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cerca de Tríacastela, Galicia (España)

DIA 8. TRIACASTELA - SARRIA (18 Km)

Arranca un nuevo día en este templo del buen comer y después de desayunar me pongo en marcha haciendo una parada en la misma salida del pueblo donde un cartel muy motivador me recuerda el día de ayer. Desde aquí hay dos opciones para llegar a Sarria. Una subiendo hasta San Xil siendo más corto pero con mayor desnivel y la otra más larga y paralela a la carretera cruzando Samos, donde según me contaron después debía haber un Monasterio digno de ver.

Opto por ir por San Xil ya que me parece que es más monte y al poco empiezo a ascender por unas rampas que parecían mas suaves en el gps. Al llegar arriba el camino continua por una carretera desde la que se tienen unas vistas increíbles, el día es azul y todo hace parecer que va a ser otro gran día .... ERROR!!

Empiezan las bajadas divertidas y en una especie de merendero en medio de la nada me encuentro con la maquina de cocacola en funcionamiento más solitaria que he visto en mi vida, que me recuerda a la losa que aparece en la película de 2001 odisea en el espacio.

Cuando llego al asfalto noto que mi rueda trasera oscila como si estuviera suelta, paro a comprobarlo y veo que esta bien anclada pero el piñón se mueve. Como no tengo herramientas para repararlo aprieto como puedo un poco los conos del eje trasero, ya que recordaba no haberlos apretado muy bien la ultima vez que le hice el mantenimiento y vuelvo a montar la rueda, pero al arrancar no me doy cuenta que la cadena esta mal engranada y al dar la primera pedalada la retuerzo con ganas. Intento continuar pero a los pocos metros tengo que parar de nuevo ya que con cada pedalada la cadena hace amago de salirse, compruebo que la cadena tiene un eslabón totalmente machacado por lo que vuelta a sacar las herramientas y a cortar la cadena para quitar ese eslabón. Una vez solucionado vuelvo a la marcha e intento continuar con mi descenso pero al poco vuelvo a notar algo raro, llevo la rueda de atrás pinchada. Otra vez a parar, por suerte esta vez sólo he perdido aire ya que la cámara trasera lleva gel anti-pinchazos y ha taponado ya el agujero, por lo que muy mosqueado la vuelvo a inflar y me pongo en marcha de nuevo. A los pocos metros la bici empieza de nuevo a hacer cosas raras, el eje trasero me da problemas y son tan graves ya que la rueda oscila de un lado a otro pegando hasta en el cuadro. Una vez más paro y veo que aquello ya no tiene solución sin herramientas especificas por lo que me resigno y poco a poco continuo bajando hacia la civilización, por suerte esta ya menos de 3 km y el sendero que baja hasta el pueblo es muy fácil.

Entro en Sarria con la rueda dando tumbos y pensando en la suerte que tenido de que se me haya roto la rueda a pocos km del pueblo más grande que hay antes de Santiago, pero por desgracia hoy es Domingo y seguro que me voy a encontrar todo cerrado. Me acerco a la oficina de Información y Turismo donde paro a preguntar por los talleres de bici y me indica dónde están pero me confirma que estarán cerrados hasta mañana lunes.

Aun así pruebo a llamar al teléfono del taller que aparecía en la guía de Bicigrino por si tenían un servicio de emergencias o algo así al estar en el camino y cual es mi sorpresa que alguien me coge el teléfono. Le cuento mi historia y cuando termino me pregunta que a dónde estaba llamando, le digo que a la tienda de bicis Dos Ruedas y me dice que me había equivocado que ese era el numero de información ciudadana de Sarria. Pero en vez de colgarme el operador me dice que esperase un momento que él iba a llamar a la tienda y si estaban me pasaba. Intenta llamar pero no cogen el teléfono, obviamente esta cerrado. Le doy las gracias pero aun así el chico que esta al otro lado me dice que el no tiene herramientas pero que tiene un amigo que podría tenerlas, que se iba a poner en contacto con el y que me llamaba al móvil. Yo sorprendido le doy las gracias. Aun así me acerco hasta el taller por si veo un numero de emergencias o algo así, pero no veo nada y me quedo pegado al cristal del escaparate viendo la solución a un palmo de mis narices pero sin poder hacer nada.

Empiezo a deambular por las calles de Sarria intentando buscar una solución, al rato veo a un ciclista de carretera hablando con una chica y me acerco hasta ellos. Les interrumpo y les cuento lo que me ha pasado y si por casualidad él tendría las herramientas que me hacen falta. Me dice que él no tiene esas herramientas pero que su cuñado tiene un taller de montaje de ruedas y tendría herramientas que me podrían valer. Coge el teléfono y le llama, cuesta que coja porque le pilla dormido, ya que parece que ayer hubo fiesta y aún estaba en la cama, le cuenta la historia y le dice que ahora bajaba. Mientras baja, no recuerdo bien como empezamos a hablar con la pareja de motos ya que ellos también eran moteros y así hablando hablando llega el cuñado. La chica se despide de nosotros y nos dirigimos los tres al taller, donde intentamos desmontar el buje trasero con las herramientas que tiene. No son las más adecuadas pero con maña conseguimos abrirlo y lo que veo dentro no puede ser peor, esta destrozado y no tiene solución, la única es un buje nuevo. Así que volvemos a montarlo y me resigno a pasar el día allí esperando a comprar una rueda al día siguiente a primera hora en la tienda de bicis.

Mientras me guían hasta la rua Mayor en busca de albergue me cuentan que por esas calles tan empinadas se suele realizar un descenso urbano de mountain bike muy espectacular y es entonces cuando caigo de porqué me sonaba el nombre de este pueblo, ya que escasamente hace un par de semanas había visto algunos vídeos por youtube.

Llego hasta el Albergue Mayor que tiene buena pinta y no hay problemas de plazas, así que me despido de ellos agradeciéndoles todo lo que habían hecho y me inscribo. Después de una buena ducha y de dejar la ropa en la lavadora, salgo a dar un paseo a conocer el pueblo.

Mientras paseo por la Rua Mayor recibo una llamada en el móvil del chico del servicio de información que me dice que ha hablado con su amigo pero que no tenia las herramientas necesarias. Le doy las gracias de todas maneras y le digo que ya no importa que la avería no tiene solución salvo cambiar la pieza y que voy a esperar al día siguiente para ir a la tienda. Entonces me informa de las actividades hay ese domingo en Sarria y que podría aprovechar para ir a comer al bar de las piscinas donde ese día debía haber una fiesta estilo pintxo-pote. Le vuelvo a dar las gracias por todo y me dirijo para allí, pero cuando llego allí no hay fiesta, ni pintxo-pote ni nada y el restaurante de las piscinas bastante caro, así que de vuelta al pueblo.

Buscando un sitio para comer por el Malecón me vuelvo a encontrar con la chica y el cuñado comiendo con la familia, les saludo y les pongo al día de como acabó la historia. Después de comer más paseos viendo las calles por donde se realiza el descenso urbano.

La verdad que hasta ahora pocas caras conocidas ya que después de la maratón de ayer parece que me he adelantado al grupo de bicigrios y no veo a nadie conocido. Hasta que ya a la tarde noche empiezan a aparecer algunos y me encuentro con Juan el Valenciano con el que acabo tomando unas cañas y cenando.

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