Tiempo  9 horas 34 minutos

Coordenadas 5352

Fecha de subida 26 de marzo de 2019

Fecha de realización marzo 2019

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739 m
1 m
0
23
46
92,13 km

Vista 54 veces, descargada 1 veces

cerca de els Poblets, Valencia (España)

Ruta exigente entre las provincias de Alicante y Castellón, principalmente por buen piso y asfalto. El diablo está en los detalles.
Se sale de la carretera de Las Marinas buscando la carretera de Pego y su carril bici. Gracias a este se llega a Pego en constante subida, aunque suave. En Pego empiezan las cuestas a endurecerse, pero es a la salida del pueblo donde el asfalto mira hacia arriba y es a lo bestia. Rampas del 16% serán lo habitual hasta llegar al campo de tiro del Miserat. En esta zona se alcanza un falso llano, hay unas cuantas casas y se acaba el asfalto, comienza una pista muy rota, la "carretera de la vergüenza". Y para vergüenza la que podremos sentir en el siguiente tramo, otra ración de cuestas de doble dígito sobre hormigón rayado que nos deja al collado del Xilibre. Si pedaleando somos capaces de dejar de mirar la rueda delantera para alzar la vista, podremos ver las antenas que coronan nuestro objetivo, la cima del Miserat.
Para acceder a la cima sale un desvío desde el collado que parece un carril bici: ancho como un carril de coche y pintado con línea discontínua. Aunque tiene alguna rampilla puñetera, no es nada comparado con lo que nos hemos subido ya. Arriba del todo nos encontramos con un puesto de vigilancia contra incendios, una colección de antenas diversas, un perro bastante fastidioso y unas vistas de alucinar. La marjal de Pego, Gandía, Segaria, los valles de Ebo y Gallinera, y quizás en los días claros, Ibiza y Formentera. Y también una pista de cemento que parece vertical desde el fondo del valle de Gallinera hacia la sierra del Mirant. Ya veremos.
El descenso hacia el collado es vertiginoso y delicadillo, ni un quitamiedos, bloques de piedra en las curvas, nada. Al menos el asfalto está perfecto. y la ruta sigue hacia el Oeste apenas medio kilómetro antes de tomar un desvío a la derecha. Una pista que pronto se convierte en un sendero entre divertido y roto, con alguna caída hacia la izquierda probablemente mortal ¡extremad las precauciones!. La senda está sembrada de piedras que se van desgajando desde la montaña y hacen más difícil la trazada. Tras la trialera se llega a una pista que rodea el castillo en ruinas de Gallinera y que nos acerca a Benirrama. Mientras nos acercamos a Benirrama tenemos de frente la pista cementada que vimos desde la cima, y ahora parece más empinada aún.
Por cierto, a mediados - finales de Marzo es un espectáculo la floración de los cerezos en este valle, cuyas cerezas tienen denominación de origen y todo.
Tras cruzar Benirrama hay que tomar la carretera que serpentea por el valle y que los fines de semana puede traer algo de tráfico. Se toma bajando, así que menos agobio, y en seguida aparece el desvío a la pista de cemento.
Son dos kilómetros duros, pero duros de verdad. Hay que poner el molinillo desde la primera curva, apretar los dientes y culebrear sobre el cemento rayado. El porcentaje sube del 20% demasiadas veces, los falsos llanos son del 16% y cuando más se aprieta la cuesta tres esqueletos vienen a saludarte... que bien vino el descanso en Benirrama.
Cuando el cemento desaparece también lo hace la tortura. Se sigue subiendo, pero a niveles razonables para los humanos. Un bosque de pinos jóvenes nos rodea y, si echamos la vista atrás, tendremos unas buenas vistas del Miserat y Benirrama. En un cruce giramos a la izquierda; de seguir de frente nos ahorramos muchos kilómetros a costa de perdernos la vía verde del Serpis. La pista de tierra va ganando altura aunque con algún tobogán, hasta que llegamos a una carretera bastante nueva.
De seguir de frente se tomaría una pista que acaba en una trialera que baja hasta Lorcha, como estábamos apurados de tiempo decidimos usar la carretera. Tiene alguna bajada de alta velocidad, y a unos 3 kilómetros aparece el desvío a Lorcha, a la derecha. Tras un ratillo de falso llano, se baja a Lorcha por un tramo de asfalto con unas curvas dignas de MotoGP. O de pararse a hacer fotos en cada una de ellas. Con estas dudas se alcanza Lorcha, donde nos apretamos un bocadillo en el bar de la piscina, abierto todo el año.
La ruta sigue en bajada hasta cruzar el río Serpis, que desemboca en Gandía. Su valle se usó para hacer el trazado del ferrrocarril
https://es.wikipedia.org/wiki/Ferrocarril_Alcoy-Gandía
Y se le llama Vía Verde aunque su trazado no está adaptado ni forma parte del programa vías verdes. El suelo es bastante incómodo para rodar, mucha piedra incrustada en el suelo que hace necesario pedalear aunque sea cuesta abajo. El paraje, por lo demás, es magnífico, y el paso de túneles hace necesario el uso de luces.
Hace años, para poder seguir camino y evitar un puente roto, era necesario desviarse hacia una cantera y subir otra cuesta durilla. Ahora eso se evita por un sendero y un puente sobre el Serpis hecho con dos tubos para el agua. Seguro 100%, tiene hasta unas barandillas con redes para evitar caídas, aunque hay que subir la bici a un muro. Más incomodo que otra cosa, pero así se evita la cantera y se vuelve al trazado original, que pierde altura continuamente mientras se acerca a la costa.
Las carreteras y construcciones han invadido el trazado desde su abandono, así que toca callejear (¿carretear?) mientras avanzamos hacia Oliva , buscando el antiguo trazado. Cerca de Beniarjó giramos a la derecha diciendo adiós al tren de los ingleses, cruzando Rafelcofer por una calle prohibida y alcanzando Oliva por carreterillas entre naranjos. Una breve parada técnica y seguimos camino hacia Las Marinas, pasando junto al campo de golf, en un terreno completamente plano, sin más preocupaciones que el tráfico, los cruces, esquivar andarines en el carril bici, y apretar la marcha lo suficiente para llegar de día.
Física: Sólo expertos (IBP 153). Técnica: Muy difícil.
Cima mirador y antenas
Girar a la izquierda. Posible escapatoria si vamos mal de tiempo.
Si vamos bien de tiempo, seguir de frente para tomar una trialera en vez de asfalto
Nos apretamos un bocata y nos trataron de lujo
El antiguo trazado del tren conserva casillas, aguadas, puentes (unos pocos están caídos) y túneles sin iluminar.
En un desvío para evitar un puente caído se gana velocidad y se acaba en una playa de piedras, ojito.
Vimos el carril y lo tomamos... dura 500 metros
En todos los pueblos que crucé evité los sentidos contrarios. En este no. Que cada uno juzgue... es una calle de 50 metros. Y un coche se metió justo delante nuestro
Carril bici en arcén. Menos es nada

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