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43,27 km

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cerca de Cazorla, Andalucía (España)

Ruta facilita para hacer kilómetros en los fríos días de invierno. En verano, mejor es madrugar, porque la vuelta con el sol en el cogote es mortificante.

Salimos desde el Balcón de Zabaleta hacia la Plaza Vieja y tomamos el camino del cámping. Giramos a la izquierda en la carretera de Quesada y la seguimos hasta el final, una rotonda en la que, de nuevo, giramos a la izquierda, buscando el descenso hacia el río de Quesada. Pasamos la rotonda de la ITV y, al finalizar la cuesta abajo giramos a la derecha para tomar el Camino de Cara al Sol de la Vega, que comienza junto a las últimas naves del polígono industrial.

El camino tiene algunas piedras y escorrentias y, dependiendo de la época del año, barro y vados con bastante agua. No obstante, es fácilmente ciclable. Discurrimos junto al río hasta la pedanía de Toya, ignorando tanto los caminos que salen a la izquierda (en bajada hacia el río) como los de la derecha, que suben hacia los diversos predios agrícolas. Sólo hay un punto conflictivo (el marcado como III en los waypoints), en el que debemos abandonar la pista que parece más evidente (que se dirige a la derecha) y descender por el de la izquierda, seguirlo treinta metros y girar a la derecha en la bifurcación que veníamos viendo. En caso de duda, la silueta del valle del río es nuestro guía y destino.

Cuando empezamos a divisar la aldea de Toya, ignoramos el atractivo camino que gira a la derecha y el que, a los pocos metros, continúa de frente y giramos a la izquierda, para bajar al río, pasar el puente y alcanzar las casas. Llegamos de nuevo al asfalto en Toya (también podíamos haber continuado por la orilla opuesta, daba igual en realidad) y emprendemos los seis kilómetros que nos separan de Peal de Becerro. El primer kilómetro y pico es de descenso, pero el resto es todo de subida.

Pasamos bajo la carretera de Quesada y, tras un breve repecho criminal, tomamos el camino que sale a la derecha (ignorando la carretera que traíamos, que se dirige hacia las torres de Peal), en bajada. Tras la curva cerrada a la izquierda que hay al principio, subimos suavemente junto al cauce del río (habitualmente, seco). Alcanzamos las primeras calles y hacemos un recorrido derecha-izquierda-derecha-izquierda que nos lleva hasta un stop en la salida hacia Quesada, junto a un taller. Cruzamos la carretera y seguimos las indicaciones hacia el centro de salud. Continuamos en dirección este hasta que el asfalto desaparece junto al cauce del río, momento en que giramos a la izquierda, hacia la carretera.

Salimos de Peal por la carretera y, en lugar de ir hacia el tentador cruce que nos llevaría a Cazorla por una transitadísima carretera sin arcen, seguimos de frente por el carril pedregoso que hay junto a la carretera. Cuando finaliza este tramo, con el asfalto y un stop a la izquierda, giramos a la derecha por el carril (dirección sur-sureste) y emprendemos la vuelta a Cazorla con sus maravillosos cuatro repechos.

Nada más entrar en el carril tomamos el ramal de la derecha y, unos metros más adelante, el de la izquierda. En pocos metros, el carril pica hacia arriba y nos regala un primer repecho que debe de llegar a un 12-14%. Con el corazón todavía galopando, vemos una bajada e, inmediatamente después, el segundo repecho, algo más largo y menos empinado, aunque también duro. Superamos la dificultad y, siempre subiendo, serpenteamos entre olivos y algún cortijo hasta alcanzar un cruce en el que tomamos el camino de la izquierda (el más lógico, puesto que ya podemos intuir dónde está Cazorla). En unos cientos de metros, nos damos de frente con el Cortijo de la Rosa, en el que volvemos a girar a la izquierda y afrontar una breve bajada con piedra suelta, escorrentías profundas y un par de arroyos que embarran el carril y nos pueden hacer encallar. Emprendemos el tercer repecho, largo y más o menos tendido, pasando junto a casas abandonadas. Tras una bajadita, llegamos a una confluencia de caminos junto a una gran casa en ruinas. El sentido de la marcha es el mismo, así que vadeamos el arroyo, giramos a la derecha y damos con un repecho criminal de doscientos metros, el primero de varios que hacen un total de dos kilómetros hasta alcanzar de nuevo la carretera de Quesada, junto a un par de piedras de molino.

Ya sólo nos queda girar a la izquierda y desandar el camino que hicimos al inicio de la ruta para llegar al punto de partida y destino.

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