Descarga
periko
373 95 0

Distancia

32,63 km

Desnivel positivo

321 m

Dificultad técnica

Fácil

Desnivel negativo

321 m

Altitud máxima

712 m

Trailrank

14

Altitud mínima

577 m

Tipo de ruta

Circular

Tiempo

2 horas 19 minutos

Coordenadas

614

Fecha de subida

5 de julio de 2016

Fecha de realización

julio 2015
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712 m
577 m
32,63 km

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cerca de La Poveda, Madrid (España)

Tiene un algo de especial hacer una ruta nocturna. Por un lado, el gusanillo a ese miedo ancestral que da la noche, y por otro que si la hacemos en verano vamos disfrutar de una temperatura más agradable.

Como mi mujer, aún no está muy en forma, hemos decidido hacer la vía verde entre Arganda y Morata, un recorrido bastante llano y nada técnico, que nunca pensaríamos nos iba a deparar tantas sorpresas.

Cuando llegamos a Arganda son cerca de las 20:50, hora ideal porque el sol está bajando. Empezamos tranquilos, sobre todo porque a esta hora aún hay mucha gente andando. El recorrido hasta Morata no depara ningún sobresalto, dar pedales mientras vemos como el sol se va ocultando. En Morata nos deleitamos con unas cervezas en un lugar bajo los pinos de cuyo nombre no puedo acordarme, pero que es una pasada. Relajados y quizás hasta un poco contentos, empezamos la vuelta. La noche ya ha caído y hasta que salimos del pueblo solo nos ayudamos con la luz de las farolas. Mientras Morata se aleja, las sombras de los focos hacen formas fantasmales, a lo lejos las luces de los pueblos.

La primera sorpresa del día nos la llevamos mutuamente cuando el potente foco de los chinos deslumbra a una figura en medio de la vía verde…es un pequeño zorro!!, en menos de lo que tardamos en asustarnos los tres, se ha perdido entre los arbustos. Algo asombrados del descubrimiento seguimos dando pedales sin prisas. Aunque las luces nos dan cierta seguridad no queremos sobresaltos. Pero aún nos queda una sorpresa, poco después de la cementera y otra vez en medio de la via otro animal, esta vez una especia de águila perdicera (mirando después en google lo más parecido a lo que vimos), que al ver nuestros focos y después de un primer instante de sorpresa echa a volar.

El resto del recorrido tranquilos hasta llegar a las inmediaciones de Arganda, donde nos vamos encontrando de nuevo con mucha gente que aprovecha para salir a andar con el fresco de la noche.

Buen sabor de una ruta diferente.

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