• Video de Camino de Santiago Etapa 09 - (Sarria - Melide)
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Tiempo  7 horas 2 minutos

Coordenadas 3446

Fecha de subida 13 de diciembre de 2013

Fecha de realización septiembre 2013

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722 m
353 m
0
16
32
64,1 km

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cerca de Sarria, Galicia (España)

DIA 9. SARRIA - MELIDE (64 Km)

Empieza un nuevo día y si de por si no he tenido muchas prisas en levantarme estos días hoy menos, ya que hasta las diez de la mañana no me abren la tienda. Mientras recojo mis cosas, me doy cuenta que mi teléfono no ha cargado la batería por la noche así que hago unas pruebas y compruebo que efectivamente no carga. Por lo que me encuentro con media batería y la segunda que llevo de recambio gastada completamente. Así que después de llamar al trabajo para avisar que me cogía unos días libres para terminar esta aventura decido apagarlo y dejarlo ya sólo para emergencias.

Mientras vuelvo de desayunar coincido con la pareja catalana a los que ayer no ví y nos ponemos al día de nuestras aventuras, ellos inician la marcha y yo me voy para el albergue de nuevo. Allí coincido con los dos últimos bicigrinos que salen, dos amigos de Leon que no paran de reírse y hacerse fotos, les ayudo a sacarse unas fotos y después de un rato de risas emprenden su camino quedándome yo en el salón del albergue viendo las noticias y enterándome que ha pasado por el mundo esta ultima semana..

Un poco antes de la hora bajo a Bicicletas Dos Ruedas con idea de estar en cuanto abra, pero cuando llego allí ya hay más de media docena de personas. Ahí empezamos a charlar y a contar nuestras penas y echar unas risas, sobre todo escuchándole a uno que decía que como le chirriaban las pastillas las había quitado y había seguido sin ellas Ole! Ole! y Oleee!!

Abre la tienda y el dueño, un tío no muy simpático todo hay que decirlo, allí mismo en la calle nos pregunta a todos que tenemos y nos da el orden por el que nos va a atender en función de la avería que tenemos. Ni nos deja entrar en la tienda mientras esperamos, así que allí nos quedamos esperando nuestro turno con el frío que hacia esa mañana. Cuando me toca a mi, me confirma lo que ya sabia y me dice que rueda nueva, como estoy de acuerdo ya que cambiar el buje solamente se tardaría mucho más y la mano de obra saldría bastante más cara que un rueda nueva pues le doy el ok y en al rato me devuelve la bici con la rueda nueva.

Monto mis alforjas y salgo raudo y veloz de allí sobre las 11.30 a recuperar las horas perdidas, al salir de Sarria ya empiezan los caminos ascendentes con buenas rampas, pero gracias a el descanso de ayer y las ganas que llevo subo sin problemas hasta que llego a un espectacular árbol repleto de papeles donde los peregrinos han ido escribiendo todo tipo de versos y aprovecho para parar a hacerme alguna fotillo y comer algo. Como no tengo ni papel ni boli, se me ocurre coger una monedita y plantarla tan alto como puedo. Y así aligerado de peso me pongo en marcha de nuevo continuando por entre los bosques y pueblos de Lugo hasta que llego a la bajada que lleva a Portomarin. Momento en el que mi freno delantero empieza de nuevo a sonar mucho, desde antes de Estella había estado formal y no me había vuelto a dar la lata pero parece que eso se acabó, aún así continuo cuesta abajo hasta llegar al puente que cruza el embalse de Belesar

Las vistas desde el puente son espectaculares, de las mejores de todo el camino y me quedo literalmente con la boca abierta. Cruzo el puente y frente a las antiguas escaleras que suben al pueblo paro de nuevo a echar un ojo al problema de los frenos. Por lo que veo es que ya se han desgastado completamente así que saco el juego de pastillas que compré en Estella y arreglado. Al final el apaño que hice allá por Navarra sirvió y casi para llegar casi hasta Santiago.

