• Foto de Puentedeume-Castillo de Andrade-Sierras de Queixeiro y Sanguiñedo-Monte da Capela-Fragas del Eume-Monasterio de Caaveiro
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Tiempo  5 horas 15 minutos

Coordenadas 2044

Fecha de subida 15 de agosto de 2014

Fecha de realización agosto 2014

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cerca de Pontedeume, Galicia (España)

Puentedeume-Castillo de Andrade-Sierras de Queixeiro y Sanguiñedo-Monte da Capela-Fragas del Eume-Monasterio de Caaveiro.


  • FUENTE DE INFORMACIÓN: Cartografía del Instituto Geográfico Nacional, visor Iberpix 4.
  • FOTOGRAFÍA: iPhone 6.
  • ZONA: Sierras de Queixeiro y Sanguiñedo, Parque Natural de las Fragas do Eume.
  • DESDE: Cabañas, N-651, provincia de La Coruña.
  • CERCA DE: Cabañas, Puentedeume, Vilamaior, Monfero, A Capela.
  • ÉPOCA: agosto de 2014. Tiempo soleado.
  • TIPO DE RUTA: circular.
  • DATOS TÉCNICOS:
    • Nivel de dificultad: moderado.
    • Datos descargados de GPS GARMIN: Longitud: 47,81 km. Desnivel acumulado positivo: 1041 m. Desnivel acumulado negativo: 1041 m. Cota máxima: 450 m. Cota mínima: 0 m. Tiempo empleado: 5 h 15 min (con calma y paradas para fotos).

  • MATERIAL: bicicleta de montaña.
  • AGUA: Se cruza O Rego da Graña, Rego do Portiño, Rego do Mariñao, Rego do Parrote, Regato do Guilfonso, Rego do Regueiro y el Río Eume.
  • TIPO DE FIRME: sendero, pista forestal, carretera.

ITINERARIO:
Cabañas - Puentedeume - Esteiro - Castillo de Andrade - Sierra de Queixeiro - Sierra de Sanguiñedo - Monte da Capela - Fragas del Eume - Central da Ventureira - O Parrote - Ladera de Cinco Penas - Monasterio de Caaveiro - Puente de Santa Cristina - AC-6902 - Ombre - A Gándara - Puentedeume - Cabañas.

EL CASTILLO:
El Castillo de los Andrade, también conocido como Castillo de Nogueirosa o de Campolongo, se alza sobre una gran roca en el monte llamado Pena Laboreira (309 m), un lugar estratégico que servía para dominar buena parte del Valle del Eume y sus fragas, así como casi toda la comarca de Pontedeume, la ría de Ares y el arenal de Cabañas. Según parece, fue levantado sobre una antigua fortificación del siglo XII o XIII. El inicio de la construcción de la fortaleza tuvo lugar en el año 1369 y fue llevado a cabo por orden del señor de los Andrade, Fernán Pérez, el Bueno. La obra tuvo dificultades para ponerse en marcha dado que los terrenos donde se pretendía levantar el castillo pertenecían a los monjes de Sobrado, quienes se oponían a su construcción. Tras dos años de conflicto, todo se solventó como por desgracia casi todo en la vida, con contactos y dinero. Fernán era amigo de Juan I y pagó 10.000 maravedís mensuales a los monjes, con lo que pudo proceder con la obra y finalizarla en 1377 con el nombre de Alcázar de los Andrade. Según la leyenda, el castillo estaba comunicado con el Palacio de los Andrade de Pontedeume por un pasadizo secreto de unos tres kilómetros de largo. En los años sucesivos, el castillo fue protagonista de las Revueltas Irmandiñas, una sublevación social del campesinado contra los abusos de la nobleza y el clero que tuvieron lugar en Galicia en el S. XV. La primera Revuelta Irmandiña, llamada Revuelta Fusquenlla, se produjo entre 1431 y 1435 en las tierras del Señor de Andrade, fue liderada por el hidalgo Roi Xordo y su germen fue la extrema dureza con la que Nuno Freire de Andrade, o Mao, trataba a sus vasallos. Cuenta la leyenda que durante esta sublevación, la fortaleza de los Andrade fue atacada por Roi Xordo, quién fue capturado por Nuno Freire. Este mandó cortar una mano de Xordo y encerrarlo durante cien días en una oscura mazmorra. Después de esto, lo enterró vivo en uno de los muros del castillo. La segunda revuelta (Gran Guerra Irmandiña) tuvo lugar entre 1467 y 1469 y el líder en la zona norte fue Alonso Lanzós. El Castillo de los Andrade fue destruido completamente durante las contiendas. Poco después volvió a ser reconstruido y tres siglos más tarde pasó a manos del Conde de Lemos y después a la Casa de Lerma. En el siglo XIX, un arquitecto llamado Tenreiro lo restauró profundamente por orden del Duque de Alba, que por entonces era el propietario del castillo. Ya en S. XX (año 1924), el Castillo se convirtió en el primer monumento de la provincia de La Coruña que recibió el reconocimiento de Monumento Nacional.

EL RÍO:
Cuenta la leyenda que cuando Dios creó el Eume, nacieron con el dos ríos más en la Serra do Xistral, el Landró y el Masma. Dios les prometió a los tres que al primero que llegase al mar le daría a un hombre todos los años como ofrenda. Los tres ríos pactaron que recorrerían juntos el camino y llegarían al mismo tiempo. En un lugar, cansados de su viaje, decidieron descansar y dormir un poco. El Landró despertó primero y traicionando a los otros dos, emprendió el viaje hacia Vivero, en el Mar Cantábrico. El Masma, al abrir los ojos y comprobar que faltaba uno, abandonó también el lugar en dirección norte, dirigiéndose a Foz. El Eume, al despertar y verse solo y traicionado, se enfureció y embravecido, emprendió el viaje hacia el oeste. Saltó todo lo que se le interpuso en el camino, labrando un cauce salvaje y agreste, formando un profundo cañón con saltos y gargantas esculpidas en piedra en el último reducto europeo de bosque atlántico. Y así, llegó al Océano Atlántico antes que los dos traidores. Éstos quedaron relegados a “ríos menores” y el Eume, año tras año, se llevaba la vida de algún hombre víctima de la bravura de sus aguas.

El Río Eume es un río corto (80 km) de la península Ibérica que nace en la "Serra do Xistral", en la parroquia de Montouto, dentro del municipio de Abadín, provincia de Lugo. Circula por Galicia en las provincias de Lugo y La Coruña y desemboca en el Océano Atlántico a la altura de Puentedeume. Se forma de la unión de dos arroyos, el Rego das Toxeiras y el Rego do Lamoso. Ambos nacen a unos 920 m de altura en el lugar de Veiga do Real, a los pies del Monte Xistral (1032 m), en su vertiente sureste. Oficialmente, se denomina Río Eume una vez que se unen los dos arroyos, a 761 m de altitud sobre el nivel del mar (al lado de As Toxeiras). Pero en ese momento, el Toxeiras, el más largo de los dos, lleva ya recorridos 2250 m, por lo que hay quien dice que el nacimiento de este rego es en realidad el verdadero nacimiento del Eume. A lo largo del cauce del río hay dos embalses, el "Encoro da Ribeira" y el "Encoro do Eume". En su curso final, el río atraviesa el Parque Natural de las “Fragas do Eume” por un espectacular cañón. Hundido entre profundas gargantas y envuelto en brumas, el Eume serpentea entre abruptas paredes de varios cientos de metros de altitud, tapizadas por la que está considerada como una de las mayores reservas de bosque autóctono de Galicia. Esta maravilla de la Naturaleza se puede apreciar desde lo alto, asomándonos a alguno de los miradores naturales del cañón, como los de Teixido, Penedo Empardado, Pena do Teixo y Carbueira, o simplemente visitando el Monasterio de Caaveiro, que sumergido en la espesura del bosque constituye un balcón privilegiado desde el que contemplar las Fragas.

LA FRAGA:
En Galicia se le llama fraga a un bosque denso de diferentes especies, en el cual casi no entra la luz al no poder atravesar la tupida capa de ramas y hojas. Wencesalo Fernández Flórez describió la Fraga de Cecebre, en la que está ambientada su novela “El Bosque Animado” (1943), como un lugar que "es toda vida: una legua, dos leguas de vida entretejida, cardada, sin agujeros, como una manta fuerte y nueva, de tanto espesor como el que puede medirse desde lo hondo de la guarida del raposo hasta la punta del pino más alto". En el interior de una fraga hay una humedad muy alta y una temperatura muy homogénea, lo que favorece la frescura y sobre todo, la vida. Las Fragas del Eume, que albergan uno de los bosques atlánticos de ribera mejor conservados de Europa, son un ejemplo perfecto de este tipo de ecosistema y un rincón privilegiado de la naturaleza. Declarado Parque Natural en 1997, las Fragas se extienden a ambos lados del Río Eume dentro del triángulo isósceles cuyos vértices son Pontedeume, As Pontes y Monfero, aunque también abarca parte de los municipios de Cabañas y A Capela, todos ellos en la provincia de La Coruña. El parque consta de poco más de 9000 hectáreas, en las que apenas vive gente (solo unas 500 personas), lo que da una idea de la virginidad y aislamiento de este paraje.
En su exuberante bosque conviven multitud de especies arbóreas, siendo el roble la predominante. Además hay castaños, pinos, abedules, alisos, fresnos, tejos, avellanos, chopos, olmos, cerezos, laureles, acebos, madroños y alcornoques. Y por supuesto, no faltan los controvertidos eucaliptos blancos (13,3% de los árboles del parque). Esta especie fue introducida en Galicia por Fray Rosendo Salvado, que envió semillas a Tuy desde su misión Australiana. Por su rápido crecimiento y su utilidad en la industria maderera y papelera, son muy empleados en Galicia para la reforestación. No obstante, hay estudios que constatan su capacidad para reducir la biodiversidad de su entorno y empobrecer el suelo y su mesofauna, así como su gran propensión a propagar el fuego (el último asoló 750 hectáreas en la primavera de 2012). Aunque estos trabajos son criticados, no hace falta más que mirar bajo una plantación de eucaliptos para darse cuenta que a su sombra que no crece nada. En las riberas húmedas y sombrías de la Fraga también se conserva una amplia colección de líquenes (unas 200 especies), musgo y helechos (más de 20 especies). Todos juntos conforman una heterogénea y espesa selva en la que cada especie ocupa su lugar.
En el medio de este bosque umbrío corre el agua, en forma de pequeños riachuelos que originan fuentes y cascadas y que terminan en el gran Río Eume, que ha labrado en su curso por las Fragas un espectacular cañón cuyas abruptas laderas llegan a tener 300 m de altura.
Pero no todo es verde en Las Fragas. Escondido en lo más profundo del bosque, se alza el Monasterio de Caaveiro, un cenobio con más de 10 siglos de historia desde el cual se tienen unas magníficas vistas del entorno.
Y luego está el tiempo. Ese clima gallego que llevó a la desesperación a San Rosendo y fue motivo de la “Leyenda del Salmón y el Anillo”, es sin embargo el gran protagonista y cómplice de Las Fragas. Si bonito es visitarlas un día soleado, para mi es mucho más impresionante sumergirse en ellas en un día gris, con el orvallo empapándonos silenciosamente, en el que el vapor de agua en forma de neblina se levanta suavemente desde la superficie del río y crea una aureola de misterio y fascinación.
Pues todo esto y más son las Fragas del Eume. Un lugar mágico en el que todos los árboles, sea cual sea su especie, forma y edad, tienen protagonismo, luchando y relacionándose entre ellos, entablando conversaciones como si de seres humanos se tratara y dejando juguetear a su lado a meigas y saltones duendes que uno solo puede ver con la mirada de un niño.

EL MONASTERIO:
En lo más profundo del bosque, en el corazón del mágico paraje de Las Fragas del Eume (provincia de La Coruña), aislado de la civilización, sumergido en la espesa bruma que sube desde el cañón del río Eume, se alza sobre una colina el Monasterio de San Juan de Caaveiro. Remanso de paz y tranquilidad, no es difícil entender que fuera desde su fundación en el S. X (año 934) el lugar elegido como morada por muchos anacoretas de la zona. Quienes como ellos rechazaban los bienes materiales y decidían vivir aislados de la sociedad, encontraron en Caaveiro ese lugar alejado del mundo, ideal para la meditación, la relajación, el rezo y la penitencia. Y así fue durante más de 8 siglos, hasta que en el S. XVIII el cenobio fue abandonado. A un lugar así no le puede faltar su leyenda y Caaveiro la tiene. En el año 936, el noble galaico Rudesindus Guterri (907-977), a la postre canonizado por la Iglesia católica como San Rosendo, decidió retirarse al monasterio para hacer vida contemplativa. Hastiado del pertinaz mal tiempo en este rincón de Galicia, una lluviosa mañana Rosendo maldijo y renegó del lugar. Arrepentido de su falta y en un ataque de remordimiento y desesperación, arrojó su anillo al Eume. Siete años más tarde, mientras el cocinero del monasterio estaba limpiando un salmón recién pescado en el río, encontró el anillo en su interior. Dicho hallazgo fue interpretado por la comunidad eremita como un signo del perdón de Dios hacia Rosendo. El religioso se convirtió luego en una importante figura eclesiástica y política de la Galicia del S. X. Fue abad, benefactor e impulsor del monacato en el noroeste de la península ibérica gracias a su labor de proselitismo entre la nobleza galaica. Propagó la regla benedictina y fundó varios monasterios, entre ellos el de Celanova (donde pasó sus últimos días). Obispo de Mondoñedo y de Iria Flavia y Virrey de Galicia, lideró también la resistencia y expansión del reino cristiano astur-leonés frente al poder de los califas de al-Andalus. La impronta de San Rosendo en Caaveiro también fue enormemente trascendente. Realizó importantes donaciones al monasterio que engrandecieron su patrimonio, de forma que adquirió gran parte de las tierras cultivables en el margen del río Eume. Gracias a este creciente poder, al cenobio le fue concedida la jurisdicción sobre villas y feligresías vecinas, eximiéndolo de la autoridad del arzobispado de Santiago de Compostela. Su iglesia alcanzó la categoría de Real Colegiata, la cual mantuvo hasta su abandono a finales del XVIII. Fue entonces cuando, tras quedar al cuidado de un casero, inició su decadencia y deterioro estructural, la cual se prolongó hasta finales del S. XIX, cuando Pío García Espinosa, que había comprado en una subasta (1849) buena parte de las tierras que rodeaban al monasterio, inició unos ambiciosos trabajos de restauración. Hoy en día, quedan como restos más antiguos parte de la iglesia del siglo XII (la cabecera y buena parte de la nave) y el campanario barroco del XVIII (obra de Simón Rodríguez). La casa de los canónigos y las cocinas del monasterio también se conservan aceptablemente. En 1975, el conjunto fue declarado en Monumento Histórico Artístico por su importancia arquitectónica.

