julk

Tiempo  10 horas 57 minutos

Coordenadas 7771

Fecha de subida 15 de octubre de 2015

Fecha de realización septiembre 2015

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639 m
6 m
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29
59
117,44 km

Vista 1334 veces, descargada 27 veces

cerca de Tui, Galicia (España)

Salgo de Tui en sentido inverso al del Camino de Santiago en su variante portuguesa central -que viene de Oporto y entra por Valença do Miño- con la única salvedad de visitar el parador en la población española. Por lo demás, en nuestro pedalear vamos encontrando peregrinos de frente, que nos saludan animosos. Nada que ver con el Camino Francés, mucho más masificado y por tanto, deshumanizado.

De este modo, cruzamos el puente internacional, envueltos en una fantasmagórica bruma, reflexionando en cómo ha cambiado todo al ver los restos de las garitas de los respectivos países, hoy sin uso.

Nada más entrar en tierras lusas nos dirigimos a la fortaleza de Valença para dar un paseo intramuros. Estamos liberados de seguir ninguna flecha, pero ocasionalmente vemos alguna de las famosas flechas amarillas y también el consecuente peregrino que nos saluda con el “buen camino!”. Sea como fuere, aprovecho el momento para dar un paseo por A Fortaleza, que está muy tranquila, y descubrir nuevos rincones.

Muy poco después de dejar atrás la construcción defensiva desciendo hacia el Miño y aparece la ecopista. Este es un proyecto que comenzó más al norte, en Monçao, para recuperar el trazado de un tren, ya en desuso (lo que en España se denomina “Vía Verde”), y que actualmente se ha prolongado hasta Vilanova da Cerveira pero ya sin ese fondo, sino aprovechando antiguos caminos de servidumbre que siempre discurren paralelos al río Miño y que de este modo se destinan a peatones, ciclistas o patinadores.

Durante 15 kilómetros, de este modo, pedaleamos tranquilamente, alejados de coches y disfrutando del entorno, sobre un firme que alterna aglomerado poroso, arena y algún segmento de madera. En este trayecto destacamos la presencia de un puente de origen romano, el Ponte da Veiga da Mira, alguna pesqueira (luego veremos más), y una especie de laguna fluvial, a Lagoa da Lenta, ya en la entrada de Vilanova.

Ya en la población, abandonamos la comodidad de la ecopista para visitar un nuevo fuerte; en este caso, el de Lovelhe (S. XVII), del que se conservan poco más que las murallas.

Unas pocas calles más al sur de esta edificación llegamos a un cruce en el que el icono de unos prismáticos nos marcan el camino. “Cervo”, dice la placa. Son 3.8 kms de asfalto en los que se pasa de 38 a 318 metros de altura. En este punto se encuentra una imagen simbólica de un ciervo que domina el paisaje con su silueta. Pero no es el simbolismo lo que buscamos, sino la magnífica panorámica que desde este punto se divisa del Miño y de las sierras que rodean al río.

Desandado el camino, callejeamos buscando los indicadores de “Espanha” para localizar el puente que nos devuelva a Galicia. Lo encontramos justo al lado del Fuerte de Lovelhe, por lo que realmente hemos dado un bonito rodeo.

Nada más atravesar el “pai Miño” abandonamos el asfalto para buscar nuevos caminos paralelos a la corriente fluvial. No se hacen desear demasiado, y pronto nos encontramos pedaleando sobre tierra compacta, en lo que se denomina “sendero del Miño”, un macroproyecto con el que ya nos hemos encontrado en los alrededores de Tui y que va cogiendo diferentes denominaciones según el ayuntamiento en el que se encuentre.

En este caso, encontramos el panel que nos indica que estamos en la Senda Fortaleza, puesto que se inicia en el Forte de San Lourenzo, en el ayuntamiento de Goián. Son 2.35 kms, a los que se añaden 5 kms más en el concello de O Rosal con la denominación “Sendeiro de pescadores Río Miño-Tamuxe” y otros 5 más en el Concello de A Guarda, con el nombre de “Sendeiro desembocadura do Miño”. Todos estos kilómetros cuentan con un firme en su práctica totalidad de tierra o arena compactada y se encuentran perfectamente conservados y señalizados. Una delicia, vaya.

Añadir que volvemos a encontrar flechas amarillas: en este caso, del Camino Portugués de la costa, y de este modo compartimos tan espectacular entorno.

El sendero “institucional” acaba con la aparición de los arenales (el más espectacular, A Praia do Muiño, desde la que se ve la construcción conocida como Forte da Ínsua, pero justo en este momento podemos continuar la marcha por caminos sobre pasarelas de madera bordeando la punta de Santa Tegra, con el premio en forma de espectaculares vistas sobre la desembocadura del Miño y la línea costera que esto conlleva.

Así, casi sin darnos cuenta, aparecen las primeras construcciones de A Guarda: es la zona del puerto, con sus casas bajas pintadas de vivos colores. Una escultura dedicada a los marineros nos recuerda el vínculo de esta población con el mar, algo que salta a la vista.

Callejeamos por las calles empinadas, buscando la carretera que nos lleve al monte de Santa Tegra. El acceso resulta fácilmente identificable por la presencia de una estatua que representa un guerrero celta, en homenaje a los antiguos moradores de la cima de este y otros montes del noroeste de la península, y de los cuales nos han llegado muchos restos, como los de sus aldeas, llamadas castros o citanias.

Acometemos la prolongada subida que nos lleva a la cima de este icónico monte, y que durante 3.9 kms sin descanso nos regala magníficas vistas que no atenúan la dureza del ascenso. Eso sí, hay poco tráfico y los coches que suben -o bajan- son respetuosos. Quizás el peaje impuesto para el acceso al tráfico rodado (las bicicletas no pagan) restringe el número de visitantes y escoge a un reducido número de turistas, con menos prisa y más interés.

Porque lo cierto es que, en las dos paradas que hemos hecho, había mucha gente: tanto en los restos del poblado celta como en el mirador de la cima del monte había que hacer cola para sacar una foto. Pero no me disgustó demasiado, porque a estas alturas llevaba ya unos días de ermitaño y no estaba precisamente saturado de ver gente. Además, las vistas tanto del castro como de la desembocadura del Miño y de tierras portuguesas bien merecen un poco de paciencia.

Tras bajar y callejear un poco, en seguida vislumbro los restos de una nueva fortificación: es el castillo fortaleza de Santa Cruz, recientemente restaurado y recuperado para el público, lo que aprovechamos para dar una vuelta (un cartel a la entrada prohíbe la circulación de bicicletas) antes de volver a bajar a la línea costera.

Lo hago justo a la altura de la Fortaleza da Atalaia, recreación de una antigua edificación realizada por los portugueses durante su ocupación de esta zona, y que era un pequeño fuerte circular, abovedado, artillado y que solo se comunicaba con tierra durante la bajamar. Hoy se ha instalado en tierra firme, y acoge el museo del mar.

Desde este punto ya un sendero entre la vegetación nos conduce por la línea de costa hacia el norte. Nuestros pasos se encuentran con la ubicua flecha amarilla que lleva a Santiago, y lo hacen durante unos kilómetros -exceptuando un desvío que me he inventado para ver una magnífica panorámica de la población de A Guarda y del Monte Tegra-, hasta la aldea de Portecelo, momento en el que optamos por tomar la carretera que lleva a O Rosal durante 3.8 kms, con lo cual ascendemos “cómodamente” desde los 34 hasta los 225 metros sobre el nivel del mar.

En este punto, A Cruz da Portela, me desvío por una pista forestal en dirección este que ofrece buenas vistas al valle do Rosal. Durante algo más de 6 kilómetros transito por esta pista ancha, despejada de maleza y con firme compacto, cuando el ruido del agua me despierta del letargo.

Molinos? Caída de agua? O Folón!

En efecto, la monotonía de la pista me había desorientado. Estoy en la zona alta del rego do Folón, desde donde se suceden los molinos o muiños de cereal en número de 36, que se complementan con los 21 del vecino arrollo Picón, logrando crear un espacio mágico y muy espectacular, tanto desde el punto de vista etnográfico como puramente paisajístico.

Con pena doy la vuelta y asciendo por una nueva pista forestal ancha. Pronto el ruido del agua me vuelve a llamar la atención: es el río da Cal, que discurre paralelo a la pista e incluso se marca alguna caída vistosa. En el momento de atravesarlo, sobre un puente de piedras grandes a modo de suelo, aparecen tres muiños más para añadir a lo visto hace bien poco.

Un par de kilómetros más adelante, la pista da paso a la carretera que une Baiona con O Rosal. Circulamos por ella 5.5 kms y pronto tomamos una nueva pista que gira hacia el oeste, hacia el mar. Y de hecho, nos regala unas buenas vistas sobre la costa de Oia. Esta pista va cresteando montes -estamos alrededor de los 550 metros de altura sobre el nivel del mar-, y cuando muere, tan solo unos metros de asfalto nos separan del alto da Groba, donde una placa nos recuerda que este punto fue final de la segunda etapa de la Vuelta Ciclista a España del 2013.

La vista desde este punto es magnífica, pero decido coger un desvío que lleva a una garita sobre el monte -accesible con la bicicleta-, desde donde se puede admirar un paisaje si cabe aún más espectacular. A nuestros pies Baiona, Nigrán, Monteferro, y el valle del río Miñor.

Volvemos a la carretera y, tras 6.3 kilómetros por este tranquilo vial en régimen de “todo gratis” (pendiente favorable), llegamos al área recreativa de Chan da Lagoa y nos desviamos a la derecha, por una nueva pista forestal ancha que tras 2.8 kms que me pasaron volando llego a una zona cuidada y con grandes paneles. Es la estación arqueológica de Outeiro dos Lameiros, donde existen varios puestos en los que admirar diversos ejemplos de petroglifos; en este viaje solo me detuve en los dos ejemplos más llamativos, el gran panel (una enorme mole granítica 15x5 en vertical, el más grande conocido en la península ibérica) y los reticulados, pero este espacio constituye un deleite para aquellos interesados en esta manifestación de arte del neolítico.

Dejamos atrás este espacio arqueológico por un sendero que nos deja en una hermosa pista forestal que muere en la autopista AG57, que hemos de seguir unos metros para poder atravesar por un puente. Desandamos el camino, y ya vemos las primeras casas de Baiona, aunque intento evitar al máximo el callejeo buscando el paseo por el regato Baíña, un hermoso camino hecho con madera y que acompaña a este riachuelo hasta que muere en el mar.

Ya en la línea costera, me uno al carril bici para remontar el litoral de Baiona y acercarme a la fortaleza medieval de la localidad, convertida en parador nacional. Un miembro de seguridad me impide acercarme (me pregunta si estoy alojado; la respuesta era obvia), y me desvía a un hermoso paseo que lo bordea y desde el cual puedo ver cómo cae el sol en la inmensidad del océano Atlántico.


Más detalles:
Travesía completa
Etapa 1: Portela de Lamas – Ourense
Etapa 2: Ourense – Melón
Etapa 3: Melón – Tui
Etapa 5: Baiona – Pontevedra
Etapa 6: Pontevedra – Portela de Lamas


Todas las fotos de la etapa, aquí
foto

A Fortaleza

Carretera
Waypoint

Aduana española

Ferrocarril Convencional
Waypoint

Aduana portuguesa

Ferrocarril Convencional
panoramica

Alto da Groba

Waypoint

Castillo de Santa Cruz

Ruinas arqueológicas

Citania de Sta Tegra

Bosque
foto

Escultura de Soledad Penalta

España
Ruinas arqueológicas

Estación Arqueolóxica Outeiro dos Lameiros

Entidad Belesar
foto

Fortaleza da Atalaia. A Guarda

Torre
Waypoint

Forte de Lovelhe

Carretera sin pavimentar
Waypoint

Forte de San Lourenzo. Goian

Goian
Ruinas arqueológicas

Gran Panel

200 m altura
foto

Homenaxe ó mariño

España
Waypoint

Inicio ecopista

Bosque
Lago

Lagoa da Lenta

España
panoramica

Mirador a la costa. Oia

Pedornes
panoramica

Mirador al valle do Rosal

Entidad Viso Dos Eidos
panoramica

Mirador da Cerveira

Ruta
panoramica

Mirador da Groba

Entidad Granja y Carretera sin pavimentar
panoramica

Mirador de A Guarda

España
panoramica

Muiños do Folón e do Picón

Bosque
Waypoint

Muiños no río da Cal

Acebedo
Waypoint

Parador de Tui

20 m altura
Waypoint

Parador Nacional Conde de Gondomar

Parador Nacional Conde de Gondomar
Puente

Ponte da Veiga da Mira

Ferrocarril Convencional
Puente

Ponte do río Tamuxe

Puente
foto

Praia do Muiño

Ruta
Río

Regato Baíña

Carretera sin pavimentar
Río

Río da Cal

Barrio Fornelos
panoramica

Santa Tegra

Carretera sin pavimentar
foto

Senda fortaleza

Carretera
Waypoint

Sendero Río Miño-Tamuxe

Barrio Lagos

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