Tiempo  7 horas 47 minutos

Coordenadas 3603

Fecha de subida 19 de agosto de 2017

Fecha de realización agosto 2017

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350 m
150 m
0
23
47
93,03 km

Vista 736 veces, descargada 23 veces

cerca de Olivenza, Extremadura (España)

Ruta larga pero con poco desnivel. Una manera de hacer turismo y deporte al 50%.
La ruta sale del aparcamiento del hotel Heredero en Olivenza, una localidad que fue portuguesa hasta 1801 y no se empeña en disimularlo, sino que lo luce con orgullo. Sus fachadas blancas, sus letreros de cerámica pintados de azul, la forma de sus murallas... Atravesando Olivenza tomamos la carretera que nos baja al Guadiana tras pasar Villarreal; tiene muy poco tráfico, ya que es una carretera sin salida. Saliendo del pueblo, de frente sólo queda un embarcadero, así que mejor tomar el Gr 113, ya por pista de tierra, río arriba sin dejar de contemplar en castillo de Juromenha y el ancho Guadiana a sus pies.
Algo más arriba cruzamos una carretera y nos asomaremos al puente de Ayuda/Ajuda, que los portugueses hicieron para acceder a Olivenza y fue destruido durante una batalla allá por 1701. No se construyó uno nuevo hasta 300 años más tarde, y es que que usé para cruzar a Portugal.
La ruta usa ahora la carretera que lleva a Elvas, en constante subida. No tiene mucho tráfico, o lo mismo el día era laborable en Portugal o yo que se, pero preferí abandonarla por una pista asfaltada, esta vez ya sin trafico alguno. El peaje a pagar fue cruzar una serrezuela que bueno, así le da algo de picante a la ruta. Se acaba accediendo a Elvas por un barrio nuevo y giramos a la izquierda para ver el acueducto del Amoreira, una gran obra de ingeniería que bueno, no le llega a la suela de los zapatos al de Segovia pero ya que está ahí... paralela al acueducto sube una calle que llega al recinto amurallado de Elvas, al que se accede por su "puerta de esquina" Merece la pena asomarse a una de sus murallas (en esta zona hay tres) para ver el acueducto en todo su esplendor.
(Nota arquitectonica-militar: en todas las películas vemos como en todos los castillos hay una puerta principal que, nada más cruzarse, accedes a la plaza principal del recinto. ERROR. Queda fenomenal en el cine, pero es un fallo garrafal de diseño de castillos. Las entradas a los castillos suelen ser dobles, incluso triples, y las puertas nunca se colocaban en sucesión una detrás de otra, sino que se ponían haciendo un ángulo recto u obligaban a entrar por otro lado del castillo. Con eso se evitaba que los invasores tomaran un impulso fuerte para derribar la segunda puerta, y se les podía hostigar mientras atacaban en un reducido espacio, con el socorrido aceite hirviendo...)
Un paseito por el recinto de Elvas, que incluye sus calles más estrechas, otra vista panorámica hacia Badajoz y empieza la bajada, por callejuelas empedradas y hasta una escalera. Conviene coger agua a media bajada, que el día se presume caluroso. Se sale de la muralla y una carretera pronto nos deja en una pista de tierra, que gira a la derecha y cruza la carretera de acceso a Elvas desde Badajoz. Una última sorpresa: en una finca al lado de una rotonda hay varios cervatillos, y un avestruz.
Abandonamos Elvas por pistas de tierra entre latifundios de regadío. La pista está muy machacada por la maquinaria agrícola y la falta de mantenimiento, y el calor sigue apretando. Tras un corto enlace de carretera llegamos a la frontera del río Caia/Caya. Lo que en tiempos fue un barrio de viviendas para los guardas (bueno, uno en cada país) ahora languidece tras la supresión de controles aduaneros. La antigua carretera nos sirve para cruzar a España de vuelta, mientras la Autopista ruge algo más allá. Badajoz, a pocos kilómetros, está a tiro de piedra, ya usando el carril bici. Volvemos a cruzar un Guadiana trufado de nenúfares por el moderno puente Real, y en un bar cercano me tomo un bocadillo en mollete que ya va siendo hora de reponer fuerzas.
Toca seguir el GR113 que baja por el margen izquierdo del Guadiana. La visita al bar me ha apartado del camino, así que accedo a él un poco de campo a través, con tal de no volver por mis rodadas ni atravesar un descampado donde estaban recogiendo un mercadillo. Una carretera hasta el club de remo es el camino que toca, y justo después está el azud de Badajoz. Lo mejor está debajo de la presa, una zona plagada de fauna de río. Tortugas, nutrias, grullas, patos, y más bichejos que no sabría poner nombre.
El camino de vuelta a Olivenza ya será todo por tierra. Y el calor aprieta, más de 40 grados en el agosto extremeño pasadas las dos de la tarde. Lo pasé realmente mal, mientras circulaba por tierras de cultivo. Y uno de esos cultivos vino en mi ayuda: un pivot de riego asomaba por el camino. Completamente empapado pude seguir mi camino... que mal lo hubiera pasado sin ese agua... y es que las vegas del Guadiana no solo son fértiles sino que hay mucha variedad. Maíz, tomates, cítricos, granadas, melocotones, de todo...
Justo después de cruzar un regato, el río Olivenza, hay que girar a la izquierda para buscar San Francisco de Olivenza, un pequeño pueblo agrícola. En un parque peuqeño que hay a la entrada no vi una fuente, y no quise entrar en la cuesta arriba del pueblo a buscar una fuente... ¡con lo bien que me hubiera venido otro remojón! Y es que lo poco que queda a la llegada es otra subida buena, escasa de sombra. Solo a falta de 3 kilometros veremos el castillo árabe de Olivenza, que nos marca el final de una ruta a medias entre dos países.
Ruinas

Puente Ajuda

Puente destruido sobre el Guadiana. Conectaba Olivenza con Portugal. Hay un moderno puente paralelo a éste
Edificio de interés

Acueducto

https://es.wikipedia.org/wiki/Acueducto_de_Amoreira
panoramica

Vista panoramica

fuente

Fuente

Fuente en Elvas. Hay otra cerca del castillo, pero esta estaba más fresca... aunque estaba al lado de la basura

Comentarios

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