Tiempo  3 horas 57 minutos

Coordenadas 2003

Fecha de subida 6 de agosto de 2016

Fecha de realización agosto 2016

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1.783 m
998 m
0
9,1
18
36,31 km

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cerca de Pitres, Andalucía (España)

Me ha faltado bajar a Fondales, queda pendiente para la próxima, también creo que es mejor bajar por Atalbeitar primero y subir por la carretera de Mecina. La verea es bastante técnica, a mi no me gusta demasiado. He llegado al barranco de la Bina solo por hacer kilómetros.
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Mecina es el núcleo principal del antiguo municipio de Mecina Fondales, que estaba compuesto por tres pequeños pueblos: Mecina, Mecinilla y Fondales. Es el segundo pueblo en extensión y población del municipio de La Taha.

Se puede destacar su trazado urbanístico perfectamente adaptado a las pendientes del terreno. Dispone de recursos naturales y patrimoniales muy interesantes, como un lavadero tradicional, una fuente de agua ferruginosa, y una iglesia construida sobre la antigua mezquita.
Mecina está construida en torno a una era comunal, y sus calles forman radios desde esta era hacia abajo. En ellas podemos ver tinaos, galerías, pasadizos y callejones, conformando un entramado de calles típico de otras épocas.

Siguiendo un camino al final del pueblo, se encuentra la Alberca Grande, un enorme depósito de agua, que permite regular los turnos y tandas de riego de toda esta zona.
Mecina, al igual que el pequeño Mecinilla, y Fondales, conservan un grado de autenticidad arquitectónica muy grande. Sus esquinas redondeadas, las casas sin tejado, los callejones, las galerías o pasadizos como adarves, los típicos tinaos, son algunos de los muchos detalles que se pueden ver en sus rincones. Es preciso estar atento a todos estos detalles que muchas veces pasan inadvertidos.
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Mecinilla

Barrio muy cercano a Mecina, pero con carácter independiente.

Aparece en la Edad Moderna como una agrupación de quince o veinte casas entre las que destacan las residencias de las familias más acomodadas.

Hoy apenas quedan dos o tres familias viviendo en el pueblo, pero una visita por este pueblecito, puede darnos las claves de la arquitectura alpujarreña.
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Ferreirola es sin duda uno de los asentamietos más antiguos del municipio de La Taha, como lo delata su propio nombre, derivado de ferrum -i, "hierro", y que viene a designar un sitio con mineral de hierro, por lo que muchos han traducido su nombre como equivalente a "pequeña mina de hierro".

De hecho fue un municipio hasta el año 1972 en que se produjo la fusión con los cercanos Pitres y Mecina Fondales, para constituir el nuevo municipio de La Taha . Entonces nació el municipio de La Taha que asumió al antiguo Ayuntamiento de Ferreirola. En esa época Ferreirola tenía como anejo a la población de Atalbéitar, que hoy igualmente se ha convertido en un núcleo más de La Taha.
Ferreirola se encuentra al SW del municipio, casi oculto su emplazamiento entre barrancos; de lejos sólo la torre de su iglesia nos advierte de su presencia. Pero una vez dentro descubrimos un pueblo grande, con una estructura urbana muy notable y muchas encantos que nos aparecen a cada esquina: un lavadero con una fuente casi monumental, preciosos rincones con tinaos, placitas insospechadas, todo rodeado de vegetación porque en el entramado urbano se alternan casas con zonas de huerta y de labor.
El pueblo sigue teniendo el sabor de lo antiguo, y en él todavía se conservan los restos de un antiguo molino, calles con nombres tan sonores como El Agua, o Albaycín. Pero también asoma la modernidad escondida en una fábrica de calzado y de ropa de ballet y de flamenco.

Además tiene una deteriorada iglesia parroquial,cuya patrona es la Santa Cruz. A su lado un viejo cementerio hoy en desuso, pero que nos habla de las devociones de otras épocas. También hay una ermita donde se veneran dos imágenes que representan a las ánima benditas.

Ferreriola presume de su folklore, y en las fiestas continúa celebrando el entierro de la zorra. Ha conservado con singularidad su esencia y sigue siendo un lugar para descansar y disfrutar. Encrucijada de caminos entre Atalbéitar, Mecina y Busquístar, por el pueblo transcurre el sendero medieval y el GR-240.
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Atalbeitar
Un pueblo tan pequeño como desconocido y que merece ser conocido por sus múltiples encantos. Atalbeítar es un nombre árabe cuyo origen son los vocablos Harat y Albeytar, que daría lugar a Haratalbeitar y más tarde al actual nombre del pueblo. Harat es el nombre usado para una entidad poblacional pequeña cercana a otra más grande, y por eso se suele traducir por barrio, aunque quizás sería más ajustado al castellano el término arrabal, cada vez menos usado. Por otro lado la palabra albéitar sigue existiendo en castellano, y es un sinónimo de veterinario. Sin duda la existencia de uno o varios veterinarios -quizás una familia que se dedicó a ello durante generaciones- dio origen al nombre.
El pueblo es muy pequeño, y no llega al centenar de casas. Pero en eso reside su encanto, es como una miniatura donde no falta detalle. A pesar de ser tan pequeño tiene todos los elementos que definen un pueblo alpujarreño. A nivel constructivo además es uno de los más puros y conserva la mayoría de los rasgos que definen esta arquitectura. Por ejemplo conserva todavía varios hornos en algunas de sus casas, y muchos tinaos, algunos de ellos que cubren calles enteras formando lo que se llaman adarves.La estructura hidraúlica es igualmente reseñable. Además de la fuente que preside la plaza principal, cuenta con acequias que corren por algunas de las calles del pueblo, un abrevadero para los animales y un pequeño lavadero a la salida del pueblo.
De igual manera, cuenta con una iglesia de importantes proporciones, con su cementerio anejo. Para las labores agrícolas tiene una era a la entrada del pueblo que se encuentra bien conservada.


Si a eso unimos, que algunas de sus casas todavía conservan paredes de tapial, y muros de piedra, entenderemos porqué, aunque es un pueblo que apenas tiene habitantes permanentes, sin embargo todas sus casas se encuentran en buen estado de conservación.



Muchas son segundas residencias, pero otras siguen perteneciendo a los hijos o nietos de los naturales de Atalbeitar que tuvieron que emigrar lejos, pero que mantienen vivas sus raíces y que vuelven en verano o para las fiestas, como la de la Candelaria.





Atalbeitar es un pequeño mundo por descubrir, que muchos de los habitantes de La Taha desconocen. Por eso, animamos a todo el mundo a que se dé un pequeño paseo por este pueblo.Si, además, acudimos en fiestas, la alegría está asegurada. Veremos un pueblo vivo que sigue manteniendo sus tradiciones y sus costumbres; que celebra las fiestas como antaño, casi en familia, en un ambiente de los mas acogedor.

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta