Tiempo  2 horas 23 minutos

Coordenadas 1046

Fecha de subida 17 de enero de 2014

Fecha de realización enero 2014

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1.367 m
1.022 m
0
4,4
8,7
17,48 km

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cerca de Cañete, Castilla-La Mancha (España)

Ruta que inicia en el municipio de Cañete, concretamente al inicio de la población en la Hostería de Cañete.

La ruta empieza adentrándose un poco en la población, pasando por el Arroyo de las Fuentes a la altura de la Ermita de la Virgen de la Zarza.
Cruzando el pueblo llegamos al otro extremo del mismo, hasta las murallas y nos alejamos poco a poco de la villa por un camino paralelo a la carretera para adentrarnos ya en el corazón de la ruta que nos proponemos.


El grado de dificultad de la ruta recorrida, según su IBP, es de 47, calificación obtenida analizando los datos de latitud, longitud y altura registrados. A partir de estos datos se calculan las distancias recorridas en los diferentes tramos de subidas y bajadas. por un programa matemático y se computan los % que representan sobre el total, los metros totales ascendidos, descendidos, los ratios medios de subida y de bajada, los Km. totales, los Km. a gran altura, y la distribución de las rampas.

La ruta no se presenta difícil, si bien es cierto que nos podemos encontrar pendientes un poco fuertes y algunas con terreno un poco suelto, lo que dificulta el avance, pero desde luego es una ruta que merece la pena. Podría decirse que nos encontramos , en general, ante una ruta de nivel moderado-bajo.

El tramo más duro ante el que nos enfrentamos es entre el PK 5 y el PK8. Se trata de un ascenso de unos 260m de altura en esos 3km de trayecto, lo que viene a ser una pendiente media de algo más del 8'5%, aproximadamente, con una pendiente máxima del 16% en ese tramo.

También destacar el descenso entre el PK 11 y el PK 14, unos 300m de descenso de altura en esos 3km, tratándose de una pendiente del 10%.
La dificultad de este tramo reside en el tipo de firme ante el que nos encontramos, con piedras y en general un terreno bastante irregular. A esto hay que añadir la existencia de tramos un tanto arenosos, que si bien el firme está algo húmedo o mojado puede dificultar el avance un poco.

A excepción de estas dos anotaciones el resto de la ruta se presenta fácil

Las zonas por las que pasamos son Las Peñuelas, La Solana, la fuente del Gorgojil, El Cornezuelo (muy próximo a la subida a la antena y cima de Cabeza de don Pedro) y Las Carboneras.



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La ermita de la Virgen de la Zarza, Patrona de Cañete, se ubica extramuros de la población junto a la puerta del mismo nombre. Santuario de profundas devociones, es el epicentro religioso de la villa. El origen del culto mariano en este lugar hay que buscarlo en los siglos XIII o XIV, según la tradición a raíz de la aparición en los alrededores de una imagen sobre un zarzal. Se construyó por entonces una primitiva ermita casi adosada a la muralla, de escaso tamaño y fábrica deleznable. Nada queda de aquel primer templo salvo la espadaña exenta, para cuya construcción se aprovechó un paredón de la muralla islámica. De rústica construcción y sin estilos identificables, la espadaña ha sobrevivido al paso del tiempo. La ermita actual es el segundo edificio de esta función, reedificado en estilo barroco rural durante los siglos XVII y XVIII. Sin duda se buscaba una mayor capacidad y una mejor calidad constructiva acorde con el auge de los cultos. Tanto exterior como interiormente el edificio es de gran sencillez y sobriedad, aunque de dimensiones considerables. Presenta planta rectangular de una sola nave dividida en cuatro tramos más el camarín. La portada es de arco de medio punto, sin adornos. En el interior hay que destacar las vistosas zapatas del coro. La talla de la Virgen es obra románica de transición al gótico, muy reformada por policromías posteriores y vestida en los años barrocos. La ermita vive los momentos más emotivos del año durante la fiesta de la Virgen, los días 7 al 12 de septiembre. Otro momento entrañable es el canto de los Mayos, el día 30 de abril. Los orígenes del culto a la Virgen de la Zarza son tan antiguos como oscuros, hecho frecuente en este tipo de devociones marianas rurales. La leyenda de la aparición es una de las más peculiares de la provincia de Cuenca, ya que se aparta de los patrones hagiográficos de aparición de imágenes sacras. Según esta leyenda, la imagen de la Virgen originalmente habría estado colocada sobre el portón de la iglesia-fortaleza de la cercana villa de Castielfabib, en el reino de Valencia. De ahí se trasladó milagrosamente a Cañete durante la noche para ser encontrada por los vecinos al amanecer, con el lógico entusiasmo. Enterados del hecho los de Castiel reclamaron la imagen, que creían robada por los castellanos. Mal que bien los cañeteros consintieron en su devolución para evitar males mayores, y la imagen fue llevada de vuelta a Castielfabib y custodiada. De nada sirvió: a la noche siguiente la talla de la Virgen volvió a trasportarse de forma portentosa hasta Cañete. Creyéndose burlados por segunda vez, las gentes de Castiel formaron hueste y atacaron por sorpresa las tierras cañeteras, talando la vega y poniendo cerco a la población sin conseguir tomarla. Cuando ya se retiraban cargados con el botín fueron asaltados a su vez por un ejército reunido a toda prisa en las aldeas castellanas de frontera. El combate fue adverso a los de Castiel, que fueron desbaratados y se retiraron en desorden. Tiempo después se pactaría una avenencia por la cual Castielfabib renunciaba definitivamente a la imagen de la Virgen, en tanto que los de Cañete, en compensación, cedían a la villa valenciana las hojas ferradas de la Puerta que desde entonces se llamó de la Virgen. Detrás de su aspecto religioso la leyenda parece tener una base histórica firme en los enfrentamientos que mantuvieron las villas castellanas, aragonesas y valencianas de frontera por cuestión de delimitación de términos, pastos y control de la actividad ganadera, sobre todo entre los años de 1250 y 1340. Desgraciadamente son muy poco conocidos los hechos bélicos fronterizos, casi siempre de carácter local y promovidos por los concejos de villa, alguno de los cuales daría origen a la leyenda de la Virgen de la Zarza.
El paraje de El Postigo es el área natural inmediata a Cañete, extendiéndose bajo las mismas murallas del casco viejo de la villa, de tal modo que forma parte inseparable de la población y siempre ha estado estrechamente unido a ella, como zona de cultivos huertanos y de antiguas actividades industriales (moliendas y quizás tintado de paños). El paraje toma su nombre de la estrecha poterna, de época indefinida, que ha servido desde siempre a las gentes de Cañete para acceder a los ingenios y huertas, así como para asegurarse el agua en momentos de necesidad. La empinada bajada al río desde la población es todavía hoy uno de los lugares de más rancio sabor popular de todo Cañete. El Postigo engloba un tramo encajonado del cauce del río de la Virgen (o río Tinte), afluente del río Mayor que tiene origen en el manantial de Las Fuentes, a unos dos kilómetros de la población. Tras dar sus primeros pasos por vega abierta, el río desciende de pronto hacia el río Mayor ganando desnivel y salvando en cascada varios escalones calizos, de los cuales el más elevado es el conocido como Pozo de la Horca, de una decena de metros de altura, que constituye el punto más espectacular y recóndito del paraje de El Postigo, a los mismos pies de la ermita de la Virgen de la Zarza, patrona de la villa. Paradójicamente, este nombre siniestro (recuerdo acaso de la expeditiva justicia medieval) acoge a uno de los rincones más hermosos de Cañete. La pequeña hoz de El Postigo se esculpe en materiales calizos del periodo Jurásico y supone un corte estratigráfico brusco entre el cerro del Castillo y el inmediato cerro de La Picota, que se alzan a ambos lados de forma muy abrupta. Todo el barranco muestra potentes formaciones de travertinos (piedra de toba), resultado de la intensa concreción de los carbonatos cálcicos presentes en el agua. El lugar cuenta con numerosas especies vegetales autóctonas (sargas, saúcos, guillomos, trepadoras), a las que hay que añadir un buen número de herbáceas y el colorido de las huertas, pequeñas piezas de orfebrería agrícola. La muralla sobre el barranco es obra musulmana de mediados del siglo X, completamente transformada por las intrusiones de las viviendas adosadas al interior, resultando la porción del perímetro amurallado más afectada por modificaciones posteriores, audaces balconadas vecinales para abrir las casas al frescor y la umbría del río. El acondicionamiento turístico de El Postigo se llevó a cabo en 1993, devolviendo al paraje toda su belleza natural y creando un atractivo lugar para el solaz y el sosiego. Una serie de sendas recientemente habilitadas permiten un cómodo y agradable itinerario de unos minutos por el paraje. Con un abundante número de especies vegetales, el frescor del río de la Virgen, la pequeña maravilla de la cascada del Pozo de la Horca y las perspectivas de la muralla meridional de la Cañete, donde los viejos bastiones islámicos han sido invadidos y superados por la arquitectura popular, el paraje de El Postigo es una reducida simbiosis de lo natural y lo humano que bien merece un corto paseo.

Comentarios

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