Tiempo  5 horas 6 minutos

Coordenadas 3160

Fecha de subida 27 de diciembre de 2018

Fecha de realización diciembre 2018

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652 m
-17 m
0
18
35
70,39 km

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cerca de Lekunberri, Navarra (España)

Técnica fácil, física moderada
Recorrido de la VV del Plazaola desde Lekunberri hasta San Sebastián, y sí, me volví a perder por las calles de Donostia.
El recorrido arranca en Lekunberri, donde se puede llevar en bus de ALSA si se embala la bici, quitándole la rueda delantera. 7€ por cabeza y 3€ por la montura desde SS.
Tras desempacar la burra y equiparme convenientemente, busco la estación antigua del trenillo, algo más arriba que la travesía del pueblo. La estación se ha reformado junto con un vagón del tren. Aunque hay más trazado remodelado hacia Pamplona, lo dejo para otra ocasión, ahora el viaje es hacia la costa.
Salgo rodeando Lekunberri a mi izquierda, el terreno está algo pesado pero la imagen es de postal otoñal. Al abandonar el pueblo el trazado de la autopista se ha comido al del tren, obligando a hacer una pequeña rampa. Nada serio. Y el trazado se separa de Azpiroz, gira a la derecha y, tras una estación reconvertida en caserío a la que se le vislumbra una playa de vías notable, aparece el túnel español más largo de Vía Verde: Uitzi, 2.700 metros. Al menos, hasta que reparen la Engaña.
Uitzi está iluminado, pero poco. Sus luces son fluorescentes de pasillo que están demasiado separadas, y además, unas cuantas no lucen. Una buena luz será muy importante para esta ruta. Uitzi es la divisoria de aguas entre el Cantábrico y el Mediterráneo, así que el primer tercio del túnel es de subida, y el resto pica para abajo. Pero es perfectamente recto en planta, así que no llega a haber una sensación de claustrofobia. O ves la entrada o ves la salida. El suelo es de tierra pero bien compactado, aunque hay alguna que otra gotera. En el túnel empieza el descenso ya continuo hasta San Sebastián.
El valle del Leitzaran sigue siendo una imagen de las de recargar las pilas. Pequeños túneles se van cruzando aquí y allá hasta que al salir de uno de ellos un ruido atronador invade el valle ¿Una sirena, un camión, un avión en vuelo en picado? No, un burro que anuncia mi presencia con toda la fuerza que sus pulmones le permiten. Pequeños caseríos son dejados atrás en el viaje. Y a la entrada de un túnel una fuente rellena mis bidones.
Al llegar a Leitza el recorrido se acerca a las casas del pueblo, y descanso algo en la estación. Sigo mi camino y algo más adelante, al pasar junto a la estación y ferrería de Plazaola, se cambia de provincia y se vuelve el cuentakilómetros a 0. Entro en Guipúzcoa y entre el bosque conviven el río y el trazado del tren, salpicado de túneles.
Los túneles a partir de aquí empeoran. Tienen suelo de cemento, bien, pero no están iluminados: sólo unas balizas en las paredes en plan pista de aterrizaje de aviones nos indican por dónde debemos ir, y ni siquiera todos los túneles están balizados. Los túneles en curva son especialmente oscuros. Y las filtraciones de agua pasan de la categoría "gotera" a "cascada". El terreno, muy empapado, va soltando agua hacia el río, y hay mucho regato de agua cruzando la pista. Total, que llegué abajo chorreando barrillo del líquido. Bendito guardabarros ass-saver.
Camino a Andoain, además de seguir disfrutando del paisaje natural, hay que hacer alguna parada para fotografiar el acueducto de Ameraun, el puente de la ferrería de Inturria, otros restos de ferrerías, cargaderos, y la visera de Bertxin, un extraplomado en la ladera para permitir el paso del tren.
Empieza a aparecer mas y más gente y eso solo significa que el viaje llega a Andoain. Fin de la pista de tierra con sus charcos y barrillos y comienzo del bidegorri. Aunque pasado Andoain aún me dio tiempo a meterme por un sitio que... no era por ahí... eso de no llevar track me mata. Y qué narices, dos o tres veces más hasta llegar al barrio de Loyola, que me recibe con cienes y cienes de peluches agarrados a vallas, arboles, arbustos, farolas... parece que empezaron a poner unos pocos en plan belén y luego la cosa se desmadró. Y cada año más.
Pero ya estoy al lado del Urumea y mi objetivo lo tengo claro: Morlans. Cómo llegar hasta ahí no lo tengo tan claro, y me doy unas vueltas dignas de un taxista estafando a los guiris. Hasta que al fin alcanzo Morlans y su túnel, que perteneció al mismo tren que ha guiado mis ruedas este día. Hoy es el túnel urbano para bicis más largo de Europa. Ha merecido la pena los kilómetros de más.
Al otro lado del monte me dirijo a la playa de la Concha, a la que le hago la típica foto con el último suspiro de batería. Sólo me queda dirigirme a la estación de autobuses, desde donde empecé el viaje.
Habrá que retomar este trayecto, mejor haciéndolo circular gracias a la VV del Bidasoa. Puede quedar un finde globero muy chulo.
Edificio de interés

Estación de Lekunberri

Información

Rampa

Túnel

Túnel de Uitzi

Edificio de interés

Estación de Leitza

Información

Limite provincial

Edificio de interés

Acueducto

Intersección

Mejor recto

No giréis a la derecha, mejor no...
Túnel

Túnel de Morlans

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