Reanudo la marcha y subo hacia Portomarin donde parece que estan de fiesta, hay mucha gente por las calles y hasta una banda de música en la plaza. Allí me encuentro con la pareja de catalanes y con Raúl, juntos sellamos nuestras acreditaciones y la pareja catalana nos dice que ellos se quedan ya allí, ya que tenían el vuelo de vuelta a Barcelona el sábado siguiente e iban a ralentizar la marcha. Por lo que ya nos despedimos definitivamente. Manda huevos después de haberles visto a diario desde la fuente del vino, dormir en los mismos albergues y adelantarnos varias veces al día no sabía sus nombres por lo que nos presentamos y nos despedimos a la vez deseándonos buen camino.

Raúl y yo continuamos juntos y de charleta desde Portomarin, de esa manera se hace más llevadero el rompepiernas en el que se había convertido el camino. Después de cruzar unos cuantos pueblitos llegamos a Palas de Rei donde decidimos hacer una parada para llenar nuestros botellines y sellar nuestras acreditaciónes en la pequeña parroquia de San Tirso.

Allí en la sacristía encontramos al encargado que esta atendiendo a otros peregrinos y observamos como mientras le sella les va preguntando de dónde vienen y les pide un donativo descaradamente. Cuando llega nuestro turno Raúl le dice que viene de Madrid y yo de Amorebieta en Bizkaia, cuando escucha esto me empieza a contar que el conocía a uno de allí y haber si le conocía, cuando le pregunto por quién, me dice que era el tal Ignacio López Arriortua popularmente conocido como Superlopez, cuando le digo que ya sabia quién era, aunque más bien por la prensa que por verle por el pueblo, el hombre me coge del hombro todo eufórico y nos suelta una retahíla de batallitas de cuando trabajó con el, que si tal el Ignacio le tenia mucho aprecio ya que él era un gran soldador y tal y tal. No había manera de que parase, por suerte entraron un grupo de chicas a sellar su acreditación y en ese momento de despiste salimos huyendo de allí sin mirar atrás.

Continuamos por el camino rompepiernas hasta llegar a Melide donde al entrar al pueblo veo un taller de bicis y aprovecho para entrar a que me enderecen un poco el disco de freno delantero que iba rozando. Mientras tanto Raúl se adelanta a buscar un albergue y quedamos en que le buscaba en cuanto me lo hiciesen. Cuando salgo de allí voy hasta el albergue que íbamos y no le veo, voy hacia el otro y tampoco. Así que decido volver a la tienda para que me viniese a buscar cuando me echase en falta, cuando estoy llegando veo su bici en la puerta de la famosa Pulperia Ezequiel. Así que abandono mi bici también en la puerta del establecimiento y entro. Allí le encuentro charlando animadamente con Tatiana. una catalana que estaba haciendo parte de el camino a pie y que nos cuenta una curiosa historia con final feliz que le había sucedido en el transcurso del camino. Después de un rato de charla, ella retoma su marcha continuando el camino y nosotros nos tomamos unas cervecitas reponedoras.

Cuando salimos las bicis siguen ahí, las cogemos y vamos hacia el albergue Pereiro. Nos inscribimos y después de una buena ducha salimos a dar una vuelta y cenar. Antes de nada hacemos una parada en la farmacia para comprarnos algo para la tos ya que ambos no parábamos de toser y por las noches empezaba a ser una tortura. Allí mismo en la misma farmacia abrimos los sobres y nos metimos un par de dosis. Nos dirigimos de nuevo hasta la Pulperia Ezequiel donde nos metemos un buen homenaje a base de Pulpo con cachelos y alvariño. Terminando de cenar se nos acercan los dos bicigrinos de León que había conocido a la mañana sacando fotos en el albergue de Sarria y empezamos a contar batallitas hasta que ya empezamos a bostezar y decidimos volver a los albergues a descansar.

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