Tiempo  3 horas 55 minutos

Coordenadas 2240

Fecha de subida 1 de septiembre de 2014

Fecha de realización agosto 2014

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414 m
328 m
0
14
28
55,62 km

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cerca de Logroño, La Rioja (España)

28 de Agosto de 2014

Ruta fácil en tarde de jueves con un calor del copón.Gracias a que pillamos parte del recorrido junto a la orilla del Ebro y se movía cierta brisilla.Pues bien, tras juntarnos Mon y yo, con Jaba, en el parque del Iregua, salimos por el GR 99, el GR del Ebro, dirección Recajo.

El camino discurre paralelo al cauce del río, hasta que llegamos a la zona de obras del enlace con la autovía de Pamplona, zona en la cual se cogen algunos desvíos.Pasado este tramo, avanzamos hasta Recajo, cruzamos la vía y salimos a la carretera nacional.

Por carretera seguimos un tramo,...(no me gusta nada, mucho camión y mucho peligro,...pero con el tema del aeropuerto, no se si hay otra alternativa),....hasta pasar el puente a la altura del restaurante El Molino.Allí, por fin nos salimos a la izquierda, y de nuevo por camino llegamos a Agoncillo, atravesando la localidad.

Salimos del pueblo, y nos dirigimos hacia Arrubal, retomando tramos del GR 99.Antes de llegar subimos la única rampita del día, una pequeña cuesta con mucha piedra suelta, que nos deja en plena calle.
Seguimos en dirección E dejando atrás Arrubal.Pasamos junto a una especie de cortijo, y ciclamos junto a la vía del tren, buscando nuestro objetivo en las laderas de Cascabillas, bajo el cerro de la Mesa de Serrezuela: la "cueva de la sal".

Es el atractivo de esta rutilla.Allá por el año 1941, se aprobó la solicitud de la concesión minera Pepita.Se trata de unas explotaciones mineras de halita y algún otro tipo de sales, que compartían los límites entre Agoncillo y Alcanadre; una mina con dos bocas de entrada, cuya licencia caducó hacia el año 2001.
Así que una vez localizada la boca, cruzamos la vía, y allí déjanos las bicis abandonadas a su suerte.

Seguimos a pie bajo las inestables laderas, en las que se ven varios ejemplares de buitres, rodeando una pequeña balsa, y lidiando con zarzas, espinos y demás vegetación punzante.Y entramos con unos pequeños focos a la mina; galerías en varios sentidos con algún pozo vertical, que a saber la profundidad.Nos adentramos varios metros, hasta comenzar a encontrar formaciones salinas.Se supone, según dicen, que más adelante quedan anegadas las galerías por el agua, y que en estos fondos se encuentran ejemplares de cristalización cúbica, de gran belleza.Salimos finalmente de la mina, y volvemos,....y si,.. ahí siguen las máquinas!...

Bien, y tras la parte de "espeleología", solo queda regresar hasta Logroño por el mismo camino.En resumen,...se trata de una ruta facilona, sin prácticamente desnivel acumulado, y siendo lo más llamativo, la visita a la mina.

Tiempo real en movimiento 3 h 14' incluido tramo andando.

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