-
-
2.058 m
937 m
0
13
26
52,85 km

Vista 12 veces, descargada 1 veces

cerca de Camprodon, Catalunya (España)

Travesía Transpirenaica, de Llançá a Hondarribia que realicé en solitario en el año 2.005 en 12 etapas.
Éste es el recorrido original hecho en ordenador, revisado sobre ortofoto y tomando como referencia los mapas que acompañan al libro "La Travesía de los Pirineos en B.T.T." de Jordi Laparra, publicado por la Editorial Prames y agotado desde hace tiempo. Es fiable según todos los ciclistas que lo han utilizado. Por cuestiones logísticas, tuve que hacer algunas variantes que comento en el blog, como iniciar la travesía desde Figueras en vez de Llançá, subir al Coll de Pal por La Torrentera, o desviarme a Villanúa a reparar la bicicleta, pero que no afectan a este track original, que es fiel al libro.

DESCRIPCIÓN

Por primera vez sobrepasamos la cota 2.000. En esta jornada tendremos que salvar un importante desnivel en dos únicas ascensiones. La primera de ellas tiene prácticamente 20 kilómetros desde el mismo comienzo de la etapa. Nos vendrá bien la suavidad de los primeros kilómetros de carretera hacia Setcases para calentar antes de afrontar las duras rampas que nos llevarán hasta Tregurá de Dalt donde verdaderamente empieza la subida al Collet de la Gralla por camino. Las vistas al valle del Ter son amplias y espectaculares y es posible que toquemos nieve en el alto.
Por encima de 2.000 metros, rodaremos flanqueando las laderas de la cumbre del Balandrau hasta la Collada Meianell donde cambiamos de vertiente dejando el valle del Ter descendiendo vertiginosamente hacia la profundidad del valle del río Freser.
Ya en la localidad de Ribes de Freser, tomamos la carretera a Queralbs dejándola posteriormente para dirigirnos a Vilamanya por una pared vertical asfaltada de 3 kilómetros sin descanso. Antes de descender a Planoles, disfrutaremos de una zona de bosque frondoso en las estribaciones del Puigmal, el techo del Pirineo Oriental, que nos abrirá las puertas al valle de Toses.

EN LA BICICLETA

Salgo de Camprodón sin madrugar demasiado ya que el kilometraje de hoy no pasará de 60 kilómetros siempre que no tenga errores de navegación. No puedo avanzar más en esta etapa ya que los alojamientos de Toses y de la Collada de Toses están cerrados al no ser temporada de esquí. El año pasado hice noche en Toses y tuve que dormir en un refugio en suelo de madera sin apenas pegar ojo y no pienso caer en el mismo error ya que una noche sin dormir se paga y no se recupera en toda la travesía.
De todas formas aunque la distancia no es excesiva, los kilómetros de hoy tienen mucha miga.
Desde Camprodón la carretera pica ligeramente hacia arriba y el viento sopla de cara. La ascensión a Tregurá de Dalt enlaza con el Coll de la Gralla. La pista va ganando altura en zigzag y vamos ganando horizonte al valle del Ter. En el collado me cruzo con senderistas que me saludan y algunos me dicen que llevaban un rato viéndome subir. Llaneando hacia la Collada Meianell veo a lo lejos a dos ciclistas a los que doy alcance justo antes de iniciar el descenso. Charlamos animadamente y nos separamos en la siguiente bifurcación. Yo sigo hacia Ribes de Freser sorteando piedras del camino y buscando la trazada más favorable. Aún así, estos 14 kilómetros de bajada me han destrozado la espalda y las muñecas. El piso tan irregular ha hecho que perdiera la pieza que sujetaba una de las alforjas con el transportín. El pulpo ha sido mi salvación.
Desde Ribes de Freser tengo unos kilómetros algo más relajantes antes de las durísimas rampas de Vilamanya. Es el tramo más duro y constante de todo lo que llevo de travesía. Qué despacio pasan los metros y cuánto se puede tardar en hacer 3 kilómetros. En cada curva pensaba que aquello se tenía que suavizar, pero la pendiente no bajaba ni un punto. Todo el trayecto al 20%. No imaginaba que tramos como éste e incluso más largos me esperarían en las últimas etapas llegando a Hondarribia.
Entro en zona de bosque con una pendiente mucho más moderada y busco las sombras que me proporcionan los pinos antes de descender a Planoles y al valle de Toses. El libro de ruta me marca una pista muy estropeada pero ya han llegado las máquinas y en su lugar encuentro una pequeña carretera recientemente asfaltada. Me lanzo a tumba abierta cogiendo gran velocidad y me presento en Planoles en un santiamén. Como siempre, recorro el pueblo buscando alojamiento y me instalo no sin antes darle una buena limpieza a la bicicleta y un buen engrase.
Tomando los datos de la etapa del GPS para la ficha técnica, sin querer, he reseteado todo lo que tenía memorizado así que, a partir de ahora, sólo puedo usarlo para grabar y no para seguir los tracks que tenía guardados. Lástima por tantas horas de ordenador que me llevó marcar todo el recorrido pirenaico y por la seguridad que me daba en los momentos de duda.
La habitación es muy confortable, todo nuevo. Espero dormir más horas seguidas. Como he llegado pronto, aprovecho para pasear hasta Planés y encuentro una bonita senda que cogeré también mañana con la bicicleta en lugar de la carretera.

1 comentario

Si quieres, puedes o esta ruta