Tiempo  6 horas 43 minutos

Coordenadas 907

Fecha de subida 19 de enero de 2018

Fecha de realización enero 2018

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1.861 m
1.345 m
0
2,6
5,3
10,53 km

Vista 916 veces, descargada 37 veces

cerca de Piedrafita de Jaca, Aragón (España)

Uno de los ibones más accesibles y visitados, es el ibón de Piedrafita. Situado a 1.600 metros a los pies de Peña Telera, resulta cuando hay nieve un lugar perfecto para caminar con raquetas.

Como los días en invierno son cortos, madrugamos, pasadas las 9 llegamos a Piedrafita, donde comprobamos que el manto de nieve no es continuo, así que para evitar portear las raquetas, seguimos subiendo con la furgoneta, hasta alcanzar el aparcamiento del Parque Faunística Lacuniacha, donde la dejamos.

La mañana es fresca, el termómetro marca -4ª, aunque el cielo está despejado, el sol comienza a notarse, lo que augura una buena jornada, aunque de momento nos abrigamos bien, y con las raquetas en la mano sobre las 09:30, comenzamos a caminar hasta salir a la pista principal, donde una barrera impide el paso de vehículos, junto al que se sitúa un panel informativo, que indica el kilómetro 0 de la pista de esquí de fondo, por la que caminamos dirección Norte, hasta que la capa de nieve aunque fina se hace continúa, por lo que decidimos calzar raquetas.

Tras la parada, continuamos caminando por medio de la pista forestal, evitando pisar la huella dejada por los esquiadores en días anteriores, por la que vamos rodeando un bonito pinar, dejando atrás la preciosa y poco visitada Sierra de Tendereña, tomando de referencia unas marcas de pintura multicolor, que indican que en esta pista convergen varios recorridos, para muy diferentes disciplinas, como esquí de fondo, marcha nórdica, senderismo o btt.

Rápidamente, la pista comienza a describir una sucesión de largas lazadas, que nos permiten disfrutar del pequeño macizo flanqueado por los embalses de Tramacastilla y Escarra, cuyo punto culminante es la modesta cima del Pico Tarmañones o Pimindalluelo, además de la divisoria del Musales.

Después de un giro a la izquierda, en una zona de claros, justo a la altura del Cromlech Las Lastras, aparece la figura de la Peña Telera, acompañada de sus dos inseparables compañeras, como Peña Parda y la Corona del Mallo, a la que tengo pendiente una ascensión, por el curioso paso que forma la cueva del Forato.

A medida que ganamos desnivel, la vegetación va cambiando, los pinos comienzan a dar paso a la vegetación arbustiva. Cuando alcanzamos la cota 1.500 (2.1 km), llegamos al desvío hacia la Plana Terrosa, donde se puede realizar una circular al ibón de Piedrafita, que nosotros descartamos.

Hoy, seguimos por la pista principal que va paralelo al cauce del barranco del Boj, unos metros más arriba, alcanzamos las Planas de Saqués, en las que se ubica el Refugio Telera, que en algunos mapas figura como refugio de las Planas, que tiene como telón de fondo el pico de Tres Hombres, ubicado en el ramal montañoso de la estación de esquí de Formigal, que es conocido también como Sierra Condiana.

Cuando el GPS marca el kilómetro 2.8, llegamos a una bifurcación, donde tenemos la posibilidad de ir hasta el ibón de Piedrafita por la pista, o continuar por el sendero que va por el barranco del Boj.

Aquí, en caso de hacer un recorrido básico hasta el ibón, podemos ir por el barranco y regresar por la pista o viceversa, como nosotros vamos a alargar la ruta, ya que hay nieve suficiente, preferimos ir por el barranco del Boj, que es mucho más atractivo, por lo cual en este punto, abandonamos la pista, y cogemos el sendero, por el que dirección Sur/Oeste, comenzamos a remontar el barranco del Boj, donde rápidamente aparece la silueta de la Corona del Mallo.

Aunque la huella que seguimos es vieja, el sendero no tiene pérdida, ya que siempre vamos pegados al cauce del barranco. De vez en cuando, tenemos que sortear algún arbusto o seguir por las rocas, tomando de referencia las marcas blancas y amarillas del PR., aunque muchas de ellas permanecen tapadas por la nieve.

Poco a poco, vamos acercándonos al ibon, la presencia cada vez más cercana de la Peña Telera, así nos lo indica. En un pequeño plano, el barranco se bifurca en varios ramales, la visión desde este lugar es impresionante, y de nuevo podemos disfrutar de tres de las emblemáticas montañas de la sierra de la Partacua (Corona del Mallo, Peña Parda y Peña Telera), aunque las vistas a nuestra espalda tampoco desmerecen, con las montañas del sector Panticosa, como el pico Serrato, la Peña Xuans o los Dientes de Batanes.

Tras disfrutar de las vistas, continuamos por la margen izquierda del barranco, que cuando se estrecha y divide en dos ramales, vadeamos en sendas ocasiones sin quitarnos las raquetas, ya que apenas exigen dar un par de zancadas con ellas puestas, eso si, con mucho cuidado para evitar dañar las puntas.

Superado, caminamos unos metros por el plano, hasta alcanzar una loma redondeada, que poco a poco vamos subiendo, hasta llegar a su parte alta, donde podemos disfrutar de la espectacular estampa que nos ofrece el circo formado por la Corona del Mallo, Peña Parda y Peña Telera, en cuya base se ubica el ibón de Piedrafita, cubierto por una gruesa capa de hielo, donde aprovechamos que afloran un par de piedras en la nieve, para realizar un descanso.

Con energías renovadas, nos ponemos en marcha hacia nuestro próximo objetivo, el arco natural, por lo que bajamos hasta la cubeta, que cruzamos por el muro que represa el ibón, aunque podríamos haber pasado por medio del ibón, ya que la capa de hielo es lo suficientemente gruesa, para soportar nuestro peso.

Una vez al otro lado del barranco del Boj, continuamos avanzando cómodamente, por terreno de falso llano, cercanos a las moles rocosas que forman los picos de la sierra de la Partacúa, dejando poco a poco atrás el ibón de Piedrafita, donde asoma el mallo rocoso que forma la cima de la Punta Cochata, mientras las vistas se van ampliando, pudiendo disfrutar de la siluetas de los picos Arriel, Palas, Serrato, Peña Xuans, los Dientes de Batanes e incluso el Vignemale, y todo el valle de la Ripera.

Cuando alcanzamos el kilómetro 5, el sendero que se dirige al arco natural, se desvía hacia la derecha, introduciéndose en una zona de roca, donde la nieve parece algo discontinua, por lo que preferimos obviarlo, y continuar todo recto dirección Sur hacia la Plana Terrosa, donde disfrutamos de un primer plano de la imponente cima de Peña Blanca, que sin nieve suele hacerse en circular junto con la vecina Peña Roya y Peña Sabocos, que con sus 2.757 metros, es la cumbre más importante de la parte occidental de la sierra de Tendeñera.

En pocos minutos, llegamos a un collado, donde iniciamos el descenso hacia la Plana Terrosa, que observando su fisionomía, tiene toda la pinta, de que en tiempos pasados puedo ser un ibón, ahora colmatado, en el que desemboca un barranco, lugar en el que habitualmente pasta el ganado, y en el que se ubica el refugio de pastores de la Plana Terrosa, donde hacemos una pausa para echar un trago, comer algo, y quitarnos ropa, ya que el sol calienta de lo lindo.

Desde el refugio, ahora nos toca enlazar con el sendero oficial que se dirige al arco natural, así que desde la Plana Terrosa, comenzamos a remontar dirección Oeste el cauce de un barranco, tomando de referencia una línea de cercado, por la que vamos acercándonos a los bloques de roca que se sitúan varios de centenares de metros más arriba de donde nos encontramos.

Cuando llegamos a media ladera, enlazamos con una huella que horizontalmente cruza la ladera en la que nos encontramos, que creemos que viene desde la Hoya de Calatuero. Para no hacer más metros de los debidos, echamos un vistazo al GPS, comprobamos que estamos en lo cierto, así que tras un giro a la izquierda, continuamos con la travesía horizontal, que dirección Sur nos permite disfrutar de la Peña Blanca (sierra de Tendeñera) , adentrándonos a los pocos metros en un pinar, donde las huella por momentos desaparece, teniendo que ir atentos a las marcas de pintura que hay en los troncos de los árboles, además de tirar de intuición.

En el momento que el bosque clarea, alzamos la cabeza, localizamos cerca de la base del circo el arco natural, al que nos quedan unos 200 metros de desnivel positivo para llegar hasta el. Unos metros más adelante, salimos a una vaguada por la que continuamos dirección Sur/Oeste, hacia el anfiteatro que forman la Punta Cochaldo, y Peña Blanca (sierra de la Partacua), hacia la cual nos dirigimos, tomando de referencia los hitos que colocados cada ciertos metros, nos guían hacia el inicio de la canal del burro (no llegaremos).