LA RUTA:
Preciosa ruta circular que partiendo de Cabañas asciende al Castillo de Andrade, recorre las Tierras de Monfero, Sierras de Queixeiro y Sanguiñedo y el Monte da Capela, para finalmente adentrase en uno de los parajes más hermosos de Galicia, Las Fragas del Eume y el Monasterio de Caaveiro.

Salimos de Cabañas y tras cruzar el puente y pasar por Puentedeume, ascendimos al Castillo de Andrade casi todo por senderos. Desde el castillo disfrutamos de una espectacular vista de la desembocadura del Eume. Desde allí, nos dirigimos al Concello de Monfero por senderos y pequeñas carreteras preciosas, atravesando las Sierras de Queixeiro y Sanguiñedo y el Monte da Capela. Nos adentramos en el Parque Natural das Fragas do Eume y atravesándolo de sur a norte bajamos a la Central da Ventureira, desde la que se tiene una increíble vista del cañón del Eume y A Capela. Esta central está actualmente abandonada. Fue diseñada en 1901, siendo la "Electra Industrial Coruñesa" la empresa que presentó el proyecto de su construcción. Comenzó a funcionar en 1903 y se denominó "Central hidroeléctrica del Salto da Ventureira", aunque fue conocida también como Central de A Capela. En los años siguientes se conectó con otras centrales del entorno y aumentó su capacidad productiva, hasta que dejó de trabajar en 1959 con la puesta en marcha de la vecina Central do Eume. Tras recrearnos con las vistas, seguimos la carretera en dirección a As Neves, para después coger un sendero a la izquierda a la altura de O Parrote que nos llevó de nuevo por las Fragas del Eume hasta el Monasterio de Caaveiro. Atravesamos el Eume por el Puente de Santa Cristina y seguimos por la preciosa carretera AC-6902 el curso del río hasta Ombre, desde donde finalmente nos dirigimos a Puentedeume y Cabañas.

OTRAS RUTAS NUESTRAS POR EL EUME:
O Bosque (Ares)-Serras de Queixeiro y Sanguiñedo-As Fragas do Eume-Mirador de Pena do Teixo-Central de Ventureira-Caaveiro
O Viveiró-Monte O Xistral-Nacimiento del Eume-Montes da Fragavella-Curro do Bispo-Val de Infernos (Serra do Xistral)
O Bosque (Ares)-Mirador de Teixido (cañón del río Eume)-Monte Fontardión (665 m)-Pico das Moas (As Fragas do Eume)
Vilar de Mouros-Serra de O Forgoselo (Penas de Sueiro, do Convento, da Sombra y da Caseta)-Fragas do Eume (Monte Fontardión)
As Pontes-Fragas da Ribeira y Lostegal-Serra do Xistral (Montes de Cauce Ancho, Pena Moura)-Alto da Serra-Alto do Caxado

4 comentarios

  • Foto de charrancas

    charrancas 06-nov-2014

    He realizado esta ruta  ver detalle

    La hice hoy con un grupo de amigos y es una ruta muy chula, transcurre por caminos y pistas en general fáciles de andar, 100% ciclable a día de hoy a pesar de lo que llovió, quitando un par de charcos profundos por lo demás muy bien.

  • Foto de Uryod68 (Urayad)

    Uryod68 (Urayad) 19-abr-2017

    He realizado esta ruta  ver detalle

    Muy buena ruta. Lo único que algunos caminos después del tiempo están menos transitables. Ruta 100x100 recomendable.

  • J.Azurmendi 29-dic-2018

    He realizado esta ruta  ver detalle

    Una ruta muy chula, con alguna subida durilla pero muy bonita y completa.
    Gracias por subir el track y los textos, que me han parecido un detalle y los he disfrutado mucho.
    Saludos!

  • Foto de Evaristo Castedo

    Evaristo Castedo 29-dic-2018

    Gracias a ti por tu comentario. Me alegro de que te haya gustado. La verdad es que es una zona espectacular. Un saludo.

Si quieres, puedes o esta ruta