julk

Coordenadas 5594

Fecha de subida 15 de octubre de 2015

Fecha de realización octubre 2015

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602 m
74 m
0
23
46
91,86 km

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cerca de Ourense, Galicia (España)

Partiendo de la catedral de San Martiño callejeo un poco por la ciudad de las Burgas recorriendo alguno de los puntos más conocidos: la Plaza do Ferro, la Plaza Maior, la iglesia de Santa Eufemia, las Burgas, y por el paseo del Barbaña llego al puente romano, también conocido como A Ponte Vella.

Cruzo el icónico puente y ya me meto en un paseo que acompaña al Miño por su margen derecha: paso primero por debajo del moderno Ponte do Milenio y luego llego a la primera de las estaciones termales de esta zona: las termas de A Chavasqueira, con unas pozas exteriores gratuitas y un edificio con instalaciones de pago.

Desde este punto se sigue un paseo cerrado a los coches en el que, siempre con la compañía del Miño, se suceden las estaciones termales: la fuente do Tinteiro (muy popular en la ciudad por sus propiedades beneficiosas para la piel. Se trata de una fuente de agua termal ubicada en un mirador sobre el río dotado de pediluvios y albercas, recientemente remodelado), la zona termal Muiño da Veiga (conjunto termal al aire libre de uso gratuito al pie de un antiguo molino en madera completamente restaurado, de donde proviene su nombre, y rodeado de un amplia área recreativa) y, por último, la estación termal de Outariz, con sus termas de pago y, muy cerca, la alternativa gratuita: las pozas de Outariz y a Burga de Canedo.

Entonces termina la gran obra urbanística, pero el sendero acompañando al Miño continúa por este mismo margen; aunque al principio parezca no tener continuidad, los ciclistas contamos con 5 kilómetros más de sendero arbolado en buen estado y ya con mucho menor afluencia de gente, por lo que el pedaleo resulta mucho más tranquilo.

Al contactar con el tendido del tren, el sendero muere; hay que remontar unos metros para buscar una de las típicas urbanizaciones que han aparecido en las cercanías de todas las ciudades, y desde ahí, buscar la N-120, para ir unos metros en dirección Vigo, justo hasta el momento en el que el río Barbantiño se cruza en mi camino, buscando su desembocadura en el Miño: es el momento de tomar el Camino Natural del Barbantiño y remontar sus aguas.

Este trazado, que sigue el curso del río, es de una gran belleza, y resulta ciclable casi en su totalidad, si bien es cierto que cuenta con varios tramos (los de mayor desnivel) solucionados con unos troncos atravesados a modo de escalones que resultan muy incómodos y hasta peligrosos cuando está húmedos.

Así, por ejemplo, después de visitar o cachón o cascada del Barbantiño, nos encontramos con una serie interminable de estos escalones que nos hacen plantear si no sería mejor dejar la visita para otro día.

Aparte de este detalle negativo, en este tramo, además de la mencionada cascada, nos encontraremos con varios ejemplos de molinos, el puente de San Fiz, con restos de la antigua calzada, y muchos rincones de esos que perduran en la retina.

El camino termina en la aldea de San Fiz, desde la que tomo estrechas carreteras que se van sucediendo hasta entrar en el parque da Rañoa, un sendero que acompaña al arrollo Garabás y que se ha acondicionado recientemente, resultando un cómodo paseo entre agua, árboles, puentes y algún ejemplar de molino de cereal. Por cierto, cuando este sendero muere en una carretera podemos ver una edificación a nuestra derecha en la que existe una fuente de la que emana agua minero medicinal.

Continuo el camino hacia la capital del ayuntamiento, Maside. Después de dar un pequeño paseo para ver la plaza mayor y la iglesia, salgo en dirección O Carballiño, para lo que me sirvo de unas pistas que transcurren paralelas a la autovía que une esta población con Ourense. De este modo, casi sin darme cuenta estoy entrando en la villa del pulpo por un bello camino estrecho y densamente arbolado.

Casi sin tomar contacto con la civilización ya estoy frente al templo de la Veracruz, icono de esta población, y que por fin cuenta con un espacio que lo pone en valor.

Continuo el pedaleo por la villa, atravesándola por su parte peatonal, lo que me permite dar un tranquilo paseo con el que descubrir la plaza mayor y su ayuntamiento, y en seguida, bajar al río Arenteiro para encontrar el que otrora fuera mayor valuarte de la población: el Balneario, hoy en horas bajas.

Sin dejar las orillas del Arenteiro, pedaleo por el paseo acondicionado para caminantes y ciclistas hasta su final, en el parque etnográfico del Arenteiro, donde podemos encontrar varios molinos reconstruidos.

Es el momento de salir a la antigua carretera nacional, hoy con muy poco tránsito, y que me lleva hasta la aldea de Godás do Río; aquí vuelvo al firme de tierra rodeado de árboles, por unos senderos de singular belleza, y que acompañan al Arenteiro, primero por la aldea de A Ponterriza, donde vemos un hermoso puente del siglo XII, y más tarde por la de Moldes, que cuenta con una iglesia románica pero que no me desvío a verla.

No sigo por el sendero del Arenteiro porque desde este punto se complica demasiado como para hacerlo con alforjas; en cambio, tomo un camino ancho y arbolado que muere en la carretera que une Boborás con Pazos de Arenteiro, por lo que solo he de dejarme llevar por esta tranquila vía para alcanzar la singular aldea.

Nada más ver la iglesia románica, me desvío a la izquierda para bajar al río, de modo que pueda ver la belleza de los últimos metros del Arenteiro que en este lugar cede sus aguas al Avia. Igualmente me desvío ligeramente para visitar una pequeña cascada, denominada “Pozo dos Fumes”. Al regresar a la iglesia paso por delante del establecimiento denominado Aldea Rural Pazos de Arenteiro, que intenta dinamizar este paraje.

Ya en el transcurso del río Avia, lo recorro aguas abajo hasta la población de Leiro, a la que llego por una tranquila carretera. Pero, nada más ver sus primeras edificaciones, accedo al camino que va sigue el relieve fluvial. Este sendero está perfectamente conservado y se puede recorrer con total tranquilidad entre el propio Leiro y la vecina Ribadavia, si bien en mi camino hago un inciso para visitar el monasterio de San Clodio, románico del s. XII y hoy reconvertido en hotel, y el puente medieval de San Clodio, del siglo XV. También llama la atención el puente sobre el Avia hecho de piedras o de poldras.

Por si no fuera poco, el entorno es propicio para pedalear absorto en la naturaleza que nos rodea. Pero yo dejo este camino poco antes de llegar a Ribadavia, pues me desvío hacia la vecina aldea de Ventosela, donde se encuentra un bello mirador sobre el embalse de Castrelo de Miño, justo al lado de la iglesia de San Paio de Ventosela.

Vuelvo a la ruta pedaleando por las angostas calles de la aldea de Ventosela, y ascendiendo, me encuentro con el sendero que va al monte de Santa Marta. Lo sigo en dirección contraria, y ya estoy a las puertas de Ribadavia.

Esta localidad, capital de la comarca de O Ribeiro, cuenta con un hermoso casco viejo que da testimonio de su importancia en el pasado. Llama la atención que en un espacio tan reducido convivan tantas iglesias: dos románicas, la de san Xoán y Santiago, una sinagoga, además de un castillo y un convento e iglesia góticos.

Tras callejear por el barrio judío y las calles medievales, desciendo hacia el Avia de nuevo, y me encuentro con un paseo fluvial bien acondicionado para el paseo y la bicicleta, y que me va a llevar directamente al próximo punto de interés, Francelos.

En esta pequeña población destaca -por importancia, que no por presencia, pues cuesta encontrarla- la iglesia de San Xes, que es una de las grandes joyas del prerrománico gallego. Evidentemente no nos ha llegado íntegra, pero posee bastantes rasgos de una antigua construcción religiosa del siglo IX-X, como una trabajada celosía y un arco de medio punto.

Dejo atrás Francelos y, tras pedalear un par de cientos de metros por asfalto, me planto en la vecina aldea de Prexigueiro, famosa por albergar unos baños de agua caliente. Existe la posibilidad de acudir a unos baños de pago, pero en unos pocos metros, a orillas del río Cerves, existen unas emanaciones de agua caliente en las cuales uno puede tomar un baño relajante gratuito.

Sin apenas pisar la carretera para más que cruzarla, desde Prexigueiro tomo una pista que asciende de manera sostenida hasta la localidad de Melón, regalándonos por el camino bonitas panorámicas del Miño. Son 5.5 kms que a estas alturas de la jornada ya pesan..

Dicha pista me deja en la entrada de Melón, así que a escasos 50 metros de mi próximo destino, las famosas pozas de Melón. Al pie de dichas pozas se ha habilitado un bar, que si tenemos la suerte de encontrarlo abierto, podrá servirnos de refugio para las alforjas; de no ser así, en la misma carretera, pero unos metros antes de donde hemos llegado, hay una gasolinera que amablemente nos las guardarán.

En cualquier caso, es importante no llevarlas con nosotros, puesto que el sendero es muy empinado y pedregoso, por lo que deberemos cargar la bici a cuestas tramos prolongados, y la opción tampoco es dejar la bici y hacer la visita andando, porque el paseo es lineal, y los 2.2 kms son pesados subiendo la bici, pero bajando la agradeceremos.

Por último, quisiera anotar que a fecha de hoy, 2015, está en construcción un camping que se estima esté operativo en el verano de 2016. Actualmente el alojamiento más cercano se encuentra a casi 4 kms de Melón, en la carretera nacional dirección Ourense.


Más detalles:
Travesía completa
Etapa 1: Portela de Lamas – Ourense
Etapa 3: Melón – Tui
Etapa 4: Tui – Baiona
Etapa 5: Baiona – Pontevedra
Etapa 6: Pontevedra – Portela de Lamas



Todas las fotos de la etapa, aquí
Puente Viejo
Prexigueiro y Carretera sin pavimentar
España
Rúa Principal
Rúa Rosalía de Castro
Prexigueiro
420 m altura
Edificacion
Ribadavia
Iglesia Catedral de San Martín
120 m altura
Río Barbartiño
Igrexario
Francelos
Ribadavia
Iglesia
Francelos-Santa Maria
Os Loureiros
Edificacion
Arroyo de Garabanes
Entidad Pazos de Arenteiro
Carretera sin pavimentar
Puente
340 m altura
A Agra
Río Barbartiño
Río Cerves
Río Arenteiro
España
Praza Maior
Ribadavia
España
Ribadavia
Templo de Vera Cruz
Carretera sin pavimentar
España

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