• Foto de Pedroso por Santa Coloma
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Tiempo  7 horas 25 minutos

Coordenadas 5816

Fecha de subida 11 de agosto de 2013

Fecha de realización agosto 2013

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1.434 m
387 m
0
26
51
102,12 km

Vista 639 veces, descargada 8 veces

cerca de Villamediana de Iregua, La Rioja (España)

Con Antonio enseñándolo todo por las playas del sur, el grupo hoy se reduce a 4 bikers: César, Jorge, Luis y Pere. Como la ruta es larga, madrugamos y con el aire despegando las legañas salimos por Lardero y el camino de los judíos en dirección Navarrete y Sotés. Traguito de agua y cuesta arriba hacia Santa Coloma para tomar la carretera que nos deja a los pies de Castroviejo. Más agua y desfile de modelos en la fuente antes de iniciar la ascensión por el hayedo. Hay un par de rampas exigentes al principio, pero después la subida se suaviza y se disfruta a tope entre las sombras hasta llegar a la fuente. Primer avituallamiento con crujiente de barrita y soufflé de plátano. Seguimos subiendo hacia la derecha para atravesar la valla y alcanzar el collado. Las vistas son impresionantes con el día despejado, aunque el paisaje empieza a amarillear por el calor. Seguimos cumbreando el Serradero por caminos poco marcados entre el pasto, pero gozando del paisaje hasta llegar a la piedra mormal, a la que encontramos utilidades que no se pueden comentar. Desde aquí precioso y rápido descenso hacia Pedroso, aunque Luis no puede seguir el ritmo del grupo y acaba perdido por una pista fuera de la ruta. Tuvo la compensación de poder pedalear casi en paralelo junto a un corzo que se resistió durante varios metros a abandonar el camino perseguido por la bicicleta. Una pasada. Reagrupamiento general a la entrada del pueblo y paseo triunfal por sus concurridas calles. Segundo avituallamiento con mousse de glucosa regado con isostar del año. Riquísimo. Al salir de Pedroso afrontamos una corta, pero enrevesada y difícil subida antes de descender hacia Bobadilla y Baños. Desde aquí por carretera hasta las Arenzanas y por camino hacia Manjarrés y Ventosa. Los kilómetros le pesan en las piernas a Luis, con más calambres que un electricista novato y decide pinchar a la salida de Ventosa para coger un poco de aire. Mostramos entonces la imagen de la España más típica, con uno dando el callo y los demás mirando (gracias, César). La escena se repite cada pocos minutos hasta llegar a Logroño, pues el pinchazo no acaba de sellar, por lo que llegamos casi a la hora de la merienda. Después de la ducha, nos juntamos todos de nuevo con parientas y churumbeles para comer y pasar la tarde-noche, por lo que el día es de los que dejan huella.
Resumiendo, etapa larga y preciosa, con mucho compañerismo, de las que tocan la fibra. Habrá que repetirla.

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