Tiempo  un día 6 horas 59 minutos

Coordenadas 7230

Fecha de subida 2 de febrero de 2017

Fecha de realización enero 2017

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cerca de Puente Nacional, Santander (Republic of Colombia)

En la cotidianidad del trabajo, bajo el tedio de una tarde que no quería acabarse, me preguntaba que hacer el próximo día en el que pueda abrirse la jaula de la prisión de la rutina. Me llega un volante de unas ferias y fiestas ya obsoleto porque tal evento había pasado par de meses atrás y sin embargo me revelaría aquel rostro hermoso que sin más me impulsaría como la abeja a la dulce miel, a un destino tan inédito, como difícil en bicicleta.


La Reina de las ferias de Sucre Santander, con esa inimitable sonrisa que hacía trizas todo tono gris, repetitivo y flemático ritmo del reloj que lento corría, hacia la hora de comenzar dicho viaje, pero que ahora con el motivo de verla, así sea de lejos, me propondría travesía, sin importar lo inclinado de las cuestas, lo frío de sus noches, los recuerdos de amores frustrados que aquel paraje cargaba en sus espaldas.


Llega ese día y he sabido detenerme muchas veces, con el ahogo porque hace mucho no me hallaba en esa empresa de llegar a una equis en el mapa, pedaleando en un sinfín de cadencias, bajo un sol ardiente que me gana al madrugar, con la boca desértica y la voluntad sísmica, llena de grietas, a punto de quebrarse y obligarme a renunciar.


Eran tales las pendientes que tal vez ni caminando se obtenía tregua alguna, pero había que seguir y así poder llegar a ese punto del mapa tan esperado, donde las tardes se adornan con alegres rayos del sol y las noches se cubren con el blanco manto de la bruma que arropa la montaña en donde se empotran las casitas del pueblo y a veces caprichosamente se asoma la torre de su iglesia carmesí.


Llego con la tarde en furor y recorro las calles de Sucre sin suerte alguna, sin verla; subo al mirador de la virgen a encontrar el paisaje de un oriente que en su silueta me enseña varios parajes en los que ya anduve. No veo los rizados cabellos de la bella Reina, pero veo la curvatura del horizonte caprichoso, que se baña con las cálidas y doradas luces del ocaso naciente y presuntuoso. No están sus ojos pero sí el brillo del sol reflejado en las aguas del magdalena a lo lejos tímido pero fuerte, no escucho esa sonrisa, pero los pájaros en sinfónica perfecta, la evocan.

Tal vez no está su alegría, pero la recuerdo y me dibuja una sonrisa que rompe esa soledad que me rodea mientras veo morir aquel día; las nubes imitan su blanca y algodonada piel y la vista del mirador de la Virgen vigilante del pueblo que la acoge, intenta compensar su ausencia, nada más física. Aquellos motivos de sonrisa y amistad, son mucho más numerosos que el total de escalinatas a esa virgen que recibe peregrinos con flores de vez en cuando, siendo bastantes y agradables. El paisaje me consuela mientras agoniza un día en el que dedico mi tiempo, solo para este momento, para verla y al no poderse, puedo imaginarla, mientras el horizonte me dicta con incertidumbre, la pregunta de dónde y cuándo he de verla y gozar de su presencia que alegra, que cubre, que enseña.


Allá justo donde nace el sol al día siguiente, están los páramos, las altas cumbres de Ocetá y el Cocuy que algún día querré alcanzar, ya sea junto a la amistad de la linda reina que me alegra la vida, o sea sólo, o por qué no, con un amor lejano e imposible, inimaginable que a la vida ha de llegar en la carroza de la buena suerte o la insistencia. Por ahora me siento a bañarme con el matutino rayo de la esperanza, de un buen desayuno en la mañana, de un hasta pronto de la gente que a ella también conoce, que disfruta su presencia, su benevolencia sin fronteras, sin condiciones. Aquella gente humilde que recibe en abrazos y bondades las virtudes de ella, quien por su trabajo brinda consuelo y solución, da calma y alegría, y en su espíritu se irradia la alegría de su razón, de su vida, de su entrega.

Me declaro vuestro súbdito, reina mía y admiro tu belleza, aquella que además de reflejarse en las aguas claras de lo visible, también se siente y se recibe en quienes alguna vez hemos recibido tu gran apoyo y tu presencia; aquella forma de ver la vida, de ser, aquella vocación de soporte, de amor por los demás, de entereza, de entrega y de afán por ser feliz y hacer felices a quienes te rodean.
Me voy de Sucre alegre aunque no te vea, porque llevo la certeza de que alguna vez así sea.

Dedicado a una de las personas que más me enseña, que más me inspira, que más me alegra. Es un tesoro tu amistad y presencia.

La historia continúa en un siguiente viaje.
Waypoint

Vda La Cuchilla

Vda La Cuchilla
Balneario

Piscina Jesus María

Piscina Jesus María
Arquitectura religiosa

Jesus María

Jesus María
Cascada

Entrada Cascada de los Micos

Entrada Cascada de los Micos
panoramica

Placa huellas a Sucre

Placa huellas a Sucre
Waypoint

El Divino Niño

Arquitectura religiosa

Sucre Santander

Sucre Santander
Arquitectura religiosa

La Virgen

La Virgen
panoramica

Mirador de la Virgen

Mirador de la Virgen
Avituallamiento

Mercado de Sucre

Mercado de Sucre
Arquitectura religiosa

Templo

Templo
panoramica

Zona Rural de Bolívar

Zona Rural de Bolívar
Arquitectura religiosa

Bolívar Santander

Bolívar Santander
Waypoint

Vía a Palo Blanco

Vía a Palo Blanco
cima

Palo Blanco Vélez Santander

Palo Blanco Vélez Santander
panoramica

Guavata desde Hato De Santa Bárbara Vélez

Guavata desde Hato De Santa Bárbara Vélez
Waypoint

Vélez Santander

Vélez Santander
Arquitectura religiosa

Guavatá Santander

Guavatá Santander
cima

Filo

Filo

1 comentario

  • Foto de Oscar Upegui

    Oscar Upegui 10-dic-2017

    Una muy buena ruta que merece ser valorada, gracias DXMARIUS por compartir este buen trazado, acompañado de una muy buenas fotos del lugar.
    Saludos compañero y sigue sumando Kilómetros.

Si quieres, puedes o esta ruta