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1.309 m
499 m
0
15
30
60,38 km

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cerca de Descargamaría, Extremadura (España)

(26/12/2010)
No es fácil montar un domingo después de nochebuena y navidad y fueron muchos los convocados pero al final 9 valientes acudimos a la llamada de Rubén que había planificado una ruta dura, no solo por las fechas, sino por todo lo que teníamos que subir y por la complejidad técnica de algunos tramos del terreno. Todos estábamos previamente advertidos y concienciados de que esto no es una “domingada”, tocaba sufrir. Algunos ya la habíamos hecho en parte y ya en su día la bautizamos como Mortalbike por la dificultad que entrañaba, pero esta vez se nos iba a ir de las manos.
Nos concentramos en Descargamaría: Rubén, Alberto, Luifer, Oli, Toñito, Isra, Antonio, Javi y yo (Serra). Como siempre nosotros dos llegábamos tarde, traíamos puesto en el coche música tribal-house a todo meter para animarnos durante el trayecto y cuando llegamos, abrimos el maletero para sacar las bicis y le damos caña al volumen para contagiar a nuestros compañeros porque falta nos iba ha hacer, pues los primeros 5 km eran de subida por la Vela. Al final acabamos bailando alrededor del coche y Rubén dejo constancia con la cámara “subidón, subidón”. No habíamos salido y empiezan los problemas, a Isra no le engranaba el núcleo del casete de piñones por lo que se vuelve a casa con el coche de Antonio, primera baja.
Con optimismo salimos a los 9:30, aunque un poco empañado por la mala suerte de Isra, pues molesta mucho cuando un compañero tiene que abandonar. Comenzamos la ascensión a la Vela con una pendiente media del 18% y rampas del 22%, cada uno pune su ritmo pero todos reservando fuerzas y poco a poco vamos coronando el alto. Toñito llega muy tocado y mareado pues acusa los últimos coletazos de un resfriado, todos hemos llegado menos Oli que también estaba constipado, Luifer nos confirma que viene muy tocado y que ha parado a vomitar. Por fin llega y esta muy pálido y a pesar de estar bien abrigado dice que tiene mucho frío. Decidimos esperar un rato a que se recuperen y todos coincidimos en que a Oli se le ha cortado la digestión del desayuno por el esfuerzo tan repentino y se le ha acentuado con el resfriado, todo esto le ha provocado fiebre y decide abandonar. Toñito al contrario, ha comido y se está recuperando.Llegamos al alto del Puerto de Robledillo Oli decide bajarse por la carretera. Como Luifer ha venido con él en el coche quiere acompañarle, pero Oli dice que le espera en el bar tomando un café, que continúe la ruta. Otro compañero que abandona.
Continuamos los 7 por el puerto de las Erías con sus duras rampas de hasta el 29% y a mitad del puerto empieza ha haber nieve en la umbría que no se ha derretido porque no le da el sol en todo el día. Entre la nieve, la pendiente y las placas de hielo se nos hace imposible seguir dando pedales por lo que tenemos que desmontar un tramo con más pendiente. Viendo este panorama ya voy pensando “si aquí hay nieve en el sendero de bajada que empieza arriba y esta en la ladera norte habrá mucha más nieve”. Vamos llegando arriba, unos 1250m, es un cortafuegos que delimita la Sierra de Gata y las Hurdes y está todo nevado. Decidimos comer algo antes de emprender la bajada hasta las Erías pues el desgaste ha sido importante.
Buscamos entre el monte el comienzo del sendero de bajada y observo que mis sospechas eran ciertas, está todo completamente nevado. Hace dos meses el sendero estaba flanqueado por escabas de hasta 2m de alto y ahora la mayoría están aplastadas en el suelo debido al peso de la nieve, se nos plantea otro panorama al que no estamos acostumbrados, porque aunque somos bastante técnicos en las bajadas por sendas cerradas y con piedras, con la nieve las piedras no se ven y los matorrales están aplastados por el peso hacía la vereda. La nieve es por tanto una dificultad más, sí, pero también un nuevo elemento de diversión que nos pone ante un complicado reto que estábamos deseando emprender.
De cabeza nos lanzamos al sendero y nada más tocarlo la sonrisa se dibuja en el rostro de los 7 compañeros, empezamos a gozar como niños trazando y esquivando los matorrales y piedras que nos encontrábamos. Los frenos empiezan a chirriar, pero es un sonido distinto a cuando se mojan, es el provocado por la nieve dentro de los pistones y pinzas que hacen que chillen de un modo muy peculiar, como si se quejasen de frío. Rubén (el serpa) va delante pero como el terreno estaba complicado y no se ven las piedras es inseguro bajar con su bici de 100mm. Como Javi y yo llevamos las gordas alguien dice: “que pasen delante los buldócer para que vayan abriendo camino”, así que cojo la Reing con 160-170mm de recorrido y 2.50 de rueda y empiezo a abrir corte seguido de Antonio. Es un autentico disfrute y esa sonrisa que se dibujó al empezar el sendero no se borró hasta llegar abajo, donde todos comentamos lo bien que lo hemos pasado bajando en esas condiciones, que gozada. Estas experiencias son las que te gusta disfrutar y compartir con tus compañeros de ruta.
