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cerca de Cañaveral, Andalucía (España)

Una nueva salvajada para los días soleados de invierno en los que las piernas responden mal.

Salimos desde la rotonda de Neptuno por el carril bici hasta el final del mismo, en la Carretera Antigua de Málaga. Giramos hacia la Chana y, en el primer semáforo, a la izquierda. Al final de la larga calle, encontramos a nuestra derecha un semáforo peatonal para cruzar hacia el Parque Almunia, que rodeamos por nuestra izquierda. Remontamos hasta la inmensa rotonda que pasa sobre las vías del tren y salimos en dirección a Maracena y Albolote.

Siguiendo siempre en línea recta, atravesamos las dos poblaciones y, un par de kilómetros después de Albolote, encontramos un cruce en el que ignoramos la dirección Chaparral y seguimos hacia el Torreón. Casi inmediatamente, tras una curva cerrada a la derecha, retomamos el sentido anterior de la marcha (norte), bajamos hasta la carretera antigua de Jaén y, siempre de frente, pasamos sobre la presa del Embalse del Cubillas. Continuamos por la carretera hasta el cruce de Colomera, donde nos desviamos a la izquierda hacia esa localidad.

Tras un par de kilómetros de ascenso en los que pasaremos un club de aeromodelismo, comienza un sube y baja que nos llevará en unos cinco kilómetros al cruce (señalizado) con el Camino de Granada, justo antes de un puente que, tras cruzar el río, nos haría subir hasta Colomera (ya visible en lo alto). Tomamos el susodicho camino, a la derecha y lo seguimos hasta el final, disfrutando de las pintorescas vistas de Colomera en la orilla opuesta del río, allá en lo alto.

Reencontramos la carretera junto a un puente y, un par de kilómetros de ascenso más arriba, vemos el desvío que hemos de tomar a la derecha hacia la presa del Embalse de Colomera y Cerro Cauro. Tras un breve descenso y el paso por la presa, el camino empieza a subir, levemente al principio y, tras un primer repecho que nos lleva hasta Cauro y un giro a la izquierda seguido de un llaneo, de forma realmente abrupta: habrá que apretar los dientes para no quitar el plato mediano. El repecho duro no es muy largo y, poco después de divisar por primera vez la cantera que hay a mano izquierda, llegamos al cruce de Limones.

Giramos a la izquierda y un rápido descenso por una carretera estrecha y con algún agujero difícil de esquivar (por la velocidad) nos enseñará que el sube y baja no ha terminado, pues habremos de remontar un pequeño repecho hasta Limones. Atravesamos el pueblo, donde podremos disfrutar de las escasas viviendas de adobe que aún perviven y de las vistas en lontananza del Castillo de la Mota, en Alcalá la Real. Un kilómetro y pico de descenso virado nos lleva al siguiente cruce, donde de nuevo elegimos la izquierda (dirección Tózar). Sin llegar a alcanzar Tózar, tomamos el desvío a la derecha hacia Moclín, cuyo castillo ya podemos divisar sobre el tajo que ha recortado el río Velillos. No obstante, antes de subir a Moclín tendremos que bajar hasta el Velillos, lamentando perder estos metros de desnivel, pues la subida hasta Moclín se hará larga a causa del cansancio.

Una parada merecida en Moclín nos dará fuerzas para el resto de la jornada, que se inicia con un descenso virado y alegre hasta Tiena y, un poco más adelante, la carretera que une Pinos Puente con Olivares. En este punto, podríamos girar a la izquierda, atravesar Olivares, subir un par de kilómetros hacia Colomera y regresar al Cubillas por la pista que forma parte de la Ruta del Califato (que, de hecho, baja desde Moclín hasta Olivares directamente: opción para valientes).

En esta ruta, elegimos bajar a Pinos Puente. Justo antes de llegar a la carretera nacional, en las primeras casas del pueblo, giramos a la izquierda y cubrimos todo el trayecto posible en paralelo a la concurrida y peligrosa carretera. Nos incorporamos a la misma más o menos en la rotonda y pasamos la recta del colegio (para reponer fuerzas, el Marino, a nuestra derecha, es más que recomendable). En el semáforo que hay al final de la recta, giramos a mano derecha para evitar volver a Granada por una carretera poco recomendable para quien quiera conservar la vida.

La carreterilla que hemos tomado sube un puente sobre el trazado ferroviario y se adentra en los cultivos de la Vega de Granada. Dado que el barro es frecuente, optamos por no tomar el camino corto por los carriles y, en el cruce que encontramos, giramos a la derecha (oeste). Tras un par de kilómetros, desembocamos en la carretera que une Fuentevaqueros con Valderrubio. Giramos a la izquierda y atravesamos Fuentevaqueros, tomando la carretera rumbo a Santa Fe y Chauchina. Poco después de salir del pueblo, junto a la gasolinera, encontramos el río Genil.

Dado que los carriles transcurren por ambas orillas del río y que el tráfico es casi nulo, elegimos esta vía para volver al punto de inicio. En caso de que el barro los hiciera intransitables, nos veríamos forzados a llegar a hasta la vía de servicio de la A-92 en Chauchina para dirigirnos a El Jau, Santa Fe, el Ventorrillo y Churriana como opción con menos tráfico.

¡A disfrutarla!

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