Tiempo  3 horas 30 minutos

Coordenadas 1667

Fecha de subida 15 de mayo de 2016

Fecha de realización mayo 2016

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1.578 m
1.182 m
0
6,9
14
27,44 km

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cerca de Víznar, Andalucía (España)

Magnifico día de MTB , por el recorrido la época del año y como está la sierra. Subir el sendero hasta la Cueva del agua es complicado, la bajada hacia la cruz de Viznar es la parte mas fácil ,desde la cruz hasta la pista se complica algo mas la cosa. La verea del Polvorite es mas fácil.
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Cercano al área recreativa del mismo nombre y a varios senderos señalizados de gran interés, se encuentra el centro de visitantes Puerto Lobo, en el interior del Parque Natural Sierra de Huétor.

La exposición existente en su interior acerca al visitante al patrimonio natural de esta sierra joven, compuesta de roca caliza y que el agua ha modelado lentamente formando un sistema kárstico con cuevas, galerías y estalactitas. Esta misma agua que se adentra en la roca emana posteriormente en manantiales cristalinos que desde la época musulmana eran encauzados mediante acequias como la de Aynadamar, que abastecía a la ciudad de Granada.

Durante el recorrido por el centro, el visitante conocerá como los cauces de los ríos Darro y Fardes llenan de vida estos paisajes abruptos, refugio de animales como el erizo o la culebra viperina. También observará el rico contraste originado por la vegetación del bosque mediterráneo, el pinar y los tonos grisáceos de las rocas.
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Pasear bajo el tupido arco que forman más de una treintena de enormes cedros de más de diez metros de altura, es trasladarse a los bosques del norte de África, a las montañas del Atlas, donde el Cedrus atlantica, tuvo su origen antes de ser utilizado para repoblaciones en las cordilleras béticas del sureste de la península Ibérica. La sensación es extraña, las enromes ramas de estos árboles casi no dejan pasar el sol. Sus troncos marcan las lindes de un recorrido por el interior de un bosque naturalizado. Es el parque botánico conocido como Arboretum de la Alfaguarra, dentro del Parque Natural de la Sierra de Huétor, el recuerdo vivo de las tareas de regeneración forestal que cambiaron la fisonomía y los ecosistemas de estas montañas en la segunda mitad del siglo XX. Árboles que junto a pinos de diferentes especies, arces, álamos, e incluso frutales, crecieron y se reprodujeron en este espacio hasta formar un verdadero bosque en el que sorprende encontrar una pequeña alameda junto a grupos de cipreses, ecosistemas húmedos cerca de las viejas acequias, e incluso comprobar como el encinar recuperó territorios de los que fue expulsado.
El Arboretum de la Alfaguara está situado en un paraje en el que había una permanente presencia de agua gracias a la fuente de los pajareros, que daba lugar a una pequeña balsa y un arroyo que discurría sierra abajo. A principios de la década de los sesenta, era el terreno ideal para ubicar el principal vivero de especies forestales desde el que iniciar la tarea de repoblar los montes de estas sierras, que estaban poblados por encinares y robledales y grandes extensiones de matorral, pero todos estos bosques estaban muy esquilmados a causa de la sobreexplotación a la que habían sido sometidos durante décadas, tanto para obtener madera para la construcción y fabricación de todo tipo de muebles y utillaje, como para leña y la generación de carbón, y además por la destrucción de bosquetes y monte bajo para obtener tierras de labranza y espacios para pastoreo.
La falta de un control sobre esas explotaciones había dado paso a un considerable avance de la erosión y la desertificación de laderas. La repoblación forestal fue la fórmula elegida para la recuperación. El Arboretum fue el punto al que se llevaron centenares de plantones y ejemplares jóvenes de especies que en ese momento se consideraban como las más adecuadas para colonizar los montes, y que además podían convertirse en una fuente de riqueza para los pueblos del entorno a través de la explotación maderera. La mayoría de las especies fueron coníferas, pinos, abetos y cipreses, y también los cedros del Atlas, que en aquel momento había una cierta facilidad para su importación desde el norte del África y era factible que se adaptasen con facilidad a los ecosistemas y la climatología del sur de Europa.
Desde le Arboretum partían centenares de plantones ya aclimatados para ser plantados en casi la totalidad de las laderas y barrancos de lo que hoy son las sierras de la Alfaguara, Huétor, Beas, Arana e incluso algunas zonas de Sierra Nevada. Cuando las repoblaciones terminaron y la política forestal ya no fue la de extracción de madera de los espacios naturales, los árboles continuaron en el vivero, evolucionaron por sí mismos y generaron un bosque mixto que merece la pena conocer. Un lugar donde la vegetación autóctona se recupera poco a poco y en el que las masas de zarzamoras forman una muralla natural junto a las surgencias de agua que crean charcas donde antes estaban los abrevaderos de la antigua fuente de los pajareros, espacios húmedos en los que crecen especies mediterráneas, donde incluso se oyen los sonidos de los sapos en épocas de apareamiento, y sirven como bebederos para los pájaros.

Las condiciones que se han generado en el Arboretum son perfectas para el desarrollo de poblaciones de aves forestales, ya que tienen protección, comida y agua. El sonido de las aves es continuo. Los pequeñísimos mitos revolotean entre las ramas de los frutales, mientras los herrerillos y carboneros buscan insectos en las cortezas, igual que los agateadores, que tienen en esta zona poblaciones estables, que comparten con petirrojos y otras de mayor tamaño.
Pinsapar del barranco de la Umbria
Ya no quedan ni los escombros, pero es un fantástico lugar.
A la derecha bajas a Puerto Lobo

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta