500 metros después atravesamos el Barranco de Les Tosques, en el punto donde cae por una pared de vertical negativa de más de 50 metros.
Por encima de esta pared la pista se acaba, y comienza un sendero de fortísima pendiente que nos obliga a cargar con las bicis durante más de kilómetro y medio, atravesando una zona muy boscosa y húmeda. Este sendero no ha sido horadado por la mano del hombre, sino por la del agua de lluvia, que formando torrenteras desentierra las piedras y nos marca el camino. Físicamente será la hora más dura de toda la jornada.
Acabamos de subir, ya por buen camino, hasta el Pla de Centelles, una meseta a casi 1200 metros de altitud. Por un momento no damos crédito a nuestros ojos. Pasamos sin trámite ninguno de estar atravesando bosques cerradísimos, a contemplar una planicie inmensa donde pasta una manada de vacas, y muy a lo lejos ya vemos las cumbres del Caro.

Atravesaremos este llano y el siguiente, el Clot de la Foia, a buena velocidad, y bajamos unos cuatro kilómetros por el GR-7 y el Camino de la Solana hasta el barranco de la Vall de La Figuera, para subir durante un par de kilómetros más hasta la zona de Caro.
Comemos en el restaurant Pous de Neu, un menú estupendo y un trato perfecto.
A las 4 de la tarde salimos de Caro, con la lluvia pisándonos los talones. Tanto, que no habíamos recorrido ni quinientos metros, cuando tuvimos que parar a refugiarnos entre los abetos de un chubasco que arreciaba por momentos. La tormenta no cesaba, y los abetos dejaron de ser protección cuando sus ramas se convirtieron en auténticas cascadas. El balcón de una casa que teníamos a 50 metros se convirtió en refugio improvisado, donde esperamos a que pasara lo peor de la tormenta.
Ya sin lluvia, pero empapados y con mucho frío, comenzamos la bajada desde Caro.
Seguimos la pista asfaltada al principio, y de tierra después, que atraviesa la Vall de Carlares, manteniendo el nivel de los 1000 metros durante unos 8 kilómetros, hasta pasado el desvío de Masos de Carlares donde cogemos el camino que en subida ya nos llevará hasta el Coll de Navic a 1166 metros de altitud.
Un par de kilómetros después, manteniendo la altitud, conectamos con el GR-8 y pasamos por el Coll Roig.
Ahora circulamos por senderos y trialeras siempre perdiendo nivel, los primeros kilómetros con suavidad, y algún tramo peligroso, siguiendo el llamado Camí de Tortosa, que poco tiene de camino.
Los últimos kilómetros son realmente difíciles, descendemos casi 600 metros en poco más de 2 kilómetros por una trialera muy pedregosa, donde ponemos a prueba nuestro temple y el chasis de las bicicletas. Los pedales van dejando recuerdo de nuestro paso en la pared de roca, y estas a su vez trazan pequeñas cicatrices en la pintura de nuestras máquinas, en una lucha dura pero noble.
Las vistas de la Mola de Sant Miquel a nuestra izquierda, cuando hacemos una pequeña parada sobre el Barranco del Racó de Guera, es espectacular, y reconfortante cuando ya observamos el final del sendero hacia el Barranco de las Marrades.
Cuando llegamos a la pista que lleva de Beceite a la zona del Parrisal, el sol hace rato que desapareció del horizonte, aunque aún tendremos luz de sobras para recorrer los últimos cinco kilómetros hasta entrar de nuevo en Beceite por el valle del río Matarraña.

1 comentario

  • Foto de Victordc_91

    Victordc_91 23-jun-2019

    He realizado esta ruta  ver detalle

    He realizado esta ruta hoy dia 23 de junio de 2019.
    Los paisajes son espectaculares y el entorno natural impactante por su belleza y conservacion.
    Sin embargo, esta ruta tiene varios “peros”:
    Es un recorrido de aquellos que ponen al límite la paciencia del biker, teniendo que bajarse de la bicicleta en bastantes ocasiones que se hacen interminables. Por desgracia no solo hay que bajarse en algunas subidas, sino que también hay que poner pie a tierra en la ultima bajada. Tiene tanta verticalidad y roca suelta que recomendaría usar esquís en vez de bicicleta. Estos dos factores han hecho que los ultimos 20k se hayan convertido en una tortura. La ruta la he hecho en tiempo total 6h:20, de las cuales 5h:05 en movimiento (más rato a pie que ciclando)
    Esta ruta puede estar bien para senderismo o trailrunning, yo en bici no la repetiría!

    Saludos

Si quieres, puedes o esta ruta