Tiempo  una hora 6 minutos

Coordenadas 1888

Fecha de subida 10 de enero de 2014

Fecha de realización enero 2014

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1.506 m
1.128 m
0
6,7
13
26,84 km

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cerca de Ojos Negros, Aragón (España)

Si has tenido la suerte de recalar en Ojos Negros, pequeño pueblo del sur de la comarca del Jiloca de obligada visita, te proponemos realizar una pequeña ruta circular que, partiendo de la plaza, nos llevará a visitar lugares emblemáticos como el molino de viento, las salinas o la ermita del Santo Cristo de Herrera y, sobre todo, nos adentrará en las minas donde podremos fundirnos con su espectacular paisaje y acceder a los diversos miradores desde los que podremos divisar a vista de pájaro todo el valle de Jiloca y hasta el Moncayo, si el día lo permite.

vistageneralAtravesaremos los límites provinciales para adentrarnos en la comunidad de Castilla-La Mancha donde se encuentran las más recientes excavaciones mineras que han oradado la montaña con grandes cráteres laberínticos repletos de colorido, muchos de ellos transformados en lagos artificiales.

locomotora2Finalmente tras visitar el barrio del centro, antiguo centro neurálgico de Sierra Menera, regresaremos a Ojos Negros por el camino del cementerio para terminar junto a la fuente de la plaza y la ermita de Santa Engracia. No dejes de visitar el castillo y la torre del homenaje, llamada de “la cárcel”

Esta ruta,de aproximadamente 27 Km, es perfecta si lo que te gusta es la bicicleta de montaña para disfrutar del paisaje. También puedes realizarla en coche teniendo cuidado en diversos puntos del recorrido.Hemos subido la ruta a wikiloc para que puedas consultarla.

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Antiguo barrrio minero construido para albergar a los obreros que realizaron el túnel que une Aragón y Castilla.
Construido a principios del siglo pasado para dar cobijo a la población minera consta de viviendas unifamiliares que van componiendo calles rectilíneas. Además de las viviendas, el barrio minero tenía una serie de instalaciones comunitarias y servicios para los obreros que minimizaron en esta zona las dificultades económicas y sociales por las que atravesaba España en ese momento. Casi todos ellos se localizaban en el Barrio del Centro. Entre ellos cabe destacar: el economato, donde los obreros podían adquirir todo tipo de productos a precios especiales. También se hizo una capilla, escuelas y la desaparecida “casa de todos” construida, como su nombre indica, por todos los habitantes del barrio de forma desinteresada y que fue utilizada como lugar comunitario para reuniones, eventos culturales, bodas, etc. El casino era el centro de reunión de los obreros después del trabajo. Albergaba el bar, un cine, la sala de juegos y la biblioteca.
El hospital, que incluía consultorio, servicio de radiología, vivienda del médico y servicios de internamiento para obreros accidentados, se construyó en el barrio que lleva su nombre.
Este lago, próximo al cocherón o taller, es uno de los más visitados por su gran belleza. Recubre una antigua explotación.
Encrucijada de caminos que te llevará a dos de los mejores miradores de la Sierra Menera: el de la Marajosa a la derecha y el Lobo de frente.
Construcción del siglo XVIII, mandada edificar en el término de Ojos Negros por el Obispo de Tarazona D. Bernardo Mateo, natural de Ojos Negros. Está situada sobre el despoblado medieval de Ferrera, abandonado a finales del siglo XIV. Es una construcción de una nave con tres tramos desiguales. El crucero se cubre con bóveda baída y el atrio de entrada con arco de medio punto. Es una obra del siglo XVIII. La ermita la mandó construir Bernardo Mateo, natural de Ojos Negros que acabó de Obispo en Tarazona. Se construyó junto a una antigua ermita que pertenecía al poblado de Herrera, de donde toma el nombre la actual. A la entrada del camino que conduce a la ermita hay una piedra en la que Kpis ha grabado “Restaurada por los que te veneran. Ojos Negros Teruel 1993″. Se cuentan varias leyendas, algunas relacionadas con la desaparición del poblado. La más interesante cuenta como una tormenta arrasó Ferrera, como castigo divino a un pueblo habitado por malhechores y bandoleros, y desde entonces este término pasó a formar parte de Ojos Negros. El Cristo de la Banda, que con su banda salvó a la única personas honesta del pueblo, aparece como el protector de la gente de bien. Existía un retablo gótico dedicado a la Virgen que fue trasladado a la Iglesia Parroquial. Ante la ermita se abre una gran explanada habilitada como merendero entorno a una fuente de aguas ferruginosas muy indicadas para abrir el apetito o en casos de anemía. La imagen del santo Cristo, de estilo gótico, se guarda en la iglesia de Ojos Negros y cada primer sábado de mayo es llevada en procesión a la ermita y se bendicen los términos. La romería desde Pozuel, denominada los Cucos, se realiza cuarenta días después de la cuarema.
Varios lagos artificiales jalonan el paisaje creando verdaderos espejos naturales
Visible en vista aérea es una gran escultura relizada por Diego Arribas, un enamorado de este paisaje.
Es uno de los puntos más altos y desde alli se divisa todo el valle con el Moncayo al fondo y los particulares reflejos de la Laguna de Gallocanta.
El molino de viento de Ojos Negros es un molino de torre mediterránea y cubierta de forma cónica bastante peraltada. Tiene dos plantas: la camareta y el moledero. Esta última alberga la maquinaria: la rueda dentada, la rueda catalina, el eje, la volandera… No existe una cronología exacta pero, por su tipología, podría datar del s.XVI o XVII. Se localiza a 1 km del pueblo saliendo hacia las minas y es el punto desde el que se bendicen los términos cada primer sábado de mayo como punto de arranque de la romería a la ermita del Santo Cristo. Se puede visitar previa petición de llaves en el ayuntamiento.
Las Salinas de Ojos Negros fueron una instalación industrial muy importante en épocas pasadas extendiéndose su explotación hasta mediados del siglo XX. Su existencia se encuentra documentada desde el siglo XIII aunque, la presencia de un yacimiento celtíbero en el cerro próximo, lleva a pensar que se explotaran ya desde épocas prerromanas. Cuentan con el pozo, situado en la parte norte, de planta rectangular y grandes proporciones realizado en mampostería. El agua salada era extraída mediante una noria que era movida por una caballería, desde la que se canalizaba el agua hasta las balsas y de aquí a los balsetes o eras de desecación donde, tras la evaporación del agua, era posible recoger la sal. Hay, además, otras construcciones que servían de almacén para la sal y viviendas para el administrador.
La explotación de las minas ha favorecido un paisaje lleno de contrastes y sugerencias originando una explosión de colores, donde predominan los tonos rojizos, creando en algunos puntos un auténtico “paisaje marciano”. Existen varios miradores: la Marajosa, el Alto del Lobo, la Atalaya… desde los que es posible observar hermosas panorámicas de la zona. Verás un claro ejemplo de paisaje modificado por el hombre, que durante siglos ha socavado las entrañas de la tierra para extraer su preciado mineral de hierro, sembrando la superficie de gandes cráteres, hoy convertidos en lagos artificiales de incalculable belleza y donde la naturaleza va creando un particular ecosistema que acoge a numerosas especies. Es en palabras del escultor Diego Arribas “una espectacular escultura creada por cientos de manos”. En las zonas altas de Sierra Menera podemos descubrir uno de los mejores marojales de la comarca que combina rebollos, jaras y los carrascales de cotas más bajas.

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    Si quieres, puedes o esta ruta