Sobre la cota 1.670 metros, alcanzamos una planicie que en los mapas aparece como el Sarronal, donde nace el barranco del mismo nombre, en el que el sendero se dirige hacia los campos de las Cuernías que nosotros utilizaremos a la vuelta, para regresar hasta el aparcamiento de Lacuniacha, pero que por el momento obviamos, para seguir el ascenso, afrontando el tramo más duro del recorrido, realizando varias lazadas para reducir el esfuerzo, hasta que llegamos a la altura del arco natural, donde la huella se divide en dos.

La forma más rápida de llegar, sería coger la huella que de forma directa nos adentra en el bosque, pero como vamos con raquetas, y la pendiente a superar es bastante pronunciada, preferimos continuar por la huella que se dirige hacia la canal del Burro, por la que vamos rodeando la zona del arco natural, tomando de referencia los hitos que nos llevan hasta la parte alta, donde los restos de un alud nos impiden el paso.

Mientras buscamos otras alternativas, en lo alto de la muralla vemos un bonito ejemplar de sarrio, que sabedor de que no somos un peligro para el, nos observa atentamente. Unos metros más abajo de donde se haya, comprobamos que existe un corto corredor, que nos puede llevar a la parte alta del arco natural, así que como no tenemos más opciones, decidimos probar suerte, por lo que realizamos un flanqueo a la derecha, hasta llegar al inicio del corredor, en el que rápidamente encontramos un hito, que nos indica que estamos en el buen camino.

Aunque no está completamente innivado, en la zona central el espesor de nuevo es bastante bueno, por lo que avanzamos por el medio, hasta llegar a un pequeño resalte de unos dos metros de altura, que salvamos asiéndonos a los elementos naturales que tenemos al alcance de las manos, y clavando las puntas de las raquetas, hasta alcanzar la salida del corredor.

Una vez en la parte alta, contemplamos la posibilidad de bajar hasta la base del arco natural, cosa que desde este punto es imposible, ya que hay una caída bastante grande, que sin nieve se podría salvar, pero con nieve resulta muy peligroso, aunque no desaprovechamos la ocasión para hacer una fotografía utilizando la roca y el bosque como marco natural.

Descartada esta opción, ahora solo nos queda encaramarnos a lo alto del arco natural, que ya tenemos a la vista, así que sin más dilación, emprendemos el ascenso final por un bonito tramo de pinar, que enseguida dejamos a nuestras espaldas, para continuar a cielo abierto por la pala final, llegando a la parte alta del arco natural después de cuatro horas, desde el que tenemos una bonita panorámica, que va desde Peña Roya hasta el Macizo de los Argualas.

El tiempo se nos echa encima, descendemos unos metros hasta la base del arco natural, donde comprobamos las dimensiones reales de este elemento arquitectónico formado en roca caliza, que gracias a que es un material blando, la naturaleza se ha encargado de moldear durante siglos.

Después, retrocedemos sobre nuestros pasos, alcanzamos de nuevo la parte alta, descendemos por el bosque hasta llegar al corredor, donde apoyando las cuatro extremidades salvamos con cuidado el pequeño resalte; nada más pasarlo, caminamos por medio del corredor, por el que a medida que vamos perdiendo desnivel, las vistas se van ampliando, hasta poder disfrutar de varios de los dos miles que pueblan está vertiente Sur de la sierra de la Partacua, en el que distinguimos, Peña Blanca, Punta Cochaldo, además de las Forquetas de los Palomos y de los Güertos.

Una vez fuera del corredor, emprendemos el descenso hacia el Sarronal de forma directa, alejándonos del pinar, con la mirada puesta en el embalse de Búbal, que a pesar de las últimas precipitaciones y las continuas nevadas, todavía muestra un nivel bastante pobre.

En apenas viente minutos, alcanzamos el cruce de itinerarios en el que está vez sí, tomamos el que se dirige hacia los Campos de las Cuernias, no sin antes echar una mirada atrás, para comprobar lo lejos que en pocos minutos se ha quedado el arco natural, al que sin duda regresaremos cuando la nieve no regente estos páramos.

La temperatura empieza a descender, el sol se ha escondido tras la muralla caliza de la sierra, aprovechamos el poste indicador para colgar las mochilas, nos ponemos ropa de abrigo, comemos las últimas viandas, para acto seguido continuar con nuestro recorrido, dirección Sur/Este, donde la huella comienza a ser poco nítida, además que se bifurca en uno u otro sentido, lo que nos toca ir atentos a las balizas azules y rosas, tomando de referencia la Peña Blanca (Sabocos), que se ubica frente a nosotros.

Poco a poco, vamos abandonando la planicie hasta adentrarnos en el barranco del Sarronal, entre pequeñas manchas de pinos, donde la nieve se acumula en mayor cuantía, por el que realizamos un corto pero pronunciado descenso, hasta llegar a una nueva zona de llanos, por la que avanzamos hasta alcanzar el desvío hacia la Plana Terrosa, cerca del barranco de los Furcos, donde podríamos alargar la circular hasta los Campos de Tiburcio, atravesando la Selva de Búbal, que es la opción que manejábamos al inicio, pero como faltan menos de dos horas de luz, decidimos cambiar sobre la marcha.

En su lugar, tomamos el itinerario balizado ahora con marcas azul celeste, que por la Plana Terrosa se dirige hacia Piedrafita, por el que avanzamos a media ladera, deteniéndonos de vez en cuando para disfrutar de la amplia panorámica que tenemos de esta vertiente sur de la sierra de la Partacua, mientras a lo lejos vemos un pequeño refugio forestal con la divisoria de los Musales de fondo, al que llegamos en poco más de cinco minutos, que a pesar de su buena apariencia exterior, el interior se encuentra bastante sucio.

Desde el refugio podemos ver la hoya en la que se asienta la Plana Terrosa, donde también divisamos parte del cordal formado por los picos Arroyeras y Cubiilillas que separa Formigal del Valle de Izás, donde si nos fijamos bien al fondo, podemos distinguir al rey del pirineo occidental, el Midi d'Ossau.

Siguiendo la huella, descendemos hasta la parte baja de la Plana Terrosa, donde en vez de continuar por ella hasta salir a la pista principal, y regresar por ella a Lacuniacha. Como nos gusta ir por lugares menos transitados, decidimos cruzar la alambrada, para ir en busca del barranco de Feneros, que se encuentra a escasos metros de donde nos hayamos, no sin antes echar una mirada para contemplar dos viejos conocidos, como los picos Arriel y Palas, al que en esta ocasión se les une la Peña Foratata.

Dirección Norte/Este, comenzamos a perder desnivel por la amplia loma, pegados al cauce del barranco cubierto de nieve, que habitualmente no suele llevar agua. Poco a poco, la loma se va estrechando hasta encerrarse entre matorral, lo que nos obliga a ir despacio, atentos a los escasos hitos que hay colocados a lo largo del barranco, pasando alguno de largo de vez en cuando, teniendo que regresar hasta encontrar el paso bueno.

Con algún que otro apuro, sobre la cota 1.430 metros, enlazamos con un viejo camino que muere unos metros más adelante (la salida está marcada con dos hitos), por lo que continuamos por el dirección Sur durante cien metros, hasta enlazar con una amplia pista de tierra, por la que vamos dirección Norte, recuperando los metros perdidos, apurando las raquetas por una fina capa de nieve, no pudiendo quitar la vista del entorno que nos envuelve.

Cuando nos adentramos en un bonito pinar, la nieve desaparece, nos quitamos las raquetas para llevarlas en las manos, ya que apenas nos queda un kilómetro, que se nos pasa volando, mientras charramos y observamos la Peña Blanca entre las ramas de los pinos, hasta alcanzar una finca de ganado, donde salimos a la pista que sube desde Piedrafita, por la que llegamos al aparcamiento de Lacuniacha, después de casi siete horas, habiendo disfrutado de una magnifica circular por un bello paraje del Valle de Tena.

P.D.: Tiempo en movimiento: 3:15 horas

Ver más external

parquing

Aparcamiento de La Cuniacha

Waypoint

Arco Natural

campamento

Refugio Pastores (cerrado)

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Cruce (Campo de las Cuernias )

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Descenso por Barranco Feneros

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Enlace Camino

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Enlace pista

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Entrada Corredor

Lago

Ibon de Piedrafita

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Ibón de Piedrafita (Por el barranco del Boj)

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Inicio Circular (Ibón derecha)

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Desvío a Plana Terrosa

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