Tiempo  4 horas 44 minutos

Coordenadas 6432

Fecha de subida 5 de agosto de 2019

Fecha de realización agosto 2019

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169 m
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46,61 km

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cerca de San Pedro del Pinatar, Murcia (España)

Accedemos desde la Autopista de la Mediterránia, por la salida 775 Los Tarragas RM-F25; torcemos a la derecha en la primera rotonda Av. Orihuela y aparcamos en el Restaurante Acapulco.

Salimos pedaleando en busca de la Glorieta con el barco San Pedro del Pinatar, seguimos la pista asfaltada paralela a la Autopista de la Maditerránia; desembocamos en la rambla urbanizada, enlazando con el carril cicloturista nº 1 hacia el Pilar de la Horadada (La Senda del Pilar al Mar); el tramo compartido con los peatones, acaba poco antes de entroncar con la pista del trasvase Tajo-Segura; seguimos salvando un campo de golf y fincas de cultivos valladas; desde la carretera a Orihuela CV-952, accedemos por pista a la urbanización Pinar de Campoverde, (hogar de británicos, alemanes, franceses, belgas e inmigrantes escandinavos), avanzamos por el curso de un ramblizo, en su bifurcación, continuamos a la derecha para salir a la Calle Albaricoquero; torcemos por la AV. Pino y después por la Trébol, descendemos a la Rambla de Río Seco cruzando el vallado del área recreativa.

Pedaleamos por el lecho rocoso o arenoso del cauce de la rambla, embutidos en su variada vegetación tanto arbórea (pinos, garroferos, higueras, acebuches…) como de matorral (romeros, tomillos, mastranzos, higueras del demonio, lentiscos, estepas, palmitos, tarays, retamas, espartos…) o propia de rambla (eneas, juncos y carrizos) dotan a esta rambla de una enorme riqueza botánica, y además faunística (aves y reptiles mayormente). Vamos a veces por zonas boscosas de umbría, otras apartando cañas o ramas.

Cabe destacar de la Rambla de Río Seco, la gran belleza de sus paredes de arenisca amarillenta erosionadas y estratificadas; el agua que recibe se debe a las filtraciones de cultivos y desagües de las fincas colindantes. Pasamos con alguna dificultad por túnel y también debajo del acueducto del Canal del Taibilla, de la autopista o por dos zonas de recreo del Área Natural de las Mil Palmeras.

Desde el aparcamiento del paseo marítimo de la urbanización Lo Monte, en Torre de La Horadada (Alicante) continuamos bordeando el litoral, dejando atrás su emblemática torre vigía del siglo XVI, por carril compartido por la red cicloturista nº 3. Cruzamos la rambla para llegarnos al paseo marítimo El Mojón por ciclo-calle. Nos hidratamos dos jarras de cerveza en el Mediterráneo.

Cogemos la Senda de los Tarays, un cartel nos recuerda que el taray, además de usarse en la antigua Persia para hacer varitas mágicas, tiene la peculiaridad de excretar por sus hojas el exceso de sal. Cruzamos el puente sobre el canal perimetral que protege las Salinas; circunvalando parte de las charcas salineras por el carril bici pasamos frente al aparcamiento de El Salero y al Centro de Visitantes Las Salinas; la vegetación sumergida está compuesta por tapetes de cianofíceas, por bacterias y algas unicelulares como la Dunaliella, responsable del color rojizo del agua. A la Dunaliella salina se la conoce por su actividad antioxidante, usada en cosméticos y en suplementos nutricionales como productora de beta-caroteno.

Entramos por las Casas de Cotorrillo en ruinas junto a las Salinas de Coterillo; en el siglo XVIII se construye un muelle de la sal, en 1879 la sal deja de ser monopolio del Estado y salen a la venta, en 1880 el empresario gallego Manuel García Coterillo las compra (salinas de Coterillo). En 1905 una Mancomunidad las adquiere y amplía sus instalaciones, construyendo los dos molinos de viento: el de Quintín y el de la Calcetera (o Ezequiela), así como el camino que los comunicaba. Desde 1920 la compañía mallorquina Salinera Española S.A. es la actual propietaria.

Empujamos la bici en algunos tramos arenosos mientras atravesamos el saladar con vegetación esteparia, un suelo cargado de sales, que además se encharca durante una parte del año y nos obliga a marchar con cuidado por el cordón dunar.

El Parque Regional de los Arenales y Salinas de San Pedro del Pinatar, un espacio protegido de la Región de Murcia, es un humedal con arenales, un puerto y unas salinas en explotación situado en la parte norte del Mar Menor. En el parque se pueden encontrar diversos ecosistemas locales: estanques salineros, pinar, carrizal, saladar, dunas y golas o encañizadas. En 1998 fue designado como ZEPA y es Lugar de Importancia Comunitaria, formando parte de la Red Natura 2000.
Dejamos atrás una explanada que usan algunos veraneantes como campo de golf, pasamos cerca de Punta de Algas en la zona de las Encañizadas -Son cañas clavadas al fondo, en forma de laberinto donde los peces se quedan atrapados-. Las encañizadas de la Torre y el Ventorrillo, tienen cada una un edificio de dos plantas para auxiliar las labores de pesca y albergar al personal (de acceso con embarcación).

Pedaleamos por una estrecha barra de tierra entre el mar y las salinas, observando espumas cargadas con partículas de sal, hacia el Molino de la Calcetera (o Ezequiela); desde la Playa de la Mota al Molino de Quintín en San Pedro del Pinatar, hay masiva afluencia de visitantes junto a la zona de "baños de lodo". El lodo es sacado del fondo de la charca; tiene un color gris oscuro y consistencia cremosa, se frota por las diversas partes del cuerpo y una vez seco hay que bañarse en la charca salada. Se ha demostrado su eficacia en personas que sufren dolores crónicos y para diversas enfermedades cutáneas.

Por el carril bici de la Calle Quintín en Lo Pagán llegamos a la rotonda, continuamos por la Av. Las Salinas a San pedro del Pinatar. Comemos en el Acapulco y nos despedimos hasta la próxima.

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