• Foto de La ruta del Itrabeńo y los Vinateros
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Dificultad técnica   Muy difícil

Tiempo en movimiento  5 horas 52 minutos

Tiempo  7 horas 47 minutos

Coordenadas 11122

Fecha de subida 4 de agosto de 2018

Fecha de realización agosto 2018

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-
1.126 m
22 m
0
20
39
78,09 km

Vista 70 veces, descargada 3 veces

cerca de Zubia, Andalucía (España)

Si en Julio hemos subido a uno de los techos granadinos, como el Veleta, en Agosto vamos a “bajar” a la playa. Las comillas se entienden perfectamente tras ver el perfil de la ruta. Cinco sierras se cruzan o rodean, desde la del Manar, el Temple, las Albuñuelas, los Guájares y la del Chaparral. Un auténtico rompe-piernas, con más de 1.500 metros de desnivel subiendo o más de 2.300 bajando.
El título de la ruta se lo dan dos caminos que utilizamos en la mayor parte de la misma, el cordel del Itrabeño, una vía pecuaria, y el Camino de Granada a Ítrabo o de los Vinateros. Todo, para intentar evitar lo posible las carreteras. Se consigue casi al 100%. No más de 5km en una ruta tan larga. Todo un aliciente. Carriles de todo tipo, algunos en mejor estado, incluso asfaltados y otros bastante abandonados. De los que atraviesan la vega, montes, barrancos, ramblas, vías pecuarias, antiguos tramos de vías férreas, caminos forestales… pero todos, con un mismo propósito, llegar a la playa 100% BTT.
Perfiles suaves al principio que van a ir paulatinamente endureciéndose. Casi los 30 primeros kilómetros son muy llevaderos. Será en la salida de la rambla de Cijancos cuando empiecen las complicaciones, un rompe-piernas de lomas y barrancos hasta llegar a Albuñuelas. Serán numerosos los molinos eólicos que nos encontramos en este tramo.
Ya en las Albuñuelas, vamos encaramando el segundo puerto del día. Tengamos en cuenta que hasta Molvízar nos encontraremos sólos, es una zona muy poco transitada. Un puerto tendido y llevadero. Tomamos el camino forestal, con la precaución de no saltarnos en el cruce de la Toba, meridiano de la ruta donde descansaremos y único punto para poder recargar agua en el cortijo situado justo antes de cruzar el río Saleres.
Ya repuestos, nos adentramos en el barranco de la Cruz Chiquita, donde proseguimos el puerto hasta coronar en pocos kilómetros las Albuñuelas ya en uno de los caminos que da nombre a la ruta, el de los Vinateros. Coronada la Sierra cruzamos sin cambiar de sentido un par de cruces (Pinos del Valle), y comenzamos el descenso. Mucho cuidado de no despistarnos, hay un cruce que debemos tomar a la derecha, será el segundo, para atravesar toda la sierra de los Guájares. Si nos lo pasamos llegaríamos a Guájar Alto, y nuestro objetivo es Salobreña.
Un puerto durísimo, corto, pero con rampas que rondan el 24% y que raramente se apean del 15%. Hay que cruzar esta sierra temprano para que el calor no apriete y con agua. Es sin duda, la parte más exigente de toda la ruta aunque con impresionantes vistas como recompensa. Concluido el rompe-piernas, comenzaremos a buscar la Sierra del Chaparral, donde iniciaremos el descenso. Será este momento cuando por fin divisaremos por vez primera el mar.
Cambiaremos de carril, dejando el de los Vinateros que nos conduce a Ítrabo por el del Tesoro que nos dejará en Molvízar. Menudo descenso, casi 1000 metros de altura en apenas 15 kilómetros.
Y desde Molvízar, a través de la vega de Salobreña, un particular “paseo por los campos Elíseos” al sabernos vencedores de nuestro particular “ruta-tour”, siempre con Salobreña al fondo. Bonita imagen para acabar. Esa “peña salada- Salobreña” que da nombre a nuestra meta.
Como siempre, una provincia para disfrutar sobre ruedas...

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    Si quieres, puedes o esta ruta