Como Alberto había pinchado aprovechó para cambiar la cámara y Luifer llamó a Oli haber como se encontraba. Estaba fatal, había tenido que pararse a mitad de bajada porque no conseguía mantenerse encima de la bici del frío que tenía y lo mal que lo estaba pasando. Ante esta situación Luifer decidió volverse por donde habíamos venido para acompañar a Oli a casa y sin pensárselo dos veces reemprendió la subida de vuelta. Luego contaría que lo que había sido diversión bajando se torno a un autentico infierno en la subida, su frase fue: “pensaba que me moría y que nunca iba a llegar arriba”.
Luifer ya era el tercer compañero que nos abandonaba y con la preocupación por Oli e incertidumbre por como le iría a Luifer continuamos con la ruta. Terminamos de bajar por un camino y cogimos la pista de subida por el valle. A partir de aquí ya no había nieve porque el sol pegaba con fuerza y la estaba derritiendo, esto hacía que la tierra se resquebrajase y se hundiesen las ruedas de la bici unos 2cm en una especie de barro blando que nos obligaba a meter desarrollos más cortos para mover las bicis.
Le dimos la vuelta al valle y ahora tocaba mirar el GPS de Rubén para encontrar el enlace que nos llevaría hasta el cortafuego que está en lo alto de la sierra, es el que hace de frontera entre Cáceres y Salamanca. Parece que Rubén lo tiene claro, y cogemos una pista de subida que nos sale a la izquierda que debería llevarnos a un camino que sale más arriba y que conduce al cortafuego, o al menos eso es lo que habíamos visto en Google Earth. Pero la pista se termina sin encontrar el camino, delante solo hay un sendero que baja a los huertos del valle y la imponente sierra que se eleva como si de una pared se tratase. “Es imposible, por ahí no se puede subir a pie y menos con una bici a cuestas”. Los planes se habían truncado, ahora tocaba debatir y tomar una decisión entre todos, o vamos a la aventura y buscamos el camino por el monte sin saber lo que nos encontramos, o vamos a lo seguro y subimos por el Puerto de Esperaban. Optamos por subir el puerto, decisión que nos acabó pasando factura.
Damos la vuelta y continuamos por la pista de subida que nos conducirá a la carretera del Puerto de Esperaban. Llegamos la carretera para continuar con la larga ascensión y poco a poco las fuerzas del grupo comienzan a flaquear. Sin agua y sin apenas comida llegamos hasta una fuente en la que cogemos agua y comemos lo poco que nos queda. Aún nos queda para llegar arriba y me da por mirar la altitud que hemos acumulado subiendo, unos 25 km y más de 1600m de acumulado, y lo que nos queda, “como para no ir el personal tocado”. Continuamos y coronamos el puerto, está todo lleno de nieve y Toñito aprovecha para hacer algunas fotos mientras llega el resto del grupo. Algunos compañeros ya van bastante justos de fuerzas.
La pista comienza con una suave bajada pero como es cara norte tiene mucha nieve y hielo por lo que rodamos rápido pero con precaución. Tras unos 2 km termina la bajada y comenzamos a subir con una pendiente constante entre el 6 y el 8%, no es mucho, pero aquí ya hay sol que ha derretido el hielo y toda la pista es barro, las bicis se hunden y cuesta muchísimo moverlas entre otras cosas porque vamos al límite. Lo que iba a ser una pista para rodar a buen ritmo se estaba convirtiendo en una agonía serpenteante de curvas y más curvas por la ladera de la sierra que parecían no terminar nunca.Javi que está más entero, va con Rubén más alante que se está resurgiendo como el ave Fénix de sus cenizas, y yo con Alberto y los dos “Antonios” para ir arropándolos y que se haga más llevadero el camino hasta la carretera. Cuando nos queda poco más de 600 m para llegar, decido tirar haber les cojo pero cuando les encuentro están los dos tirados en la carretera esperando. Por fin hemos llegado, como ya no vamos a coger la calzada romana, nos quedan unos kilómetros de bajada por carretera muy virada hasta Robledillo y de ahí a Descargamaría.
Por fin en los coches, nos bajamos de las bicis y lo primero que hacemos es darnos un abrazo, mientras estiramos van llegando el resto y nos felicitamos por haber terminado la “panaera” del año. Ha sido un palizón pero estamos sonriendo y satisfechos por lo que hemos hecho y aunque estamos cansados, no nos arrepentimos de las equivocadas decisiones que habíamos tomado porque entonces no habría sido tan épica.
Este tipo de rutas son las que quedan para el recuerdo, y se que cuando pasen los años y vaya en la bici con alguno de estos compañeros, o simplemente estemos tomando una cerveza comentando las hazañas y anécdotas que hemos vivido en el monte, nos acordaremos de este día y de lo duro que se hizo y alguno comenzara la frase diciendo: “¿os acordáis aquel día…?”. Como dijo Toñito cuando digirió la gesta: “sufrimiento + satisfacción = MORTALBIKER”
Balance final: salida 9:30, llegada 17:15, 60 km, 3 puertos y 1900m de ascensión acumulada.

Cruce de Ovejuela
780 m altura
Fondo
06-JUN-10 13:48:57
13-JUN-10 10:35:39
29-AGO-10 10:48:45
05-SEP-10 12:30:55

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