-
-
747 m
633 m
0
7,8
16
31,32 km

Vista 11 veces, descargada 1 veces

cerca de Zamora, Castilla y León (España)

Menudo drama tengo en casa. Porque a los problemas familiares rutinarios se una ahora el Manolón, que casi no me habla porque tiene celos. Dice que me he vuelto carretero y que apenas lo saco a pasear. Así que para contentarlo un poco me ha tocado salir hoy. Parece que se le ha pasado algo el disgusto. Como no había tiempo ni fuerzas para hacer mucho más, repetí una salida de la época de la libertad condicional buscando los senderos más entretenidos de los alrededores. Empezamos por Consejo de Europa y el Camino de la Salud, para llegar al polígono de la Hiniesta. Por la rotonda de la Seat hay un caminito muy divertido que baja hasta el alto de la Alamedilla, donde hace años hacía mis primeros pinitos en el 'montambismo'. Os recomiendo visita. Desde ahí se baja hasta la antigua carretera que llega a la ermita de Valderrey. Apretaba el calor, así que no me paré a saludar al Cristo, seguí mi camino en paralelo a la vía del AVE atravesando una subidita empinada, breve y pedregosa. Luego hay que girar a la izquierda para pasar por encima de la vía y coger el camino habitual hacia Palomares y el Penadillo. Como no me iba a acercar hasta allí, giré de nuevo a la izquierda para llegar a la gasolinera y después meterme por el camino de la Higuera, que llega hasta la zona de San Julián. Es llano y sin mayor interés, ni por el paisaje, ni por las emociones. Crucé la carretera de Almaraz y empecé el tramo hasta el vértice geodésico. Es bonito, porque atraviesa un encinar, pero se me hace pesadísimo, son tres kilómetros que odio. Prefiero la zona de las hoyas, que venía a continuación y que recorrí con prudencia porque el camino está roto en varios sitios. Entonces la rueda trasera empezó a flojear, pero me daba pereza parar a hinchar, así que seguí hacia la bajada de Matarranas. Ya os digo que el Manolón está enfadado, así que no me llevó tan rápido como esperaba. Aún así, disfruté más que la última vez, porque las escobas ya no entorpecen tanto como en mayo, cuando casi me fui al suelo en dos ocasiones. Y de postre el sendero de la cárcel. Entré por Guimaré y paré un par de minutos en la fuente a mojarme la cabeza, que con los 32º se me había empezado a calentar más de la cuenta. Cuando me pareció subí hasta el caminito. Tuve un par de sustos y además me tocó parar a hinchar la rueda porque ya no era seguro rodar así. Decidí ir más tranquilo y levantar el pie hasta la zona llana del final, con el premio de la bajada hasta la urbanización Villalobos. Luego visita turística junto al Duero y para casa empapado de sudor. Otra vez muy bien.

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta