Tiempo  3 horas 40 minutos

Coordenadas 2894

Fecha de subida 12 de marzo de 2020

Fecha de realización marzo 2020

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836 m
516 m
0
13
26
52,67 km

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cerca de Trabazos, Castilla y León (España)

Segunda ocasión en la que visitamos Trabazos para hacer esta ruta de "La Raya". Ha merecido la pena, y mucho, porque el recorrido es muy bonito (la zona lo es), pero también os aseguro que ha sido duro, bastante. Este año ha habido una pequeña variación en lo que al recorrido se refiere, puesto que han añadido tres kilómetros y algo más de 200 metros de desnivel. Y ese precisamente (el desnivel) ha sido uno de los protagonistas de hoy. No es una barbaridad, pero hay que tener en cuenta que en algunas ocasiones el terreno no era especialmente bueno para rodar, con abundante barro, piedras o suelo tapizado de hojas y ramas. Además mi tractor lleva unas ruedas hechas para agarrar, y eso me salva en las bajadas, pero penaliza un poco en otros terrenos. Dejando a un lado las excusas para justificar mi rendimiento mediocre, vamos con la ruta: Salimos a las 10 de la mañana con un tiempo fresco pero agradable y sin nada de aire ni lluvia. Estábamos Sergio y yo por un lado y los ciclistas de Sitrama BTT (David, Óscar y Rubén) por otro. Empezamos charlando, pero, como es habitual, Sergio tenía ganas de marcha y empezó a tirar. Sorprendentemente no me costaba seguir su ritmo como otras veces. Tenía fuerzas (no sé si por el entrenamiento, si por haber descansado durante la semana anterior, o por una conjunción de Venus y Júpiter, pero me encontraba bien). En la primera bajada, ya potente y divertida sí que mi compañero se despegó unos metros y solo conseguí pillarlo en el kilómetro 6, parado en una cuneta. Al principio pensé que se había caído, pero solo era que en la bajada había pinchado la cubierta. Una bonita raja de 3 o 4 mm. Me pidió las bombonas de CO2 que había comprado para él el día anterior, pero... se me habían olvidado en el coche. Y lo que es peor, con las bombonas estaban mis geles (¡con lo que los necesitaba un día como hoy!). Hinchamos lo que pudimos y seguimos, pero la rueda no aguantaba. Decidimos parar a reparar la raja con el famoso kit tubeless de Bompar (tengo una crónica sobre él). Dieciocho minutos parados dan para mucho. Nos adelantó todo el mundo, incluidos David y Óscar (Rubén ya estaba hacía tiempo muy por delante). Finalmente pudimos reanudar la marcha, eso sí, luchar por la victoria iba a estar complicado, je, je, je. Desde ahí hasta el km 17 (San Martín del Pedroso) el terreno es favorable, así que fuimos bastante rápido y logramos una media muy buena para unos viejales como nosotros de 21,5 km/h en esos primeros 17 km. A continuación teníamos una de las primeras subidas potentes del día, con rampas muy duras, de entre el 18% y el 22%, donde me esforcé al máximo en los últimos metros. Pasado ese primer escollo, viene ahora una gran bajada que acaba en el arroyo de Cuevas. Un senderito paralelo al cauce nos llevará hasta el avituallamiento del km 22, donde bebimos y comimos brevemente (no tenía hambre) antes de seguir. Cinco kilómetros de sube y baja en dirección a Latedo y desde ahí, como novedad, nos premian con una bajada rapidísima (llego a 55 km/h con mi peso pluma) que acaba en otro río, el Manzanas, que hace de frontera con Portugal. Se nos puso el pelo para atrás de la velocidad, pero después de punta cuando tuvimos que subir por sitios parecidos a los que habíamos bajado. Tres kilómetros. Creo que por entonces me dio Sergio la mitad de su gel (bueno, más de la mitad, fue muy generoso) para contener un poco el dolor de piernas que empezaba a aparecer. Pasado el suplicio, nueva bajada hasta el río (esta vez el río Sejas). Mi tractor puede con eso y con más. Disfrute total. Y había que aprovechar, porque de nuevo venían mal dadas con una subida de 9 km. No es una subida contínua, sino que tiene pequeños repechos y falsos llanos, pero nunca te deja descansar. Se hace relativamente larga sobre todo porque no tienes la frescura del principio, pero pudimos con ella sin mayor problema. Y ya cerca de Sejas de Aliste, con una buena palicica encima, quedan 10 kilómetros y dos regalos más: otras dos subidas -y no menores- para que te vayas para casa contento. Que sí, que se suben. Afortunadamente, las bajadas correspondientes te permiten recuperar el aliento, así que después de -como casi siempre- sufrir y disfrutar casi a partes iguales, llegamos a Trabazos de nuevo. No me duché (el agua caliente es un lujo en estos eventos -y es una pena-), con un lavado de gato tuve suficiente. La comida si fue de lujo: en restaurante con tu menú del día, vino, postre, café... La verdad es que la bici de montaña sigue siendo una maravilla (que no se entere la otra, que se pone celosa).

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    Si quieres, puedes o esta ruta