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355 m
-14 m
0
9,7
19
38,84 km

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cerca de Alai, País Vasco (España)

Segundo día de aventuras por la costa de Zumaia. Hoy varias novedades: en primer lugar la dirección, hacia el oeste. En segundo lugar la temperatura, que bajó 10 grados respecto al día anterior. Y por último la compañía, porque en lugar de salir solo, lo hice con dos amigos de Antonio (David y Rubén -Willy-) con los que ya queda pendiente una ruta por su Sitrama natal cuando podamos juntarnos. La idea era recorrer la costa del Flysch para adentrarnos luego en la montaña y volver. Como profesionales que somos, sacamos la ruta de Wikiloc, dode su autor (RafaLV) aseguraba en las respuestas que era 100% ciclable (mucho nos acordaríamos de este 100% ciclable durante todo el día). Salimos a a las 9 y algo de la mañana subiendo (como siempre para salir de Zumaia) por senderos perfectamente marcados junto a la costa y parando de vez en cuando a contemplar el paisaje, a hacernos fotos o a dejar pasar a los senderistas que compartían el camino con nosotros. Todo iba estupendamente, salvo porque avanzábamos muy despacio. Pese a la paliza del día anterior, mi cuerpo aguantaba bien, así que no había de que preocuparse. Los problemas, sin embargo, empezaron muy pronto, cuando el GPS nos metió (correctamente) por un túnel abandonado lleno de una mezcla de agua, barro, caca y pis de vaca. El problema es que al salir por el otro lado el caminto estaba cortado por una piedra y por la vegetación que se había tragado el sendero (ni siquiera andando se podía pasar). Nos tocó volver por donde habíamos venido, con su caquita y todo, pero lo más preocupante era que teníamos que buscar una alternativa para encontrar el camino que no podíamos seguir como estaba previsto. Dimos algún palo de ciego que otro, pero lo conseguimos (eso sí, llevábamos 11 km. en dos horas...). Seguimos ya sin mucho contratiempo, aunque parando más de la cuenta, por ejemplo en la ermita de Santa Catalina o en una casa rural cerca de Deba a reponer líquidos, de donde nos despidieron con un premonitorio "ánimos chicos". Subidita potente y nuevo parón en el km. 19,5. Esta vez la culpa era de 4 o cinco perros atados y ladrando como locos y un mastín suelto que se acercaba muy despacio pero ladrando con su vozarrón. Mis compañeros se querían dar la vuelta, pero poco a poco me fui metiendo con la bici de la mano en un momento en que el mastín se había alejado y pasamos el trago. Un kilómetro de bajada y nuevo tramo. Este fue el que acabó por trastocar nuestros planes: un kilómetro y medio de sendero estrecho, que en realidad es la parte superior de una tubería de hormigón. A la derecha caída peligrosa (con vegetación, pero peligrosa). A la izquierda zarzas, majuelos y tojos entre otras plantas. Todas con unos pinchos que nos acariciaban la pierna y el brazo izquierdo (parezco un Ecce Homo). Además, mucho lo tuvimos que hacer andando porque la tubería tenía agujeros en los que caerse era muy probable. Por fin acabamos ese tramo, pero habíamos gastado casi 5 horas y nos quedaba la mitad del recorrido. Abortamos misión y cogimos la carretera, primero hasta Itziar con una subida potente y luego la nacional hasta Zumaia con unos maravillosos 13 km. de bajada por asfalto que bajamos en tan solo media hora. Hasta nos permitimos el lujo de lavar las bicis en una gasolinera. Por cierto, que en la bajada noté que me costaba pedalear por la maleza y la porquería que llevaba junto al guíacadenas. Cuando la lavé, descubrí un pedrusco atascado entre el cuadro y el plato. Creo que no ha sido nada, pero pa habernos matao.... En fin. Un ruta con una primera parte preciosa, pero con una segunda imposible tal y como está la cosa hoy. ¡Y decían que era 100% ciclable! Es lo que tiene ser forastero.

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